domingo, 14 de agosto de 2011

80. Asunción: armonía, belleza, paz ... y manzanas

Solemnidad de la Asunción de María

Hermanos:

1. Hoy es la Asunción de la bienaventurada Virgen María, la fiesta principal de la Virgen. Misterio contemplativo.
Hablemos desde la fe; pero la fe sin amor es opaca y estéril y no conduce a la salvación. La Asunción de María – como la Pascua de Jesús y desde la Pascua de Jesús – es la clave e bóveda del misterio. Misterio de armonía, belleza y paz.
La Iglesia lo ha descubierto por la vía de la fe gustada y contemplada. Ningún texto de la Escritura puede invocarse como prueba documental. Pero tampoco en la primera tradición de la Iglesia la Asunción es un dato escrito de los Padres Apostólicos. Pero pronto – ¿acaso ya en el siglo II? – comenzaron los apócrifos de la Dormición de María, que con un lenguaje símbólico y bíblico algo querían decir... La Iglesia había ahondaba más y más “contemplativamente” en el misterio integral de la Escritura. Porque la Asunción de María está ahí... Pero ¿dónde? En el misterio de la resurrección de su Hijo.
Y, al celebrar el misterio de Santa María, se acabó celebrando el misterio de la Gloriosa asunta al cielo.
Y llegó el día feliz de la definición. Quien esto recuerda era un jovencito seminarista en el Seminario Seráfico de la Divina Pastora. Desde entonces todos los años viene a mi corazón lo entonces acaecido.
El 1 de noviembre de 1950, el Papa Siervo de Dios Pío XII, mediante la bula “Munificentissimus deus” definió la Asunción de María como dogma de la fe cristiana con estas palabras:

Por tanto, después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces e invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para acrecentar la gloria de esta misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, por la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y por la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma de revelación divina que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el año del máximo Jubileo de mil novecientos cincuenta, el día primero del mes de noviembre, fiesta de Todos los Santos, el año duodécimo de nuestro pontificado.

2. Luego, en la vida, el misterio de la Asunción de María va unido a dulces evocaciones...
He aquí una escena de mi parroquia, ungida de la piedad de las gentes, que me llegó al alma, tal noche como hoy, y la consigé por escrito, al eco de los antiguos apócrifos.

* * *
Estamos en la parroquia de la Preciosa Sangre, de Puebla. A las 6 de la tarde, Víspera de la Asunción, se ha reunido un grupito de fieles para honrar a la Virgen María.
Ante el altar hay una mesa alargada, cubierta de blanco lienzo, flanqueada de cuatro lámparas prendidas. Sobre la mesa manzanas, montones de manzanas, entre floreros de rosas, ramos y alhelíes. En medio, e invisible para el devoto que está en la iglesia, una imagencita de la Virgen Milagrosa Inmaculada, en posición yacente. En el suelo dos canastas, una de manzanas, otra de granadas.

La imaginación vuela al cantar de los Cantares, al lecho florido de la amada. Estamos celebrando una fiesta nupcial, que es el tránsito de María, la Dormitio Mariae, que es recogida por su Hijo para participar ya ahora en la plenitud de la Pascua.
 Si acaso las manzanas pueden evocar las ofrendas de las primicias del campo en estos meses de recolección, nos trasladan, más bien, al Jardín del Edén, donde nuestros padres desobedeciendo comieron el fruto prohibido. Pero ya entonces apareció en lontananza la Mujer vencedora de la Serpiente. Y la Inmaculada tenía que ser la Asunta.

A las 11 de la noche entró la rondalla, y detrás un grupo fuerte de devotos, cantándole a la Virgen las Mañanitas. Cantaron, cantamos todos; luego la Salve. El Párroco leyó unos pasajes bíblicos, y bendijo las manzanas, las flores y las granadas.
A continuación dos niñas levantaron a la Virgen, ya despierta. Después la tomaron en sus manos y todos pasamos, uno a uno, para entregar a María un beso de amor. Los cantores seguían entonando canciones a María. Salimos de la iglesia y en la puerta tomamos un té.
 Había empezado la fiesta de la Asunción de María a los cielos.

En lecho de manzanas olorosas
está la Inmaculada y se dormía;
así se fue, así se despedía
de sus hijos entre blancas rosas.

Los ángeles con alas temblorosas
velaban la pureza de María;
de luz y gracia Eva se vestía
y Adán vio renacer todas las cosas.

Vinieron a cantar las Mañanitas
los amantes de Pascua, a su Señora;
traían de regalo el corazón.

El cielo era de agosto, de estrellitas;
levantaron la imagen cual aurora;
se alzó la Virgen: era la Asunción.

(Puebla, Noche de la Asunción 2007)


3. Asunción de María..., ¡cuántos recuerdos para los cristianos! Y cada uno guarda en el fondo del corazón sus ecos personales. En la madrugada de la Asunción, cuando todavía no había asomado el sol de agosto, hace tres año (2008), mi madre, mi santa madre, se unía a la Virgen asunta a los cielos.

 
Con toda familiaridad juntamos los cristianos los recuerdos de la madre de la tierra con la Madre del cielo.
¡A Cristo, que ha revestido el misterio de María de armonía, belleza y paz sea toda la gloria!

Puebla, noche de la Asunción 2011

Para orar en la Asunción de María puede verse cinco himnos dedicados a este misterio en el Himnario de la Virgen María, en mercaba.org.
Con referencia a la evocación de mi madre, puede verse: Sonetos celestiales a mi madre, en mercaba.org.

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