viernes, 3 de febrero de 2012

185. Estallido del reino – Jesús tiene urgencia

Domingo 5 del tiempo ordinario, ciclo B
Evangelio de San Marcos 1,29-39

Hermanos:
1. El Evangelio según san Marcos, que nos guía este año, para iniciar la vida pública de Jesús tiene una secuencia dinámica de acontecimientos que se nos antojan una verdadera invasión del Reino de Dios en esta era de Jesús. Esta es la cadena que presenta el evangelista:
- Cuando se retira Juan, porque "fue entregado", entra Jesús en escena.
- Como bandera de salida se nos da en concisas palabras cuál era el mensaje: El tiempo se ha cumplido, el reino de Dios irrumpe, convertíos creyendo en el Evangelio.
- Al punto arranca Jesús a dos parejas de hermanos – Andrés y Simón, Santiago y Juan – para hacerlos apóstoles del reino. Dejan padre, negocio y redes y siguen, fascinados, a Jesús.
- Primera aparición de Jesús: el sermón en la sinagoga de Cafarnaúm, que derroca el poderío del demonio.
Y aquí comienza el Evangelio de hoy:
-     Jesús, con los cuatros discípulos, va a la casa de Cafarnaúm, y cura a la suegra de Simón.
-      Al ponerse el sol, le llevaron “todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta” (1, 22-23). San Marcos no ha tenido reparo en decir que toda la ciudad estaba a la puerta de la casa de estos pescadores, que es el espectáculo de la miseria humana llamando a las puertas de Jesús.
-         Sigue la escena: De madrugada, sin previo aviso (sin comer nada, se supone) se va solo a un lugar secreto a orar a su Dios y Padre. Jesús tiene hambre de Dios, está fascinado por su Padre.
-         Van a buscarle y, al encontrarle, le dicen: Todo el mundo te busca.
-   Jesús no regresa, no se detiene; sigue su camino adelante a recorrer toda Galilea “predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios” (v.29).

2. Esta estampa misionera nos remite, ante todo, a sucesos muy reales de la vida de Jesús.
El discípulo amoroso de Jesús guarda preguntas en su corazón que quisiera ver respondidas: ¿Cómo era realmente Jesús? ¿Qué rasgos de su personalidad podríamos capturar con el Evangelio, dando de antemano por supuesto que hay algo que nos supera en absoluto y que jamás podremos captar?
Por de pronto, lo que aquí vemos de modo palmario es que Jesús no es un rabino adscrito a una escuela y a una institución. Jesús es un profeta por libre, que se siente invadido por el Espíritu de Dios, y que inicia una era nueva. Hace falta valor en los discípulos para arriesgarse en una empresa de Dios, que humanamente es solo aventura, y que nadie anticipa cómo va a terminar.
Su punto de apoyo va a ser la sinagoga, es decir, el lugar de la comunidad de Dios. Jesús se dirige al Israel de Dios, porque esa es la comunidad que él quiere construir, la Comunidad de Dios.
No habla el lenguaje erudito de los profesionales que rebuscan en la Biblia. Sin duda que ha meditado en la Biblia, pero hace poco uso de ella. Seguro que tiene una interpretación global de puras esencias para ver el querer de Dios, sin dejarse aprisionar por las frases, los puntos y comas. Se muestra paradójicamente como hombre del pueblo de Israel y liberal.

3. La fuerza contundente de Jesús tiene una prueba que salta a los ojos: los enfermos y los endemoniados. Por su manera de actuar y por lo que dice podemos captarles perfectamente cuál es su mensaje y cuáles sus intenciones:
- Jesús quiere la libertad: ¡Fuera las ataduras que nos encadenan! El demonio es el cruel señor que hay que derrocar. Jesús quiere que todos nos sintamos hijos de Dios libres.
- Jesús quiere la salud; él ha venido para dar vida, vida en abundancia. La enfermedad es un signo sombrío de la muerte. Y el destino del ser humano, que ha de pasar por la muerte, no es la muerte, sino la vida. En la liturgia de hoy la miseria del ser humano nos la transmite el libro de Job, imagen tipo de quien sufre sin vislumbrar un cambio de existencia. “Al acostarme pienso: ¿Cuándo me levantaré? Se me hace eterna la noche y me harto de dar vueltas hasta el alba” (Jb 7,4)
- Jesús quiere el perdón (que está inherentee n el emnsaje de "Convertíos" y que aparecerá de modo directo en la secuencia del relato), porque la vida que él alumbra es la vida de gracia e intimidad con Dios.

