martes, 4 de octubre de 2011

105. Adoración: México mira a Tijuana

Gracia y compromiso de la adoración
al Santísimo Sacramento  (V Congreso Eucarístico)
y nacimiento de la Adoración Perpetua
en la Parroquia de la Preciosa Sangre de Cristo (Puebla, de México)

Hermanos:

1. Hoy es san Francisco de Asís, 4 de octubre; mañana 5 de octubre de 2011 comienza el Congreso Eucarístico Nacional de México, que dura del 5 al 9 de octubre. El lema de este Congreso dice: La Eucaristía, mesa fraterna para la reconciliación y la paz.
Yo, como español que soy – a lo que se añade ser un inexperto en política – puedo pensar (mientras tenga cabeza y corazón para ello), he de guardarme muy mucho de dar opiniones que no me competen; y menos en el ambón. Creo sinceramente que guardo mi postura, sin disimular mi fe, que, por la gracia de Dios, nunca la he disimulado.
México está desecho por la violencia; no es opinión, es evidencia. México prospera, pero tiene dentro este cáncer, que ni Gobierno ni Iglesia logran curar, ni se ve que haya mesías que tenga a mano el pronto remedio.
Cuando te presentan estadísticas – y más horrendo si son fotos – uno queda horrorizado, pensando que a estas alturas de la historia humana no solo se pueda matar, sino “decapitar”, cortar la cabeza del tronco humano.
El asunto es político y se llama “Guerra contra el narcotráfico en México” (ahí está, bajo esta palabra, la información en Internet al alcance de todos, donde te dan noticias y detalles de los cárteles que operan).
El asunto es social y no sé cuál es la palabra o el título – si lo hay – para nombrar esa realidad, que implica a toda la sociedad, a todos los ciudadanos, como activos o como pasivos..., o como simples espectadores de la tragedia.
El asunto es moral – sobre todo moral, puesto que entra en juego la vida humana – y aquí principalmente se asientan nuestras cavilaciones. La droga, en efecto, es enemigo mortal del ser humano, y hacer dinero con la muerte es pecado mortal. La droga mata a familias.
En las iglesias se reza para que acabe esta situación, pero..., en el fondo del corazón, surge una pregunta: Rezar ¿es la verdadera solución? ¿Cómo negar la oración, que sería abdicar de nuestra fe?

2. La oración es todopoderosa, porque en la oración se apela al poder de Dios, pero el “todopoder” de Dios:
- es un “todopoder” ordenado, orgánico, exigente, que pide una entrega sin condiciones...
- y nunca es un poder mágico. Dios no es un fetiche; Dios no es mago; Dios no es la Santa Muerte. Dios no es Júpiter, ni un Dios de Egipto, pintado en las galerías de las pirámides. Dios no es Serpiente, no es Águila, Dios no es Becerro de Oro. Dios es el Padre amorosísimo de nuestro Señor Jesucristo, traspasado de ternura, que me ha pensado a mí, a todos mis hermanos del mundo, que me ha creado, que me puesto a caminar en este mundo..., y que, al final, hasta se ha quedado en la Eucaristía. Dios es antes y después y siempre pura convivencia en lo secreto; Dios es el que diviniza la vida entera, si quiero dejarme divinizar.

3. El todopoder de Dios, al empalmar en el mundo, actúa por medio de redes y filtros, en coherencia consigo mismo, en armonía y unidad de su plan. Es como la savia que en un árbol viene de las raíces, pasa por todos los misteriosos conductos del tronco y de las ramas, y sube hasta la punta de la última hojita más a alta y allí se va afinando, afinando..., sutilísimo, por los conductos capilares. En suma, Dios está en todo. Claro que con una diferencia, que está como Padre amantísimo, amorosísimo, con una historia que él tiene y que comparte con nosotros.
Si uno consume droga, por ese mismo hecho está creando un narcotraficante, a alguien que se la venda; y si yo creo un narcotraficante estoy favoreciendo lo que nace del narcotráfico: la ambición del dinero, la lucha. Por lo mismo si uno consume droga y va a la iglesia y pide: “Dios mío, te pido que no haya muertes por la droga”, ¿no está haciendo trampa en su oración? ¿No es más bien su oración una ofensa al Dios santo? ¿Qué debe pedir? Dios mío, hoy no te pido que no haya muertes, porque yo estoy colaborando en ello; hoy te pido solamente que me ayudes a salir yo de esta esclavitud. Si los que consumimos droga dejamos de consumir, se acabó el negocio. ¿Con quién iban a mercar los mercantes, si a nadie interesa la compra?
Esta angelical utopía nos está diciendo que el problema es mucho más complejo que llegar a un acuerdo entre cosecheros de marihuana, productores, mercaderes y gobierno.
La droga es una manera más que pone al descubierto la maraña del corazón humano y las relaciones que nos llevamos entre los hombres. Por eso, ni tiene una receta política, ni tiene una receta eclesiástica, como si un buen consejo, un documento magistral, fuera la solución.

