lunes, 6 de junio de 2011

52. Beato Juan de Palafox

Laudatio in iubilo
Hermanos:
Ayer, 5 de junio del año de gracia 2011, domingo en la Ascensión del Señor, fue beatificado un gran obispo que murió hace 351 años.  El Papa, desde Zagreb, capital de Croacia, donde se encuentra animando la fe de los católicos, tuvo su recuerdo, y estableció su comunión espiritual con lo que se estaba viviendo en la Catedral de Burgo de Osma (Soria). Recordó al nuevo beato como “luminosa figura de obispo del siglo XVII en México y España”, “un hombre de vasta cultura y profunda espiritualidad, gran reformador, pastor incansable y defensor de los indios”. “El Señor conceda numerosos y santos pastores a su Iglesia como el beato Juan”.
Podemos quedarnos con esta última súplica: el Señor nos conceda pastores de esta talla: nunca han faltado, ni tampoco ahora faltan.
Necesitamos obispos santos, obispos cultos, obispos valientes, obispos pobres... (Palafox defendió a los Indios y ensalzó sus virtudes)..., y acaso obispos con una teología sencilla y nueva de esa fraternidad que Jesús nos ha enseñado cuando se despide, rumbo al cielo, en el Cenáculo. Pienso que, por encima de “padre”, el Obispo teológicamente es “el hermano”, y con ello el servidor de todos, el último de todos, cosa que no siempre favorecen sus insignias.
Un nuevo santo es motivo de alegría para toda la Iglesia. En ocasiones hay razones del corazón que propician una vibración afectuosa más cercana. Palafox me resulta más cercano, porque este año he enseñado las Sagradas Escrituras en el seminario que él fundó, aquí en Puebla (si bien el edificio sea otro). Y otra razón del corazón es que Palafox nació en un pueblo vecino al mío, mi querido Alfaro. Indica la Gran Enciclopedia Navarra que Fitero “limita con Corella por el N, Cintruénigo y Tudela por el E., Tarazona (Zaragoza) y Cervera del Río Alhama (Rioja) con el S, y con este último municipio y Alfaro (Rioja) por el O”. Razones del corazón..., que también tienen su festín en la fe.
¿Quién fue el obispo Juan de Palafox? La hermana Francis Robles, monja agustina, pintora, encargada de la “gigantografía” para la beatificación, sin duda que acierta en el alma, cuando condensa en su panel lo que Palafox ha vivido: un crucifijo y un libro sobre su corazón ardiente. Detrás del crucifijo, y con él, están los pobres de la tierra. Es la imagen que se ha repartido como recordatorio a los participantes.


La vida de Juan Palafox, puesta en película, da un argumento apetitoso para un gran creador. Palafox, nacido de gente noble (1600), pero fuera de matrimonio, que su madre, luego monja, va a los Baños de Fitero y por una criada quiere deshacerse de él y ahí está el río Alhama para tirarlo, pero Pedro Navarro lo impide y lo añade a sus ocho hijos..., y se cría en sana pobreza y entre cuatro ovejitas...; un niño que después de años su padre lo reconoce, que muy joven se responsabilizará del marquesado de Ariza (Aragón), y que luego asciende en una carrera política a más y más. Un joven que se hace sacerdote, tras ciertos devaneos, dispuesto "a por todas", a ser santo de verdad... Un eminente eclesiástico e ilustre consejero, que viene a Nueva España (1640) ya consagrado obispo para Tlaxcala-Puebla, que es Virrey por unos meses para deshacer entuertos..., y que en 1649 sale corrido de estas tierras. Nadie en la historia de México ha tenido tanto poder en sus manos como él lo tuvo.
Un hombre pobre a morir, estudioso, penitente, místico... Que en España le dan un obispado de pequeña categoría (hablando neciamete a lo humano). En suma, un santo.
Sus obras suman 15 volúmenes que ahora la UPAEP (universidad católica en Puebla, fundada en 1973, las está digitalizando para que lleguen a nuestras manos).
Hoy para conocer, de entrada y someramente, a nuestro Juan de Palafox, podemos acudir a las cartas pastorales escritas por los obispos de ambas diócesis, don Gerardo Melgar, de Osma-Soria, Juan de Palafox y Mendoza: Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI (1 de mayo de 2010); don Víctor Sánchez, de Puebla de los Ángeles: Con Júbilo. Con ocasión de la beatificación del venerable Don Juan de Palafox y Mendoza, Obispo de Puebla de los Ángeles (1640-1649), 1 de octubre de 2010, primera carta de su ministerio episcopal en esta aquidiócesis.
Los hombres de la política y los historiadores de la Nueva España y de Felipe IV escribirán muchas cosas, eruditas y opinables.
Los que miramos la vida desde el confesonario, desde el ambón, desde la cabecera del enfermo... y, en suma, desde la intimidad con Jesús escribiremos oitras cosas más simples, y pienso modestamente que más verdaderas...
Yo quiero dejar en  esta ocasión un ramo de flores campestres, tomadas de los sotos del Alhama. Aquí van unos versos. Unos que escribí ayer, al latido de lo que pasaba en Burgo de Osma (ciudad que visité cuando "Las Edades del Hombre"), y otros escritos hace un par de meses para mis queridos seminaristas del Palafoxiamo. Unos y otros para alabanza y gloria de Cristo, en sintonía con mi hermano Beato Juan de Palafox.

