martes, 19 de abril de 2011

33. Jueves Santo: Sobre el pecho de Jesús


Meditación para la Hora Santa
Hermanos:

1. La celebración vespertina del Jueves Santo, con la Misa titulada “En la Cena del Señor” es el pórtico del Triduo Pascual, que recuerda del modo más grave y solemne la Muerte, Sepultura y Resurrección del Señor. La Vigilia Pascual, que comienza ya anochecido el sábado y acaba antes de levantar la aurora del domingo – que puede durar dos, tres, cuatro o cinco horas – será la explosión de la alegría, inicio de las fiestas pascuales que se prolongan durante cincuenta días. Observemos con atención: el comienzo  de Jueves Santo es la Pascua judía, primera lectura de esta tarde, leyendo el capítulo 12 del libro del Éxodo. Luego san Pablo nos introduce en la celebración de la Cena del Señor en la comunidad cristiana de Corinto (1Co 11,23-26), texto bellísimo, testimonio primordial de la Eucaristía. Y finalmente san Juan nos lleva a aquella Cena de despedida de Jesús con el Evangelio del lavatorio de los pies (Jn 13,1-15).

2. Tres son los misterios que debemos vivir y contemplar en esta celebración vespertina del Jueves Santo, como nos advierten los libros litúrgicos: la institución de la sagrada Eucaristía, la institución del Sacerdocio (“Haced esto en conmemoración mía”); y el mandamiento del amor, el mandamiento del Señor, según aquellas palabras que Jesús dice, sentado a la mesa, tras el lavatorio: “os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis” (Jn 13,15). Prolongando el discurso o palabras de sobremesa Jesús dirá: “Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amados, amaos también unos a otros” (Jn 13,34).
El evangelista san Juan enmarca todo el acontecimiento sagrado con una frase que nos toca el alma. Haciendo que la historia sea contemplación amorosa, porque lo que pasó es lo que hoy está pasando; nos dice: “Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo” (Jn 13,1). Es el primer versículo del relato pascual que aquí comienza.
¡Noche de amor que, pasando por Getsemaní y la Cruz, terminará en el seno del Padre con la resurrección de su Hijo!
San Juan habla de “los suyos”: a estos va dirigido el Evangelio, a nosotros; san Juan habla del paso de este mundo al Padre, que eso va a ser el relato crucial de la pasión y muerte: la celebración solemne, humilde y majestuosa del paso al Padre.

3. Concluida la celebración vespertina, permanece el Santísimo expuesto hasta la medianoche, cuando, avanzando las horas, entramos en Getsemaní. A los cristianos se nos invita a una Hora Santa ante el sagrario. ¡Qué hermosa y sabrosa es esta Hora eucarística del jueves Santo!                          
Silencio y adoración, para que el amor deje fluir sus palabras, recordando…, recordando… lo que tampoco cabe en las palabras. Para recordar acudimos a la Escritura, y en una hora de adoración ante el sagrario vamos combinando textos, salmos y otras súplicas. Que el silencio domine sobre las palabras.
En este clima espiritual  podemos acercarnos, reverentes, con adoración y ternura, a la humanidad santísima de Jesús, sacramentalmente presente en el sagrario.
Tengamos la filial audacia de acercarnos al pecho sacratísimo de Jesús y reposar allí. Y sírvannos estas palabras de meditación e instrucción.
                                                  
* * *

4. En el Evangelio se habla del pecho de Jesús, del seno de Jesús, del costado de Jesús. Palabras distintas que tienen su propio matiz.
En la encíclica que el Papa Juan Pablo II, dentro semana y media Beato Juan Pablo II, escribió sobre la Eucaristía – Ecclesia de Eucharistia, La Iglesia nacida de la Eucaristía – y que firmó el Jueves Santo del año 2003, nos decía así:
AEs hermoso estar con Él y, reclinados sobre su pecho como el discípulo predilecto (cf. Jn 13, 25), palpar el amor infinito de su corazón. Si el cristianismo ha de distinguirse en nuestro tiempo sobre todo por el *arte de la oración+, )cómo no sentir una renovada necesidad de estar largos ratos en conversación espiritual, en adoración silenciosa, en actitud de amor, ante Cristo presente en el Santísimo Sacramento? (Cuántas veces, mis queridos hermanos y hermanas, he hecho esta experiencia y en ella he encontrado fuerza, consuelo y apoyo!@ (n. 25).
Este texto nos da la clave para lo que podría ser esta noche nuestra Hora Santa.

