sábado, 20 de diciembre de 2014 1 comentarios

633. Villancico para la Virgen María



Villancico para la Virgen María

(Para todas las personas que he ido encontrando
en el camino de la vida
y que quisiera felicitar en Navidad,
al latido de la fe de la Iglesia:
un abrazo lleno de amor).

1. Para llegar a María
la puerta es virginidad;
aquí comienza el secreto
que puso la Trinidad.

2. Quisiera mi fantasía
verla en su vida real
como pobre de Israel,
como vecina ejemplar.

3. Quisiera verla tejiendo
el refajo y el pañal,
ver su casa, ver su artesa,
saber su necesidad.

4. Mas, sobre todo, quisiera
verla reír y llorar,
que todas sus confidencias
me las quisiera contar.

5. Y como quisiera y quiero
yo la puedo imaginar…,
sin miedos y sin barreras
y con mucha ingenuidad.

6. Quisiera escribir su vida
con verdad y autoridad,
y contar al mundo entero
su historia de hija de Adán.

7. Pero calla el Evangelio
lo que yo quiero narrar,
y al santo libro me atengo
con mi pluma celestial.

8. Fue la creyente María,
en fe y en oscuridad,
fue discípula obediente
que siempre supo escuchar.

9. Mas fue virgen, pura intacta,
sin la mancha original,
sin veneno de pecado
cual nadie fuera jamás.

10. Fue la esposa del Espíritu,
plena de fecundidad,
para ser Madre del Hijo,
toda luz y claridad.

12. Nueva Eva de la vida
fue su misión maternal,
junto a la Cruz de Jesús
fue la Madre universal.

13. La veo en el balanceo
de la cuna en el portal,
¡cómo darte mis albricias,
al verte en la santidad!

14. ¡Déjame, Madre dulcísima,
junto a ti en silencio estar:
lo que decirte no puedo
tu Hijo te lo dirá!

Guadalajara, al comenzar el IV Domingo de Adviento.
20 diciembre 2014
viernes, 19 de diciembre de 2014 0 comentarios

632. Domingo IV Adviento, ciclo B - La Virgen de la Encarnación



Homilía para el domingo IV de Adviento, ciclo B
Lc 1,26-38
 

Texto evangélico:
En el mes sexto, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin». Y María dijo al ángel: « ¿Cómo será eso, pues no conozco varón?». El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible».
María contestó: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».
Y el ángel se retiró.

Hermanos:
1. El domingo IV de Adviento todos los años tiene el Evangelio consagrado a la Virgen María, Madre de Jesús Mesías.
Hace 40 años el Papa Pablo VI, hoy Beato, en un documento célebre para orientar el culto a la Virgen María según las pautas del Concilio (Marialis cultus, 2 febrero 1974), escribía estas frases:
“Durante el tiempo de Adviento la Liturgia recuerda frecuentemente a la Santísima Virgen —aparte la solemnidad del día 8 de diciembre, en que se celebran conjuntamente la Inmaculada Concepción de María, la preparación radical (cf. Is 11, 1.10) a la venida del Salvador y el feliz exordio de la Iglesia sin mancha ni arruga —, sobre todo los días feriales del 17 al 24 de diciembre y, más concretamente, el domingo anterior a la Navidad, en que hace resonar antiguas voces proféticas sobre la Virgen Madre y el Mesías, y se leen episodios evangélicos relativos al nacimiento inminente de Cristo y del Precursor” (n. 3).
Seguía con otras observaciones y concluía:
“…Resulta así que este periodo, como han observado los especialistas en liturgia, debe ser considerado como un tiempo particularmente apto para el culto de la Madre del Señor: orientación que confirmamos y deseamos ver acogida y seguida en todas partes” (n. 4).
Popularmente podemos distinguir un mes como dedicado a María, el mes de mayo, y está bien; pero desde el interior de las celebraciones sagradas, desde los textos litúrgicos, el mes donde más intensa aparece la presencia de la Virgen María es el mes de diciembre, el Adviento. Por eso recordamos hoy este pasaje evangélico, la Anunciación.