***

Santo de escoplo y martillo 

En el día de hoy, domingo 5 de junio de 2011 (Ascensión del Señor), ha sido beatificado en la Catedral de Burgo de Osma (Soria) el que fuera su obispo, Juan de Palafox y Mendoza (1600-1659).
¿Quién fue realmente Juan de Palafox, obispo de Puebla de los Ángeles (1640-1649), en la Nueva España, y al final de su vida Obispo de Burgo de Osma (1654-1659)?
Debajo de esa imagen ostentosa de amplio ropajes (él nunca se dejó retratar), quisiéramos ver su alma con algunos rasgos.
Cuando fue propuesto para obispo de Puebla en la Nueva España consultó, y le animaron   a aceptar, diciéndole que Dios le quería “santo de escoplo y martillo y no de pincel”. El lema de sus insignias fue: “Amor meus crucifixus est”.
Su pasión fueron los pobres, y en su funeral el Cabildo le hizo exequias de limosna, conforme a los deseos del finado.
Fue Virrey unos meses, inflexible contra la corrupción y la mala administración. Visitó su diócesis hasta los últimos rincones, acérrimo defensor de los indios.
Hombre de dotes de gobierno con gran cercanía y sencillez. En su pobreza fue hombre de generosas empresas; muy buen escritor. Reparó o levantó 44 templos, muchas ermitas y más de 100 retablos; terminó y consagró la catedral de Puebla (18 de abril de 1649); había fundado el Seminario (1644), luego llamado “palafoxiano”, y la Biblioteca Pública Palafoxiana (1646), primera en América.
Devotísimo de la Virgen y propagador del Rosario (Santo Domingo de Guzmán había sido, siglos atrás, canónigo de Burgo de Osma).
Sin querer dar una semblanza completa (Eucaristía, sacerdotes, acciones de gobierno...), esos son los rasgos que destacamos en este poema, compuesto justamente hoy, día de su beatificación.


1. “Santo de escoplo y martillo
y no de pincel”,
muéstranos tu vera imagen
las esencias de tu ser,
que retratos de este mundo
nunca quisiste tener.

2. Fue mi amor Cristo en la cruz,
él y solo él,
donde Dios puso la ciencia
y el verdadero poder:
a Cristo en cruz predicadle,
no busquéis otro saber.

3. Fui de Jesús Limosnero
¡oh dulce placer!;
para los pobres mi casa,
para ellos mesa y mantel,
y de limosna al morir,
mi funeral ordené.
4. Amé con perdón y paz
cuanto pude amé;
me dieron glorias humanas
y me nombraron virrey,
mas yo fui obispo y pastor,
los indios fueron mi piel

5. Por la casa del Señor
yo mucho estudié,
y a la gloria del Altísimo
bellos templos levanté;
amemos al pueblo santo
dándole cultura y fe.

