jueves, 27 de octubre de 2011

119. Asís, ruta y catecismo de la Paz

Al eco de lo que hoy se ha vivido en Asís
(27 octubre 1986 - 27 octubre 2011)

1. El próximo lunes, 31 de octubre de 2011, vendrá al mundo (si todo va bien y Dios quiera que así sea) la niña número siete mil millones del Planeta Tierra, según los datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas. ¿Cómo se va a llamar...? ¡Felicidades, Niña! El Señor te bendiga y te guarde. Que nunca tengas hambre. Que tengas una familia cálida y amorosa. Que conozcas a un Dios lleno de amor, de alegría y de esperanza. Que seas muy bella y sepas irradiar la hermosura y la paz de Dios. Que las espinas de la vida no ahoguen las flores de tu alma...
Pensamientos que afluyen a mi corazón después de haber asistido en Asís – espiritualmente desde este rincón del planeta, en México – a lo que hoy ha ocurrido en Asís: el encuentro de los líderes religiosos del mundo, invitados por Benedicto XVI, para estrechar lazos de hermandad en la causa de la paz.
He leído con veneración y fruición lo que ha dicho el patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I; el arzobispo de Canterbury y primado de la Comunión Anglicana, Rowan Williams; el rabino David Rosen en representación del Gran Rabinato de Israel. No he podido leer, por no haberlo encontrado publicado hasta el momento, lo que han hablado los representantes de las religiones africanas, del budismo, del islam y de otras religiones. Ni tampoco lo que ha dicho la escritora, filosofa y psicoanalista franco-búlgara Julia Kristeva, en nombre de los no creyentes, pues era la primera vez que se invitaba a los agnósticos a que dieran su testimonio y mensaje en la noble causa de la paz. Han sido nueve intervenciones antes del discurso del Papa.
He leído y releído – y hasta he sacado copia para estudiarlo en grupo – el discurso que ha pronunciado el Papa. Todo esto ocurría esta mañana en la basílica de Santa María la Mayor, dentro de la cual está la capillita de la Porciúncula, donde comenzó la Fraternidad de san Francisco y la Fraternidad de Hermanas Pobres de Santa Clara.
La “gracia” del Internet, ventana abierta al mundo (a lo bueno y a lo malo), nos posibilita disfrutar de este banquete: tener, a las pocas horas, lo que se ha dicho en un rinconcito y se ha sabido en el mundo entero. ¡Bendito sea Dios, que así nos permite estrechar más el afecto y la comunión?

2. ¿Qué decir? Son todos ellos escritos espirituales que marcan un camino. Y son, ante todo, pronunciamientos, reflexiones... llenos de sabiduría de quien se asoman a la situación mundial y a los entresijos del corazón humano no para hacer una condena parlamentaria, sino para observar con alta sabiduría qué pasa en el mundo y cuáles son los caminos que se le abren. Todo creyente confiesa que si Dios es nuestro Creador, Él quiere la paz y nos da a los hombres los medios.
Es una placer escuchar la Rabino David Rosen. De todo corazón le aceptamos lo que él nos ha explicado sobre el sentido íntimo y espiritual de la “peregrinación”, con los textos proféticos a la mano. Nos ha dicho: “La visión de Isaías, sin embargo, nace del «conocimiento del Señor»; es una visión que emana del entendimiento y la voluntad espiritual más profundos. Para muchos en nuestro mundo, la paz es una necesidad pragmática como en verdad lo es, y no debemos despreciar en modo alguno tal pragmatismo. Sin embargo, lo que los hombres y las mujeres de fe buscan y por lo que luchan es para «ascender al monte del Señor», es la apreciación de la paz como expresión sublime de la Voluntad divina y la Imagen divina en la que todos los seres humanos han sido creados”.
Es una delicia escuchar al Primado de Inglaterra, doctor Rowan Douglas Williams, arzobispo de Canterbury.
“Para los cristianos, el corazón de todo esto es la convicción de que en Jesús de Nazareth, Dios mismo se identifica con la naturaleza humana y por tanto con cada persona humana. Cada rostro, aparece ahora de una manera distinta, por el hecho de que Dios ha tomado rostro humano. En el prójimo reconocemos no sólo a alguno que tiene en sí la imagen de Dios en virtud de la creación, sino a alguien que tiene en sí la posibilidad de llevar la semejanza de Jesucristo en virtud de la nueva creación. Y si así es, no podemos ser, en un último análisis, extraños nunca más. Lo que afecta a la vida de cualquier persona o comunidad, afecta a la vida de todos.
El patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, hombre de profunda espiritualidad nos habló de reconciliación, yendo hasta el fondo del corazón humano. Dijo en su discurso, entre tantas cosas bellas:
“...Porque es de la indiferencia de donde nace el odio, es de la indiferencia de donde nace el conflicto, es de la indiferencia de donde nace la violencia.
Contra estos males sólo el diálogo es una solución posible y a largo plazo. Como jefes religiosos, nuestro papel es sobre todo el de promoverlo y de mostrar a través de nuestro ejemplo cotidiano que no vivimos únicamente los unos contra los otros, o los unos al lado de los otros, sino sobre todo los unos junto a los otros, en un espíritu de paz, de solidaridad y de fraternidad. Pero para llegar a tal objetivo, el diálogo exige un completo cambio de nuestro modo de ser en el mundo”. Tiene toda la razón.

