sábado, 25 de octubre de 2014 0 comentarios

611. Domingo XXX A – El mandamiento principal



Homilía para el domingo XXX del tiempo ordinario, ciclo A,

Mt 22,34-40

 

Texto evangélico
Los fariseos, al oír que había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar y uno de ellos, un doctor de la ley le preguntó para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley? Él le dijo: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente. El segundo es semejante a él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. En estos dos mandamientos se sostienen  toda la Ley y los Profetas.

Hermanos:
1. Seguimos de nuevo, como los domingos anteriores, con esa serie de escenas que ocurren en la última semana de la vida de Jesús, escenas polémicas de enfrentamiento entre el judaísmo y esta nueva forma de entender la fe que ha traído Jesús al mundo.
Hoy se nos presenta una cuestión típica ente los fariseos. Los fariseos – una palabra que en su origen significa los separados, los puros…, en suma, los cumplidores y perfectos – tienen una pregunta esencial que van a presentar al Rabbí de Nazaret.
¿Cuál es el mandamiento principal de la ley? Una pregunta en sí misma muy bien hecha, si no tuviera otras connotaciones. Al principio de una tratado sobre la ley moral, guía del comportamiento, podemos ponerla, para marcar la ruta, la inspiración del camino que hemos de emprender.

2. Los mandamientos de Dios, signo del amor de predilección de Dios por un pueblo escogido, están todos consignados en la Ley de Moisés. ¿Cuál de ellos es el mayor?
No es una pregunta repentina. Es una pregunta que los verdaderos judíos buscadores de Dios se la han hecho, y la han respondido con corrección. Con el correr de los siglos, nuestros hermanos hebreos, han ido desmenuzando meticulosamente la Ley, la Torá, y han llegado a contabilizar, uno a uno, hasta 613 preceptos.
En el Génesis del 1 al 3; Éxodo del 4 al 114, Levítico del 115 al 361, Números del 362 al 413, Deuteronomio del 414 al 613.
Cuando me toca explicar el Pentateuco, me agrada entregar a los alumnos la lista completa de los 613 preceptos que nuestros hermanos hebreos han contabilizado.

3. Acaso un respuesta razonable sea esta: el primer mandamiento para todo israelita es justamente el primero que aparece en los relatos bíblicos, en el Génesis, capítulo 1, versículo 28, a saber.
Dios los bendijo y dijo Dios: sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla, dominad los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven sobre la tierra.
El primer mandamiento sería, pues, el matrimonio: participar en la vida de Dios, transmitirla mediante la fecundidad humana, la familia.
Y desde ahí, desde esta realidad humano-divina, dominar la tierra, conquistar la creación.
Es muy hermosa esta teología del sentido de la vida humana, que arranca del primer mandamiento. Muy hermosa y siempre oportuna, siempre desafiante, la familia, base de todo el orden establecido por Dios. Este podría ser el primer mandamiento.
Ahora bien, la tradición judía dice que uno es sujeto de este mandamiento desde determinado momento de su vida, el hombre a los dieciséis años (si no me equivoco), la mujer a los catorce. No podrá ser el primer mandamiento para cumplirlo en todo momento, desde el principio hasta el fin.

3. Acaso el primer mandamiento sea la observancia semanal del sábado, ya místicamente significado en el relato de la creación. Dios creó el mundo en seis días y reservó el séptimo para sí. El hombre entra en esta comunión inalcanzable con el Dios todopoderoso, cuando gratuitamente dedica el sábado para participar en el gozo de su Señor.
Pero a lo mejor tampoco este es el principal mandamiento, porque se refiere a un solo día, mientras que el curso de la semana son seis días más. Acaso el principal mandamiento de Dios sea algo que yo lo pueda practicar ininterrumpidamente todos los días, mañana, tarde y noche, y de esta manera vivir en todo momento en comunión con Dios, sabiendo que estoy cumpliendo su santa voluntad, con  mi vida totalmente divinizada.

4. Jesús no duda y responde sin vacilar. Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente. Esto, hermanos, lo podemos hacer todos los días del año y en todo momento. Es lo más bello, lo más dulce, lo más divino que nos puede acontecer: vivir de continuo en el amor de Dios.
Para Jesús este es el secreto de todo su mensaje: vivir desde el amor para el amor.
Desde el amor: Yo amo, porque me siento amado por Dios, que ha de ser siempre mi primera vivencia: me siento amado por Dios, acariciado por Dios, aunque parezca que la adversidad me haya envuelto. Yo creo en el amor. Ese amor de Dios, creído y experimentado, es la base de todo amor.

