domingo, 11 de diciembre de 2011

152. Guadalupe, Adviento de América

Pensamientos de un hijo de la Virgen en torno a
la Fiesta de la Virgen Guadalupe


Hermanos:

1. Un hijo de la Madre España, habla de Guadalupe, de la Morenita de Tepeyac, de la Virgen de Guadalupe. Ya cumplí nueve años de estadía en esta tierra de México. México, nombre lleno de canciones, al cual es obligado añadir “lindo y querido”.
Ya ha llegado la fiesta de Guadalupe. Por carreteras y caminos se puede ver en ciertos tramos ríos de gentes que llegan a la Villa. El número de peregrinos que esta noche y mañana invadirán la explanada no lo sé. Quizás no haya una peregrinación tan abundosa en la cristiandad. Aquello será – calculo yo – como San Pedro en los días de las máximas canonizaciones. Se habla de millones congregados en esta fecha.
Hoy, después de las misas dominicales, he bendecido muchas imagencitas – cuadros e imágenes de escayola - de los devotos, que la quieren tener en sus hogares. La Virgen de Guadalupe puebla México.
A un señor de recio porte mexicano le he ponderando la hermosa figura que presentaba de repujado y caprichosa en el marco. “Está hecha en un penal”, me ha dicho. Qué hermoso que así sea, me he pensado.
No he tenido la suerte y la gracia de pasar la Vigilia de Guadalupe en la Basílica. He de contentarme con mis hermanos de comunidad con escuchar las Mañanitas a medianoche en la televisión, con la serenata de canciones y tales y cuales representaciones de artistas, enajenados por su Virgencita. Uno es emotivo y le gusta dejarse llevar de las emociones que arañan las membranas del corazón...
Las Mañanitas habrá que cantárselas a la Virgen en la parroquia, de madrugada antes de la primera misa.
Es fuerza quedarse donde uno está, porque la tarea de las misas mañana es cosa que... ni te cuento. Ya la primera a las siete en un supermercado para los trabajadores del mismo, antes de que abran al público. Misa y “Guadalupana” (Desde el cielo una hermosa mañana, la Guadalupana..., la Guadalupana..., la Guadalupana..., bajó al Tepeyac...). Luego, “atole” para desayunar con alguna “concha” con que la empresa obsequia a los trabajadores...
¡La Virgen de Guadalupe!  Con todo, el 12 de diciembre no es fiesta laboral, aunque diga la canción “Desde entonces para el mexicano ser guadalupano es algo esencial”. No es fácil de comprender que en México la Fiesta de Guadalupe no sea fiesta laboral...; pero en la vida no todo tenemos que comprender...

2. El Hecho Guadalupano es una expresión con la que se ha querido aglutinar todo lo que se refiere la Virgen de Guadalupe de forma crítica y devocional (Véase, por ejemplo, la obra de Santiago Vanegas Cáceres, Reina, Señora y Madre. 2ª ed. Guayaquil 2005, cap. V. El hecho guadalupano.
http://www.idyanunciad.net/reina).
Todo lo que pertenece al campo de la historia y de la crítica queda ahí totalmente abierto al campo de los estudiosos, sin fanatismos, sin prejuicios, sin una animadversión de entrada para negar los hechos. Sobre ninguna de estas cosas recae el asentimiento de la fe, y en esta área de la ciencia tanto valen las opiniones cuanto valen los argumentos. Los datos están ahí y la honestidad científica debe sobrepasar la nacionalidad de cada autor.

3. Pero hay otra cosa más sutil, más pura e importante, que no está condicionada por las opiniones científicas que uno defiendan. Y ésta es la función de la Virgen María dentro de la Iglesia – verdad eclesial que pertenece al magisterio de la Iglesia – y la misión que la Virgen María ha ido cumpliendo y cumple en la Iglesia santa de Dios en México.
Y aquí nos centramos. En el Cuerpo Místico de Cristo María cumple una función del todo singular, y al pensar en México, la relacionamos los creyentes con la Virgen Madre de Dios, que es santa María de Guadalupe.

