viernes, 29 de abril de 2016 0 comentarios

810. Domingo VI de Pascua, ciclo C – Dios que mora en el corazón

Homilía en el domingo V de Pascua, ciclo c
Jn 14,23-29


Texto evangélico:
23 El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. 24 El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. 25 Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, 26 pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.
 27 La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no se turbe vuestro corazón ni se acobarde. 28 Me habéis oído decir: “Me voy y vuelvo a vuestro lado”. Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es mayor que yo. 29 Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis.

Hermanos:
1. Hemos avanzado en la Pascua del Señor y estamos en el domingo VI. Estamos escuchando a Jesús en sus palabras de despedida de sobremesa en aquella Última Cena sacratísima, de la que nació la Eucaristía. En la sección tomada para este domingo, en tan pocas palabras (7 versículos), Jesús nos habla de cosas esenciales en la Iglesia:
- De lo que llamamos “inhabitación de la Santísima Trinidad” en el corazón del creyente, del discípulo.
- De la venida del Espíritu Santo y de la misión que va a cumplir a lo largo del tiempo en la Iglesia.
- De la paz que Jesús nos da, que la da no como la da el mundo.
- De la alegría que debe embargarnos por la vida nueva que emprende Jesús junto al Padre.
2. Estas son cuatro grandes revelaciones, cuatro fecundos temas de reflexión, de meditación cristiana para situarnos con firmeza y plenitud en el sitio y en la misión que nos corresponde. Es un lenguaje espiritual para iniciados en los misterios de Dios, para la Iglesia confidente de los secretos de su esposo, que es Jesús. Quien estuviera fuera de órbita, pensaría – y pensará – que esta literatura esotérica es simplemente la mística de un grupo religioso, que seguramente merece respeto sin pretender reclamar una relevancia social.
Pero como cada uno recibe la Palabra de Dios en la situación personal que vive, y esta situación no es meramente individual sino que tiene un contorno en el cual estamos vinculados y, por lo tanto, comprometidos, quienes hemos nacido en España y la llevamos en la propia sangre, hemos de añadir que el mensaje lo recibimos en esta situación de discusión política, abocados a las nuevas elecciones, que por decreto firmará S. M. el Rey de España. Como “la sangre no es agua”, y como el mundo es una aldea global, al punto podemos tener información de lo que está pasando a la otra orilla del Atlántico, en mi tierra, en mi patria. Lo que es dolor de mis hermanos es dolor mío; lo que es anhelo suyo, es también anhelo mío. Haré alguna reflexión, al curso de estos pensamientos, acudiendo a la inspiración de la sagrada Escritura.

3. Nos vamos a detener en el primero de estos cuatro puntos mencionados. El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.
Una joven francesa, llamada Isabel Catez, hoy Beata Isabel de la Trinidad, escribió un día:
"La Trinidad: aquí está nuestra morada, nuestro hogar, la casa paterna de la que jamás debemos salir... Me parece que he encontrado mi cielo en la tierra, puesto que el cielo es Dios y Dios está en mi alma. El día que comprendí eso todo se iluminó para mí."
"Creer que un ser que se llama El Amor habita en nosotros en todo instante del día y de la noche y que nos pide que vivamos en sociedad con El, he aquí, os lo confío, lo que ha hecho de mi vida un cielo anticipado"
'Mi Esposo quiere que yo sea para Él una humanidad adicional en la cual Él pueda seguir sufriendo para gloria del Padre y para ayudar a la Iglesia".

4. Detrás de este lenguaje místico, que debemos respetar, porque han sido personas sinceras que han vivido lo que dicen, hay unas verdaderas soberanas que nos invitan a reflexionar. Se trata de algo que es Filosofía y Teología: la inmanencia de Dios en la creación, en cada uno de los seres, especialmente en el ser humano, y en la Historia. Si Dios es  Creador, por necesidad tiene que ser presencia en el ser que ha creado; no una presencia muerta, que entonces no sería presencia, sino presencia vivificante.
Si Dios no estuviera presente, si no hablara, si no se dejara sentir, si no fuera guía y luz, Dios no sería el Dios vivo y verdadero, a quien adorar, en quien vivir y gozar: sería un ídolo de madera para darle incienso, cantos y procesiones.
Pero Dios, evidentemente, no es eso. Dios es alguien. Dios no es una cosa; ni tampoco una energía, porque con una energía yo no puedo establecer una relación de amor.

