martes, 15 de febrero de 2011

17. Sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto

(Domingo 7 del tiempo ordinario, ciclo A)
Mateo 5,38-48

...



Hermanos:

1. Por las palabras del Sermón de la montaña tratamos de llegar al corazón del Evangelio. Estamos adentrándonos en esas antítesis que presentan dos tipos de comportamientos, y en lo profundo dos tipos de existencia: “Habéis oído que se dijo…; pero yo os digo”. El domingo pasado se nos anunciaron las cuatro primeras; hoy, las dos finales. Para coronar este cuadro hay una frase conclusiva de Jesús, que es el remate y la desembocadura de todo, la perla del anillo: “Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto”.
La perfección cristiana tiene una referencia, solo una: el Padre celestial. Lo demás es relativo. Los santos son modelos…, pero tienen sus defectos; han sido santos pese a sus defectos, como yo también puedo serlo, pese a mis limitaciones, caídas y defectos. Pero Jesús nos dice que vayamos directamente al Padre. “¿Por qué me llamas bueno?”, dijo Jesús en otra ocasión a un pretendiente que se acercó a él: “No hay nadie bueno más que Dios” (Mc 10,18).
Por otra parte, hermanos, al cruzar la barrera de la eternidad, los santos quedan todos asumidos bajo la única y última realidad: Seremos hijos de Dios.
Jesús habló así; y es verdad que nosotros, al recoger toda su vida y mensaje desde el signo de la divinidad, le aplicamos a él en directo lo que él había dicho de su Padre. En el canto del Gloria, que es un himno triunfal a Cristo Resucitado, le decimos: “Tu solus Sanctus, tu solus Dominus, tu solus Altissimus, Jesu Christe, cum sancto Spiritu, in gloria Dei Patris. Amen”. “porque solo Tú eres Santo, solo Tú, Señor, soo Tú, Altísimo Jesucristo, con el Espíritu Santo en la Gloria de Dios Padre. Amén.”.
Es muy bello, es como el anticipo del Paraíso, que en cualquier momento, yo pueda recogerme en mi intimidad, y decirle al Padre: “Padre mío, tú eres esa bondad de mi vida en la que yo quiero vivir y a la que yo quiero aspirar desde todas las fibras de mi ser”. Nosotros somos santificados no por nuestras victorias y conquistas, sino porque hay un Padre en el cielo que nos envuelve con su santidad. Si obramos bajo el signo de esta santidad, ya hemos penetrado en el cielo que nos aguarda, porque el cielo, que es la felicidad perfecta no será otra cosa que el quedar anegados por bondad de Dios, participando de la vida de la Trinidad.

2. Antes de avanzar en nuestra reflexión, recordemos que esta frase de Jesús, que estamos comentando, tiene otra expresión en san Lucas, donde el texto dice: “Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso” (Lc 6,36).
¿Qué dijo Jesús, refiriéndose al Padre: Sed perfectos o Sed misericordiosos? ¿Acaso una vez dijo una cosa y otra vez dijo otra? De plano no se podría rechazar, pero no es lo razonable. Jesús dijo, más bien, Sed misericordiosos, porque la misericordia es lo único que podemos imitar de Dios. Pablo nos exhorta: “Sed imitadores de Dios como hijos queridos, y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros a Dios como oblación y víctima de suave olor” (Ef 5,1-2).
El amor es lo único que nos diviniza y nos asimila a Dios Padre y a su Hijo amado, Jesús. Y al decir Sed perfectos o Sed misericordiosos estamos dentro del mismo abismo de belleza de ese Dios que es nuestra felicidad.

