lunes, 30 de enero de 2012

182. Un monasterio, “como madre feliz de hijos”

Centenario de las Capuchinas en Irapuato (1912-2012),
Madre de siete fundaciones



1. Irapuato, estado de Guanajuato, es una ciudad que se encuentra en la ruta de México a Guadalajara, Jalisco, cerca de “El Cubilete” (Silao), gran santuario dedicado a Cristo Rey, que se prepara gozosamente a recibir al Papa Benedicto XVI a finales de marzo.
El día 25 de enero se cumplieron 100 años exactos de cuando en la madrugada del 25 de enero de 1912, al final del Porfiriato, llegaron un grupito de humildes hermanas que querían servir a Cristo, Esposo, en humildad y silencio. Y digo Cristo Esposo porque estas palabras del Divino Esposo han tocado mi corazón cuando he leído sus antiguas crónicas.
Cuando tenía que vivir fuera del convento a causa de la persecución, acogidas por familias generosas, de la Navidad de 1916 cuenta la cronista: “...En seguida fue la santa misa (de medianoche); y después de terminada, rezamos los Laudes, como de costumbre, después de terminado todo, nos dieron buñuelos y unas se acostaron un rato y otras se quedaron alrededor de la cuna del Divino esposo recién nacido”.
Este Divino Esposo de la Cuna, del Sagrario, de la Cruz, es el que les ha sostenido.

2. Otro retazo de la edificante crónica, cuando los años habían corrido bastante.
“Hacia los años 46 y siguientes, las costumbres del convento en cuanto a la vida de pobreza era manifiesta. No contaba con bancos en el oratorio, de manera que todo lo realizaban de rodillas, en el suelo, sólo contaban con algunos petatitos que servían de lugar para sentarse; a excepción de las hermanas enfermas que podían contar con algún pequeño banco. Para entonces está en construcción la capilla de esta casa ubicada en Ocampo. La cual se bendijo y estrenó el 12 de agosto de 1946.
La guarda del silencio era extrema...  (Y relata la cronista ciertas observancias por no quebrantar el silencio).
En cuanto a la forma de alimentarse, la alimentación era frugal y muy austera, de manera que salvo contadas ocasiones las hermanas no tomaban leche, sólo cuando la providencia de Dios así lo proveía. No era costumbre en la fraternidad el consumo de carne, de manera que esta sólo se tenía en casos excepcionales, como en tiempo de Navidad o alguna ocasión especial. Esto era por austeridad, de manera que aunque las personas en ocasiones generosamente les regalaban carne, ellas acostumbraban regalarla a la Casa de Jesús o al asilo.
Se puede constatar de todo esto que había mucha austeridad en todo, tanto en la vida comunitaria (silencio, pobreza, todo en común) y en todo lo que componía este género de vida.
En cuanto al espíritu de sacrificio, a cual más de todas las hermanas quería ser sacrificada, penitente, vivir en austeridad y pobreza, de manera que se vivía con gran espíritu de sacrificio
, se tenía adoración de día y de noche, los 365 días del año.
En cuanto al voto de obediencia, era muy manifiesto que se trataba de vivir bajo la guía de la Abadesa, y también en los distintos trabajos, se tenía una gran dependencia a las hermanas responsables de cada oficina.
En cuanto a las visitas de familiares, sólo se tenía visita tres veces al año.
La vida de la comunidad era armoniosa y bastante sacrificada. Así es que afloraban las vocaciones, jóvenes que deseando abrazar este género de vida, abandonaban todo por seguir a Jesucristo. Bajo la guía y ejemplo de las hermanas...”
Las costumbres, sin duda, han cambiado, pero pienso que el fervor per-manece con nuevas formas a tono con la renovación que ha propuesto la Iglesia a raíz del Concilio Vaticano II, especialmente en cuanto a la formación que hoy tanto se acentúa en las Capuchinas de México, y a comunicación en la vida fraterna.

3. La vida de las hermanas capuchinas de Irapuato ha sido ha sido una vida fecunda en el Señor.  Viene a la mente el recuerdo de Ana, a quien “el Señor le había hecho estéril” (1Sam 1,6), bendecida por Dios con el hijo Samuel fruto de su oración en el templo de Siló. “Imploré este niño y el Señor me concedió cuanto le había pedido. Yo, a mi vez, lo cedo al Señor. Quede, pues, cedido al Señor de por vida” (1Sam 1,27). Y cantó: “Mi corazón se regocija en el Señor, / mi poder se exalta por Dios... La mujer estéril da a luz siete hijos...” (1Sam 2, 1. 5).
Siete han sido las “hijas” de este monasterio de capuchinas..., aparte de dos “refuerzos” (que así llaman a dos monasterios).

