lunes, 8 de agosto de 2011

78. Santa Clara, perfume de 800 años

 VIII Centenario de la consagración de santa Clara al Señor
1212 - 2011-2012


Hermanos:

1. Cuando pongo esta palabra al inicio de las homilías (y así hablo siempre a la gente al empezar a hablar..., que de ninguna manera es palabra convencional) pienso en quien me pueda escuchar, en quien sea, en todos, en suma, en quien haya de leer llegando por estas humildes letras al Evangelio. Eso y solo eso – el Evangelio – es lo que me puede importar.
Hoy, al decir “hermanos”, me dirijo más particularmente a la familia franciscana, de cara a la fiesta de santa Clara (11 de agosto) por una circunstancia específica que luego evocaremos. No excluyo a nadie – nunca lo podría – pero desde el jardín de san Damián pienso en mis hermanos de familia, en mis hermanas en primer lugar.
Es dulce la fraternidad, cuando en el centro está Jesús que nos ha purificado el corazón. Y es más dulce si un día, por gracia de Dios, el hermano se ha encontrado con la hermana. Clara para nosotros, franciscanos (los capuchinos, a cuya Orden pertenezco, somos franciscanos y profesamos la Regla de san Francisco, no otra), es un ensueño de gracia, de paz, de belleza, en una palabra, de amor. Clara es una evocación de poesía. Si el eterno femenino existe, que sí existe, porque bulle en el corazón del varón..., Clara es esa flor. Cierto que debemos volar con alas puras para que este lenguaje sea acerado como la verdad, transparente como el amor.
Quien oyera hablar en este tono, diría que Clara está sublimada. Es cierto, está transfigurada con luces que pertenecen a la Virgen María. El que ama necesita sublimar a la persona amada y verla envuelta en halo de fascinante hermosura, para que el amor, sin perder la verdad, sea reverente y cultual.
Hoy Clara tiene una documentación histórica extraordinaria, para desmitificarla de toda lectura postiza, exagerada o desfigurada; pero el mismo acercamiento a las fuentes, por una sintonía previa, lo hacemos reverentes, como quien toca una flor que solo el rocío ha tocado.

2. ¿Qué celebramos realmente este año al celebrar a santa Clara? Celebramos los 800 años en que aquella joven de Asís comenzó su vida evangélica, guiada por Cristo, con la mano providencial de Francisco, que era no menos de diez años mayor que ella (acaso once, acaso doce), y que desde su conversión hacía unos años (1206) se había metido apasionadamente por la ruta de la santa Pobreza, donde él veía radiante el misterio de Cristo.: Cristo pobre, desnudo y crucificado, puesto en manos de Dios y abrazando el mundo.
La decisión de Clara ocurrió el día de Ramos del año de gracia de 1212, la noche de Domingo a lunes, 18 a 19 de marzo de 12012; para algunos la fecha no es segura y dicen que pudo ser el año 1211. En todo caso, fue el Domingo de Ramos. Por la mañana en la celebración de la catedral, con la que lindaba su casa, Clara, hija de Favarone, había recibido la palma, con una emoción que parece que le traicionó. Al amparo de la noche, con la ayuda de alguna de las sirvientas, por la puerta de la servidumbre, Clara se fugó, y fue a la ermita de Santa María de la Porciúncula – unos dos kilómetros y medio fuera de la población – donde le esperaba Francisco y la comunidad de hermanos con teas encendidas.  
Francisco la consagró al Señor.
Obviamente la joven consagrada no podía morar en la casa de los hermanos, y Francisco procuró lo necesario para que esta valerosa mujer, que buscaba lo mismo que Francisco hallara hospedaje en un cercano monasterio de mujeres que profesaban la Regla de San Benito. Pero pronto Francisco la estableció definitivamente en la ermita de San Damián.