6. Y la Madre del Señor
es cuna y dosel;
para aprender a Jesús
el Rosario prediqué,
amadle mucho a María
con el Rosario también.

7. ¡Gloria a ti, Cristo bendito
de Dios todo bien,
y con Juan de Palafox
a ti el trofeo y laurel,
que a tu Iglesia santificas
y en sus hijos te haces ver! Amén.

Puebla, 5 junio 2011

Noticia. Se comunica en Burgo de Osma que la fiesta litúrgica del nuevo beato será cada año el día 6 de octubre.

* * *

HIMNO
DEL PONTIFICIO SEMINARIO PALAFOXIANO
DE PUEBLA DE LOS ÁNGELES
en la Beatificación de su Fundador,
Juan de Palafox y Mendoza, Obispo.
(Proyecto)

Este himno está básicamente inspirado por el lema que adoptó Juan de Palafox: “Amor meus crucifixus est”. (Consigna que es la divisa oficial de la Orden del Santísimo Salvador, fundada por Sta. Brígida de Suecia, 1302-1373).
El estribillo nos da la pauta espiritual y teológica de lo que pretende el himno. En el estribillo habla el Beato: “Mi amor, Jesús, está crucificado”: / no busco ya otra gloria, otro camino”. Y al eco de esta inspiración, el Seminarista del Seminario que en su día, en otro lugar, inició el Beato Juan  de Palafox, expresa su identidad: seré yo Sacerdote de su gracia, ministro de su cruz y señorío.
En el Nuevo Testamento no hay sino un solo Sacerdote, un solo altar y un solo sacrificio: Cristo en su misterio pascual, cruz y señorío. Es la visión que tiene la Carta a los Hebreos, guía espiritual de nuestro ministerio sacerdotal.
En las estrofas, que no despliegan el resumen de la espiritualidad del Beato, se insiste en algunos rasgos. En los años antecedentes a la ordenación sacerdotal es significativa e importante la reflexión autobiográfica de Juan de Palafox: “No es cosa de burlas hacerme sacerdote, que es la mayor dignidad que tiene Dios establecida en su Iglesia y a ese paso debe uno buscar la perfección, y para ser sacerdote y quedarme como antes, eso no lo permita Dios y primero me muera. Amén”.
Por lo demás, lo que queremos cantar no es la gloria, la grandeza… del famoso Juan de Palafox, sino que cantamos a “Cristo, Buen Pastor, el Hijo amado… por un siervo esclarecido”.
A Cristo, pues, “la vida entera y todo amor, oh Cristo, por los siglos bendecido. Amén”.


Estribillo

“Mi amor, Jesús, está crucificado”:
no busco ya otra gloria, otro camino;
seré yo Sacerdote de su gracia,
ministro de su cruz y señorío.

Estrofas

1. A Cristo, Buen Pastor, el Hijo amado
cantamos por un siervo esclarecido,
Obispo humilde Juan de Palafox,
a fuego de oración y amor batido.

2. Tu vida fue dolor y providencia
por Dios desde el bautismo protegido;
y si un fugaz engaño te sedujo,
volviste al buen camino arrepentido.

3. Que no es en vano hacerme Sacerdote,
sublime honor por Dios establecido,
y muera yo, si fiel no voy a ser,
ardiendo en el amor por él prendido.

4. La Nueva España fue tu vocación
y Puebla será dentro tu latido,
tu flor, la catedral y el seminario,
y el pobre de Jesús, tu preferido.

5. Beato nuestro, Juan de Palafox,
de fe, de ciencia y arte todo ungido,
es tu memoria bálsamo y aliento,
y ayer y hoy Jesús, amor transido. 