5. La Sagrada Escritura en el Antiguo y Nuevo Testamento ha tomado la imagen del esposo para decir quién es Dios. Dios es un esposo de amor. Su esposa es la comunidad de Israel, es la Iglesia, soy yo mismo.
Pero las imágenes, por muy bellas que sean, no cumplen lo que anuncian, puesto que la realidad es más hermosa y firme que todo pensamiento. Dios es inmanencia, nos dice este pasaje de san Juan. Dios es como el Yo aposentado en mi yo, más íntimo que lo íntimo de mí mismo, dijo el filósofo y teólogo san Agustín. Dios es mi hogar, Dios es mi mesa, Dios es dulce compañía para siempre.
Incluso más: Dios es Los Tres en mí – Padre, hijo y Espíritu Santo – para entablar un diálogo de amor que, iniciando en el tiempo, se hunde en al eternidad.
Estamos hablando, hermanos, de la deificación de la vida de esta verdad central de la presencia de Dios en la raíz de mi ser.

6. Y he mencionado antes la situación de esa comunidad a la que pertenezco por mi origen, que la historia, en sus avatares, le ha dado un nombre y una enseña: España. Justamente estos días me ha tocado explicar este libro esplendente, bellísimo, del Antiguo Testamento, el último de todos, en la serie cronológica, llamado sencillamente Sabiduría.  Este libro se abre de repente con estas palabras dirigidas a todos los gobernantes de la tierra: “Amad la justicia, gobernantes de la tierra, | pensad correctamente del Señor | y buscadlo con sencillez de corazón. | Porque se manifiesta a los que no le exigen pruebas | y se revela a los que no desconfían de él” (Sab 1,1-2).
El que escribió estas palabras unos 50 años antes de Jesucristo era un judío griego muy culto, excelente escritor, que había leído a Moisés y había leído a Platón, y tenía el valor de dirigirse a todos los gobernantes de la tierra. “Escuchad, reyes, y entended; | aprended, gobernantes de los confines de la tierra” (6,1).
¿Podríamos llevar hoy estas palabras al Consejo de las Naciones?, les comentaba a los alumnos; porque, al fin, no son palabras de un fanático, ni de un ignorante, sino de un Sabio que ha pensado y proclamado que el Espíritu de Dios se pueda aposentar en todo ser humano recto de corazón, más allá de Israel.
La vida adquiere su pleno sentido cuando entra en la +órbita de sus última posibilidades, que son Dios.

7. Hermanos, a nosotros se nos da la posibilidad de vivir con Dios, de gustar a Dios, de gozar a Dios en las raíces más vivas de mi ser.
Señor Jesús, hazme un creyente de verdad y concédeme la gracia de acoger tus palabras de despedida. Amén.


Guadalajara, viernes 30 de abril de 2016, santa Catalina de Siena, doctora de la Iglesia.
viernes, 22 de abril de 2016 2 comentarios

809. Domingo V de Pascua, ciclo C – Como yo os he amado


Homilía en el domingo V de Pascua, ciclo c
Jn 13,31-35


Texto evangélico:
31 Cuando salió, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. 32 Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. 33 Hijitos, me queda poco de estar con vosotros.
[Se omite: Me buscaréis, pero lo que dije a los judíos os lo digo ahora a vosotros: “Donde yo voy no podéis venir vosotros”].
34 Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también unos a otros. 35 En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros».

Hermanos:
1. A mitad de esta semana atravesamos esa raya imagina que marca la mitad de la cincuentena pascual. Este año la Pascua se inició el 27 de marzo y concluirá el 15 de mayo con la fiesta culminante de Pentecostés. En los domingos pascuales estamos escuchando la proclamación de la Palabra de Dios en los libros de los Hechos de los Apóstoles y el Apocalipsis antes de dar paso al Evangelio.
El amante de la liturgia se puede preguntar: ¿Por qué se escoge este pasaje? Y hay una respuesta para ello, que requiere una información, una catequesis de por qué la Iglesia va seleccionando este y este texto de la Escritura.
Con respecto a los Evangelios ya dijimos que los tres primeros domingos se escoge una de las apariciones de Jesús; el cuarto domingo una sección del Buen Pastor: y los tres siguientes palabras de despedida de Jesús en la Cena. Hoy hemos escuchado el Mandamiento nuevo del amor y en esto nos centramos.
2. “Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también unos a otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros”.
Estas palabras de Jesús nos están diciendo dos cosas que vamos a grabar en el corazón:
- Que el amor, como mandamiento nuevo, es lo más característico del legado de Jesús a sus discípulos.
- y que por ser lo más característico va a ser el distintivo inconfundible de los discípulos de Jesús.
Palabras sagradas del Maestro que, si nos descuidamos, pueden ser diluidas hasta el punto de quedar anuladas y no diferenciarse un cristiano del discípulo de cualquier otra religión.
Todos los seres humanos hablamos del amor, y todos algo de amor habremos conocido, algo o muchísimo hasta poder decir: El amor ha sido y es el sentido de la vida. Pero, a lo mejor, un adúltero público, también proclama: Ahora he conocido el amor. Y el que escucha, pregunta: Y ¿es que el matrimonio anterior, de treinta, de cuarenta años…, del que tú te gloriabas, era un farsa de amor?