3. Francisco y Clara son una sola alma, un solo ideal y vocación, un mismo carisma, un mismo Jesús que les ha enamorado. No trataban de copiarse el uno al otro; los dos miraron juntos a Cristo y a su bendita Madre y en ellos aprendieron un género nuevo de vida en la Iglesia. El Espíritu de Dios había unido a dos almas en una sintonía tal, que el solo recuerdo a nosotros, hermanos en la misma familia, nos llena el alma de consuelo.
El Testamento de Santa Clara evoca, con palabras transidas de veneración, ese ideal común que el Señor había preparado, en su providencia para los dos.
“... Cuando el Santo no tenía aún hermanos ni compañeros – recuerda Clara - , casi inmediatamente después de su conversión, y mientras edificaba la iglesia de San Damián, en la que había experimentado plenamente el consuelo divino y se había sentido impulsado al abandono total del siglo, inundado de gran gozo e iluminado por el Espíritu Santo, profetizó acerca de nosotras lo que luego cumplió el Señor. Puesto que encaramándose sobre el muro de dicha iglesia, decía en francés y en alta voz decía a algunos pobres que vivían en las proximidades: "Venid y ayudadme en la obra del monasterio de San Damián, pues con el tiempo morarán en él unas señoras, con cuya famosa y santa vida religiosa será  glorificado nuestro Padre celestial  en toda su santa iglesia" 
... Y nuestro beatísimo padre Francisco  profetizó de este modo no sólo acerca de nosotras, sino también de aquellas otras que habrían de seguir  la santa vocación, a la que nos llamó el Señor. 
... Una vez que el Altísimo Padre celestial, poco después de la conversión de nuestro beatísimo padre Francisco, se dignó, por su misericordia y gracia, iluminar mi corazón para que, a ejemplo y según la doctrina, hiciese yo penitencia, voluntariamente le prometí obediencia, juntamente con las pocas hermanas que el Señor me había dado a raíz de mi conversión, según la luz de la gracia que el Señor nos había dado por medio de su vida maravillosa y de su doctrina. Y el bienaventurado Francisco gozó mucho en el Señor al ver que, aun siendo nosotras débiles y frágiles corporalmente, no rehusamos indigencia alguna, ni pobreza, ni trabajo, ni tribulación, ni ignominia, ni desprecio del mundo, sino que más bien considerábamos todas estas cosas como grandes delicias, según lo había comprobado frecuentemente examinándonos  a la luz de los ejemplos de lo Santos y de sus propios hermanos.
Y movido a piedad para con nosotras, se comprometió a tener, por sí mismo y por su religión, un cuidado diligente y una solicitud especial en favor nuestro, como si de sus hermanos se tratara.
Y así, por voluntad del Señor y de nuestro beatísimo padre Francisco, fuimos a morar junto a la iglesia de San Damián;  y en este lugar, el Señor, por su misericordia y gracia, nos hizo crecer en número en breve espacio de tiempo, para que así se cumpliera lo que el Señor había predicho por su Santo. Pues antes habíamos permanecido en otro lugar, aunque por poco tiempo.
Luego nos escribió  la forma de vida,[insistiendo] sobre todo en que perseverásemos siempre en la santa pobreza. Y no se contentó  con exhortarnos  durante su vida por medio de muchas pláticas y ejemplos al amor y a la observancia de la santísima pobreza, sino que nos consignó  algunos escritos, para que de ninguna manera nos apartáramos de ella después de su muerte, como nunca quiso el Hijo de Dios separarse de la misma santa pobreza mientras vivió en este mundo; y tampoco nuestro beatísimo padre Francisco, imitando sus huellas, su santa pobreza, la que escogió para sí y sus hermanos,  se desvió de ella  en modo alguno  ni con el ejemplo ni en la doctrina, durante su vida terrena”.

4. Clara se definió a sí misma como una plantita de san Francisco, una pianticella. Clara es la hermosura del franciscanismo, lo es para todos los que tenemos el alma a flor de piel y hambreamos la belleza como hipóstasis divina. Por esa llamada “via pulchritudinis” (vía de la belleza) llegamos al corazón de Clara, cuyo solo nombre ya es en su simplicidad bello con sus cinco letras. Via pulchritudinis, que Pablo VI, en una célebre alocución a  los mariólogos, la auspició como vía recta para llegar a María y calar en su misterio. Via pulchritunis, que no es otra que la via amoris.
Después de 800 años el perfume de aquella plantita, nacido junto a la Porciúncula, ermita de Santa María de los Ángeles, llega hasta nosotros y orea nuestras almas.
Sí, Clara. Todavía me queda una palabrita, pero esa... te la diré al oído.

Con verde y fragante palma
Rima espiritual} para el octavo centenario
del inicio de nuestra madre y hermana, santa Clara de Asís
en Santa María de la Porciúncula (1212 - 2012)

1. Con verde y fragante palma
y el alma en ardientes ascuas,
celebremos la memoria
de nuestra madre y hermana.
Es una historia de amor
de Jesús Esposo en Clara,
seguida por ocho siglos
en la misma caravana.

2. Celebremos la belleza
de Cristo en Ramos y Pascua;
a cuyas plantas rendía
Clara virgen su mirada.
Francisco la recibía,
la cabellera cortaba,
y ante el altar del Señor
Clara a Cristo se entregaba.

3. Celebremos la pobreza
de una hermana iluminada,
que al ver al Pobre en la cruz
se vio cual pobre llamada.
Hermanas pobres serán
siendo así puras hermanas,
y la santa caridad,
será la armonía santa.

4. Celebremos esa vida,
que es Evangelio que mana;
la oración humilde y simple
será la constante llama.
Y la santa Eucaristía
nutrida con la Palabra,
será el pan en el desierto
y el festín que Dios regala.

5. Celebremos al Espíritu,
que a Clara llevaba en alas,
la divina inspiración
todos sus pasos guiaba.
El Espíritu nos lleva
a la divina morada,
y desde Dios Trinidad
al mundo en misión nos lanza.

6. Celebremos a la Iglesia,
que la Iglesia es nuestra casa;
nuestras penas y alegrías
en la Iglesia se desgranan.
Dulce Madre de la fe,
caricia que da confianza,
tú guardas pura y fecunda
nuestra vida franciscana.

