martes, 20 de marzo de 2012

207. Santo Padre Benedicto, ¡bienvenido a México!

Humilde Salutación
al Papa Benedicto XVI
(A los pies de El Cubilete, 23 marzo 2012)


Las revistas y periódicos escriben sobre la venida del Papa a México.
¿Yo tengo también una palabra, una opinión, una palabra de doctor…, o al menos de periodista?
No, no la tengo. Quizás porque hay tanto que pensar.
Pero tengo una palabra de amor, y aquí está.


Creyente luminoso, humilde y dulce,
Benedicto,
espejo de piedad y de coraje,
de todo corazón, ¡sed bienvenido!

En México, memoria y esperanza
de un tesoro crecido entre sencillos,
te sentirás muy tiernamente amado,
padre, y “apapachado” con cariño;
allí en lo alto te protege y cuida
el Corazón Divino.

Naciste todo entero y consagrado
para mirar a Dios con ojos limpios.
Tu tierra es la belleza y el amor,
que el pensamiento allí alcanza sentido;
y tu palabra cae suavemente,
y quien te escucha siente a un buen amigo.

El Céfiro que todo lo penetra,
del corazón conoce el entresijo,
y Espíritu de amor y de consuelo,
sabe cuarenta y siete mil delitos,
y más…, de cada uno nombre y vida,
que Dios es Padre tierno de sus hijos.

Clemente Papa, de dolor muy lleno,
en busca vamos, bien adoloridos,
de una palabra cierta que contagie
valor para acertar en el camino.

Acaso el Padre tenga reservada
adentro de tu pecho pensativo,
un hálito y estímulo seguro.
Si tú lo sabes, Papa Benedicto,
pastor del Buen Pastor, Jesús, el único,
en nombre del Señor, humilde, dinos.

Se llamará justicia, y más al fondo
tendrá otro nombre en el que yo me implico.
Humano soy, y nada humano, ajeno
y extraño considero a mi destino.

¡Bendito por venir entre nosotros!
Tu abrazo muy sincero recibimos.
Contigo celebramos, suplicamos.
Contigo, blanca túnica, Contigo.

La Virgen interceda,
y en todo brille Cristo,


Puebla, 20 marzo 2012

Rufino María Grández

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