5. En la Última Cena los doce apóstoles estaban alrededor de Jesús, y cada uno tenía su puesto, pero no sabemos el puesto exacto más que de uno, del discípulo amado, que dice el Evangelio que estaba Aen el seno de Jesús@ (Jn 13,23). Las Biblias suelen traducir Aal lado de Jesús@. Eso de estar Aen el seno de Jesús@ puede parecer muy atrevido..., pero lo cierto es que la palabra exacta es ésa y no otra, “in sinu Iesu”. Podía haber empleado el evangelista perfectamente la palabra de al lado de Jesús. El griego, la lengua en que se escribió el Evangelio, es una lengua muy rica en recursos; pero no dijo Aal lado de Jesús@, sino Aen el seno de Jesús@... El que escribe y escoge una palabra y deja otra por algo lo hace.
Pues bien, el discípulo amado, ocupaba este sitio; estaba Aen el seno de Jesús@. Y, cuando Pedro le hizo seña, se recostó Asobre el pecho de Jesús@, supra pectus Iesu (Jn 23,25), palabra distinta, en griego, a Aseno de Jesús@.
Y esto de recostarse sobre el pecho de Jesús se le quedó a san Juan como una identificación muy bella y muy dulce. En las apariciones, leemos esta frase: APedro se vuelve y ve siguiéndoles detrás, al discípulo a quién Jesús amaba, que además durante la cena se había  recostado en su pecho y le había dicho: * Señor, )quién es el que te va a entregar? + ...@ (San Juan 21,20).
El seno de Jesús, el pecho de Jesús, ambas expresiones nos hablan de la intimidad que Jesús otorgó al discípulo amado, y que es la intimidad que quiere brindar al discípulo que hoy se acerca a él. Son frases espirituales del Evangelio que están hablándonos con un lenguaje que sin dificultad ninguna podemos entenderlo.

6. Del costado de Jesús se nos habla cuando la lanzada del soldado (Jn 19,34) y cuando las apariciones (Jn  20,20). En el calvario del costado herido de Jesús (nada indica el Evangelio si la herida fue en la parte derecha o en la izquierda) brotó sangre y agua, sin duda símbolos de vida en la Iglesia; acaso el Espíritu, los sacramentos.
Y cuando Jesús se apareció en la tarde de la resurrección a los discípulos en el Cenáculo, les mostró las manos A(y el costado!@ (Jn 20,20). Ocho días después se lo mostró a Tomás...
De nuevo nos encontramos ante un texto espiritual que está sugiriendo... todo, la intimidad, el amor, el secreto, la maravilla de lo más recóndito de Jesús.
Durante siglos la imagen del Corazón de Jesús ha sugerido eso; era una forma de concretar lo que ya estaba dicho en el Evangelio.

7. En estos años se ha difundido mucho (ampliamente en México) una imagen cercana, la Divina Misericordia. El Papa el año 2000 determinó que el domingo II de Pascua fuera llamado ADomingo II de Pascua o de la Divina Misericordia@, y así se escribe en los nuevos misales. La imagen de la Divina Misericordia es la imagen de Jesús como se mostró a santa Faustina Kowalska (1905-1938): del corazón de Jesús salen dos haces de luz, uno blanco y otro rojizo, significando el agua y la sangre del costado. Y una inscripción dice: AJesús, en Ti confío@.
En este domingo de la Divina Misericordia, 1 de mayo de 2011, nuestro amado papa Juan Pablo II será beatificado.

8. Noche de Jueves Santo…, noche grávida de silencio y amor, noche de consagración, preludio de la noche pascual. En esta noche mi corazón tiene una palabra que decir a Jesús, que es la palabra de mi vida y de mi tránsito a la eternidad:
¡Jesús mío, Dios mío, te amo!
Amén.

Nota. Al hablar del “seno” y del “pecho” de Jesús, me remito a lo que escribí en la revista popular “El Mensajero de San Antonio” (Capuchinos, Zaragoza, España, junio 2003).

2 comentarios:

Jaujita dijo...

Hermosas palabras para preparar nuestro corazon y disposicion del alma a recostar nuestra cabeza en el pecho de Jesus...que pronto habra de sufrir, morir y resucitar por nosotros.
Gracias Padre!

Laura Blanco dijo...

Querido Padre rufino:
Gracias por tan hermosas reflexiones y palabras profundas llenas de amor de esta semana Santa y siempre, por permitir que a través de su hermosa alma Dios Nuestro Señor nos hable y acaricie.
Dios le Bendiga.

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