4. Los relatos acumulados y concentrados en este primer día evangélico nos anticipan el panorama pleno de la vida, semblanza y misión de Jesús. Realmente Jesús es el amigo del hombre; es el abogado de toda enfermedad y dolencia; el que de ninguna manera puede aceptar al adversario como inquilino del mundo.
Este episodio de la suegra de Pedro, que parecería un episodio no digno de la categoría del Evangelio, es todo un síntoma. Está enferma con una calentura. ¿Qué podía ser? Lo ignoramos; en todo caso algo no grave, sino pasajero… No hay que importunar al maestro con estas menudencias. Pero le hablan a Jesús y le exponen esta sencilla necesidad. Jesús se acerca, le agarra de la mano y la levanta. Todo ello es tan absolutamente humano…, y simultáneamente es un acto divino.
La mujer se levantó, se le pasó la fiebre y se puso a servirles, como si fuera la primera diaconisa de la comunidad cristiana. Su ser y su corazón es servir a Jesús y los suyos. Se pueden ver en ella felizmente representadas esas beneméritas mujeres que siempre han estado cercanas al altar, al apoyo de nuestros sacerdotes. Ya veis una escena cotidiana, nimbada de divino resplandor. Este es Jesús, nos está diciendo clamorosamente el texto sagrado: Jesús metido en la casa familiar, Jesús de lo cotidiano, sensible a esos menesteres de nuestra casa y cocina. En una palabra, Jesús divinamente humano.

5. Hemos de tomar clara conciencia del hontanar vivo que modela el ser de Jesús. Está muy lejos en su actuación de presentarse como un mesías esperado de política y revolución.
Veámoslo en esa marcha oscura, cuando antes del amanecer Jesús ha desaparecido de casa, sin previo aviso. Ha ido para encontrarse a solas con Dios, su Padre.
Si nos preguntamos: ¿Cuál es la necesidad más fuerte que siente en su interior Jesús de Nazaret? La respuesta aflora espontánea: La necesidad primordial de Jesús es sencillamente Dios,  su necesidad radical que no la puede llenar nadie sino solo Dios, es justamente esa: estar con Dios. Dios es su confidente y su casa, no sustituible por ninguna otra. Los coloquios con Dios no le van a abandonar en ningún momento de su vida, porque desde ahí es de donde saca su mensaje y su fuerza.

6. Para coronar estas reflexiones sobre el texto, vayamos al final. Jesús habla de ir a predicar: “Vamos a otra parte, a las aldeas cercanas para predicar también allí; que para esto he salido. Así recorrió toda Galilea predicando…” Predicar…, predicar… Jesús fue, ante todo, un predicador: ese fue su oficio. Jesús por la predicación entró en el santuario divino, y por la predicación alcanzó al hombre. Y esta predicación de ninguna manera estuvo confinada en una cátedra; porque nacía de  la vista de la acción de Dios en medio de nosotros. A esto le llamaba el reino de Dios.
Pablo lo aprendió de tal modo que la predicación fue sentido y vocación plenaria de su vida: “No tengo más remedio y, ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio!” (1Co 9,16).
Me agarro a esta frase de Pablo que quiero hacerla mía: No tengo más remedio y, ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio!
Que este Evangelio de mi corazón y mis labios sea mi salvación y el gozo de cuantos me escuchen. Amén.
Puebla de los Ángeles, viernes 3 febrero 2012.
Todos te buscan, Señor
Sobre Mc 1,37

Estribillo
Todos te buscan, Señor:
yo también como el primero,
que es decirte que te quiero,
en cuanto alcanza mi amor.

Estrofas
1. Todos te buscan, Señor,
se lanzan sobre tu cuerpo,
hogar de la Trinidad,
salud, perdón y consuelo.
Y a muchos tú los curabas,
que ha llegado el tiempo nuevo,
y la ternura del Padre
se destila por tus dedos.