3. Las hermanas acudieron a este su hermano capuchino pidiendo una composición para tan hermosa fiesta, ruego que he cumplido con cariño y devoción. Un maestro, amigo del convento, ha puesto una hermosa melodía para estribillo y estrofas, estrenada en el día de la fiesta.
Quede como testimonio de la buena fraternidad entre hermanos y hermanos, unidos en el carisma que nos ha transmitido san Francisco, hecho oración en la vida virginal de santa Clara, “plantita de san Francisco” (que así se llamó ella). Hoy las Hermanas Clarisas Capuchinas son en México más de 70 monasterios con fundaciones en otros países...
El monasterio de Irapuato  de Santa María de Guadalupe y Santa Clara (Calle Madrileña, s/n – Colonia: Ciudad de los Olivos) “vive” y da gracias a Dios, porque nuevas aspirantes (allí las vimos) llaman a la puerta, para ser luego postulantes, novicias y profesas... En la tarjeta de invitación han escrito así: Celebrando el Centenario de amor, presencia y constancia, Evangelio hecho vida, oración que mana de la presencia del Dulce Esposo del Alma.
Ellas se lo han inventado así, porque lo viven..., o quieren vivirlo... Están celebrando los cien años de fidelidad de Dios para con ellas.
Queridas hermanas. Que el Señor os siga bendiciendo en silencio y humildad, y seguid llamando a Jesús “Dulce Esposo del Alma”.
El himno, al que precede una introducción, dice así.
* * *

Las hermanas capuchinas de Irapuato, Gto., hijas del monasterio de Ca-puchinas de Galeana (1787), el cual a su vez fue fundado por el protomonasterio de San Felipe de Jesús (1665), quieren celebrar esta su “historia de gracia” de cien años con un himno a Jesús, amor invicto de la Iglesia.
Las hermanas se sienten bendecidas por el Señor, y una prueba palmaria ha sido la fecundidad materna del amor que desde aquí ha pasado a nuevos monasterios: San Luis Potosí, SLP (1923), León, Gto. (1932), Chilpancingo, Gro. (1955), Cortazar, Gto. (1969), Ciudad Serdán, Pue. (fraternalmente con Ciudad Juárez 1972), Denver (Colorado en los EE.UU. de América, 1989). Palmas, To. (Estado de Tocantins, Brasil, 2002).
La fuerza expansiva de la vida capuchina estaba en un amor oblativo manifestado fraternamente en la seriedad de la clausura y de la penitencia. Tras el Concilio Vaticano II la vida contemplativa quiere acentuar más la Vivencia de la Palabra de Dios vivida en la celebración diaria de la liturgia, las relaciones sencillas entre hermanas y la espiritualidad propia que brota de un conocimiento más profundo de san Francisco y de Santa Clara. Desde ahí las hermanas cumplen su misión en la Iglesia y en el mundo amado.


Estribillo
Jesús, amor invicto de tu Iglesia,
hogar en quien vivimos cobijadas,
bendice la oblación de nuestra vida
y acepta con bondad la acción de gracias

Estrofas
1. Jesús, Divino Esposo te decían
las vírgenes primeras convocadas,
y al suave resplandor de tu presencia
pusieron los cimientos de esta Casa.

2. Y tanto era el amor y tan fragante
que pronto fue pequeña la morada,
y en pos de la divina Providencia
novicias animosas se juntaban.

3. Y en la persecución no sucumbieron,
que Dios en cruz es triunfo y gracia:
¡Bendito seas, Padre de bondad
por tu misericordia derramada!

4. La vida del amor en penitencia
semilla fue de siete hermosas plantas,
y unidas hoy en gratitud fraterna
queremos ser por siempre más hermanas.

5. Bendito nuestro amor de Guadalupe
Luz de nuestra fe y aquí abogada;
a ella con confianza le miramos,
llevadas por la virgen santa Clara.

6. Que Cristo Eucaristía sea el alma
de toda nuestra vida enamorada;
que él sea la misión y la apertura
al mundo que él amó desde su entraña.

7. ¡Honor a ti, Jesús perenne y vivo,
presencia que nos guarda y que nos sacia!
¡a ti en la Trinidad desde la Iglesia
con nuestro amor suba la alabanza! Amén.





 
Un joven capuchino de Irapuato, Hno. Néstor Wer, joven profeso, ha diseñado, desde la selva amazónica de Ecuador, este "Logo" para el Capítulo General de los Capuchinos (Roma, agosto 2012), seleccionado entre 36 propuestas. Francisco, que se encuentra con Cristo Crucificado en San Damián, abriendo sus brazos, abraza a la creación entera. De la Cruz, del corazón de Francisco, brotan las llamaradas del Espíritu Santo. Véase el Blog persona de Nestor Wer: nestorwer.blogspot.com

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