sábado, 3 de marzo de 2012

198. Catecismo de Cuaresma en prosa y en verso

Una guía para vivir de raíz la santa Cuaresma


Hermanos:

1. Desde que éramos pequeños, al empezar la Cuaresma, nuestros maestros y educadores nos invitaban a hacernos algunas preguntas:
- Vamos a empezar la santa Cuaresma. ¿Qué vamos a hacer en esta Cuaresma? ¿Qué le vamos a ofrecer a Jesús? ¿Cuáles son nuestros propósitos para Cuaresma? Hagamos el programa de Cuaresma.
Estos buenos propósitos de Cuaresma, que tanto pueden educar a los niños y adolescentes, hoy se ven amplificados y reforzados por los proyectos de solidaridad cristiana que con frecuencia ofrecen las parroquias. El Cura joven de mi pueblo – Javi – que nos trae en jaque a los ochos “misioneros” alfareños regados por el mundo (India, Uruguay, Venezuela, Cuba, Ecuador, México…) y que nos nombra mucho en la catequesis – dice – comunica en su información: “Os envío la hoja parroquial y, junto a ella, el material que utilizaremos el Miércoles de Ceniza en la parroquia y en los colegios... Alfaro es solidario... y, como sabéis, desde hace 23 años, durante la Cuaresma, se hace un proyecto de limosna-solidaridad común en todo el pueblo (lo mueven los colegios religiosos y el público, Cáritas, la parroquia y muchas personas buenas que quieren colaborar). Cada 4 años presenta un proyecto una de las 4 entidades: Misioneras del Pilar, Hermanos de la Salle, Amor Misericordioso y las Misiones Diocesanas. Este año toca a las Misioneras del Pilar. Son acciones verdaderamente evangélicas”.
Todo esto está muy bien. Todo eso está muy bien. Lo aplaudimos, y que siga…, siga adelante.

2. Ahora yo, sin quitar un punto a lo dicho, vuelvo a lo esencial de Cuaresma, y me digo a mí y a quien quiera compartir esta confidencia: Vivir la Cuaresma, Cómo vivir la Cuaresma.
Y la respuesta más simple que escucho en el corazón es esta: Viviendo día a día la liturgia de Cuaresma. Ahí está la clave. Y desde ese centro, desde la Cuaresma de Jesús, tiene que venir todo. Y esto quiero decirlo yo en prosa y en verso.
Sucede que la Cuaresma es un monumento bellísimo, tallado con la experiencia de siglos. ¡Y tenemos que conocerlo para admirarlo y disfrutarlo! Tenemos que entrar en él para salir luego con ímpetu y fuego en el corazón.
El entramado espiritual de la Cuaresma es algo que debe conocer un cristiano bien formado; es algo que se debe estudiar y aprender en la catequesis: qué es espiritualmente la Cuaresma y cómo la Iglesia organiza y vive la Cuaresma en sus diversas etapas.
El año pasado, que era el año A de los tres ciclos dominicales (ciclo A, ciclo B, ciclo C), el Papa en la audiencia del Miércoles de ceniza (9 marzo 2011) explicó al detalle qué es la Cuaresma. Vamos a repasar esta catequesis y apreciar los detalles, poniendo titulillos y divisiones de nuestra parte. Es lo que decimos en prosa, para resumir luego lo dicho, en unos versos sencillos, en una especie de rima de juglar.
Advierto con los documentos litúrgicos que, siendo tan importantes los Evangelios de la Samaritana (domingo III), del Ciego de Nacimiento (domingo IV) y de la Resurrección de Lázaro (domingo V), se podrían repetir los mismo Evangelios en los años B y C, en especiales circunstancias.


3. (Habla Benedicto XVI) Queridos hermanos y hermanas:

Austero símbolo de la ceniza
Hoy, marcados por el austero símbolo de las Cenizas, entramos en el Tiempo de Cuaresma, iniciando un itinerario espiritual que nos prepara a celebrar dignamente los misterios pascuales. La ceniza bendecida impuesta sobre nuestra cabeza es un signo que nos recuerda nuestra condición de criaturas, nos invita a la penitencia y a intensificar el empeño de conversión para seguir cada vez más al Señor.

La Cuaresma como camino
La Cuaresma es un camino, es acompañar a Jesús que sube a Jerusalén, lugar del cumplimiento de su misterio de pasión, muerte y resurrección; nos recuerda que la vida cristiana es un “camino” que recorrer, que consiste no tanto en una ley que observar, sino la persona misma de Cristo, a la que hay que encontrar, acoger, seguir. Jesús, de hecho, nos dice: “El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga" (Lc 9,23). Es decir, nos dice que para llegar con Él a la luz y a la alegría de la resurrección, a la victoria de la vida, del amor, del bien.

