miércoles, 7 de diciembre de 2011

149. María Inmaculada

La toda pura, la toda bella, la toda madre

Hermanos:
Es hermoso y evidente: en el camino de la fe de todo cristiano, prescindir de María en la aceptación del Evangelio, es el pecado original de una Iglesia ha nacido fuera de la Iglesia de al santa Tradición.

- ¿Quién es realmente María?
- Pues, a lo mejor, realmente no lo sé (valga esta rara contradicción); pero te aseguro que ella es el “quid” sin el cual la fe se desmorona y acaba en polvo.
- Eso es divinizar a una mujer.
- No, hermano: eso es comenzar hablando con una admiración que desborda el discurso. Es un tipo de conocimiento.
- Extraño tipo de conocimiento, comenzar hablando en silencio, abrumado y sin palabras de lo que se quiere hablar.
- Es el lenguaje “apofático” (in-effabilis, inefable).
- Pues yo te digo que afirmar el misterio sin más es destruir el misterio.
- No; creo que no. Creo, más bien, que es comenzar por el todo para venir a las partes.
- Aclárate.
- María es la concha de la Encarnación. María es el módulo del Verbo para que el Verbo sea modulable, para que el Verbo sea historia. Et Verbum caro factum est (Jn 1,14). ¿No has oído hablar de la via pulchritudinis?
- Sí, he oído.
- La via pulchritudinis es lo mismo que la via amoris. La belleza y el amor se fusionan.
- Pero una cosa es el amor y otra el conocimiento.
- No tan seguro. Opino, más bien, que en el acto simple del corazón humano o de la mente humana, el conocimiento y el amor, interfecundados, son uno, a saber: en tanto conozco en cuanto amo; en tanto amo en cuanto conozco.
- Entonces, ¿qué es lo que precede?
- Nada. El conocimiento y el amor son acto primero, una vez que el ser humano, creado, es lanzado al mundo.
- Pero... ¿de quién has aprendido eso?
- De nadie.
- A lo mejor has leído a Platón.
- Pero antes de leerlo yo pensaba así.
- Según ello, ¿quién es María?
- Es la historia de Dios en el mundo, el sustrato de la historia de la Encarnación.
- Es que la Encarnación ¿es historia o es mero y puro pensamiento, la más bella elucubración que acaeció en el mundo?
- Si la Encarnación no fuera historia, no sería pensamiento; y si no fuera pensamiento, no sería amor.
- Entonces, ¿cuál es la Encarnación, si por la Encarnación hemos de conocer a María, sustrato de esta aventura?
- La Encarnación es algo muy sencillo: “El ángel del Señor anunció a María”
- Eso es  un género literario y, por lo tanto, un mito.
- No, hermano, “El ángel Señor anunció a María” es un bello género literario, ye se género nos transmite una verdad. El “mito” (que en otros lugares es un género aceptable) no cuadra aquí.
- En suma, ¿qué?
- Que María es: la ternura de Dios, la maternidad de Dios, la esperanza de Dios en el mundo...
- Desde aquí ¿se puede recuperar la historia de María?
- Sí, poquito sí, pero lo suficiente para que esta mujer sustente la historia de Dios en el mundo.
- Pequeño teólogo, ¿podemos cerrar la conversación...?
- No, porque quiero hablar de la Inmaculada.
- Es el misterio total de María.