2. Estamos, pues, ante este texto del Evangelio, que en la vida de la Iglesia ha sido el texto principal para hablar de la Virgen María. ¿Qué dice exactamente esta página divina, que anuncia el misterio de la Encarnación? Para entender un escrito, del tiempo que sea, es necesario situarse en el punto de mira de quien lo ha escrito. Los Evangelios se escribieron después de la resurrección de Jesucristo; se fueron gestando durante varios decenios en las comunidades cristianas que vivían y celebraban los misterios del Señor. Desde este punto de vista nunca olvidemos que el nacimiento de Jesús, es el Nacimiento de Jesús Resucitado, el que vive y reina inmortal y glorioso junto al Padre.
Igualmente nunca olvidemos que la anunciación a María es la Anunciación de Jesús Resucitado. Esta página está reflejando la fe que tenía la Iglesia en aquellos primeros tiempos en que nacieron los Evangelios. Nada sorprendente sería decir que los Evangelios de la Infancia de Jesús (los dos primeros capítulos de Mateo y de Lucas) es lo último que se escribió de los Evangelios.
Son Evangelios que están cargados de toda la espesura de la fe que la Iglesia había adquirido y meditado, Evangelios llenos de teología.

3. En el Evangelio de la Anunciación el centro es la profecía principal del Antiguo Testamento: la promesa que Dios, a través del profeta Natán, hizo a David, asegurándole una descendencia para siempre. Una profecía que se encuentra totalmente rebasada por los hechos que narra el evangelista: Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
Para entender correctamente el Antiguo Testamento hay que partir de este principio: que el Nuevo Testamento no es una simple continuación del Antiguo, en la línea de la fidelidad de Dios, de las promesas de Dios, sino que es el pleno desbordamiento de todo lo que Dios había prometido. El heredero de David va a ser nada menos que el Hijo del Altísimo.

4. Por eso, María es la que es, y, ante todo, la Virgen…, la “Virgen María”, la llena de gracia, la digna morada del hijo de Dios.
La Biblia oficial de la liturgia que los fieles tenemos en España desde hace cuatro años, en este punto tiene una nota de muy alta teología, que se ofrece a todo católico instruido. Dice así. “Favorecida por Dios de forma singular, María es invitada a alegrarse como la hija de Sión por la salvación que el Señor va a realizar en favor de su pueblo, y se le segura ya la presencia dinámica y eficaz de Dios. Apoyados en la afirmación angélica y en el saludo de Isabel (Lc 1,42), los Padres de la Iglesia vieron en María a una segunda Eva, salida sin mancha de las manos de Dios, como un inefable milagro suyo”.

4. Esta es, hermanos, la fe de la Iglesia, que, en última instancia, solo el Espíritu Santo nos la podrá explicar. ¿Cómo será eso, pues no conozco varón?. El ángel le contestó: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra…
Son cosas de Dios, y un cristiano, de verdad creyente, lo experimenta así; no las podemos banalizar con nuestros discursos. El Señor nos libre. Son verdades para gustarlas en contemplación y amor; solo en esa fibra tiene sentido cuanto el Evangelio afirma de María.

5. Virgen María, Virgen de la Encarnación, el Dios Altísimo que envió su Hijo al mundo quiso que acompañara tu sí al misterio de los siglos, tu sí de mujer pobrecita y humilde. Te bendecimos y te damos gracias. Tú eres la verdad del Evangelio, el modelo y la esperanza para la Iglesia. Acógenos en tu regazo de Madre, como acogiste al Hijo de Dios Encarnado. Amén.

Reproducción de la Virgen de Gudalupe
del joven artista mexicano Erick Nogueda (2014)
 
Guadalajara, Jalisco, viernes 19 diciembre 2014.
domingo, 14 de diciembre de 2014 0 comentarios

631. ¡Paz y Bien: Navidad 2014!

Anticipando mi felicitación de

Navidad 2014

Dedicatoria. Con amor, a todas las personas a quienes de corazón quisiera darles un abrazo


Desde el año 1976 felicito a los amigos con un poema navideño, casi siempre con un himno que pueda cantarse en la celebración. La oferta la puede ver el lector en mercabá.org [Mercabá es el carro divino en la Escritura]: mercaba.org \ El pan de unos versos \ Año litúrgico: [puedes pinchar] Tiempo de Navidad.  Más de uno ha tenido el honor de pasar a la Liturgia. Te diré mi amor, Rey mío (Navidad de 1978, música del capuchino Fidel Aizpurúa: Te diré mi amor, Rey mío).
Con unas palabras u otras, con más o menos acierto en el aire poético, el fondo es el mismo: Verbum caro, el Verbo de Dios carne humana, Dios entra en la inmanencia de la creación y de la historia, Dios es nuestro, Dios es mío, Dios es mi salvación, mi diálogo, mi sentido y esperanza. Esto es la Encarnación.