Sentido íntimo y sacramental de la liturgia
También nosotros debemos tomar la cruz de cada día, como nos exhorta una bella página de la Imitación de Cristo:
"Carga con tu cruz y sigue a Jesús; así irás hacia la vida eterna. Él fue delante, llevando su propia cruz y murió por ti en la cruz para que tú lleves tu propia cruz y estés dispuesto a morir en ella. Porque si mueres con Él con Él igualmente vivirás. Y si eres su socio en la pena también lo serás en el triunfo” (L. 2, c. 12, n. 2).
En la Santa Misa del Primer Domingo de Cuaresma rezaremos:
“Oh Dios nuestro Padre, con la celebración de esta Cuaresma, signo sacramental de nuestra conversión, concede a tus fieles crecer en el conocimiento del misterio de Cristo y de dar testimonio de él con una digna conducta de vida” (Colecta).
Es una invocación que dirigimos a Dios porque sabemos que sólo Él puede convertir nuestro corazón. Y es sobre todo en la Liturgia, en la participación en los santos misterios, donde somos llevados a recorrer este camino con el Señor; es un ponernos a la escuela de Jesús, recorrer los acontecimientos que nos han traído la salvación, pero no como una simple conmemoración, un recuerdo de hechos pasados. En las acciones litúrgicas, Cristo se hace presente a través de la obra del Espíritu Santo, esos acontecimientos salvíficos se vuelven actuales.

Una palabra-clave: el “hoy” sacramental de la liturgia
Hay una palabra-clave a la que se recurre a menudo en la Liturgia para indicar esto: la palabra “hoy”; y esta debe entenderse en el sentido original, no metafórico. 
Ø  Hoy Dios revela su ley y nos da a elegir hoy entre el bien y el mal, entre la vida y la muerte (cfr Dt 30,19); 
Ø  hoy "el Reino de Dios está cerca. Convertíos y creed en el Evangelio” (Mc 1,15);
Ø  hoy Cristo ha muerto en el Calvario y ha resucitado de entre los muertos; ha subido al cielo y se ha sentado a la derecha del Padre; 
Ø  hoy se nos da el Espíritu Santo; 
Ø  hoy es el tiempo favorable.
Participar en la Liturgia significa entonces sumergir la propia vida en el misterio de Cristo, en su presencia permanente, recorrer un camino en el que entramos en su muerte y resurrección para tener la vida.

Sentido de cada uno de los cinco domingos
En los domingos de Cuaresma, de forma muy particular en este año litúrgico del ciclo A, somos introducidos a vivir un itinerario bautismal, casi a recorrer el camino de los catecúmenos, de que ellos que se preparan a recibir el Bautismo, para reavivar en nosotros este don y para hacer de modo que nuestra vida recupere las exigencias y los compromisos de este Sacramento, que está en la base de nuestra vida cristiana. En el mensaje que he enviado para esta Cuaresma, que querido recordar el nexo particular que liga el Tiempo cuaresmal al Bautismo. Desde siempre la Iglesia asocia la Vigilia Pascual a la celebración del Bautismo, paso a paso: en él se realiza ese gran misterio por el que el hombre, muerto al pecado, es hecho partícipe de la vida nueva en Cristo Resucitado y recibe el Espíritu de Dios que resucitó a Jesús de entre los muertos (cfr Rm 8,11).
Las Lecturas que escucharemos en los próximos domingos y a las que os invito a prestar especial atención, se toman precisamente de la tradición antigua, que acompañaba al catecúmeno en el descubrimiento del Bautismo: son el gran anuncio de lo que Dios obra en este Sacramento, una estupenda catequesis bautismal dirigida a cada uno de nosotros.

EL PRIMER DOMINGO, llamado Domingo de la tentación, porque presenta las tentaciones de Jesús en el desierto, nos invita a renovar nuestra decisión definitiva por Dios y a afrontar con valor la lucha que nos espera para permanecerle fieles. Siempre está de nuevo esta necesidad de la decisión, de resistir al mal, de seguir a Jesús. En este Domingo la Iglesia, tras haber oído el testimonio de los padrinos y catequistas, celebra la elección de aquellos que son admitidos a los Sacramentos Pascuales. 

