domingo, 21 de agosto de 2011

84. Juventud: Con Jesús y con su Iglesia

Fin de la Jornada Mundial de la Juventud
Domingo XXI del tiempo ordinario, ciclo A
Mt 16,13-20

Hermanos:

1. Esta mañana, al celebrar la Misa de 8, les he dicho a los files:
“He preparado y escrito mi homilía, pero la dejo a un lado, porque nuestra homilía de hoy va a ser la homilía íntegra que ha pronunciado el Papa ante una asamblea de millón y medio de personas”.
Y así lo he hecho. Luego viajando para encontrarme con unos Sacerdotes de la hermosa diócesis de Aguascalientes para unos Ejercicios espirituales, he escrito un poema sobre la homilía del Papa, sintiéndome yo también un joven entre los jóvenes.
Van aquí estas vivencias.

2. Decía el Papa, comentando la fe de Pedro, sobre la que se fundamentala Iglesia :
“La fe va más allá de los simples datos empíricos o históricos, y es capaz de captar el misterio de la persona de Cristo en su profundidad.
Pero la fe no es fruto del esfuerzo humano, de su razón, sino que es un don de Dios: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos». Tiene su origen en la iniciativa de Dios, que nos desvela su intimidad y nos invita a participar de su misma vida divina. La fe no proporciona solo alguna información sobre la identidad de Cristo, sino que supone una relación personal con Él, la adhesión de toda la persona, con su inteligencia, voluntad y sentimientos, a la manifestación que Dios hace de sí mismo. Así, la pregunta de Jesús: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?», en el fondo está impulsando a los discípulos a tomar una decisión personal en relación a Él. Fe y seguimiento de Cristo están estrechamente relacionados. Y, puesto que supone seguir al Maestro, la fe tiene que consolidarse y crecer, hacerse más profunda y madura, a medida que se intensifica y fortalece la relación con Jesús, la intimidad con Él. También Pedro y los demás apóstoles tuvieron que avanzar por este camino, hasta que el encuentro con el Señor resucitado les abrió los ojos a una fe plena”.

3. El Papa les ha lanzado a los jóvenes a anunciar a Cristo en las naciones:
"No se puede encontrar a Cristo y no darlo a conocer a los demás. Por tanto, no os guardéis a Cristo para vosotros mismos. Comunicad a los demás la alegría de vuestra fe. El mundo necesita el testimonio de vuestra fe, necesita ciertamente a Dios. Pienso que vuestra presencia aquí, jóvenes venidos de los cinco continentes, es una maravillosa prueba de la fecundidad del mandato de Cristo a la Iglesia: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación» (Mc 16,15").
 
4. Decía también:
“Jesús construye la Iglesia sobre la roca de la fe de Pedro, que confiesa la divinidad de Cristo. Sí, la Iglesia no es una simple institución humana, como otra cualquiera, sino que está estrechamente unida a Dios. El mismo Cristo se refiere a ella como «su» Iglesia. No se puede separar a Cristo de la Iglesia, como no se puede separar la cabeza del cuerpo (cf. 1Co 12,12). La Iglesia no vive de sí misma, sino del Señor. Él está presente en medio de ella, y le da vida, alimento y fortaleza”.

5. Con estos sentimientos, al eco de la homilía final del Santo Padre en la Jormada Mundial de la Juventud, van estos versos.


Por ser Confesor de Cristo
te queremos, Benedicto.              

Millón y medio de jóvenes
en silencio te han oído,
y de sus almas abiertas
un grito les ha subido:
Tú eres, Jesús, el Mesías,
Tú, el Hijo de Dios vivo;
Tú eres, Jesús, la verdad,
en que me veo y habito.
Por ser Confesor de Cristo
te queremos, Benedicto.
                                                                                                                                                                                                           
2. No llegó Pedro a Jesús
por pensamientos sabidos;
la fe, susurro de cielo,
traspasa opinión y libros.
Es el hogar de Dios Padre,
que les ofrece a los hijos,
diálogo para empezar
y avanzar a lo infinito.
Por ser Confesor de Cristo
te queremos, Benedicto.

3. Y aquí su Iglesia levanta
sobre la fe de granito.
Jesús y su Iglesia son
un sacramento indiviso,
que sin la Iglesia no hay Pascua;
sin Pascua todo es ficticio,
y el icono del Viviente
estaría en el olvido.
Por ser Confesor de Cristo
te queremos, Benedicto.

4. Mas nadie ha encontrado a Cristo
que no quiera compartirlo,
Yo vuelvo de esta Jornada
como apóstol decidido:
es fuego que arde y que quiere
ver todo el mundo encendido
toque que hiere y deleita
y sabe a sabor divino.
Por ser Confesor de Cristo
te queremos, Benedicto.

5. Banderas de mil colores 
han hecho nuevos amigos,
abiertos a Cuatro Vientos
y en una fe reunidos.
Jornada Mundial de Jóvenes...
regresan a su destinos...,
arraigados y enrocados
en Jesús con nuevo brío.
Por ser Confesor de Cristo
te queremos, Benedicto.


En viaje Puebla – Aguascalientes,
21 agosto 2011

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