4. María es el Adviento de Dios para la humanidad; María es el Adviento de Dios para la Iglesia en México. María es la Madre dada por Cristo Redentor en la Cruz a sus discípulos. María es la intercesora. El Concilio no ha dudado en afirmar, hablando de esta misión intercesora de María: “La Iglesia no duda en confesar esta función subordinada de María, la experimenta continuamente y la recomienda a la piedad de los fieles, para que, apoyados en esta protección maternal, se unan con mayor intimidad al Mediador y Salvador” (Lumen gentium, 62).
Sabedor de estas cosas, el cristiano acude con confianza a la Virgen María. El Papa Beato Juan Pablo II, cuya imagen hecha con llaves fundidas está delante de la Basílica de la Virgen, al final de la homilía de la beatificación de Juan Diego (31 julio 2002), oraba así: "Amado Juan Diego, el águila que habla. Enséñanos el camino que lleva a la Virgen morena del Tepeyac, para que ella nos reciba en lo íntimo del corazón, pues Ella es la Madre amorosa y compasiva que nos guía hasta el verdadero Dios. Amén". 
Podemos acudir a la Virgen nuestra Madre con confianza: ¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre?, le dijo la Virgen a Juan Diego.
Con este ánimo sencillo, con este espíritu orante, traigo aquí dos composiciones a la Virgen de Guadalupe.

I
La visita a la Virgen de Guadalupe

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No olvidemos que Juan Diego – Juan Dieguito – le hablaba a la Virgen con una ternura que enternece, y hasta le decía: ¡Niña mía…!, como si fuera su hijita. Cuando le fe es pura, todo es posible.

La Virgen de la Villa,
latido de la fe de muchas razas,
el manto tiene azul y con estrellas
¡oh pura, Inmaculada!;
las suaves manos juntas para Dios,
y hacia la tierra tiene su mirada
con ojos de ternura,
con labios que al callar tan dulces hablan.

Son negros los cabellos;
mestizos son los rasgos de su cara,
se juntan en su rostro los venidos,
hermanos ya del pueblo que encontraran.

La Virgen habla lengua de la tierra,
y escucha con amor la lengua extraña.
Y nace en esta plática
un habla por sus labios suavizada.

María, Virgen náhualt,
oh Madre del Señor, Guadalupana,
Juan Diego viene hoy,
trayendo el corazón hasta tus plantas.

Tus ojos son los mismos,
querida Niña mía de mi alma,
tu pecho más amante todavía,
para acoger mi súplica callada.

Tú miras, miras, miras
y es pura... pura gracia tu mirada;
aquí me quedo quieta, Madre mía,
diciéndotelo todo sin palabras.

Oh Madre del Señor y de la Iglesia,
que a los sencillos amas,
aquí me ves, a gusto junto a ti,
sintiendo tu caricia, Madre amada.

Aquí estoy yo, la paz me ha visitado,
venida de tu cara;
oh Madre, me consagro,
acógeme, y guárdame en tu casa.

Cuautitlán Izcalli (patria de Juan Diego), 27 julio 2004


II

Madrecita buena

Plegaria sencilla a la Virgen de Guadalupe.
Año Jubilar del 475 aniversario de su aparición
en el Tepeyac (1531-2006).


Madrecita buena
de los mexicanos,
míranos, amante,
ábrenos tus manos.

Sólo te pedimos
ser buenos cristianos:
haznos muy humildes,
haznos muy humanos,
y como Juan Diego,
ser buenos hermanos.

Mira a esta tu tierra,
a sus ciudadanos,
mira a nuestros niños,
jóvenes y ancianos,
míranos a todos,
todos te miramos,
Madre de ternura,
y tu Hijo danos.

2 comentarios:

Evangelicemos Juntos dijo...