3. “Mandamiento nuevo” dice el Señor. El mandamiento nuevo es central en el Antiguo Testamento. Porque el Dios del Antiguo Testamento, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, el Dios de nuestros Padres es un Dios de amor. Y los Profetas nos lo van recordando con frases estremecedoras de ternura. Y el “amarás a tu prójimo como a ti mismo” es el mandamiento central acerca de lo que debemos hacer. “No te vengarás de los hijos de tu pueblo ni les guardarás rencor, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor”. Así lo dice el libro del Levítico, capítulo 19, versículo 18.
Quien estudie a fondo el Antiguo Testamento bien pronto quitará de su mente la idea de que el Dios del Antiguo Testamento es el Dios justiciero mientras que el Dios del Nuevo Testamento es el Dios del perdón. El Dios de los patriarcas y profetas es el Dios de la ternura, Dios de ternura y perdón.

4. ¿Dónde está la novedad del mandamiento del amor de Jesús? En el hecho de que Jesús nos ha revelado una historia que nuestros antiguos Padres en la fe no la conocían. En Jesús hemos descubierto que Dios es Trinidad, y que por entrañas de amor el Padre envió a su Hijo al mundo. Y este Hijo dio su vida voluntariamente por nosotros.
A partir de ahora debemos amarnos como el Padre ha amado a su Hijo y como el Hijo ha amado al Padre; lo repite Jesús de diversas maneras en la Cena. Ese es nuestro único y verdadero modelo de amor: Jesús. En él se descubre todo el secreto divino e infinito de amor. Debemos amarnos así: a ese grado de dar la vida unos por otros, y con ese estilo que solo puede conocer aquel a quien se ha revelado la historia de amor de Dios con sus hijos, los hombres.
Ninguna religión se ha atrevido jamás a dar este modelo de amor: amor de Encarnación, de Cruz, de Eucaristía. Amor gratuito, total y único; amor que mirado desde el hombre es totalmente humano, y amor que mirado desde Dios es entrañablemente divino.
Ese es el amor cristiano al que todos como discípulos de Jesús estamos invitados. Mensaje de amor que llega a nuestros corazones en el Año del Jubileo de la Misericordia, Mensaje de amor de amor que recogemos cuando hace unos días se hizo pública la exhortación del papa Francisco “Amoris laetitia”, La alegría del amor, que tiene como título: La alegría del amor en la familia.

5. Jesús nos habla del amor entre los hermanos, es decir, entre sus discípulos, más allá de los lazos de la sangre. Pero nada impide que el ideal de amor que Jesús propone a sus discípulos podamos aplicarlo lo primero a la familia, y más si tratamos de una familia cristiana.
La familia es la sede primera y natural del amor. Cuando el Papa entra en tema en el primer capítulo de su exhortación, que tiene nueve capítulos, comienza así: “La Biblia está poblada de familias, de generaciones, de historias de amor y de crisis familiares, desde la primera página, donde entra en escena la familia de Adán y Eva con su peso de violencia pero también con la fuerza de la vida que continúa (cf. Gn 4), hasta la última página donde aparecen las bodas de la Esposa y del Cordero (cf. Ap 21,2.9)”.
Esta preciosa exhortación, donde hemos de encontrar tanta sabiduría, debemos leerla en todo momento desde la óptica del título: La alegría del amor en la familia.
¿Cómo se ha de manifestar la presencia de Jesús en la familia? No hay más que un conducto: el amor. Lo irá explicando el Papa muy detalladamente, en particular cuando analiza, palabra por palabra, el Himno del amor del capítulo 13 de la primera a los Corintios en unos versículos.