* * *

- ¿El misterio total de María?
- Sí, o, si quieres, la puerta al misterio total de María.
- La Concepción Inmaculada de María es una verdad de fe que sostiene la Iglesia Católica, pero no es el misterio total.
- Lo sé, lo confieso. María no contrajo la culpa original, propia de todos nosotros, herederos de Adán. En Adán todos pecaron: “por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores” (Rm 5,19), y todos nacimos con el “pecado original”. María no; mas no por méritos suyos antecedentes, sino por la gracia de su Hijo, que la eximió, la liberó antes de que el pecado entrase en ella.
- Todo lo cual parece una escapatoria...
- Y una escapatoria es, si nos escapamos de la fe. Por eso, las verdades de María no son verdades bajo el control histórico... Son verdades comunicadas como don de Dios, en la lógica y en la unidad de la Encarnación. No me sorprende que Lutero en 1527 pudiera decir: “"Es dulce y piadoso creer que la infusión del alma de María se efectuó sin pecado original, de modo que en la mismísima infusión de su alma ella fue también purificada del pecado original y adornada con los dones de Dios, recibiendo un alma pura infundida por Dios; de modo que, desde el primer momento que ella comenzó a vivir fue libre de todo pecado". (Sermón: "Sobre el día de la Concepción de la Madre de Dios", 1527). Aunque los luteranos agreguen que no hay que seguir a Lutero, sino a la Biblia...
- ¿Lutero?
- Sí, Lutero, que dos años más tarde también dijo, desde el corazón: "María es la Madre de Jesús y Madre de todos nosotros aunque Cristo solamente fue quien reposó en su regazo...Si Él es nuestro, debiéramos estar en su lugar; ya que donde Él está debemos estar también nosotros y todo lo que Él tiene debe ser nuestro, y su madre es también nuestra madre". (Sermón, Navidad, 1529).
.
- ¿No estaremos en un círculo vicioso apelando a la fe para poner la peana a algo que llamamos misterio?
- No. Tenemos que centrarnos y hundirnos en los más altos misterios para poder argumentar de lo cotidiano de María de Nazaret. Y  la historia de María comienza en el amor de Dios y termina en el mismo amor; y todo ello en la Encarnación, por la Encarnación...
- Suspenso...
- Sí, en suspenso. La entrada de María en el mundo es su inmaculada concepción. Lo sabemos porque Jesús resucitó y fue “constituido Hijo de Dios en poder según el Espíritu de santidad por la resurrección de entre los muertos: Jesucristo nuestro Señor” (Rm 1,4). Al aceptar, por la resurrección la divinidad de Jesús de Nazaret, en él hemos encontrado a su Madre, María. En la resurrección hemos encontrado la concepción inmaculada y la virginidad de María, que es una verdad cristológica...
- Eso es alta teología...
- Solo así se salva el misterio.
- Y volviendo a la concepción inmaculada...
- La concepción inmaculada es el primer destello de la irradiación plena de la gracia. Los Santos Padres han olfateado el misterio, sin llegar a precisarlo y definirlo, cuando le han llamado la Panaguía, la toda santa. Y nosotros recubrimos con la santidad total de María el misterio de su inicio y el misterio que lo sigue hasta el final.
- ¿Y la fe de María?
- Ahí estaba.
- ¿Cómo?
- No lo sabemos. Ignoramos los registros de la conciencia de María, como ignoramos los registros de la conciencia de Jesús.
- Quedo pensativo...
- Nos quedamos pensativos y amorosos...

* * *

- ¿Seguimos dialogando?
- Si quieres...
- ¿Quisieras verle a la Virgen?
- Sí.
- Y ¿no la has visto?
- Solo en la fe de la Iglesia. Creer es ver; ver a oscuras.
- Y para mañana, fiesta de la Inmaculada, ¿qué le pedirías a la Virgen? O ¿qué le vas a pedir?
- Que interceda ante su Hijo para que me conceda una fe luminosa... y llena de suavidad.
- Y ¿qué más?
- Una caricia de Madre.
- ¿Una caricia?
- La necesito.
- Y ¿qué le darías?
- Una POESÍA.

Hermano, escúchamela...

(Puebla, 7 diciembre 2011)

 Las jóvenes profesas de las Misioneras de la Caridad (madre Teresa de Calcuta)
renuevan sus votos en la fiesta de la Inmaculada (foto: Puebla, 5 dic. 2011)

¡Oh Virgen toda hermosa sin mancilla!,
¿quién eres tú, María, tan amada,
para estar junto a Cristo la más próxima,
junto al hombre mortal la más cercana?

Yo soy el pensamiento de la Iglesia,
de Dios Padre nacido antes del alba,
en el Hijo bendito la bendita,
la cristiana, la gloria de su gracia.

Yo soy la pobre esclava del Señor,
en manos de mi Dios abandonada,
el milagro que él quiso para el Hijo,
para el Verbo Encarnado la Morada.

Yo soy cauce de fe de los creyentes,
figura de la Iglesia Inmaculada,
la porción elegida cual primicia
para ser de mi pueblo la esperanza.

Yo soy la Inmaculada Concepción,
la flor del corazón por Dios plantada,
la mujer vencedora del Dragón,
exaltada de lo hondo de mi nada.

¡Oh Cristo, el solo Santo en el Espíritu,
del Padre hasta nosotros toda gracia,
gloria a ti, que guardaste sin pecado
a quien fue por tu sangre preservada! Amén.

Te ruego, hermano lector, que sigas este poemario a la Inmaculada (en mercaba.org), Flos sanctorum 8 de diciembre, o en el cartel de Adviento

- ¡Oh Virgen toda hermosa sin mancilla!
- Anhelo el más humano de hermosura

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