3. También los no creyentes tienen una palabra que decir, si, en efecto, manifiestan una voluntad de personas de bien. Leo y escucho en una crónica la voz de Julia Kristeva.
“Antes del discurso del Papa, habló la profesora Julia Kristeva, representante de los no creyentes, una de las grandes novedades de este encuentro. Kristeva indicó que las palabras de Juan Pablo II -"No tengáis miedo"- no estaban dirigidas sólo a los creyentes, sino a todos, e incidió en la necesidad de buscar complicidades entre el humanismo cristiano y el que surgió del Iluminismo (Revolución Francesa). "Tras la shoah y el gulag, el humanismo tiene el deber de recordar a hombres y mujeres el pasado y el presente para construir el futuro". La memoria, en su opinión, no sólo se refiere a los libros sagrados. "Para que el humanismo pueda desarrollarse y refundarse, ha llegado el momento de retomar los códigos morales del curso de la Historia, renovándolos a las nuevas situaciones”.

4. El discurso del Papa lo leo..., lo repito y lo medito; lo subrayo. Al leerlo, me lo aplico: yo quiero adoptar la recta postura en este mundo de Dios. Yo no desaparezco perdido entre los siete mil millones de habitantes (cuando yo era niño eran dos mil quinientos millones). Y tengo un puesto en la Humanidad y quiero cumplir bien mi vocación como Ciudadano del Mundo.
El Papa habla del rostro de la violencia, o e los rostros. Hay dos tipologías: una es el terrorismo, muchas veces azuzado por determinado fervor religioso. De esto hay muchísimo que hablar, pero ahora lo salto.
Y una segunda tipología dentro de cuya situación se cuece la violencia deshumanizadora es la ausencia de Dios. Dice Benedicto XVI:
“...Pero no quisiera detenerme aquí sobre el ateísmo impuesto por el Estado; quisiera hablar más bien de la «decadencia» del hombre, como consecuencia de la cual se produce de manera silenciosa, y por tanto más peligrosa, un cambio del clima espiritual. La adoración de Mamón, del tener y del poder, se revela una anti-religión, en la cual ya no cuenta el hombre, sino únicamente el beneficio personal. El deseo de felicidad degenera, por ejemplo, en un afán desenfrenado e inhumano, como se manifiesta en el sometimiento a la droga en sus diversas formas. Hay algunos poderosos que hacen con ella sus negocios, y después muchos otros seducidos y arruinados por ella, tanto en el cuerpo como en el ánimo. La violencia se convierte en algo normal y amenaza con destruir nuestra juventud en algunas partes del mundo. Puesto que la violencia llega a hacerse normal, se destruye la paz y, en esta falta de paz, el hombre se destruye a sí mismo. La ausencia de Dios lleva al decaimiento del hombre y del humanismo.”
Me parece horrible que el Papa hable de la decadencia del hombre, pero es verdad. ¿No lo estamos viendo en México? Los 50.000 muertos que dicen (antes decían 30.000) del “crimen organizado” ¿no proceden de la decadencia del hombre?
Si quitamos a Dios del horizonte visual y vital, es suplantado por el hombre, y, al hacer tal desplante, aparece el hombre con su orgullo y su pasión desenfrenada, que le conduce a la violencia y a la muerte.
Sigue el discurso: “Resumamos ante todo brevemente las reflexiones que hemos hecho hasta ahora. He dicho que hay una concepción y un uso de la religión por la que esta se convierte en fuente de violencia, mientras que la orientación del hombre hacia Dios, vivido rectamente, es una fuerza de paz. En este contexto me he referido a la necesidad del diálogo, y he hablado de la purificación, siempre necesaria, de la religión vivida. Por otro lado, he afirmado que la negación de Dios corrompe al hombre, le priva de medidas y le lleva a la violencia”.

5. Mi conclusión personal: El hombre, es decir, yo mismo – y doy testimonio – (o el que lee) lleva dentro una irresistible vocación de Dios. Si cumplo en la tierra es vocación me humanizo al divinizarme por gracia y humanizo a mi entorno. Mi presente y mi futuro tiene un sentido total y a nadie envidio. Soy un testigo de Dios, sencillamente, de Dios, mi Padre. Tengo una palabra suya que comunicar a quien me oiga (al mundo entero, si me llegaren a conocer..., pero esto es indiferente). Y siempre mi vida entera es – debe ser – vocacionalmente una palabra viva del Dios vivo y verdadero.
Dixi.
Señor, ten misericordia.

Puebla-Assisi, 27 octubre 2011

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