viernes, 8 de julio de 2011

72. Perdonar por Dios... al imperdonable

 Reflexión cristiana ante la ejecución de un asesino

Hermanos:

1. Ayer, 7 de julio, fue ejecutado legalmente un hombre, violador y asesino. Fuera mexicano de nacimiento (como es el caso), fuera tailandés o fuera español es lo mismo para la reflexión cristiana que, con la serenidad posible, queremos levantar. Fuera cristiano o musulmán o budista es lo mismo para esta meditación. Era un ser humano, peregrino en esta tierra como yo, que había cometido, al menos, dos crímenes execrables (violación y asesinato), que la inmensa mayoría de los mortales, por la gracia y misericordia de Dios, no hemos cometido.
La noticia de prensa es esta, por tomar lo primero que aparece en pantalla en el ordenador o computadora, noticia de primera plana en los periódicos nacionales (El País, El Mundo...).

“Huntsville, 7 Jul (Notimex).- El mexicano Humberto Leal García fue ejecutado hoy en la prisión de Huntsville, Texas, por la muerte de una joven de 16 años en 1994 luego de pedir perdón a familiares y de que sus últimas palabras fueran: "Viva México, Viva México, Viva México".
Leal García, de 38 años, fue declarado muerto a las 18:21 horas locales, exactamente 10 minutos después de que inició la aplicación de las inyecciones en la cámara de la muerte de la sala Walls del recinto carcelario.
En sus últimas palabras se declaró arrepentido de sus acciones y pidió el perdón de los familiares de la víctima, Adria Sauceda, asesinada y violada hace 16 años en una carretera de Texas, aunque nunca volteó su rostro hacia la zona de los deudos.
"Siento todo lo que he hecho, he lesionado a mucha gente, por años nunca pensé que merecía ningún tipo de perdón, se que el señor Jesucristo me ha perdonado en vida y he aceptado su perdón, ya he aceptado todo, dejemos que esto sea el final que se haga, asumo toda responsabilidad por esto", dijo.
"Lo siento y perdónenme, verdaderamente lo siento, les pido perdón, la vida sigue y seguramente seguirá. Lo siento por la familia de las víctimas, por lo que hice, pero espero que me perdonen, no sé si me creen, la vida sigue", añadió Leal García.
Para terminar, se dirigió al guardia a cargo de la ejecución que se encontraba a su diestra y le dijo: "Le pido perdón, la vida sigue y seguirá, perdón, estoy verdaderamente arrepentido. Que siga el espectáculo. Una cosa más: Viva México, Viva México, Viva México".
Antes de que terminara, su abogada Sandra Babcock, se sumó: "Viva México --- (omito la palabrota que añadió la abogada) ".
Vestido con un overol y cubierto hasta el pecho con una sábana blanca, solo eran visibles sus manos vendadas y la muñeca donde se veían las sondas con los tres líquidos letales. Súbitamente quedó dormido, hizo un sonido balbuceante con los labios y quedó inmóvil.
Entre los familiares de Leal García solo estaba su hermana Mari Ángel Tello. En la sección de las víctimas sólo asistió un amigo del padre de Adria Sauceda.
La ejecución ocurrió después de que la Suprema Corte de Justicia desechó las peticiones de sus abogados y de los gobiernos de Estados Unidos y México para suspender la aplicación de la pena capital por la violación de la Convención de Viena”.

