domingo, 13 de noviembre de 2011

129. El Cantar Divino 0 - Pórtico

  Pórtico
Que mi vida sea un cántico de amor

Gratuito

Un libro de amor siempre es una ofrenda gratuita. Y con este ánimo pido al lector, a la lectora, que lo reciba en sus manos. Un libro de amor no "sirve"... para nada, porque el amor es lo más importante de todo. El mismo libro lo dice al final: que si alguien quisiera comprar el amor con toda la fortuna de su casa, sería un miserable.
No, el amor es gratis. Y los pensamientos del amor, los anhelos del amor, son igualmente gratis. El pensar del amor es el reverbero mismo del amor, el nimbo que lo circunda. Por eso es deleitoso el solo pensar. Pues ¿que será el dejar pensamientos atrás y vivir el amor, entrar en la vida divina que aletea en el amor?
Este ramo de pensamientos, de sentimientos, de palabras sugeridas ha nacido de una brasa de amor, y el valor que tengan lo tendrán por ese no sé qué de amor que llevan dentro.
Conviene que quien se acerque a estas páginas conozca como nacieron un día.


Nacimiento

Este discurso fluyente de amor nació en Navarra y lleva fecha de enero, febrero e inicio de marzo de 1974. De aquel ayer a hoy ha pasado fugaz algo más de un cuarto de siglo. Por aquellas fechas la pujante Confer de Navarra (Confederación de Religiosas) organizaba unas conferencias semanales, que se tenían los sábados por la tarde en el Colegio de Las Carmelitas de la Caridad (calle San Fermín), en el salón de actos. Acudía un grupo nutrido de religiosas, más de 100. Y eran muchos de ellos rostros jóvenes, fragantes, que irradiaban entusiasmo y esperanza. Quien esto escribe dio por tres años (1972‑1975) unas charlas espirituales bajo el epígrafe de "Lectio divina", que eran muy gratificantes para quien las dirigía, muy provechosas para quienes, folleto en mano, las seguían. Gustábamos las divinas Escrituras, y entrábamos en aquella hora vespertina sabrosamente en la celebración del Domingo, día de la resurrección del Señor. Éramos abejas que libábamos el néctar de las flores de las palabras de la Página Santa, saltando de flor a flor, muy despreocupados de hacer ningún lección magisterial de nada.
En aquel ámbito y para aquellas personas nacieron estas meditaciones del Cantar Divino. Este es el perfil que contornea los pensamientos tecleados, sábado a sábado, a la máquina, y salidos del corazón.


Evocación

La vida avanza, y al traer este recuerdo no lo hacemos por una pálida nostalgia. Más bien para decir lo contrario: que las sienes se tiñen de gris, pero que el corazón, paradójicamente se siente joven, marcado por un amor que devora, que anhela, que siente una extraña frescura ante el rostro de Cristo amado.
El amor en ciertas épocas tiene que ser romántico e idealizado, como el pájaro que traza su vuelo libre de toda atadura. El Cantar de los cantares se ha solido interpretar así, más bien que con la técnica de un método razonado, que para la escuela es necesario. El centro de unidad, que salva el Cantar, es sin más Cristo. Y puesto bien seguro este eje, ya puede uno, como mariposa de luz, volar y girar en torno al Cantar. Es lo que pretendíamos.
La vida, que te ha batido en el amor, te enseña que el amor es la palabra siempre por pronunciar, que unas veces es recia como una decisión de adulto, dura como la muerte, y siempre suave como la piel de dos jóvenes enamorados. El amor es niño, el amor es ingenuo, el amor es volcán, el amor es cumbre nevada y páramo calcinado. El amor es Jesús en la cruz, el amor es Jesús Resucitado. Ojalá sea la sedimentación de mi vida, la única palabra que me lleve de este mundo, al pasar por la Puerta ‑ Cristo ‑ a los brazos del Padre.
No dudo que el psicoanalista tiene mucho que precisar sobre experiencias de amor, en las fosas del amor. Mas la realidad íntima y última es el Yo ante Jesús, mi Señor, fontana del amor, y río de misericordia si nuestro amor se desvía. Lo último, lo más hermoso del amor, no te lo puede enseñar nadie, pues eres tú, protagonista de tu vida, quien encuentra y vive el amor.


Final

Las demás palabra del Pórtico las puede encontrar el lector amante dentro de este manojo de flores.
Como final diré que tras haber explicado puntos del Cantar con la versión de la Biblia de Jerusalén, yo mismo me decidí a tomar el texto hebreo y ponerlo en castellano (1976), con el vuelo poético que alcancé, sin traición de la "veritas hebraica" (S. Jerónimo). El trabajo no tiene singular mérito pues está hecho sobre la pauta exegética del comentario de A. Robert (en "Études Bibliques"), autor al que se le confió versión y comentario en la "Bible de Jérusalén".
Es todo.
Lo demás, una mirada al rostro de Cristo, porque ese sagrado icono dice lo que es el Cantar divino.
Estella, 29 de diciembre de 2001
In simplicitate cordis: intenciones de hoy
Ese “Pórtico” que el amable lector acaba de franquear iba pensado para un hipotético libro – un librito de amor – cosechado con este manojo del pensamiento, de latidos, en torno al Cantar. ¿Merecen mis efluvios la honra de un pequeño libro...? Acaso; juzguen los otros.
Pero hoy tenemos abierta esta maravillosa ventana de la Red – del Internet – que llega hasta donde yo no puedo pensar. Me animo a romper la tenue barrera de un comprensible pudor, y el miedo a ser mal interpretado, para dejar mi obrita en los corazones puros. Lo hago “in simplicitate cordis”. La Vulgata repite siete veces esta expresión: “cotidie quoque perdurantes unanimiter in templo et frangentes circa domos panem, sumebant cibum cum exultatione et simplicitate cordis” (Hch 2,46). Con alegría y sencillez de corazón, así “partían” y compartían el pan eucarístico por las casas los primeros discípulos. Esta pantallita de mi computadora, desde mi celda conventual (o, si se quiere, desde mi habitación doméstica) se presta a la intimidad invisible, que es también real. La intimidad es necesaria, porque en la intimidad fluye el amor.
El florilegio lo escribí en mi juventud (37 años). No se olvide esta circunstancia. Hoy de mayor (74 años) veo que el amor es eterno, y no tengo por qué desdeñarme de aquel lenguaje, de aquellos sentimientos... 
Me place anticipar un pensamiento de san Ambrosio cuando dedicaba a su ehrmana Marcelina el tratado Sobre las Vírgenes: "...confiando a la pluma lo que la lengua no se atreve a declarar; porque el miedo a los oyentes que a menudo ata los labios del orador, no alcanza a los libros, ni éstos se avergüenzan de publicar su contenido, ni se encogen ante el público, ni a su vista se ruborizan jamás" (Sobre las vírgenes I,1; véase abajo, "Sabiduría" ).

Es el lenguaje del anhelo, sin engaño, sin otras místicas pretensiones que las de la verdad misma del amor. Quiéralo el Señor.
Hermano, hermana: unidos.

Puebla de los Ángeles, domingo XXIII del tiempo ordinario del ciclo A,
13 noviembre 2011.

Rufino María Grández Lecumberri

Para acceder a la versión de "El Cantar divino", aquí indicada, véase en emrcaba.org Rufino María Grández / Año litúrgico / Adviento - Navidad / El Cantar divino

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