6. Concluimos, hermanos, con una súplica de amor.
Señor Jesús, tú eres el amor del Padre, el único amor pleno y verdadero, y nos lo has revelado con tus obras y palabras,
concédenos aprender y vivir ese amor
y hacerlo realidad en nuestra familia, allí donde estemos, todos los días de nuestra vida. Amén.


Guadalajara, Jalisco, viernes 22 abril 2016.
jueves, 21 de abril de 2016 0 comentarios

808. Himnario de la misericordia – continúa


Muy antes de que el hombre le ofendiera

Dios es misericordioso. La misericordia de Dios tiene una palabra anterior, una palabra primordial:  TERNURA.  Dios es lo que es, sin poder ser otro distinto. Y el amor de Dios es entrañable; de manera que cuando surge el pecado del hombre aparece ese “único amor de Dios”, el que era desde siempre como amor-misericordia, amor compasivo. Pero Dios era un amor así antes de que el hombre pecara.
Un amor que lo podemos ver en el mismo hecho de la creación.
“Amas a todos los seres
y no aborreces nada de lo que hiciste;
pues, si odiaras algo, no lo habrías creado” (Sab 11,24).
El amor-ternura, que cuando pecamos lo vemos como “amor-misericrdia” es inherente al ser de Dios. Su ternura, su misericordia precede al pecado.
Este es el Dios del Antiguo Testamento y el Dios que nos ha revelado su hijo amado, Jesucristo.

1. Muy antes de que el hombre le ofendiera,
Dios era en sus entrañas la ternura;
y fue en ternura el Hijo concebido,
y en ternura bajó desde la altura.

2. Ternura Encarnación fue su venida
y un nido de ternura fue su cuna:
el seno de María, humilde sierva,
jardín de Dios, Virgen de la escucha.

3. Si peco, mi pecado es mi miseria
y mi gemido rompe mi atadura:
muéstrate, Dios piadoso, en lo que eres,
mi Dios, no hombre, al perdonar mi culpa.

4. Jesús de Nazaret, hermano amado,
que a todos, en tu seno, a todos juntas,
la vida de tu Padre vivifica
y, al entregarla, toda herida cura.

5. Jesús Crucificado, sello y paz,
quietud que es un convite de dulzura,
en mí tu vida muere y resucita:
contigo cantaré el aleluya.

6. ¡Oh santa Trinidad, amor viviente,
encuentre en tu recuerdo mi figura:
¡gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu,
mi gozo y esplendor, mi luz futura! Amén.

Guadalajara, Jalisco, jueves de la IV semana de Pascua,
21 de abril de 2016


Tu amor original, oh Padre amado

1. Tu amor original, oh Padre amado,
a mí desciende, eterno, estremecido,
amor de todo amor que sin origen
en tus entrañas engendró a tu Hijo.

2. Amor que es beso ardiente del Espíritu,
que a mí me envuelve, el corazón ardido,
amor que me pensó, que me creó,
que unificó mi ser con el Ungido.

3. Amor de hogar, amor de Trinidad,
ternura de mi Dios, amor divino,
amor de mi retorno con Jesús,
oh dulce amor nupcial de mi destino.

4. Jesús nació de amor, de amor murió,
de amor resucitó, y fue ascendido:
y espera en el amor el triunfo cierto
que al Hijo el Padre amado ha prometido.

5. Locura del amor misericordia
en el que yo me siento protegido;
amor de cada día hasta la muerte:
mi vida es tuya, oh Padre, en ti confío.

6. Y ahora alabo y canto con la Iglesia,
y al trono de ese amor irá este himno,
¡oh Dios que te revelas tiernamente,
el Dios que me ha abrazado, oh Padre mío!

