sábado, 18 de octubre de 2014 0 comentarios

609. Himno-Plegaria al Beato Pablo VI



Himno-Plegaria al Beato Pablo VI

Evocación

No fue precisamente euforia lo que se percibía aquel 21 de junio de 1963 en el grupo español de estudiantes capuchinos que estábamos en Roma, cuando era elegido como Papa el arzobispo de Milán cardenal Juan Bautista Montini; era, más bien, cierta reserva crítica…a la espera. Dos meses atrás (20 abril) había sido fusilado en las afueras de Madrid el anarquista Julián Grimau, por crímenes y atrocidades de la guerra civil, tras juicio militar de guerra sumarísimo (18 abril). La petición que elevaba el cardenal de conmutar la pena de muerte no fue atendida por Franco. Había una clara fricción entre Montini y el muy católico Franco. “No hemos sido escuchados”, dijo después. Pero Montini, desde el Evangelio tenía razón…, por muy criminal que hubiera sido Grimau; y la solicitud del eminente cardenal no había sido ninguna injerencia.
Elegido Papa, cuanto antes pudo, salió al Colegio Español para visitar al cardenal Enrique Pla y Daniel que se hallaba enfermo. En su inmenso corazón el Papa  no tenía absolutamente nada contra España. Para quien supiera entender, aquel gesto sencillo de una obra cristiana de misericordia valía más que mil documentos de cancillería.
Recuerdos de aquellos primeros días en los que iniciaba su pontificado. Aquel gesto era la profecía de todo su pontificado.
Lo recuerdo, con inmensa emoción, en el discurso de apertura de la segunda sesión del Concilio, allí en la basílica de San Pedro (29 septiembre 1963):
“…Nos nos vemos representados en el humildísimo adorador, nuestro Predecesor Honorio III, que aparece en el espléndido mosaico del ábside de la basílica de San Pablo, extramuros, pequeño y casi aniquilado, besando en tierra el pie de Cristo, de enorme dimensiones, el cual, en actitud de maestro soberano domina y bendice a la asamblea reunida en la misma basílica, es decir, a la Iglesia. Nos parece que la escena se repite aquí, pero no ya en una imagen diseñada o pintada, sino más bien en una realidad histórica y humana, que reconoce en Cristo la fuente de la humanidad redimida, de su Iglesia, y en la Iglesia como su efluvio y continuación terrena, y al mismo tiempo misteriosa. De tal manera, que parece representarse a nuestro espíritu la visión apocalíptica del Apóstol: “Y me mostró el río de agua viva, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero” (Apoc. 22,1).
Es conveniente, a nuestro juicio, que este Concilio arranque de esta visión, más aún, de esta mística celebración, que confiesa que Él, nuestro Señor Jesucristo, es el Verbo Encarnado, el Hijo de Dios y el Hijo del Hombre, el Mesías del mundo, esto es, la esperanza de la humanidad y su único supremo Maestro. Él el Pastor, Él el Pan de la vida, El nuestro Pontífice y nuestra Víctima. Él el único mediador entre Dios y los hombres, Él el Salvador de la tierra, Él el que ha de venir Rey del siglo eterno; visión que declara que nosotros somos sus llamados, sus discípulos, sus apóstoles, sus testigos, sus ministros, sus representantes, y junto con los demás fieles, sus miembros vivos, entrelazados en el inmenso y único Cuerpo místico, que Él, mediante la fe y los sacramentos, se va formando en el sucederse de las generaciones humanas, su Iglesia, espiritual y visible, fraterna y jerárquica, temporal hoy  y mañana eterna”.
Así era el humildísimo, el sapientísimo Pablo VI.
Su pontificado lo llevo muy transido en toda mi juventud sacerdotal Bendito sea.
Este Himno, o más bien Plegaria, es el recuerdo de toda su figura en unos breves rasgos.
Le pido me mire con benevolencia, pues tanto le he amado.


1. Humilde siervo de Cristo,
luminoso Papa Pablo,
al contemplar tu aureola
a Cristo glorificamos.

2. La Iglesia fue tu pasión
y al mundo diste tu abrazo;
la ternura de tus ojos
sello del Pontificado.

3. Fue tu senda de Evangelio
brazos abiertos y diálogo,
dejada a un lado la tiara,
para los pobres regalo.

4. Gozabas con los apóstoles,
sucesor en el primado,
y fuiste a la Tierra Santa
a escucharle junto al lago.

5. Al atrio de las naciones
llevaste la hoz y arado,
de experto en humanidad
dijiste ser tu cayado.

6. Bajo tu veste sagrada
eras sencillo cristiano,
y hasta tu pecho llegó
un cuchillo ensangrentado.

7. En comunión con Jesús,
visión y fe comulgamos,
con la Madre de la Iglesia
bajo Él nos cobijamos.

8. Entre gozos y esperanzas,
entre angustias y quebrantos,
desde la patria intercede
por nosotros, Papa amado. Amén.



Guadalajara, Jalisco, 18 octubre 2014, en la víspera de la Beatificación del Papa Pablo VI.
viernes, 17 de octubre de 2014 1 comentarios