El SEGUNDO DOMINGO es llamado de Abraham y de la Transfiguración. El Bautismo es el sacramento de la fe y de la filiación divina; como Abraham, padre de los creyentes, también nosotros somos invitados a partir, a salir de nuestra tierra, a dejar las seguridades que nos hemos construido, para volver a poner nuestra confianza en Dios; la meta se entrevé en la transfiguración de Cristo, el Hijo amado, en el que también nosotros nos convertimos en “hijos de Dios”.
En los domingos sucesivos se presenta el Bautismo en las imágenes del agua, de la luz y de la vida.

El TERCER DOMINGO nos hace encontrar a la Samaritana (cfr Jn 4,5-42). Como Israel en el Éxodo, también nosotros en el Bautismo hemos recibido el agua que salva; Jesús, como dice a la Samaritana, tiene un agua de vida, que extingue toda sed; y este agua es su mismo Espíritu. La Iglesia en este Domingo celebra el primer escrutinio de los catecúmenos y durante la semana les entrega el Símbolo: la Profesión de la fe, el Credo.

El CUARTO DOMINGO nos hace reflexionar sobre la experiencia del “ciego de nacimiento" (cfr Jn 9,1-41). En el Bautismo somos liberados de las tinieblas del mal y recibimos la luz de Cristo para vivir como hijos de la luz. También nosotros debemos aprender a ver la presencia de Dios en el rostro de Cristo y así la luz. En el camino de los catecúmenos se celebra el segundo escrutinio.

Finalmente, el QUINTO DOMINGO nos presenta la resurrección de Lázaro (cfr Jn 11,1-45). En el Bautismo hemos pasado de la muerte a la vida y somos hechos capaces de gustar a Dios, de hacer morir el hombre viejo para vivir del Espíritu del Resucitado. Para los catecúmenos, se celebra el tercer escrutinio y durante la semana se les entrega la oración del Señor, el Padrenuestro (…)”.

4. Ahora digamos estas cosas en sencillo romance


Catecismo de la santa Cuaresma

La Cuaresma es un camino
que nos lleva hasta la Pascua,
venerable sacramento
los Padres la designaban;
y es hermoso conocer
cuáles son las seis etapas.

I
Con ayuno y abstinencia,
la Ceniza nos declara:
Convertíos y creed
el Evangelio que salva.
Primer domingo el desierto:
el Espíritu empujaba
a Jesús tras el Bautismo,
su alma de Dios colmada,
a vivir con Dios su Padre,
en la misión que empezaba,
Vencedor del Tentador,
Nuevo Adán, nueva Alianza.
Y la Transfiguración
es la segunda jornada,
domingo de luz y amor
que asegura la esperanza.
Vienen las tres catequesis
en tres siguientes semanas:
junto al pozo de Jacob
yo soy la Samaritana,
y Jesús, el don de Dios,
agua viva que me sacia.
Yo soy el ciego mendigo
y Jesús la luz del alba.
Yo soy Lázaro enterrado;
Jesús, vida desbordada,
Cinco etapas del camino
hasta aquí son consumadas,
hasta el Domingo de Ramos,
que abre la Semana Santa.
Al Mesías recibimos,
agitando nuestras palmas.

II
Día a día, paso a paso,
la Escritura te acompaña:
no la sueltes de tu mano,
porque es la llave de casa.
No la leas por ti solo,
vete a la iglesia a escucharla;
cada día de Cuaresma
tienes mesa preparada,
el pan de la Eucaristía
con la divina Palabra.
Cada día hay un mensaje
que te da la Sacra Página;
es la mejor catequesis,
día a día Dios te habla.

III
Tres son las obras preciosas
de la Cuaresma cristiana:
la oración con el ayuno
y la limosna entregada.
La primera es la oración:
estar con el Padre al habla,
al cobijo de su amor
como Jesús siempre estaba.
El ayuno es muy valioso
si con limosna se trata:
lo que a nosotros quitamos
para los pobres es paga.
Compartir de corazón
eso a Dios mucho le agrada
y ayudarnos como hermanos
sin clases, color ni raza.

IV
El día de Jueves Santo
ya la Cuaresma se acaba,
para entrar al Sacro Triduo
de muerte y vida exaltada.
Viernes Santo sacratísimo
es día de pura gracia
para llorar la Pasión
y dar infinitas gracias.
Sábado Santo es la paz,
que el Rey divino descansa.
Y la Vigilia pascual,
de todas la más sagrada,
es la noche de las nupcias
de Cristo y su Iglesia amada.

* * *
Sepamos vivir, hermanos,
los dones que Dios regala,
la intimidad de Cuaresma
y la belleza de Pascua.
Cristo será nuestra guía,
y una presencia callada
la Virgen que es nuestra Madre
y al Hijo siempre acompaña.

Puebla de los Ángeles (México), 3 marzo 2012,
sábado de la primera semana de Cuaresma

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