Guadalajara, Jalisco, viernes de la IV semana de Pascua,

22 de abril de 2016

Al margen de esta página puedes pinchar en el cuadrito “Himnario de la Misericordia” y aparecerá un folleto de 12 Himnos y canciones “Misericordiae vultus”
martes, 19 de abril de 2016 0 comentarios

807. Retiro de Pascua con la bella alegoría de Jesús Buen Pastor


La bella alegoría de Jesús Buen Pastor.
Iglesia del Buen Pastor, comunidad de ternura y misericordia
desde la alegoría y mensaje del Buen Pastor.
"Pastor de azucenas"


Dilectus meus mihi,
et ego illi,
qui pascitur inter lilia (Ct 2,16)
     Mi amado es mío y yo suya,
     ¡se deleita entre las rosas!  (Versión litúrgica española)
Ego dilecto meo,
Et dilectus meus mihi, qui pascitur inter lilia (Ct 6,3)
     Yo soy para mi amado y mi amado es para mí.
     ¡Se deleita entre las rosas! (Versión litúrgica española)

“Pastor de azucenas” (en el Diccionario Bíblico Hebreo Español, de L. Alonso Schökel [Trotta 1994], p. 712. - El nombre participio Ro'é Título divino en Salmo 23,1; 80,2.).
En nuestra versión: “Jardinero de lirios” (¡Qué hermosa eres, amada mía! Lectio divina del Cantar de los cantares).


1. Entrada: La múltiple experiencia espiritual de Dios Pastor

"El Señor es mi Pastor (literal: Apacentante, Pastoreante), nada me falta". Este texto con el que inicia el salmo de “El Buen Pastor” es el primero que viene a la mente cuando se habla de que Dios es el Pastor, pastor de Israel.
Dios es el que apacienta a Israel, y a mí, entrañablemente a mí.
Dominus regit me, traduce la Vulgata; Dominus pascit me, traduce la Nova Vulgata. El Señor es mi Pastor, la versión oficial que usamos en la liturgia.

Y también viene la mente el pasaje de Ezequiel, en el discurso contra los malos pastores de Israel.
11 Porque esto dice el Señor Dios: «Yo mismo buscaré mi rebaño y lo cuidaré. 12 Como cuida un pastor de su grey dispersa, así cuidaré yo de mi rebaño y lo libraré, sacándolo de los lugares por donde se había dispersado un día de oscuros nubarrones. 13 Sacaré a mis ovejas de en medio de los pueblos, las reuniré de entre las naciones, las llevaré a su tierra, las apacentaré en los montes de Israel, en los valles y en todos los poblados del país. 14 Las apacentaré en pastos escogidos, tendrán sus majadas en los montes más altos de Israel; se recostarán en pródigas dehesas y pacerán pingües pastos en los montes de Israel. 15 Yo mismo apacentaré mis ovejas y las haré reposar —oráculo del Señor Dios—. 16 Buscaré la oveja perdida, recogeré a la descarriada; vendaré a las heridas; fortaleceré a la enferma; pero a la que está fuerte y robusta la guardaré: la apacentaré con justicia»” (Ez 34,11-16).

El Cantar de los cantares, con su escenario pastoril, se ha atrevido a tomar la misma palabra “pastor” (en hebreo suena: Ro’é, participio activo del verbo ra’á) para aplicarlo al Amado. El Amado apacienta entre lirios, o se apacienta entre lirios: su Amada es su Jardín, que prefigura las delicias de Cristo con su Iglesia.
De una imagen social – el jefe Rey-Pastor – pasamos a una experiencia de intimidad mística. El icono de este Año de la Misericordia representa a Jesús Resucitado como Pastor triunfador. La oveja descarriada que ha rescatado el pastor “y se la carga sobre los hombros, muy contento” (Lc 15,5), es, en concreto, Adán que ha sacado del Abismo y lo lleva sobre sus hombros al paraíso.



Quizás humildemente el corazón tiene una sencilla súplica a Jesús: Pásame de tus hombres sobre tu pecho, que quiero sentir, recostado en tu pecho, los latidos de tu corazón para mí.


2. Situarnos en el texto bíblico

Para entrar en oración nos situamos en el texto bíblico.
Es un pasaje de san Juan; es una alegoría. Una alegoría es algo distinto de una parábola. (En la “alegoría” cada detalle tiene su significado. En la “parábola”, la dinámica de interpretación es la totalidad: En la vida humana ocurre, o puede ocurrir, esto; en la vida sobrenatural, correspondientemente e infinitamente más, ocurre eso mismo con Dios en medio…)
Hay tres niveles o tres tiempos de intelección del texto, tres tiempos unidos en uno:
- La historia de Jesús
- El presente cuando se escribe el Evangelio: una comunidad
- El futuro de la Iglesia, que es el hoy de la historia, un hoy que nos lleva a la escatología.
La alegoría nace como una “réplica” a los fariseos, pero, más allá de su sentido polémico, de ahí se pasa a un mensaje que lleva la alegoría en sí misma: para el tiempo en que está hablando Jesús, rechazado por los fariseos; para la Iglesia que vive el escritor del Evangelio (para lo que se ha llamado “las Comunidades de Juan”, rechazadas por su medio judío y refugiadas en la vida y experiencia de Jesús en medio de ellos); y muy especialmente para nosotros en el hoy de Dios.