608. Domingo XXIX A – El César, Yo y Dios



Homilía para el domingo XXIX del tiempo ordinario, ciclo A,

Mt 22,15-21

 


Texto evangélico
Entonces se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron algunos discípulos suyos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no te fijas en apariencias. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?». Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto». Le presentaron un denario. Él les preguntó: «¿De quién son esta imagen y esta inscripción? Le respondieron: «Del César». Entonces les replicó: «Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios»

Hermanos:
1. Este domingo se  nos presentan simultáneamente varios acontecimientos de gran importancia para la Iglesia, que pueden orientar nuestra homilía en varias direcciones. En breve
- Hoy termina esta sesión del Sínodo sobre la familia, que ha durado dos semanas.
- Hoy es el Domund, es decir, el Día Mundial de las misiones.
- Hoy en Roma el Papa Francisco eleva a los altares con el título de Beato a un antecesor suyo al Papa Pablo VI, que murió hace 36 años.
- Y, ante todo, hoy es domingo, la fiesta primordial de los cristianos.

En espíritu de Iglesia vamos a tomar conciencia de cada uno de estos acontecimientos, para culminar con el Evangelio de este domingo, que acabamos de proclamar.

2. Sínodo en torno a la familia. Sínodo quiere decir “caminar juntos”. Sínodo sobre la familia: reflexionar juntos sobre la familia. Algo más de 180 obispos y cardenales, muchos seglares, y entre ellos 13 matrimonios. Consigna del Papa al principio de esta asamblea: “hablar con libertad y escuchar con humildad”. Que nadie se quede sin decir lo que tiene que decir, por medio a lo que van a pensar los demás. Los discursos no podían pasar de cuatro minutos, para dar posibilidad a todos. Luego venían los resúmenes o relaciones, las reuniones en grupos por lenguas. Al final, un mensaje que envía el Sínodo, y un documento final de propuestas que será el instrumento de trabajo para la asamblea del año que viene en el mes de octubre más larga y con mayor participación. Entretanto, las Iglesias locales tiene esta tarea durante este año; profundizar en estos temas, que pertenecen a todo el pueblo de Dios, y colaborar de esta manera para que la Iglesia tenga plena conciencia desde todos sus ángulos de este realidad central de la vida cristiana que es el matrimonio.

3. Domingo mundial de misiones, para hacernos dos preguntas:
Yo, cristiano, que he recibido el gran regalo de la fe en Jesucristo, ¿qué puedo hacer, especialmente con mi forma de vivir para llevar esa fe a los demás? Por ser bautizado, soy discípulo y misionero.
Y la otra pregunta: Yo, cristiano, ¿cómo puedo ayudar con mis bienes a los miles de misioneros y misioneras que han consagrado su vida a esta tarea y necesitan de nuestra comunión y colaboración?

4. Beatificación del Papa Pablo VI, que llevó adelante y terminó el Concilio Vaticano II, inaugurado por Juan XXIII. Pablo VI fue un Papa tímido, muy humilde, de exquisita cultura, de extraordinaria sensibilidad para abrirse al mundo moderno y pedir a la Iglesia que dialogara con la modernidad. En su vida encontramos gestos elocuentísimos: el primer Papa que peregrino a Tierra Santa, el primer Papa que dio un abrazo al Patriarca ortodoxo de Constantinopla, el Papa que fue al salón de sesiones de la ONU, el Papa que quitó la tiara para mostrar visiblemente que el poder de la Iglesia es otra cosa. Vendió la tiara para que quede como recuerdo en un Museo de Nueva York y el importe lo entregó para los pobres de la Madre teresa de Calcuta.
Un Papa santo, muchas veces incomprendido. Que su ejemplo resplandeciente de luz, de sensibilidad y ternura maque un camino para la Iglesia.
Beato Pablo VI, ruega por nosotros.

5. Y por otra parte, hermanos, la palabra de Jesús, el Señor, que nos llega por este Evangelio, tomados como los de los tres domingos anteriores de los días finales de la vida de Jesús.
Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no te fijas en apariencias.
Esta es la introducción que le hacen los fariseos y herodianos que van con la consulta. ¿Se lo dicen de verdad o es una estratagema? Los tres evangelistas que cuentan el episodio – Mateo, Marcos, Lucas – dicen que la pregunta que le van a hacer está hecha con mala voluntad. Esta es la introducción que la prepara.
Una pregunta, por tanto, que no es una pregunta de simple consultorio moral de alguien que quiere saber cómo proceder, qué es realmente lo correcto en la moral para vivir de acuerdo a la voluntad de Dios.
Es una pregunta moral, es una pregunta política, es una pregunta religiosa; y hasta se puede decir que tiene detrás una historia bíblica. La rebelión de los Macabeos, hacía doscientos años, contra el helenismo que imponía usos paganos, creó héroes nacionales. Frente al César de Roma, ¿qué hacemos? Dar o negar un tributo no es algo inocente. Dar la moneda del tributo reconocimiento del poder extranjero y vasallaje. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?