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Aclaración o disquisición teológica. Permítame el lector. La experiencia espiritual busca la “oppositorum concordia” y en ese trance se da, en “la concordia de los opuestos”: Dios infinito, y el ser humano finito. Desde la impotencia radical del pensamiento, a cuya ayuda viene la intuición inefable del amor, decimos:
1) En lo hondo de lo finito está la sed insaciable de lo infinito: el hombre sin Dios se deshace.
2) Pero a la inversa ocurre: en lo hondo del ser infinito hay una sed insaciable de finito; si no, no nos hubiera creado. Es decir: Dios sin el hombre no existió nunca, porque la Encarnación fue un proyecto “ab aeterno”.
- O sea ¿Qué la Encarnación es una necesidad intrínseca de Dios? Horrenda herejía.
- No me entendiste, hermano.
- Pues explícamelo otra vez.
- No sé explicarlo…, porque los pensamientos todos se diluyen, como polvillo, ante la majestad de Dios, y el amor se abre y avanza por medio de la intuición. Hablamos de hechos, no de posibles, que los posibles dejaron de ser posibles, y por lo mismo, pensables ante la decisión divina de amor trinitario que antecede a toda posibilidad de otro pensamiento…
¿Se puede entender?
Creo que no… Pero hay una salida: adoración. ¡Ojalá que los versos no sean capricho y juego de la disciplina teológica aireada por la poesía…! ¡Ojalá sean ,tan solo, aun en la racionalización teológica de esta poesía, pese a toda la impericia, una simple aspiración de amor, un poema de amor…


 Hanna Varghese (Indonesia) 2006

I
Cántico de Navidad 2014

1. Dios se hizo latido humano
en Jesús, hermano nuestro,
brotaba como una espiga
en mitad del universo.

2. Dios con nosotros sin fin,
Dios se hizo ternura y tiempo,
su cuna llevo escondida
en mi médula y aliento.

3. Dios es mi historia y pasión,
que me vive todo entero,
Verbo abreviado en Jesús,
donado en el sacramento.

4. Dios se hizo suave alegría,
perdón y abrazo de cielo,
Dios se hizo mío ahora mismo,
que yo lo creo y venero.

5. Dios se hizo en mí su Palabra
que me regala en silencio,
mi divina identidad,
su gloria en mi humilde cuerpo.

6. ¡Salve, Jesús, Hombre y Dios,
luz pura  en tu nacimiento:
en ti cantamos la vida,
Dios Amor y gozo pleno! Amén.

Guadalajara, 13 diciembre 2014


II

NAVIDAD 2014
Al eco de la “Verbum Domini, 11-13” (Benedicto XVI)
Cristología de la Palabra

1. Jesús, el Verbo, se hizo carne mía,
entrando de mí mismo en lo más mío,
y en él me encuentro cuando vivo y amo,
y en mí palpita cuando yo respiro.

2. Jesús, el hijo hermoso de María,
que en un pesebre dio el primer vagido,
y que aprendió a ser hombre entre los hombres
tomando la lección desde el principio.

3. El Verbo que era en Dios y era en el cosmos,
historia y Escritura en un tejido,
hendió su propio ser y se hizo humano,
humano Dios y el hombre ser divino.

4. Murió cual hombre Dios en cruz clavado,
surgió cual Dios de vida y poderío,
y en mí se aposentó eternamente
más íntimo y más hondo que yo mismo.

5. Jesús, Alfa y Omega junto al Padre,
Jesús presente, diálogo escondido.
Jesús, mi Dios, Palabra terminada.
Jesús, felicidad en la que existo.

6.  Jesús, de Dios nacido en el Espíritu,
mi buen Jesús, mi meta y mi camino,
Encarnación y vida derramada,
en ti yo me abandono, en ti confío. Amén.

Guadalajara, 12 octubre 2014
 
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