2. Es ley de comunicación que “la noticia se come a la noticia”. El episodio te impresiona y te indigna – no a todos por las mismas razones – pero la noticia de mañana se come a la del día anterior, y periodísticamente basta un día para el olvido.
El corazón pensante algo tiene que decir, y en este momento yo pienso ante el Tribunal de toda la Familia Humana. Yo pienso, impregnado de la fe que bebo y explico de los santos Evangelio. No es mi reflexión adscribiéndome a ningún nacionalismo, ni en contra de ninguna prepotencia. Es más alta; es sencillamente pensar desde Dios las cosas de la tierra.
Este año, como profesor de Sagrada Escritura, he explicado a mis alumnos Teólogos del Seminario Palafoxiano de Puebla los libros históricos del Antiguo Testamento, desde Josué hasta los Macabeos. Y he pedido a Dios una especial sabiduría para poder explicar lo que no es explicable..., lo que ha ensangrentado la historia humana, moviéndose Dios dentro de ella. Hemos tratado de leer lo que realmente está escrito, y lo que se puede entender debajo de la letra..., lo que se quería decir detrás de lo que se dice, para poder proclamar luego del texto: ¡Palabra de Dios! Explicaciones de textos muy desagradables, pero profundamente instructivas para percibir una rendija de luz y poder entender la violencia que históricamente llena nuestra tierra: la violencia que hemos padecido en mi tierra patria, la que padecemos en México.
Lo que pasó ayer ¿humaniza al mundo? Ciertamente que no. No es ese el camino...
Una reacción primaria (que leo en los “comentarios” a la noticia) es esta: ¡Se ha hecho justicia! El asesino cosechó lo que sembró. Esa misma pena de muerte habría que ponerla en México para los violadores y asesino.
Pero uno siente que ese comentario instintivo y primario no es el correcto. Los periodistas, que censuran lo que se hizo, argumentan apelando a un orden internacional consensuado en la Convención de Viena. Está muy bien que lo digan, pero mi punto de mira como creyente, como lector meditativo de la Escritura, busca otra cosa.

3. Recuerdo que el Catecismo de la Iglesia Católica trató el tema de la pena de muerte. La redacción no fue feliz y produjo una estridencia en muchos lectores; en mí también. Hubo que corregir el texto, después de haberse publicado, y quedó en la edición definitiva de esta manera:
“La enseñanza tradicional de la Iglesia no excluye, supuesta la plena comprobación de la identidad y de la responsabilidad del culpable, el recurso a la pena de muerte, si esta fuera el único camino posible para defender eficazmente del agresor injusto las vidas humanas.
Pero si los medios incruentos bastan para proteger y defender del agresor la seguridad de las personas, la autoridad se limitará a esos medios, porque ellos corresponden mejor a las condiciones concretas del bien común y son más conformes con la dignidad de la persona humana.
Hoy, en efecto, como consecuencia de las posibilidades que tiene el Estado para reprimir eficazmente el crimen, haciendo inofensivo a aquél que lo ha cometido sin quitarle definitivamente la posibilidad de redimirse, los casos en los que sea absolutamente necesario suprimir al reo «suceden muy [...] rara vez [...], si es que ya en realidad se san algunos» (EV 56)” (2267).

4. El texto, sin duda, ha mejorado. Pero uno que quiere ser discípulo sincero y total de Jesús, se pregunta: ¿Es esto lo que nosotros, portadores del mensaje de Jesús, debemos aportar a la humanidad? Algo rechina por dentro como diciendo: no, eso es poco.
Por el amor de Dios que Jesús quiso traer a la tierra, y lo trajo, ¡la pena de muerte nunca!, es decir: ¡Matar como castigo, nunca! Pienso que el texto mismo del Catecismo - que suena muy defensivo, autojustificativo - hay que remeditarlo para que resulte verdadero anuncio de salvación, no justificación filosófica ni siquiera teológica de la muerte de un ser humano condenado a muerte en pago por sus crímenes. La muerte ha originado un daño irrecuperable, y por matar a otro no se va a recuperar lo que se ha perdido. En cambio, el inducir en la humanidad la salvaguarda de una vida humana concreta y real, aun en este caso, es abrir un camino de esperanza en la familia humana. El matar no humaniza a nadie. Dice el apóstol san Pablo: “No te dejes vencer por el mal, antes bien vence al mal con el bien” (Rm 12,21)
Es tu opinión, se me dirá. Sí, es mi opinión, y soy libre de expresarla, y no porque infinidad de otros lo piensen igual. Lo pienso desde mí. La pena de muerte ha de ser abolida de la humanidad, para dejar paso libre a Dios.
Así lo pienso en cuanto mi fe alcanza, así lo digo.

Puebla de los Ángeles, 8 de julio de 2011.

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