6. Ahora Jesús, de repente, inventa una escena. Enseñadme la moneda del impuesto». Le presentaron un denario. Él les preguntó: ¿De quién son esta imagen y esta inscripción?
La moneda tiene un rostro, que es del emperador Tiberio, y un nombre imperial.
Hay dos imperios: el Imperio de Roma y el Imperio de Dios, como siglos atrás existió el imperio asirio y el imperio de Dios, el imperio persa y el imperio de Dios. Hoy en la primera lectura se trae un texto de cuando Israel fue liberado de la esclavitud de Babilonia. Dios es el Señor de la historia. Y, aunque no lo sepa Ciro, el emperador persa que dio el decreto de repatriación de los judíos en el año 538, la sagrada Escritura dice:
“Esto dice el Señor a su Ungido, a Ciro: Yo lo he tomado de la mano para doblegar ante él las naciones y desarmar a los reyes…Por mi siervo Jacob, por mi escogido Israel…, aunque no me conocías…” (Is 45,1.4.).
No va a dar Jesús una lección de ética política internacional.

7. Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. ¿Qué significa esta frase?
Una muy buena exégesis es esta: al César lo que es del César pero a Dios lo que es de Dios. Esto es lo que Jesús recalca: Dios tiene una soberanía que está por encima de todo imperio y reinado. Nosotros hacemos y deshacemos nuestros propios reinos. Sometámonos a lo que nosotros  mismos creamos. Pero Dios por encima de todo, y Dios referencia de todo comportamiento humano.

8. Jesús, al concluir esta reflexión solo te pido una cosa: la pasión por tu Padre Dios, que es lo que en todo instante ha gobernado tu vida. Que sea la misma la pasión que gobierne mi vida. Amén.

Guadalajara, viernes 17 octubre 2014



418. Mi canto a Pablo VI



“La Iglesia ha de saber cuánto la amo,
y quiero yo tener la valentía
la audacia de decírselo al oído
a ella, amada mía, esposa mía”.

También nosotros, Papa amabilísimo,
queremos con la misma parresía,
decirte nuestro amor, que no se extingue,
a ti, hermano Pablo, lumbre y guía.

¡Qué sabio y grande, Padre, en tu humildad,
qué luz en tu mirada y qué armonía,
qué tímida bondad en tu elegancia
y en mano alzada cuando bendecías!

Curvado en cruz, Jesús fue tu cayado,
y tu pasión por él ¡qué roja ardía!;
quisiste tú una Iglesia anunciadora,
y el diálogo leal fue tu consigna.

Quisiste un gran abrazo para el mundo,
que la ternura fue tu cortesía,
y en Foro de Naciones anunciabas
la paz con las palabras de Isaías.

¡Levántate en las palmas del amor,
de donde yaces en la tumba lisa!
Con el Transfigurado de tu Tránsito
queremos verte con Moisés y Elías!

¡A Cristo solo cuanto él merece,
a Cristo amor, incienso y pleitesía,
a Cristo con sus ángeles y santos,
que en ellos su hermosura mora y brilla! Amén.

In corde Iesu, in corde Ecclesiae.
Guadalajara, Jalisco, 21 junio 2013.
 

martes, 14 de octubre de 2014 0 comentarios

607. Santa Teresa, V centenario: Jesús, morada y camino



V Centenario del nacimiento
de santa Teresa de Jesús
(Ávila, 1515-2014/2015)

¡Gracias, Teresa, porque no para ti,

sino, verdaderamente, para todos nosotros has nacido!
Fr. Saverio Cannistrà, ocd
Prepósito General

(Mensaje del P. Saverio Cannistrà con motivo del V Centenario
+ Ávila, 14 de octubre de 2014
Convento de “La Santa”)


Estribillo (optativo)

Entre Jesús y Teresa
solo amor que saca amor.
Piedad de mí, mi Señor,
que el mismo amor me atraviesa

1. Jesús, morada y camino
del corazón de Teresa,
conquistador conquistado,
esposo que se le entrega:
Jesús orado y amado
en el jardín de la Iglesia.

2. Teresa, madre y hermana,
encanto de nuestra tierra,
la de la rueca y la pluma,
que nos deleita y enseña,
al Jesús de tus amores
llévanos por tu vereda.

3. La gracia de la oración
ha sido tu gracia plena,
aire puro del Carmelo,
aun siendo monja andariega;
de tu santa soledad
danos ardiente querencia.

4. Aunque fuéramos muy pocos
no importa para esta empresa,
porque Jesús la conduce,
y el amor todo recrea;
henos aquí en esta hora,
como hijos de la Iglesia.

5. Vayamos al monte santo
en silencio y penitencia,
que ardiendo está el Dios viviente,
escondido en suave hoguera;
Jesús, Señor de amadores,
acércanos a tu mesa.

6. ¡Honor al mejor amigo,
que es vivísima presencia,
por la que es intercesora,
María, la Madre tierna!
¡Honor a ti, mi Jesús,
dulce Jesús de mi espera! Amén.

Zapopan-Guadalajara, 14 octubre 2014
Fr. Rufino María Grández, O.F.M.Cap.

 
;