Exegéticamente, para leer el texto en su justa perspectiva, podemos decir qu el enfoque correcto de la figura del Buen Pastor o Pastor Hermoso es este:
1.     Es una alegoría pascual
2.     Que se refiere por igual a la comunidad y al individuo, redimidos por la vida entregada del Señor
3.     Que atañe a la vida de la Iglesia hasta la vuelta del Señor
4.     Con la imagen de una Iglesia en comunión de conocimiento y amor
5.     Jesús nos da unas consideraciones, pero abre la puerta a las que podamos hacer nosotros
6.     Inserta en la vida de la Trinidad
7.     Y guardada de todo enemigo
8.     Participando en la vida eterna
9.     Y abierta a la escatología que ya ha comenzado a cumplirse

3. El texto abierto en tres movimientos

Primer movimiento: El redil y la puerta: Yo soy la puerta
Jn 10,1-10
10 1 En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; 2 pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. 3 A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. 4 Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: 5 a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
 6 Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: 7 «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. 8 Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. 9 Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. 10 El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.

Segundo movimiento: El pastor y el rebaño: Yo soy el Buen Pastor
Jn 10,11-18

11 Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas; 12 el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo las roba y las dispersa; 13 y es que a un asalariado no le importan las ovejas. 14 Yo soy el Buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, 15 igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. 16 Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo Pastor. 17 Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. 18 Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre».

Tercer movimiento
Jn 10,26-30
26 Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas. 27 Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, 28 y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. 29 Mi Padre, lo que me ha dado, es mayor que todo, y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre. 30 Yo y el Padre somos uno».

He aquí unos puntos clave para entender esta alegoría (no se habla de una “parábola”, sino de una “alegoría”, de modo a la alegoría de la vid y los sarmientos


4. Meditación: Texto de san Francisco

 “Consideremos todos los hermanos al Buen Pastor, que por salvar a sus ovejas sufrió la pasión de la cruz. Las ovejas del Señor le siguieron
en la tribulación y la persecución,
en la vergüenza y el hambre,
en la enfermedad y la tentación,
y en las demás cosas; y por esto recibieron del Señor la vida sempiterna. De donde es una gran vergüenza para nosotros, siervos de Dios, que los santos hicieron las obras y nosotros, recitándolas, queremos recibir gloria y honor” (Amonestación 6).
Esta reflexión de san Francisco tiene una íntima conexión con la 1Pe 2,
En cambio, que aguantéis cuando sufrís por hacer el bien, eso es una gracia de parte de Dios.
 21 Pues para esto habéis sido llamados, | porque también Cristo padeció por vosotros, | dejándoos un ejemplo para que sigáis sus huellas.
 22 Él no cometió pecado | ni encontraron engaño en su boca.
 23 Él no devolvía el insulto cuando lo insultaban; | sufriendo no profería amenazas; | sino que se entregaba al que juzga rectamente.
 24 Él llevó nuestros pecados en su cuerpo hasta el leño, | para que, muertos a los pecados, vivamos para la justicia. | Con sus heridas fuisteis curados.
 25 Pues andabais errantes como ovejas, | pero ahora os habéis convertido | al pastor y guardián de vuestras almas

San Francisco no quiere hacer una exégesis del texto del Buen Pastor, considerando el texto en sus diversas partes. Es un “aviso espiritual”, eco de palabras, de recomendaciones compilada en ese manojo de Avisos o Amonestaciones Espirituales.
Es la imagen viva de lo que sueña el hermano Francisco que sea un “hermano menor” en la Iglesia: un cristiano “paciente” y un “hermano”.

