sábado, 14 de abril de 2012

224. Cristo, colmena, panal y miel


Una Canción de Pascua
en una determinada circunstancia

Come miel, hijo mío, que es buena,
el panal es dulce al paladar;
así es la sabiduría para tu vida;
si la encuentras tendrás porvenir,
tu esperanza no fracasará (Pro 24,13).


Es Pascua y seguimos cantando a Cristo.
Cada anhélito de nuestro corazón es un canto de amor a Jesucristo, y todo cuanto en la vida acontece podemos vivirlo, en lo más vivo, verdadero e íntimo del corazón, como vivencia pascual.
También el que los hermanos menores capuchinos de España nos hayamos reunido en la semana pascual para conversar, con Jesús en medio, sobre nuestra vida de hermanos, sobre nuestra presencia en el mundo, sobre nuestras casas, en una palabra sobre nuestra familia…
No hace falta recalcar lo que salta a la vista: el deterioro de nuestra edad, pero ¿sabéis, amigos, que la pasión por Jesús crece conforme los años avanzan? Las nuevas realidades están en manos del Señor. Entretanto, mirándole a él y abrazando al mundo hermano, seguimos cantando.
Quiera el Señor concedernos el frescor y la fragancia de su santa Pascua.

 (Nota. El convento de capuchinos de El Pardo guarda, para la devoción de los fieles,  en una urna de cristal un bellísimo Cristo yacente de Gregorio Hernández, siglo XVII, urna de cristal que el poeta quiere verla como una colmena - con panal y exquisita miel - en el monte de El Pardo de abejas y miel).

1.  La miel exquisita
de humildes abejas
mi madre tenía
en una alacena.
¿Dónde está esa miel,
que quiero comerla,
que a viejos y jóvenes
les da nueva fuerza?

2. Yo toda mi vida,
de días ya llena,
la miel he querido
y miel de la buena.
Un tarro oloroso
de miel de la sierra
yo sé que en El Pardo
en Pascua se encuentra.

3. Como enamorado
de pura belleza
la miel de Francisco
yo quiero tenerla.
No huele a papeles,
de Espíritu esencia,
vigor, profecía
y dulce presencia.

4. La miel amorosa,
que nutre y deleita,
decid, mis hermanos,
la tengo bien cerca.
Si cree tu pecho,
confiesa tu lengua,
si es Pascua tu vida,
la miel te alimenta.

5. Yo canto a la miel,
porque es primavera,
canciones y amores
que el céfiro impregnan.
Se van mis hermanos,
se mueren abejas,
mas Cristo en El Pardo
es Cristo colmena.

6. Salid de la larva,
abejas pequeñas,
saciaos de flores,
batid alas nuevas.
Y nunca olvidéis
la esperanza cierta:
que Cristo en El Pardo
es Cristo colmena.


El Pardo, Jueves de Pascua 2012
Fr. Rufino María Grández

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