lunes, 26 de septiembre de 2011

101. La fuerza de nuestros mártires

Del aliento que nos dan nuestros mártires

Un ejemplo: Memoria de los mártires capuchinos de 1936

      Hoy es un día cualquiera del Calendario de la Iglesia, 26 de septiembre. Un día cualquiera, y abro el Martirologio Romano. Me interesa porque hoy, casualmente, la familia capuchina celebramos la memoria de un grupo de hermanos nuestros que fueron martirizados en la persecución religiosa de 1936, agrupados en una fecha los que fueron sacrificados en días distintos. Así tenemos este recuerdo de familia, que tanto nos puede estimular.
      Mi sorpresa es que abro el martirologio de la Iglesia y me encuentro con otras bellas flores de ese jardín purpúreo de la Iglesia. He aquí lo que encuentro en el Martirologio Romano: 
      + En la ciudad de Valencia, beatas María del Refugio (Teresa) Rosat Balasch y María del Calvario (Josefa) Romero Clariana, vírgenes de la Congregación de la Doctrina Cristiana y mártires durante la persecución religiosa por su fidelidad a Cristo Esposo, después de sufrir penalidades de cárcel (1936). 
    + También en Valencia, beato Rafael Pardo Molina, religioso de la Orden de Predicadores, mártir de su fe durante la misma persecución religiosa. Con él se conmemora igualmente al beato mártir José María Vidal Segú, presbítero de la misma Orden, que pasó a la gloria después de dar en Barcelona un inquebrantable testimonio de fe en Cristo (1936). 
      + En Puerto de Canals, de nuevo en la provincia de Valencia, beata Crescencia Valls Espí, virgen y mártir por Cristo en la referida persecución religiosa (1936). 
      + En Benifairó de Valldigna, igualmente de la provincia valenciana, beata María del Olvido Noguera Albelda, virgen, y también mártir de su fe en dicha persecución (1936).
      + En Gilet, asimismo en Valencia, beato Buenaventura (Julio) Esteve Flors, presbítero de la Orden de Hermanos Menores Capuchinos y mártir, que, por la violencia de los enemigos de la fe, emigró hacia el Señor durante la misma persecución religiosa (1936). 
      + En Benifallín, de la provincia de Alicante, también en España, beata María Jordá Botella, virgen y mártir, que disputó el buen combate de Cristo en la citada persecución (1936).
      + En Madrid, España, beato León (Manuel) Legua Martí, presbítero de los Terciarios Capuchinos de la Virgen de los Dolores y mártir, que obtuvo tan gloriosa corona durante la misma persecución (1936).

* * *
      A cada familia religiosa se le ofrece la oportunidad de celebrar sus Beatos Mártires. He aquí nuestro Oficio de hoy. Estos hermanos se han santificado con la Regla que yo profesé, y han puesto en práctica las Constitucioens que a mí me entregaron en el noviciado. Son mártires verdaderos. Otros hermanos, si les hubieran apresado, habrían sido mártires igual. Es que vivían sencillamente la vida capuchina, como yo puedo ser santo - y mártir -,  si la ocasión se presentara, contando con la gracia de Dios. Por eso, es tan hermoso y estimulante celebrar a nuestros mártires.