7. ¡Honor al Verbo de Dios,
el Germen de toda gracia;
honor a ti, mi Jesús,
mi corazón y esperanza!
Por el camino amoroso
que tú revelaste a Clara,
condúcenos hasta el Padre
con tu mano ensangrentada. Amén.

Puebla de los Ángeles, 17 julio 2011
Poema escrito para “Gotitas Capuchinas”
(boletín interno de capuchinas en México),
y ahora dedicado a todo el que lo lea, con amor
Rufino María Grández,
hermano menor capuchino
Esta entrega ha sido continuada posteriormente (febrero 2012): 191. Clara, perfume de 800 años. CONTINUACIÓN, donde encontrará un poemario de santa Clara con 24 poemas, que (a fecson los siguientha de 8 de agosto de 2012) es:
     1. Nada posee Clara 

2. Es la esposa del Rey la virgen Clara 
3. Clara, pequeña planta 
4. Con pleno corazón te bendecimos ­
5. Encuentro matutino del amor 
6. La verde palma alzada con tu diestra 
7. Del Padre, Dios Altísimo, eres hija 
8. Secuencia de santa Clara 
9. Lloraba la virgen Clara 
10. Fui de la nada a la vida 
11. Es Pascua en esta celdilla 
12. ¡Vete, alma mía, segura! 
13. Clávame tus ojos bellos 
14.  Amor a ti cuerpo a cuerpo 
15. Te llamaré hermana mía 
16. La savia y gracia de los orígenes 
17. Tanta belleza en los ojos 
18. Con verde y fragante palma.
19. Encuentro matutino del amor
20. Francisco y Clara  juntos, alma y alma
21. Su santidad fue sencilla 
22. De esencias del Evangelio
23. Clara cristiana y hermana
24. Clara, penúltima azucena

PARA MEJOR CONOCER A FRANCISCO Y CLARA. De un Noticiario interno capuchino recogemos esta información:
“Los días 24 al 26 de febrero (2012) se celebró en El Pardo (Madrid) el  congreso organizado por la ESEF sobre Santa Clara  con motivo del 8º Centenario de su consagración. Hubo una asistencia masiva de hermanas y hermanos. El Ministro General envió, desde Uganda, un saludo a los participantes a través de los medios modernos. Fueron muy interesantes las ponencias de los distintos ponentes: Marco Bartoli, Fernando Uribe, Leonard Lehmann, Mari Mar Graña… En la página web de la ESEF (Escuela Superior de Estudios Franciscanos) (www.escuelafranciscana.galeon.com) se puede acceder a las mismas”.
Y añadimos:
El capuchino suizo Niklaus Kuster tuvo una ponencia con este título: Francisco y Clara de Asís ¿enamorados – amantes – amigos - aliados? La relación de los dos santos interpretada por autores renombrados.
“Mi conferencia trata de examinar, cómo la relación ente Clara y Francisco se caracteriza en cinco biografías modernas, escritas por autores académicos de gran prestigio. Cada uno describe la relación a su manera: El arco del la relación se extiende desde el amor feliz por la amistad o alianza fraterna, hasta el destino trágico de dos psicópatas. Todos los autores son profesores universitarios y han publicado libros de amplia difusión: Leonardo Boff representa la cultura latinoamericana, Marco Bartoli la patria de los dos santos, Jacques Dalarun la investigación francófona y Helmut Feld es el autor más citado en el mundo académico alemán. Del mundo anglosajón, citamos la estadounidense Margaret Carney, desde 1999 directora del Franciscan Institute en Saint Bonaventure University y conferenciante en Europa, Asia y Oceanía”.
Puebla, marzo 2012.

En junio de 2012 hemos integrado en el Blog "Esencias de santa Clara" en forma de doece cartas, del número 244 al número 255, cuyos títulos son los siguientes:

Carta 1                 Un solo carisma.
Carta 2                 El Perfil: franciscanas, hermanas, pobres.
Carta 3                 Una criatura evangélica, una mujer.
Carta 4                 Mística pura.
Carta 5                  El retrato espiritual de santa Clara hecho por su hermana Beatriz.
Carta 6                 Clara ante la gloriosa Virgen santa María, pobrecilla.
Carta 7                 Clara, paloma mensajero: Úrsula Micaela Morata, capuchina.
Carta 8                  Clara y Francisco: en busca de la unidad de dos personas (Primera parte).
Carta 9                  Clara y Francisco: en busca de la unidad de dos personas (Segunda parte).
Carta 10                Clara y Francisco: Audite, poverelle.
Carta 11                La oración continua.
Carta 12                Clara: Historia y emblema.

1 comentarios:

María Elena Rodríguez dijo...

Sólo para agradecer. Gracias, Padre Rufino, por sus versos, por compartirlos y por hacernos sentir a Dios tan cerca... y a Sus santos... nuestros modelos: nuestros hermanos. Padre Rufino: lo queremos mucho :)

Publicar un comentario en la entrada

 
;