viernes, 13 de mayo de 2011

47. La Divina Pastora


(Sábado anterior al Domingo del Buen Pastor)
Hermanos:

1. Hoy, 13 de mayo, es la Virgen de Fátima, una fiesta de la Virgen donde hay tres niños – Lucía, Jacinto y Francisco -, donde hay una ovejas del pequeño rebaño familiar, y donde hay una madre, una señora vestida de blanco que viene a visitar a unos niños y a pedirles que recen, que hagan penitencia por los pecados del mundo.
Hoy, 13 de mayo, hace 30 años que un hermano musulmán, el turco Alí Mehmet Agsá, quizás no por sí mismo, sino como sicario de alguien quiso asesinar al hombre de la blanca túnica, Juan Pablo II. La bala penetró en el vientre; el tiro pudo haber sido mortal..., pero la Virgen, como si desviara la bala con su mano,  no lo permitió. Es una manera de interpretar las cosas, y tenemos derecho a hacerlo. Fue un milagro de la Madre. Lo que sí es cierto, y esto podemos verlo como milagro,  es que Juan Pablo II, como buen cristiano, fue a la cárcel a visitar a su agresor y le tendió su mano de perdón.
Hoy, 13 de mayo es la Virgen de Fátima en el paisaje campestre de Cova d’Iría. Y mañana es la Divina Pastora, no por ser 14 de mayo, sino por ser sábado víspera del domingo IV de Pascua, que es el Día del Buen Pastor.

2. La Divina Pastora es una de las innumerables fiestas de la Madre, con que nosotros, cristianos católicos queremos honrar a la Madre del Señor. Bien sabemos que María no es una persona Divina, que en rigor teológico no se puede hablar de la Divina Pastora. Por eso, el título litúrgico es otro: Madre del Divino Pastor, o Madre del Buen Pastor.
Ahora bien, esa familiaridad que ha tenido el cristiano, sintiéndose hijo de María, con su Madre, la Santísima Virgen, le ha llevado a venerar a la Virgen con ese atuendo de Pastora, en medio de un rebaño, que es el rebaño de su Hijo, aquel que declaró: “Yo soy el Buen Pastor”.
La cosa empezó hace más de tres siglos. Y bueno será recordar esta historia de devoción, de amor, de conversiones..., de celo misionero. Lo haré tomando pie de una carta que en su día, al cumplirse tres siglos de esta devoción (1703-2003) escribió el superior general de los hermanos menores capuchinos, John Corriveau, a los capuchinos de Andalucía y a los demás capuchinos que en nuestras iglesias hemos cultivado esta devoción.

4. El capuchino P. Isidoro de Sevilla, “este hermano nuestro, gran devoto de la Virgen María,  una noche del mes de junio de 1703, tuvo no se sabe si “un   sueño misterioso, un éxtasis, una inspiración divina, o una simple idea”, así escribe su biógrafo el P. (Ambrosio de) Valencina, de representar a la Virgen vestida de humilde Pastora, cosa que llevó a cabo por encargo suyo el pintor D. Alfonso Tovar. En la pintura está la santísima Virgen sentada sobre una roca bajo un frondoso árbol desde cuyas verdes ramas le saludan las avecillas del bosque.  Es encantadora su sonrisa y mueve a  devoción la piedad y ternura con que mira a una oveja blanca que acaricia con su diestra. Una airosa toca cubre  parte de sus rizados cabellos que descansan sobre una pellica sujeta por un cinturón de piel. Todo su traje es el de una Pastora humilde, pero hace su cuerpo tan hermoso y galán que parece aquel que describiera el Cantar de los Cantares. Allá a lo lejos se ve entre celajes a una oveja errante acometida por el lobo del infierno, que el ángel del Señor, radiante de hermosura, defiende con su espada de fuego.
Así la contemplaron por primera vez los ojos atónitos de millares de sevillanos en procesión por la ciudad hispalense el 8 de septiembre del año 1703”.
Bajo la protección de la Madre del Buen Pastor y con el estandarte de la Divina Pastora los misioneros capuchinos han predicado el Evangelio en diversas regiones de América. Virgen misionera, hasta el punto de que la Orden Capuchina ha tomado a la Madre del Buen Pastor como Patrona de sus misiones.
Ocurre, además, que algunas Congregaciones religiosas se han acogido a la Divina Pastora, a la Madre del Buen Pastor, para sentirse, como rebaño de Jesús, también rebaño de María, rebaño protegido por tan dulce Madre.

5. La Virgen representada audazmente como Divina Pastora no es una revelación de una verdad nueva de la mariología, en modo alguno. Es una expresión plástica, muy en sintonía con el alma andaluza, de ese catecismo de verdades sobre la Madre del Señor que nos enseña nuestra fe cristiana:
- María  es la Madre de Jesús, la Madre del Señor.
- Todo lo que ella es lo es por el Hijo que tiene en brazos.
- María protege el rebaño de su Hijo, rebaño que somos nosotros; lo cuida en verde pradera, lo alimenta.
- María defiende del lobo infernal a los que su Hijo le ha encomendado.
- María, que en la Cruz fue constituida Madre, es la Madre misionera. Los misioneros la han llevado consigo en un estandarte para llamar a “la misión”, entregar el perdón y el Evangelio.
Todas estas cosas nos sugiere la imagen campestre de María.