6. ¡Honor a Jesucristo, eterna Pascua,
en medio de su pueblo acontecido:
a ti la vida entera y todo amor,
oh Cristo, por los siglos bendecido!
Puebla, domingo, 3 abril 2011


* * *
Vuelve, pastor

Saludo y rimas de bienvenida

para la llegada de las Reliquias del beato Juan de Palafox

a Puebla de los Ángeles


Este poema lírico, de humildes letrillas españolas, con versos fáciles a modo de cantar de juglaría, se escribe para dar la bienvenida a las reliquias del Beato Juan de Palafox – una parte de los restos – que se van a depositar en esta su catedral de Puebla, que él concluyó y consagró.
El 24 de junio (2011) llegarán a Puebla, y recibirán primero veneración en la Capilla Real de Cholula. Luego, por el antiguo camino al Puente de México, entrarán en Puebla de los Ángeles, en el “Papamóvil” que usó en Puebla el Beato Juan Pablo II. A las 12.00 se celebrará solemnemente la Eucaristía, y las reliquias se guardarán, para pública veneración de los fieles, debajo del altar de la Capilla de la Virgen del Perdón, a la entrada de la catedral, junto a la Puerta del Perdón.
I
Vuelve, celoso pastor,
con tu celeste cayado,
vuelve, muy bienvenido,
Beato glorificado;
vuelve a tu tierra poblana,
que Puebla no te ha olvidado:
¡vuelve, pastor!

II
Vuelve a la santa asamblea,
tu Catedral te ha esperado;
vuelve y predica Evangelio
con tu recuerdo clavado;
tus escritos silenciosos
nos van a seguir hablando:
¡vuelve, pastor!

III
Vuelve acá donde estuviste,
mas no al sepulcro asignado;
tus restos ya son reliquias
para un altar consagrado,
y han de ser intercesión
y oración en nuestros labios:
¡vuelve, pastor!

IV
Tus huesos florecerán
por el Espíritu Santo;
apóstoles surgirán
de tu santo relicario,
que eres pastor que intercedes
por el querido rebaño:
¡vuelve, pastor!

V
Vuelve y contempla que fueron
ya varios siglos pasados,
mas tus raíces florecen,
pese a los vientos contrarios;
vuelve y bendice y alienta
que un nuevo tiempo ha empezado:
¡vuelve, pastor!

VI
Vuelve y repasa la grey,
que mucho se ha dilatado:
los hijos se multiplican:
cinco millones sobrados.
Itzúcar de Matamoros
cual diócesis se ha anunciado:
¡vuelve, pastor!

VII
Tú forjador de pastores,
creador del Seminario,
que hoy todos llaman y escriben
ya por ti, Palafoxiano;
vuelve a cuidar esa joya,
que pide mucho cuidado:
¡vuelve, pastor!

VIII
Vuelve, bendice y asiste
a nuestro obispo poblano,
y a todo su presbiterio
y a todo el episcopado:
México de Guadalupe,
lindo pueblo mexicano:
¡vuelve, pastor!

IX
Vuelve a la sierra y visita
parroquias que has visitado;
vuelve y bendice y ayuda,
todo será necesario,
y al enemigo que acecha
tenlo fuera y alejado:
¡vuelve, pastor!

X
Vuelve a Puebla de los Ángeles
y pisa sus empedrados,
y mira la Biblioteca
y el mundo universitario;
y acoge a todos sin siglas,
que todos son ciudadanos:
¡vuelve, pastor!

XI
Corazón hecho de pobres,
de Jesús crucificado,
corazón hecho de amor
para ser don regalado,
vuelve y siembra la esperanza
en este campo abonado:
¡vuelve, pastor!

XII
Vuelve, pastor, y proclama
que algo nuevo ha comenzado:
discípulos, misioneros,
nuevos evangelizados:
¡Es por Jesús, el Señor,
el amor por siempre amado!
¡vuelve, pastor!
Puebla de los Ángeles, 7 junio 2011

Fr. Rufino María Grández

Para conocer la digura del nuevo Beato, Juan de Palafox, puede enlazar con el "librito" publicado con motivo de la Beatificaciuón:
Breve biografía de Juan de Palafox y Mendoza, por el Prof. Jesús Alonso Romero Doctor en Historia

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