FAMILIA CAPUCHINA
26 DE SEPTIEMBRE
BEATOS AURELIO DE VINALESA, SACERDOTE, Y
COMPAÑEROS, MÁRTIRES CAPUCHINOS

El 11 de marzo de 2001, Juan Pablo II beatificó a 233 mártires de la persecución religiosa en España (1936‑1939). Entre ellos hay 4 Franciscanos, 6 Conventuales, 12 Capuchinos, 3 Terciarias Capuchinas y 5 Clarisas Capuchinas. Los Capuchinos son éstos:
Aurelio de Vinalesa (José Ample Alcaide) (1896‑1936). Profesó en la Orden Capuchina el 10 de agosto de 1910 y fue ordenado sacerdote el 26 de marzo de 1921. En su vida trabajó en la enseñanza, en el confesonario y en la predicación. Detenido por los milicianos el 28 de agosto de 1936, fue conducido al Barranco del Carraixet donde fue fusilado el 28 de agosto de 1936.
Ambrosio de Benaguacil (Luis Valls Matamales) (1870‑1936). Profesó como Capuchino el 28 de mayo de 1891 y ordenado sacerdote el 22 de diciembre de 1900. Fue hombre de oración y de obras de caridad. Fue detenido el 24 de agosto de 1936; llevado al Comité del pueblo, una hora después sufrió el martirio.
Pedro de Benisa (Alejandro Mas Ginestar) (1877‑1936). Hizo la profesión el 4 de agosto de 1894 y recibió el sacerdocio el 22 de diciembre de 1900. Estaba dedicado a la pastoral juvenil y catequesis infantil. Lo detuvieron el 26 de agosto de 1936 y en la noche del mismo día lo mataron.
Joaquín de Albocácer (José Ferrer Adell) (1879‑1936). Profesó el 3 de enero de 1897 y fue ordenado sacerdote el 19 de diciembre de 1903. Fue misionero en Colombia y director del Seminario de Masamagrell. Fomentó el culto a la Eucaristía. Fue arrestado el 30 de agosto de 1936 y asesinado el mismo día en la carretera de Tornesa a Villafamés.
 Modesto de Albocácer (Modesto García Martí) (1880‑1936). Profesó el 3 de enero de 1897 y fue ordenado sacerdote el 19 de diciembre de 1903. Misionero en Colombia; predicador y confesor. Fue arrestado el 13 de agosto de 1936 y llegados a un lugar solitario, fue fusilado.
Germán de Carcagente (José María Garrigues Hernández) (1895‑ 1936). Profesó el 15 de agosto de 1912 y recibió el sacerdocio el 9 de febrero de 1919. Se dedicó a la enseñanza. Fue arrestado el 9 de agosto de 1936; fue objeto de burlas y malos trato; fusilado y arrojado al río Júcar.
Buenaventura de Puzol (Julio Esteve Flors) (1897‑1936). Hizo la profesión religiosa el 17 de septiembre de 1914 y se ordenó de 50 sacerdote el 26 de marzo de 1921 en Roma. Estudió Derecho Canónico en la Universidad Gregoriana y se dedicó a la enseñanza en centros de la Orden. Fue arrestado el 25 de septiembre de 1936 y a medianoche del 26 fue fusilado junto con su padre y un hermano.
Santiago de Rafelbuñol (Santiago Mestre Iborra) (1909‑1936). Profesó el 7 de junio de 1925 y fue ordenado sacerdote en Roma el 26 de marzo de 1932. Doctor en teología por la Universidad Gregoriana. Fue arrestado el 26 de septiembre de 1936. Se ofreció al Comité en rescate de sus ocho hermanos y su padre. Todos fueron fusilados en la noche del 28 al 29 del mes del arresto.
Enrique de Almazora (Enrique García Beltrán) (1913‑1936). Profesó el 1 de septiembre de 1929 y era ya diácono. Fue arrestado y encarcelado el 1 de agosto de 1936. Fue fusilado en La Pedrera (Castellón) en la noche del 15 al 16 de agosto.
Fidel de Puzol (Mariano Climent Sanchis) (1856‑1936). Profesó como hermano no clérigo el 14 de junio de 1881. Fue arrestado el 27 de septiembre de 1936; pocas horas después fue fusilado en un paraje de Sagunto.
 Berardo de Lugar Nuevo de Fenollet (José Bleda Grau) (1867‑1936). Profesó como hermano no clérigo el 2 de febrero de 1901. Pasó toda su vida en Orihuela. Fue arrestado, cuando estaba casi ciego, el 30 de agosto de 1936; fusilado, sin juicio alguno, el 4 de septiembre. Pacífico de Valencia (Pedro Salcedo Puchades) (1874‑1936). Profesó como hermano no clérigo el 21 de junio de 1900. Muchos años limosnero de Masamagrell. Arrestado por los milicianos el 12 de octubre de 1936. Fue fusilado a la orilla del río Turia.
Del común de varios mártires


      Escuchemos esta deliciosa lectura de uno de los mnártires que escribe un sobrino suyo que se prepara para ser sacerdote.