Demos gracias al Señor fray Rufino. Soy inmerecedor de sus palabras y comentario. A Él toda la gloria. El libro REINA, SEÑORA Y MADRE que el Señor me concedió escribir sobre la Virgen María fue una inspiración que recibí de lo alto, cuando tuve la gracia de visitar por primera vez la Basílica y contemplar extasiado la amada imagen de la Virgen bajo la Advocación de Nuestra Señora de Guadalupe. le confieso una anécdota padre: EL HECHO GUADALUPANO fue el último capítulo en escribir porque en el fondo siempre tuve un santo temor y miedo de hacerlo, por lo atrevido del tema, y el hecho de no ser MEXICANO. Fue en esos momentos cuando más resonaron en mí las palabras que le dirigió a su fiel mensajero JUAN DIEGO, y que están grabadas en la paredes de la Basílica: "NO TEMAS COSA ALGUNA..." "TU ERES MI EMBAJADOR MUY AMADO"...

Rezad por nosotros
Santiago Vanegas Cáceres y familia
DIRECTORIO DE EVANGELICEMOS JUNTOS:
https://profiles.google.com/santiagovanega/

Evangelicemos Juntos dijo...

"Invitación a abrir el libro Reina Señora y Madre”
REFLEXIONES:
Escrito del 25 octubre 2009
REINA SEÑORA Y MADRE: “En el culto de María estriba el secreto de la postrera Redención”.
El Señor ha sido fiel y misericordioso con nosotros, y HOY es motivo de gran alegría poder compartir con cada uno de Uds. este escrito que la Santísima Virgen María, bajo la advocación de SANTA MARÍA DE GUADALUPE ha inspirado iniciar, (justo cuando estuve frente a su venerada imagen), en la primera visita realizada a la basílica de en México, D.F., el 1 de noviembre de 1991 día de todos los santos.
Puedo afirmar que ELLA es la autora de libro, yo, un simple instrumento, y me atrevo a repetir las palabras de Juan Diego: «Porque yo en verdad no valgo nada, soy mecapal, soy cacaxtle, soy cola, soy ala…”
El último capítulo en escribir, fue EL HECHO GUADALUPANO, y si Dios no dispone otra cosa la página dedicada a NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE/PATRONA DE MÉXICO/EMPERATRIZ DE AMÉRICA (http://www.facebook.com/pages/Nuestra-Senora-de-GuadalupePatrona-de-Mexico-Emperatriz-de-America-Latina/153360653506?ref=mf) es la última que publicamos en Internet. Todas las págs. anteriores de internet han sido como una plataforma para que finalmente aparezca ELLA, “nuestra madre del cielo y de la tierra”.
Como hecho anecdótico, y curiosamente, sin que me haya propuesto, el título del libro corresponde a las palabras que le dirige Juan Diego a la Virgen en los diferentes diálogos que mantuvo: “REINA, SEÑORA, Y MADRE”.
La Virgen María hoy más que nunca desea que acudamos a su intercesión frente a la “cultura de la muerte” que nos rodea, y que nos quiere apartar de los CAMINOS DEL SEÑOR para que “vivamos” en las sombras de la muerte, en el pecado y en la oscuridad.
Si acudimos a la VIRGEN MARÍA con confianza absoluta, nos veremos librados de todo mal, y llevados de su “mano” nos conducirá al “encuentro” con su hijo AMADO, en donde se encuentra la felicidad “TOTAL”, la vida eterna, porque ciertamente MARÍA NOS LLEVA A CRISTO, Y CRISTO NOS LLEVA AL CIELO.
Concluyo transcribiendo íntegramente las últimas líneas con que finaliza el escrito del libro:
“Para cerrar este último capítulo, he considerado conveniente dar a conocer una revelación que recibió una de las místicas más extraordinarias de nuestros tiempos, la italiana María Valtorta, a quién Jesús le confió estas palabras: “No puede haber ya una segunda redención llevada a cabo por Mí, Cristo. Mas si puede haber otra, gloriosa, por medio de María, para salvar de las redes infernales a un gran número de almas: en el culto de María estriba el secreto de la postrera Redención”. (pág. 401 libro Reina, Señora y Madre)
LIBRO REINA SEÑORA Y MADRE:
http://www.idyanunciad.net/reina/ (online – audio)
http://jvccr.com/descargas.html (programa del libro)
http://www.mariologia.org/libros26.pdf 2da edición, aumentada y revisada (imprimir)
Un abrazo en Cristo y María Santísima
Santiago Vanegas Cáceres, esposa e hijos

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