6. Lo que acabo de recordar son motivos que a mí, hermano menor capuchino, me han impulsado a ofrecer a María, como zagal suyo, un ramo de versos, que sirvan para su fiesta.
Algunos hermanos, algunas hermanas, lo agradecerán. Pues aquí los pongo.

Madre del Buen Pastor y Divina Pastora de las almas
(Sábado anterior al Buen Pastor, este año 14 de mayo de 2011)

I
La audacia del amor te ha revestido

Divina Pastora de las almas.  Como el amor rompe las palabras, porque es el anhelo irresistible de lo divino, no nos sorprenda que las sencillas gentes le hayan llamado a María, Madre de Jesús, la Divina Pastora. Querían decir con ello, simplemente, que Jesús es el Buen Pastor. Tan Buen Pastor, tan amante de su rebaño, que a su Divina Madre le ha confiado sus cuidados.
El Buen Pastor protege a su rebaño, lo defiende, lo alimenta, lo conduce a claros  manantiales, le da el alimento de la vida eterna.
Y el Buen Pastor quiso tener a su Madre junto a sí en esta obra de amor y redención.
Cuando cantamos a la buena Pastora, a la Madre del Buen Pastor, estamos narrando un Evangelio espiritual, estamos cantando la Canción del Buen Pastor, que dio su vida por sus ovejas.
(Oh Jesús, Buen Pastor, condúcenos bajo tu suave cayado!

La audacia del amor te ha revestido
con el campestre atuendo de Pastora,
María, dulce Madre que nos cuidas,
de Cristo, Buen Pastor, su servidora.

Acaso te digamos, al mirarte,
que eres bella en el campo y que enamoras;
la esposa amada, Pascua y Paraíso,
canción de amor de cuanto el hombre añora.

Mas eres, sobre todo, Buena Madre,
la toda y siempre Madre, la Piadosa,
la que en la Cruz tomó bajo su manto
al hijo que Jesús te dio en su hora.

Asístenos, defiéndenos del malo,
oh siempre fiel, oh siempre vencedora,
amparo de tentados y caídos,
que toda pena alivia y acomoda.

Oh Virgen misionera de sencillos,
llevada en estandarte cual Señora,
las flores brotarán en las praderas,
oh Madre del amor, consoladora.

(Honor a Jesucristo que te hizo
reflejo de su amor y su corona,
en él se multiplique la alabanza,
al darnos tú su gracia redentora! Amén.

Tres Ojitos (Chihuahua), 25 de abril de 2007.


II
Pastora de las almas, dulce Madre

Quizás “La Madre del Buen Pastor” y “La Divina Pastora de las almas” afectivamente sean dos títulos distintos y complementarios de la misma verdad manante del Evangelio. La Virgen Divina Pastora de las almas, que vimos en el Seminario Seráfico de la Divina pastoral (Alsasua, Navarra) y que estaba en los camarines de las iglesias capuchinas, es, con detalles variados, la que el Venerable Padre Isidoro de Sevilla describió al pintor que la había de pintar.
 “En el centro y bajo la sombra de un árbol, la Virgen santísima sedente en una peña, irradiando de su rostro divino amor y ternura. La túnica roja, pero cubierto el busto hasta las rodillas, de blanco pellico ceñido a la cintura. Un manto azul, terciado al hombro izquierdo, envolverá el entorno de su cuerpo, y hacia el derecho en las espaldas, llevará el sombrero pastoril y junto a la diestra aparecerá el báculo de su poderío. En la mano izquierda sostendrá al Niño y posará la mano derecha sobre un cordero que se acoge a su regazo. Algunas ovejas rodearán la Virgen, formando su rebaño y todas en sus boquitas llevarán sendas rosas, simbólicas del Ave María con que la veneran...”
Evocando a esta Pastora de nuestra infancia, adolescencia y juventud, a esta Pastora Madre y Misionera, cantamos hoy, con muchos recuerdos entrañables, al inicio de nuestra Provincia de Capuchinos de España (26 abril 2011).

1. Pastora de las almas, dulce Madre,
visión de amor y paz en nuestra infancia,
mi pecho está muy lleno de recuerdos
cual prado pastoril con flores blancas.

2. Mullido es tu pellico de pastora,
la túnica de rojo hermoseada,
y llevas un cayado en tu derecha
y un sombrero que ondea hacia la espalda.

3. Tu reino es la ternura de tus ojos
que llega hasta nosotros y nos calma,
que somos a tus pies los corderillos
felices de pastar junto a tus plantas.

4. En ti Jesús está porque es tu Hijo,
tesoro tuyo, fuente de la gracia
el Salvador invicto del rebaño,
el Buen Pastor que a todos nos abraza.

5. A ti venimos, Madre, los hermanos,
redil y hogar de múltiples cañadas;
oh Virgen del Calvario, misionera,
seguros al amor de tu mirada.

6. La gracia que de niños nos mostraste
también ahora muestra en abundancia;
y en tu dulce regazo abandonados,
dejando todo, no pedimos nada.

7. ¡Jesús, oh Buen Pastor de tus ovejas,
que desde el cielo a tu rebaño guardas,
con las flores campestres que te gustan
amor brindamos y decimos gracias! Amén.

Puebla de los Ángeles, 12 mayo 2011

1 comentarios:

Anónimo dijo...

nuestra dulce y tierna pastora nos defienda siempre del lobo maligno que anda al acecho de las almas que se quieren consagrar totalmente a su Hijo

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