OFICIO DE LECTURAS
Segunda Lectura
Carta del Bto. Aurelio a su sobrino Vicente Ample Ríos, josefino. Seminario de Burgos. Arch. Post., n. 709, pág. 96. Vinalesa, 25 VIII 1936.
Todo pasa, excepto el amor a Dios

Estimado sobrino: Paz y Bien. Ignoro lo que Dios quiera disponer de mí; pero por si él quisiere elegirme por víctima, quiero dirigirte unas letras de afecto y amonestación, nacidas de lo más hondo del alma. En el momento en que te escribo se persiguen como enemigos irreconciliables los que son hermanos, porque nacieron en el mismo suelo hispano y fueron amamantados con la leche de una misma fe. Y llega a tal extremo el furor de la lucha fratricida, que por doquiera no se ven más que ruinas y muerte, especialmente en la Iglesia de Dios, que es ahora cruelmente crucificada en nuestra Patria como lo fuera Él en el Calvario.
 ¿Qué hemos de hacer o qué han de hacer los que existan después de esta terrible hecatombe?
 Por lo que a los ministros de Dios se refiere, ser santos como Dios es santo. Y ¿cómo traducirás a la práctica esta fórmula tú?
Serás un sacerdote, y ahora (?) seminarista, que viva del espíritu de fe, que haga lo que haga (grande o pequeño, según las selectas gracias que Dios te concediere) lo refieras siempre a Dios con la más pura intención de agradarle, buscando en todas tus obras el amor de Dios. ¿De qué sirve ganar todas las cosas del mundo si se pierde el alma?. Y los sacerdotes corremos el peligro de irnos tras de los bienes del mundo, procurando dignidades, honores y riquezas y éstas estorbarán más a la hora de la muerte que a los puros seglares. En cambio, el amor de Dios nos lo endulzará todo, nos lo hará todo superable y fácil, porque es más fuerte que la muerte; y sobreviniendo ésta, te seguirá a la eternidad bienaventurada. Porque si las cosas de este mundo pasan, el amor no pasa, según aquella hermosa frase del Santo Doctor Buenaventura: "Omnia praetereunt praeter amare Deum". Busca, pues, con suavidad, constancia y fuerza (pero sin turbación, precipitación) a Dios; pórtate en todo como un humilde siervo de Dios y de Jesucristo, de nuestra dulcísima Madre, y llenarás los fines de la Providencia Divina respecto a ti y darás constantemente a tu tío que espera des a Dios mucha gloria y te acuerdes de él en tus oraciones y sacrificios.
 Da muchos recuerdos a tus superiores, los operarios de la viña del Señor. Y recibe la bendición de tu tío que te abraza en el Señor.

Responsorio (San Cipriano, Carta 58)

R/ Dios nos contempla, Cristo y sus ángeles nos miran, mientras luchamos por la fe. * Qué dignidad tan grande, qué felicidad tan plena es luchar bajo la mirada de Dios y ser coronados por Cristo.
V/ Revistámonos de fuerza y preparémonos para la lucha con un espíritu indoblegable, con una fe sincera, con una total entrega. * Qué dignidad tan grande...

Oración
Oh Dios que has concedido a los Beatos Aurelio y compañeros dar el mayor testimonio de caridad con el derramamiento de su sangre, te pedimos permanecer siempre fieles a Cristo y no separarnos nunca de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo... 

Himno para la celebración de nuestros mártires
(Rufino María Grández: - Himnbario del Santoral Capuchino)

A ti te ensalza, oh Cristo, el blanco ejército
de mártires contigo coronados;
¡oh santa Madre Iglesia, canta,
unida al triunfo de los santos!

Son éstos mis hermanos, gracia y gloria,
menores de verdad que todo han dado;
por ellos hoy prendemos nuestra lámpara
en lumbre de tu Pascua, oh Cristo santo.

Aurelio abre el camino de las palmas
que aclaman al Testigo coronado;
y todos nos dirigen su mirada,
mostrándonos la Regla que guardaron.

De amor sencillo fue el carisma vivo,
sentido en el latido cotidiano;
humildes sacerdotes en misión
y en santa caridad todos hermanos.

La Virgen de la gracia y la ternura
fue Madre con el Hijo en el regazo;
y el Ave del rosario suplicante
brotó como respuesta de los labios.

Que ¡Viva Cristo Rey!, Crucificado,
oh Rey de amor, que vences perdonando;
eternamente vivas, y a tu lado
por gracia tuya contigo nos veamos. Amén.

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