En la Regla nos dejó escrito:
7Amonesto de veras y exhorto en el Señor Jesucristo que se guarden los hermanos de toda soberbia, vanagloria, envidia, avaricia (cf. Lc 12,15), cuidado y solicitud de este siglo (cf. Mt 13,22), detracción y murmuración, y los que no saben letras, no se cuiden de aprenderlas; 8sino que atiendan a que sobre todas las cosas deben desear tener el Espíritu del Señor y su santa operación, 9orar siempre a él con puro corazón y tener humildad, paciencia en la persecución y en la enfermedad, 10y amar a esos que nos persiguen, nos reprenden y nos acusan, porque dice el Señor: Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen y os calumnian (cf. Mt 5,44). 11Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos (Mt 5,10). 12Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo (Mt 10,22)” (Regla bulada, capítulo X; véase igualmente, y con no menos expresividad, Regla no bulada, capítulo XXII, texto que citamos abajo).


5. Situémonos en la Iglesia del Buen Pastor

La enjundia del texto, en su sentido propio, nos lleva a considerar, en una exégesis directa, estos puntos y desde esta perspectiva:
1.     Qué es realmente al Iglesia.
2.     Qué lugar ocupan el Padre y Cristo en la Iglesia.
3.     Y quien soy yo realmente en este redil de la Iglesia

Por ahí discurren mansamente nuestras consideraciones.
1. Nos remitimos a nuestra homilía del Domingo anterior (post núm. 806). Yo puedo decir que la Iglesia es una sociedad perfecta, en la que la jerarquía es esencial… Cierto, muy cierto, pero con esta imagen no entenderé la alegoría del Buen Pastor.
Los santos nos hablan de otro modo.
Y así San Francisco:
 32Y recurramos a él como al pastor y obispo de nuestras almas (1 Pe 2,25), que dice: Yo soy el buen pastor, que apaciento a mis ovejas y doy mi alma por mis ovejas. 33Todos vosotros sois hermanos; 34y no llaméis padrea ninguno de vosotros en la tierra, porque uno es vuestro Padre, el que está en el cielo. 35Ni os llaméis maestros; porque uno es vuestro maestro, el que está en el cielo (cf. Mt 23,8-10). 36Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pediréis todo lo que queráis y se os dará (Jn 15,7). 37Dondequiera que hay dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos (Mt 18,20). 38He aquí que yo estoy con vosotros hasta la consumación del siglo (Mt 28,20). 39Las palabras que os he hablado son espíritu y vida (Jn 6,64). 40Yo soy el camino, la verdad y la vida (Jn 14,6).

2. En esta Iglesia Jesús es el Pastor y no puede ser suplido por nadie. Jesús habla como Hijo en unión indisoluble con el Padre, hasta el punto de decir en al declaración final: Yo y el Padre somos uno.
Los dones que Jesús ha dado y está dando a su Iglesia son estos:
1)    El don de su presencia viva.
2)    El don de su vida en la Pasión y Resurrección. Nunca olvidemos esta suprema declaración de Jesús: “yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante” (10,10).
3)    El don de la libertad: las ovejas “entran” y “salen”.
4)    El don de la seguridad absoluta: él es la puerta (los anteriores han sido salteadores y bandidos). “y nadie las arrebatará de mi mano”.
5)    El don de la relación personal con él: “él va llamando por el nombre a sus oveja y las saca fuera”. En la Iglesia cada uno tiene un nombre, personal e intransferible.
6)    La relación que media entre Jesús y su rebaño:
- es una relación de escucha y comunión.
- Comunión en el conocimiento, que es mutuo conocimiento
- Comunión en el amor, que es mutuo amor
7)    Y definitivamente la seguridad de la salvación eterna: “y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre”.

3. Y quien soy realmente en este redil de la Iglesia

 A esta Iglesia de Jesús es a la que yo he sido convocado. ¿Cuál es mi misión? ¿Cuál es mi “statutus” de existencia?
Mi misión y mi “statutus” es lo que dimana del Evangelio. He aquí algunos puntos:
1)    La relación que mediante entre el Padre y el Hijo esa es la relación a la que yo soy incorporado. Es la órbita de la unidad que me dignifica hasta el grado supremo de la comunión y del amor abierto a una criatura.
2)    Querer salir de esa órbita y pasar a una órbita de consideraciones humanas es iniciar un camino de esclavitudes: Dios me libre. Mi “importancia” en la Iglesia no se puede medir por el puesto o el cargo que me asignen; sería peligrosísimo caer en esta trampa…, y, con todo, es tan fácil.
3)    Mi importancia y misión es muy simple: Vivir en Jesús. Lo demás, vendrá por añadidura, es pasajero y no tiene carácter de eternidad; por lo mismo, no lo puedo apetecer como bien supremo.
4)    La comunión con Jesús tiene una palabra total: AMOR. Y esta palabra tiene una dulce compañía, sus hermanas, que son: Humildad y Sabiduría.

