lunes, 27 de junio de 2011

64. Cinco novicios profesan

Hermanos:
Anteayer, un sábado común del año, cinco novicios capuchinos profesaron. Y esto ¿es noticia? Sí que lo es; humidle noticia, pero digna noticia eclesial, digna de que fuera anunciada a nuestra Parroquia de la Preciosa Sangre de Cristo con unas palabars adecuadas al evento, invitando a los fieles a participar en el mismo.

Profesión de los novicios capuchinos en nuestra parroquia

El sábado 25 de junio, a las 12 del mediodía, será la profesión de los cinco novicios capuchinos, todos ellos mexicanos, que acaban de concluir su año de noviciado entre nosotros, o “año de iniciación” a la vida religiosa. Ellos son

HNO. ÁNGEL RÍOS GARCÍA
HNO. CRISTIÁN NOÉ GONZÁLEZ MENDOZA
HNO. ARMANDO LEAL MARTÍNEZ
HNO. ANTONIO DE JESÚS RODRÍGUEZ ÁVILA
HNO. SERGIO DANIEL COLIMA JIMÉNEZ

Dentro de la celebración de la Eucaristía, poniendo sus manos entre las manos del superior de nuestra circunscripción, dirán, uno a uno: 
En alabanza y gloria de la santísima Trinidad.
Yo, hermano Ángel (Cristián, Armando, Antonio, Sergio) movido por divina inspiración a seguir más de cerca el Evangelio y las huellas de nuestro Señor Jesucristo, ante los hermanos aquí presentes, en tus manos, hermano Eusebio Hernández Mendoza, con firme y sincera voluntad, hago voto a Dios, Padre santo y omnipotente, de vivir por tres años en obediencia, sin propio y en castidad.
Y prometo observar fielmente la vida y Regla  de los Hermanos Menores, confirmada por el papa Honorio, según las Constituciones de la Orden  de los Hermanos Menores Capuchinos...”.

Momento en que los cinco novicios piden ser agregados a la Orden Capuchina

La Regla de los Hermanos Menores es la Regla que escribió san Francisco y fue aprobada por el Papa Honorio III el año 1223. Esta profesión se llama profesión temporal, puesto que se hace para un tiempo. Terminado este plazo, si uno sigue en el propósito emprendido y es aceptado por la fraternidad por un comportamiento laudable, se emite la profesión perpetua, para toda la vida. No pocos hermanos optan por el sacerdocio. Los pasos de cara al sacerdocio se llevan a cabo después de la profesión perpetua.
Tenemos la alegría en esta circunstancia de que los cinco que profesan van a ser reemplazados por otros cuatro jóvenes mexicanos que comienzan su año de noviciado en una ceremonia privada que se tendrá dentro del convento (Pavorreales, 22), en tanto que otros esperan haciendo su Postulantado en La Piedad, etapa primera de formación que dura dos años. Dios bendice a su santa Iglesia con vocaciones, y la familia capuchina poco a poco se va consolidando en México.

Los cuatro nuevos novicios con el Maestro, a la izquierda,
y el Vicemaestro (quien esto escribe) el segundo a la derecha 


Los feligreses quedan invitados y... - ¿por qué no...? – joven generoso, intrépida muchacha..., que cunda el ejemplo, que a lo mejor una vocecita suena en tu corazón.


Grupo de postulantes (sin hábito), nuevos novicios, nuevos profesos
y otros profesos que les acompañaron


Hasta aquí la comunicación que dábamos a los fieles.
Se hizo la celebración, y luego vino la otra fiesta al estilo mexicano, en la cancha de la casa o Fraternidad del Noviciado, bajo una carpa y unas mesas elementales de quita y pon. La invitación era para todo el que viniera. Se calcularon 250, rondaron los 300 comensales en esa algarabía popular que es la fiesta mexicana para lo que sea. La música durante la comida es esencial; sin ella no hay fiesta. La comida simple, arroz con sabrosas “carnitas” de mullida y jugosa barbacoa. De bebidas, refrescos. Y de postre, lo que no puede faltar: el pastel (que en España se dice tarta). Nada de vino, cerveza o licores.
 Pasó la fiesta, y la cancha quedó vacía. También los familiares, poco a poco, regresaron.

Hermanos, mis hermanos, no ya novicios, sino profesos con los tres sagrados compromiso de pobreza, obediencia y castidad. Este hermano veterano, que os ha acompañado como vicemaestro este año y que en 1956 (joven de 19 años) pronunció los sagrados compromisos que acabáis de emitir, tiene una palabra en su corazón.
¿Qué es la vida religiosa, sea capuchina o tenga otro apellido? Creedme: es una misteriosa alianza de amor; por tanto, un misterio de humildad, de íntima humillación, de silencio, de profunda..., profunda soledad..., porque te has privado de algo muy hermoso que el corazón bellamente apetece.
Yo te he dado un abrazo de acogida y te he dicho simplemente: El Señor te dé la perseverancia. O, a lo mejor, he apretado mi mano en tu brazo sin poder decirte... nada.
No pienses, hermano, que esto es algo ni heroico, ni ejemplar. No sueñes en futuro, salvo el futuro del amor día a día. No defiendas nada. Sea tu vida transparente y sencilla. Y que quien te vea, sin ninguna pretensión tuya, encuentre a Jesús.
No intentes alta teología de lo que has hecho. Tu teología, tu herencia... sea pura y simplemente el amor vivido.
La Madre del Señor te acompañe.
En el silencio, guárdame un huequecito en tu corazón. Y, si en la vida nos volvemos a encontrar en la misma casa fraterna, de hermano a hermano, espero que lo tendrás en el mío. ¡Felicidades! Sigue tu camino.

Puebla de los Ángeles (México), lunes 27 junio 2011.

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