martes, 3 de mayo de 2011

42. La Cruz de mayo


Hermanos:

1. Quiero comenzar esta homilía con una ilustración que es bueno saber para quedar informados de cómo nacen ciertas fiestas en la Iglesia. El día 13 de septiembre del año 335 se consagró en Jerusalén la basílica que hoy se llama del Santo Sepulcro, lugar céntrico de las peregrinaciones cristianas, y que los orientales prefieren llamar la Anástasis, es decir, Resurrección, Basílica de la Resurrección del Señor.
Allí se venera el lignum crucis, el leño de la Cruz, que fue hallado, según tradición por santa Elena, la madre de Constantino. El día siguiente a la dedicación, es decir, el 14 de septiembre, se hacía la ostensión de la Santa Cruz, del leño sagrado, celebración y fiesta que pasó  a las Iglesias de Oriente. Siglos más tarde pasaría a Occidente.
Diversos avatares de la historia hicieron que la Santa Cruz tuviese otra fiesta el 3 de mayo: la Cruz de mayo y la Cruz de septiembre. En tiempo del Beato Juan XXIII se suprimió la Cruz de mayo, pues en realidad, aunque con matices distintos (invención, yexaltación), era una doble de la otra. La Iglesia lo que celebrar es la Exaltación de la Santa Cruz (In exaltatione sanctae Crucis)

2. Ahora bien, en México, viendo los obispos cuánto arraigo popular tenía la Cruz de mayo, pidieron a la Santa Sede que se siguiera celebrando. Y así se hace. La fiesta de la Santa Cruz es de por sí el Viernes Santo, cuando adoramos a la Cruz ,pues en ella estuvo pendiente la salvación del mundo.
La Cruz de mayo tiene en México una nota peculiar: es la fiesta del gremio de la construcción. “Los albañiles acostumbran colocar, en lo alto de la fachada de la casa en construcción, una cruz de madera adornada con flores y papel de china, previamente bendecida por un sacerdote La fiesta de la Santa Cruz es motivo de jolgorio para los albañiles y estos festejan con cohetes, música, baile y platillos típicos, con familiares y amigos, en la "obra" donde estén trabajando.
Esta tradición data de la época colonial a partir de la formación de los gremios y según viejas crónicas fue impulsada por Fray Pedro de Gante” (Información recogida al azar en Internet).

3. De hecho hay un simbolismo hermoso entre la Cruz y el edificio. ¡Cuántos edificios son coronados con la señal de la Cruz! Por de pronto, las iglesias. Si vemos una torre con una cruz, al punto deducimos: Es una iglesia.
Pero la cruz campea en lugares y actividades, que a nosotros nos evocan al Salvador. Una sepultura cristiana lleva una cruz, que dice más que todo lo que puedan decir las palabras.
La Cruz ha sellado nuestra civilización cristiana. La cruz en los montes, dominando el paisaje e invitando a la adoración; la cruz en los cruces de los caminos, marcando un rumbo en la vida; la cruz en las entradas de las ciudades.
La Cruz, la Santa Cruz ha sido el nombre de muchas instituciones cristianas. La Cruz con el Crucificado, es decir, el Crucifijo, que debe tener su puesto de honor en una familia cristiana, y este podría ser el dormitorio. En suma, la Cruz es la identidad del cristiano, y el signo de profesión de nuestra fe. La Cruz no puede ser una adorno convencional y artístico; de sí misma está destinada a ser algo más: un signo testimonial (nunca agresivo) de la fe que profesamos.

4. Conocida es en España la “guerra de los crucifijos” que hemos tenido, gracias a Dios resuelta. Hay que quitar los crucifijos de las escuelas, porque es un signo confesional, y la escuela es laica y no puedo imponer creencias. Después de sentencias y recursos, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) decidió que no había por qué quitarla.
Según la sentencia, "un crucifijo colgado de una pared es un símbolo esencialmente pasivo, cuya influencia sobre los alumnos no puede ser comparada a un discurso didáctico o a la participación en actividades religiosas".
También agrega el texto que la presencia de crucifijos no está asociada a la enseñanza obligatoria del cristianismo; no es un adoctrinamiento, sino la expresión de la identidad cultural y religiosa de los países de tradición cristiana y "nada indica que las autoridades se muestren intolerantes hacia los alumnos de otras religiones, no creyentes o de otras convicciones filosóficas".
Esta solución consensuada, políticamente correcta (que agradecemos que así sea), no toca la entraña de lo que quiere significar para nosotros, cristianos por gracia de Dios, el símbolo adorable de la Cruz. El crucifijo no es simplemente un signo cultural, y por ello digno de respeto; es el símbolo mismo de Jesús, Dios y Redentor, que nos ha purificado de nuestros pecados por la sangre de su cruz, y en ella nos ha entregado todo el amor de Dios. A esa Cruz, que adoramos en Viernes Santo, seguimos venerando cuando la contemplamos. Ante esa Cruz rezamos con hermosos himnos, antífonas y oraciones que ha ido creando la liturgia a través de siglos de amor.

5. Y también de nuestra parte a esa Cruz cantamos con versos que, germinados en este corazón personal, quieren respirar con el aliento y la fe de la Iglesia.

Brille la Cruz del Verbo, luminosa,
brille como la carne sacratísima
de aquel Jesús nacido de la Virgen
que en la gloria del Padre vive y brilla.

Gemía Adán doliente y conturbado,
lágrimas Eva junto Adán vertía;
brillen sus rostros por la Cruz gloriosa,
Cruz que se enciende cuando el Verbo expira.

¡Salve, Cruz de los montes y caminos,
junto al enfermo suave medicina,
regio trono de Cristo en las familias,
Cruz de nuestra fe, salve Cruz bendita!

Reine el Señor crucificado
levantando la Cruz donde moría;
nuestros enfermos ojos buscan luz,
nuestros labios el río de la vida.

Te adoramos, oh Cruz que fabricamos
pecadores con manos deicidas;
te adoramos, ornato del Señor,
sacramento de nuestra eterna dicha. Amén

(Puebla, 3 mayo 2011)

Para ver la explicación de este himno, véase: Brille la Cruz del Verbo, luminosa. Otros himnos sobre la Santa Cruz: El árbol de la vida fue plantado; Gloriosa, amable Cruz de Jesucristo.



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