3. Vengamos ahora a estas dos antítesis: “Ojo por ojo, diente por diente”, y “Amad a vuestros enemigos”.
Se atribuye a Mahatma Gandhi este comentario: "Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego." Gandhi, benemérito de la humanidad, no fue cristiano, pero dijo de Jesús, entre otras cosas: "Considero a Jesús de Nazaret uno de los mayores maestros que han existido. [...] Diré a los hindúes que la vida no está completa a menos que se estudien con reverencia las enseñanzas de Jesús." Gandhi, hombre de oración ante todo, político, solidario con el destino de su pueblo, que salía del colonialismo, tuvo su teoría y praxis de la no violencia activa, puntos precisos que no es del caso detallarlos.
Leon Tolstoi (1828-1910), cristiano, padre del pacifismo moderno, fue un espíritu guía de Gandhi. Para Tolstoi su obra principal fue El Reino de Dios está en vosotros, y este novelista uno de los grandes literatos  de la humanidad, confiesa en su Diario (28/10/1895) que sus novelas eran como “cháchara de vendedores ambulantes para atraer parroquianos con el objetivo de venderles después algo muy diferente». Fue este libro el que de alguna manea convirtió a Gandhi en la opción por la no violencia.
¿Dónde está la presencia de Dios en el mundo, y cuál es la fuerza generadora que puede cambiar a la familia humana? Ellos han visto que la respuesta no viene ni de los filósofos ni de los teólogos, de los grandes y los sabios, sino de los deprimidos, y que la fuerza de Dios no está en las armas, sino en el amor siempre indefenso.
“Si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra”. Acaso Jesús esté pensando en esa bofetada, ese revés con la mano derecha, que se le ha dado al discípulo por ser un traidor de la fe de los padres. El que quiera responder con otra bofetada, se pone al nivel del agresor, y no deja espacio a Dios. Y Dios ha vencido en la debilidad de su Hijo. Le expulsaríamos a Dios; nosotros queremos que Dios sea el Dios de nuestro sistema, mas el Dios revelado es otro.
El mismo significado tiene el dicho siguiente: “Al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa”.
Hermanos, nosotros diremos que se deshace la sociedad si no implantamos un sistema fuerte de justicia. Es irreal para este mundo todo lo que está diciendo Jesús. Aquí invocamos el estado de derecho y el imperio de la Ley; lo repiten desaforadamente los políticos, mientras que las balaceras y los muertos acumulados son la noticia diaria de los periódicos. Obviamente Jesús no está dando lecciones de política, sino que está enseñando a sus discípulos, y a quien quiera adherirse a la familia, que solo el amor, el amor sufrido, puede ser la fuerza de Dios. La fuerza y la represión no sirven para plantar en la tierra el amor. Incluso, nos atrevemos a decir, que la misma acción espiritual de la Iglesia no puede representarse con la apoteosis y el triunfalismo, que, al fin, ocultarían la presencia de Dios, que se encuentra en los sufrientes y en los insignificantes del mundo.
Y sigue Jesús, el Señor: “Amad a vuestros enemigos”. Han tomado esta frase para ponerla en el libro abierto, el Libro de la Vida, que tiene Jesús, Pantocrátor, en su mano izquierda en la pintura central de la Catedral de Madrid, la Virgen de la Almudena.
“Estas palabras – explican así el icono - son el corazón de la Nueva Alianza y la imagen del hombre nuevo. De hecho Jesús es al mismo tiempo la imagen de Dios y del hombre. En Él, vencedor de la muerte y Señor de todo lo que esclaviza al hombre, estas palabras son ahora posibles en nuestra vida, y por ellas seremos juzgados. En la página de la derecha del Libro de la Vida se lee: “Vengo pronto” (Ap 22, 20). Son palabras de exhortación, una invitación a la perseverancia para mantener segura nuestra fe”.
Y para concluir, lo que hemos dicho al principio: “Sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto”.
Somos los que tienen su escuela en la intimidad con Dios, familiares de Dios.
Somos las personas que llevan por el mundo las Bienaventuranzas.
Somos los que debemos derramar por la tierra el amor misericordioso de Dios, nuestro Padre.
A esto hemos sido llamados, como cristianos, y ésta es la ruta de nuestra vida. Amén.


Como poema para orar con el Evangelio de hoy:  El sol radiante no sabe
A partir de esta homilía, cuando citemos las palabras de la Sagrada Escritura, las tomaremos de Sagrada Biblia: Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española, presentada en Madrid el 14 de diciembre de 2010.

1 comentarios:

Noemi dijo...

paso visitando su blog, bendiciones
mi blog www.creeenjesusyserassalvo.blogspot.com

Publicar un comentario en la entrada

 
;