5. Y de este amor nace el segundo, formando los dos juntos uno solo. Permítanme, hermanos, que ilustre esta verdad central de la fe con un ejemplo oportuno. Estos días, justamente el día 28 (martes), se cumple el aniversario de la muerte del P. Ignacio Larrañaga, acaecida aquí, en Guadalajara de México, a los 85 años, cuando estaba predicando una de las semanas de los Talleres de oración y vida. A su muerte dejaba 15.986 guías de grupos de oración en 40 países, según estadística de finales de 2013. “Del encanto de Dios al encanto de la vida” era su lema. Nadie puede amar si no ha sido amado, repetía constantemente en su predicación.
Este capuchino vasco, nacido en Azpeitia en 1928, a los 31 años fue a Chile. Y allí, dejándose llevar por Dios, de sorpresa en sorpresa, vio cómo los corazones están sedientos de Dios y de felicidad. Quiso ser pregonero de paz y felicidad. “Del sufrimiento a la paz” es quizás su libro más famoso, en el cual analiza por qué sufrimos y cuál es el camino para llegar a esa paz que ningún invento humano nos la da. Es la experiencia de Dios. Todos hemos sido llamados a esta experiencia de Dios. Sabernos amados por Dios, Si yo me siento amado por mi Dios, surge en mí mi verdadera persona, y desde ahí se derrama el amor a mis hermanos, a todos mis hermanos.

6. Jesús, Señor Jesús, que has traído al mundo el verdadero amor de Dios, y nos lo has entregado todo en la cruz, concédeme la gracia de seguir siempre el camino del amor, y no abandonarlo nunca. Amén.

Guadalajara, Jal., 25 octubre 2014
jueves, 23 de octubre de 2014 0 comentarios

610. Oración recordando al Padre Ignacio Larrañaga



ORACIÓN  DE ANIVERSARIO

recordando al Padre Ignacio Larrañaga

Llega el aniversario de nuestro querido Padre Ignacio Larrañaga (+ 28 octubre 2013), que recibió del Señor la gracia de la oración y la gracia de enseñar a orar por medio de los Talleres de Oración y Vida. De miles de corazones surge la súplica, la alabanza, la acción de gracias.
Con esta oración queremos recordar y celebrar una vida que ha sido don de Dios para su santa Iglesia.

1. Padre de amor infinito,
cuya mano a todos cuida,
de Jesús, tu Hijo amado,
siento una voz que convida:
“Desde el encanto de Dios
al encanto de la vida”.

2. Ignacio, tu humilde siervo,
nos decía y repetía:
“En este momento mío
mi Señor, ¿qué es lo que haría?”
Quiero hacer tu voluntad,
como Jesús lo quería.

3. En tus brazos me abandono
con confianza sin  medida;
mi dolor se vuelve paz
en mi oración oblativa,
“Todo está bien”, si permites
lo que a mí me purifica.

4. Que el Espíritu divino
forme mi alma sencilla;
María de Nazaret,
sierva de Dios pobrecilla,
con su ternura de Madre
guarde mi fe siempre viva.

5. Unidos los corazones
en una grande familia,
por nuestro padre querido,
de oración maestro y guía,
con gracias hoy celebramos
su memoria bendecida.

6. ¡Dios Abbá que nos escuchas
como a tu Hijo atendías,
escucha nuestra alabanza
por el Espíritu ungida:
toda gloria y bendición
sean a ti proferidas!

Guadalajara, 23 de octubre de 2014

Fr. Rufino María Grández, O.F.M.Cap. 



La Casa de Nazaret de atendida por las Siervas de Jesús Sacramentado (Casa de Oración Nazaret - Km. 24 Carretera a Chapala, Antiguo Camino a la Capilla del Refugio No. 1904 - Municipio de Ixtlahuacán de los Membrillos, Jalisco.C.P. 45870) tiene, entre sus numerosas habitaciones, cuatro habitaciones especiales que llevan los nombres de los cuatro evangelistas. El P. Ignacio Larrañaga recibió a la Hermana Muerte, con rostro sereno y plácido, en la habitación patrocinada por el evangelista San Juan. La habitación tiene dos recintos: un pequeño recibidor y adyacente el dormitorio. Es la puerta entreabierta, que da acceso al minúsculo despacho; a la derecha otra habitación similar dedicada a otro evangelista.
La foto está tomada el 8 de agosto de 2014
  

He aquí la habitación en que murió hace un año el P. Ignacio. Sentado en el lecho el P. Miguel Ángel Ariz, que pronunció la homilía en el funeral del P. Ignacio en Santiago de Chile. Este dormitorio está como en el momento en que falleció el P. Ignacio: la colcha es la misma, el buró, la lámpara, la imagencita del Sagrado Corazón de Jesús. La foto fue tomada en el mismo día, 8 agosto 2014.


 
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