2. Todos te buscan, Señor,
con ansia de ti sedientos,
te dicen con regocijo
Simón y sus compañeros.
Y decirlo es una súplica,
sacar del pecho un anhelo:
nosotros, por ti encontrados,
gozosos te seguiremos.

3. Todos te buscan, Señor,
a Jesús le están diciendo,
que antes que el sol amanezca
orando estaba en secreto.
Buscador de Dios orante,
corazón siempre despierto,
confidente día y noche
de los misterios del Reino.

4. Todos te buscan, Señor,
pues tú les buscabas a ellos:
vayamos a predicar
el Reino por otros pueblos,
que para esto he salido,
y por esto vivo y muero;
vayamos rumbo a la vida,
del Dios vivo, misioneros.

5. Todos te buscan, Señor,
todos, Jesús Nazareno,
y aun desde el propio pecado
van buscando sin saberlo.
Tú eres la fe deseada,
Tú eres el íntimo encuentro:
¡qué gozo, Dios humanado,
vivir y morir en vuelo! Amén.

Puebla, 31 enero 2012.

Postdata espiritual. Ayer escribía la homilía para compartirla con quienes deseen entrar a esta stancia de Evangelio. Hoy, 4 de febrero de 2012, en la Orden Capuchina, celebramos la memoria de San José de Leonessa (Rieti), 1556-1612, predicador.
Justamente hoy se cumplen 400 años de su muerte en Amatrice (Rietti). En el Oficio Divino tenemso esta joya, que no me resisto a dejar de transcribir:
"El Evangelio y la buena noticia de la venida del Señor al mundo por  medio de la Virgen no debe escribirse en pergaminos, sino en el corazón y en nuestras entrañas. La ley escrita y la ley de gracia se diferencian en esto: aquélla fue esculpida en piedra, mientras que la nueva ley se imprime en el corazón del hombre por la infusión del Espíritu Santo y de su gracia. Dios prometió por boca del profeta Jeremías: Voy a firmar con vosotros una alianza eterna, distinta de la que pacté con vuestros padres; y sobre esta nueva alianza agrega: Y pondré mi temor en sus corazones
Por consiguiente, cada cristiano debe ser un libro abierto, en el que se pueda leer el mensaje evangélico. Pablo escribía a los de Corinto: Vosotros sois nuestra carta, escrita no con tinta, sino con el Espíritu de Dios vivo por medio de nuestro ministerio; no en tablas de piedra, sino en las tablas de carne del corazón. El pergamino es nuestro corazón; el autor, el Espíritu Santo; el medio, nuestro ministerio, porque mi lengua es ágil pluma de escribano. 
¡Ojalá la lengua del predicador, movida por el Espíritu Santo, mojada en la sangre del Cordero inmaculado, se convierta hoy en ágil pluma sobre vuestros corazones!"
A él en su día le dedicamos este Himno para la Liturgia de las Horas:

¡Qué hermoso resplandece el crucifijo,

en un predicador arrebatado;

Jesús es la bandera del amor:

José de Leonisa lo alza en alto!

Jesús es el mensaje, el Evangelio,

su siervo mensajero es el heraldo:

él es la medicina, él es la fuerza,

él es la luz, el rostro contemplado.

Y fueron sus caminos hasta Oriente,

y en garfios de martirio fue colgado;

mas Cristo lo quería voz y seña,

y torna a Italia, sano y liberado.

Apóstol andariego de los pobres,

tu fe contemplativa es un regalo;

tu fe cristiana es Monte de piedad

para el hambriento y el necesitado.

José de Leonisa, fuego ardiente,

pasión de Dios que busca ser amado;

condúcenos por senda franciscana

de Paz y Bien perenne en nuestros labios.

¡Honor a Jesucristo, Misionero,

que vive y ama y reina y sigue hablando:

que el mundo entero rinda su homenaje,

en unidad divina, oh Todo Santo! Amén.


1 comentarios:

Anónimo dijo...

Asombra las maravilla que el Señor ha creado y ha puesto al alcance del hombre para que éste las descubra y domine.Internet es el medio alcanzado para difundir la palabra de Jesús a todos los hombres.Los creyentes tenemos el compromiso de hacerlo, esa será nuestra dicha.

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