domingo, 8 de mayo de 2011

46. Día de la madre: 10 de mayo


Mujer, Madre, Esposa
Hermanos:

1. Todo el mundo sabe en México que el día 10 de mayo es el Día de la Madre, caiga el día que caiga. Y muchos, muchísimos, en México saben que el día 15 de mayo es el Día del Maestro. No es tan seguro que se sepa cuándo es el Día del Padre o el Día del Abuelo. La Madre y el Maestro son dos figuras que merecen un altar especial. Ser maestro, ser maestra, es como una forma subsidiaria, adventicia, colaboradora... de ser “madre”.
El que lee la Sagrada Escritura topa en los libros sapienciales con un poema muy bello, tejido con cierto capricho, que se titula..., en el libro bíblico de los Proverbios no tiene título, que el título se lo ponemos nosotros, y podría ser éste: Elogio de la Mujer, esposa y madre. Antes se decía: “la Mujer fuerte”, porque el texto suena así: Mulierem fortem, quis inveniet? Una Mujer fuerte ¿quién la hallará? (Y la versión del episcopado español retiene estas palabras). Pero hoy eso de “mujer fuerte”  se intenta verter con otros epítetos: una mujer hacendosa, valerosa, una mujer entera, una mujer cabal... ¿dónde está?, ¿quién la encontrará? Porque esa mujer es el tesoro del mundo.
“Sus hijos se levantan
y la llaman dichosa,
su marido proclama su alabanza” (Pro 31, 28).


2. Los poetas, los literatos, se han esmerado por entonar el Canto a ese Mujer valiente, hacendosa, verdadera esposa, verdadera madre. Hubo un poeta español, de honda raigambre cristiana, que tiene una pieza literaria muy hermosa, un poema castellano amplio (272 versos) premiado en unos Juegos Florales: José María Gabriel y Galán (1870-1905). La poesía se titula “El Ama”, y canta a su madre (que se llamó doña Bernarda) y canta a su esposa (la campesina Desideria). El sensible poeta, maestro de escuela, había dejado este oficio, para dedicarse a su hacienda de labranza y ganado, y evocando con idilio esta vida, canta a la mujer madre y esposa. Oigamos las primeras secuencias.

Yo aprendí en el hogar en qué se funda
la dicha más perfecta,
y para hacerla mía
quise yo ser como mi padre era
y busqué una mujer como mi madre
entre las hijas de mi hidalga tierra.
Y fui como mi padre, y fue mi esposa
viviente imagen de la madre muerta.
¡Un milagro de Dios, que ver me hizo
otra mujer como la santa aquella!
Compartían mis únicos amores
la amante compañera,
la patria idolatrada,
la casa solariega,
con la heredada historia,
con la heredada hacienda.
¡Qué buena era la esposa
y qué feraz mi tierra!
¡Qué alegre era mi casa
y qué sana mi hacienda,
y con qué solidez estaba unida
la tradición de la honradez a ellas!
Una sencilla labradora, humilde,
hija de oscura castellana aldea;
una mujer trabajadora, honrada,
cristiana, amable, cariñosa y seria,
trocó mi casa en adorable idilio
que no pudo soñar ningún poeta.
¡Oh, cómo se suaviza
el penoso trajín de las faenas
cuando hay amor en casa
y con él mucho pan se amasa en ella
para los pobres que a su sombra viven,
para los pobres que por ella bregan!

3. ¿Qué dice en el corazón la palabra “madre”? Dice “amor”; ahora bien, amor sobresaliente, con tres características ideales que podemos perfilarlas de este modo.
Primero: El amor de una madre es un amor entero, amor a fondo perdido. No es un amor calculado, utilitario, que espera retribución.
Segundo: Es un amor silencioso. Con ello queremos decir que no es un amor ostentoso, protagonista. Un deportista, por el propio oficio, entra en pelea, buscando ganar, el primer puesto, el triunfo y la fama. Una madre ama en el silencio: largos años en que el hijito, la hijita, requiere a la madre en todo y para todo. Una madre de verdad se entrega en el silencio y la oscuridad.
Tercer rasgo de este amor “trinitario”. El amor de una madre es un amor hasta el fin, perseverante, sin traición, hasta lo último, pase lo que pase.

4. En una palabra, el amor de una madre de verdad, entera y verdadera, es el amor que cumple en sí la misma misión del amor, como si el amor materno fuese el prototipo del amor.
¿Idealizamos el amor de una madre? Sin duda, pero es que necesitamos idealizar y concretar en un ser lo que es el amor, suprema revelación que Dios ha dado a los seres humanos de nuestro origen y destino: nacimos del amor de Dios y vamos a desembocar en ese mismo amor. En suma, Dios es amor, y de alguna manera quiero verlo reflejado en una criatura. Esa es la madre.
La Virgen María para los cristianos es ciertamente la Virgen, mas el título preferido de la Virgen es que es la Madre de Jesús y nuestra Madre. En ella todo lo que expresa la palabra “Madre” halla su ecuación perfecta.
Los teólogos quieren hablar del “rostro materno de Dios”, llevando a lo infinito esa intuición del amor materno, amor-ternura, que está tan instintivamente asociada a la figura de la Madre. ¿Diremos que el Espíritu Santo es el rostro materno de Dios? No, cualquier concreción resulta infinitamente estrecha y hasta molesta. Dios es padre, Dios es madre, Dios es amor perfecto sin nombre, y Dios llega a mí en lo concreto. Y por ser así, humilde y narrativo, puedo decir – y lo digo – Dios llega a mí por el amor de un padre, por el amor de una madre. De mi caso personal, con sentido reconocimiento, sí que lo digo.

5. Día de la madre, pero Día del hijo que quiere decir una palabra a la Madre, a su madre. Olvidemos en esta hora que hubo madres, y las hay, que no aceptaron su divina misión en esta tierra. Pero yo quiero hacer un homenaje a mi madre, y siento en el corazón la necesidad de decir “¡Gracias!”. ¿Lo diré con versos? ¿Lo diré con flores?
Lo diré como pueda, pero lo diré de verdad. Lo diré, sobre todo, con una vida digna de sus ojos.
Lo diré con besos.
Lo diré con palabras.
Lo diré con silencios.
Madre: quisiste lo mejor para mí. Yo también quiero lo mejor para ti. Recibe, madre, la ofrenda de mi vida, que a Dios la entregué, pues él me la dio. Recibe, madre, el perfume de mi vida..., y piensa que tú estás ahí.
Madre, hasta el cielo.
Mi madre, Saturnina Lecumberri (1908-2008),
viuda de Rufino Grández (1907-1947),
y yo con ella en Navidad de 2006

Nota. Si quiere el amable lector saber los sentimientos íntimos que abrigo para con mi madre, le ruego que abra este archivo (pulsando simplemente): Sonetos celestiales para mi madre.

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