4. Y, con todo, la Iglesia persiste en ello, y nos invita a pedir por la paz, y a adorar al Santísimo Sacramento. Sí, a condición de que con nuestra oración y adoración, entremos en la dinámica de Dios. Dios quiere la paz, mas no caída del cielo como un aerolito; Dios quiere la paz a través de nuestro corazón y de nuestras manos.
Entre la oración – cuya expresión máxima es la Eucaristía – y la desaparición de las muertes por narcotráfico, hay muchas zonas intermedias, que Dios las pone en nuestras manos.
En el documento que prepararon los teólogos, muy amplio y fundamentado, hace más de un año para este Congreso, se termina diciendo:
Conclusión: Hacemos votos para que la celebración del V Congreso Eucarístico Nacional, que se llevará a cabo en esta ciudad fronteriza de Tijuana, muchas veces golpeada por la violencia criminal y el sufrimiento de los migrantes y los pobres, renueve en la Iglesia peregrina en nuestra nación mexicana la fuerza pacificadora y reconciliante de la Eucaristía, Mesa Fraterna para la Reconciliación y la Paz, para que como discípulos misioneros, con la valiosa intercesión de Santa María de Guadalupe, demos cumplimiento a la exhortación de Cristo a sus discípulos: “Denles ustedes mismos de comer” (Mt 14, 16).
El “Denles ustedes mismo de comer” ya es un acto operativo, concreto, que transciende de la oración.

5. Espero que el lector me interprete bien. La Eucaristía tiene una fuerza divina que, ni se agota ni jamás se agotará. En la Eucaristía está la victoria del problema que nos aflige, a condición – dice el Señor – de que saquéis las consecuencias a que os lleva la adoración.

* * *

6. Y en prueba de que creemos en al Eucaristía he aquí que en esta tarde de San Francisco hemos inaugurado en nuestra parroquia de barrio, la adoración perpetua de la Eucaristía. ¡Qué día de san Francisco tan bello unido a esta gracia de la adoración!
Y si mañana se termina el flagelo de la droga..., es igual. La adoración se justifica no por ninguna necesidad. Se justifica y se salva por sí misma. “Adorar a Jesús” vale sin añadirle nada más.
Para celebrar este acontecimiento han venido estos versos, que la comunidad parroquial los ha cantado a Jesús Eucarístico desde el principio al final. La parroquia estaba llena como en hermoso día de fiesta. Y lo era. ¡Alabado sea el Santísimo Sacramento del altar!

Mi Parroquia franciscana
Canción de un juglar,
llamando a los feligreses

1. Mi Parroquia franciscana,
servida por Capuchinos,
tiene un nombre de Jesús:
Preciosa Sangre de Cristo.

2. Tras el altar la preside
un hermoso Crucifijo:
el Cristo de san Damián
que un día hablara a Francisco.

3. Día a día de mañana
y por la tarde lo mismo
celebramos en familia
el Divino Sacrificio.

4. Vengan, queridos hermanos,
a escuchar a Jesucristo,
y a comer el Pan de Vida,
y nadie falte el Domingo.

5. Hoy nace la Capillita
de Adoración al Santísimo,
día y noche quiere estar
abierta a todo vecino.

6. Si le quieres visitar,
ven sin pedirle permiso,
que siempre lo has de encontrar
y él es el mejor amigo.

7. Cuéntale tus alegrías,
las tuyas y de tus hijos,
porque él las quiere escuchar
y se ha de gozar contigo.

8. Cuéntale tus sufrimientos,
los que nunca a nadie has dicho;
él los sabe, bien seguro,
pero de ti quiere oírlos.

9. Aquí encontrarás la paz,
aquí hallarás el camino,
adorando con la Iglesia
en el Misterio Eucarístico.

10. Y ofrece luego tu vida
en oblación y servicio:
que los pobres y dolientes
han de ser tus preferidos.

11. Hermano que aquí te acercas
¡Paz y Bien! hoy te decimos:
Sigue siempre el Evangelio,
sé Cristiano convencido. Amén.

Parroquia de la Preciosa Sangre de Cristo
(Hermanos Menores Capuchinos)
Calle San Martín s/n
Colonia Jardines de Santiago,
Tel. 01 (222) 233 03 83
72590 PUEBLA, Pue. (México)

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