Aviso importante si es un “retiro para mí”, “retiro para ti”.

He escrito este retiro este retiro en Guadalajara, Jalisco, el Martes de la semana IV de pascua, 19 de abril de 2016, teniendo delante el Evangelio y a a la vera…, los periódicos: “Hasta las 07:20 de este martes 19 de abril del 2016 se han registrado 405 réplicas del terremoto de 7.8 grados en la escala de Richter que sacudió al país la noche del 16 de abril…” (Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección:
http://www.elcomercio.com/actualidad/replicas-terremoto-ecuador-geofisico.html. Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. ElComercio.com”).
Son 434 fallecidos…, hasta ahora… innumerables heridos…
Un retiro espiritual en estas circunstancias. Solo el Señor puede dar una palabra de luz, de consuelo y de esperanza en esta desolación. (En la zona están presentes nuestros hermanos capuchinos).
[Al día siguiente, 20 de abril, las víctimas mortales pasaban de 500...]


6. Pastor de tu Iglesia santa
(Coloquio de comunión – Final del retiro)

1. Pastor de tu Iglesia santa,
que en tus brazos me recargas,
soy una de tu redil,
débil y privilegiada.

2. De tu pecho tus latidos
siento pulsar en mi alma,
el misterio de la vida
es estarse sin palabras.

3. Acaso perdón escuche,
acaso, más simple, nada,
porque el amor no reprocha
y a sí mismo se regala.

4. Yo soy la puerta, decías,
puerta eres, puerta franca;
se puede entrar y salir
y protege tu mirada.

5. Eres, Jesús de mi amor,
libertad saboreada,
creación de cada día
lucero de madrugada.

6. Te conozco y me conoces,
ser conocido te agrada,
que para ser comunión
eres presencia encarnada.

7. Y tus ovejas te siguen,
tú delante y tu cayada,
sin pánico de futuro
sin mala pena pasada.

8. Esta es la Iglesia que amo,
que respira tus palabras,
que goza hondo, muy hondo,
de puro sentirse amada.

9. Cómo quisiera yo ser
misericordia encarnada,
misericordia sentida,
que desborda y se derrama.

10. Iglesia del Buen Pastor,
santa y misericordiada,
en esa Iglesia yo vivo
y aquí puse mi confianza. Amén.


Guadalajara, Jalisco, 18 abril 2016



7. Pastor de azucenas, qui pascitur inter lilia


Pastor de azucenas

Soliloquio de primavera, evocando, al aire del Cantar, mi profesión, verano 1956,
Cuando el ímpetu del amor doble los 80 a los 20 de aquellos días.
Ro´é bashoshanim, “pastor entre azucenas” es la expresión hebrea que sigue a la declaración del mutuo amor nupcial de Ct 2,16 y 6,3,

1. Pastor celestial, Jesús,
que apacientas azucenas,
que con tus manos sembrarse
en el Jardín de la Iglesia.

2. Ese dulce pastoreo
el alma tierna lo anhela,
a la brisa de la tarde
cuando el campo se serena.

3. Antes de que ceda el día
y dé paso a las estrellas
la ronda de enamorados
mi alma se la desea.

4. Pastor entre suaves lirios,
blancos por dentro y por fuera,
pastor de mis soledades
un gimiente te lo sueña.

5. Mi pastor, mi jardinero,
a quien las flores recrean,
tú sabes tocar las flores
y sabes hablar con ellas.

6. Busco una paz perfumada
con mil sonidos compuesta,
una armonía que diga:
Solo Dios es la respuesta.

7. Silencio de adoración
que todo mi ser envuelva,
y brotará la palabra
que tu semilla la engendra.

8. Adoro como el amante
a su esposa adora y besa…,
y la flauta pastoril
el Espíritu la suena.

9. Los azules del ocaso
horizonte y mar ya cierran;
es hora de descansar
y bajar la guarda enhiesta.

10. El amor abra sus labios
y diga su ofrenda eterna:
“Te amo como una lámpara,
que, al amar, su luz entrega”.

Guadalajara, Jalisco, martes de la IV semana de Pascua,
19 abril 2016.
 
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