sábado, 28 de julio de 2012

268. Canción de gratitud por seis jóvenes profesos


Canción de gratitud y alabanza

en la profesión perpetua

de los hermanos menores capuchinos

Enrique Rodríguez,
Justino Sánchez,
Óscar A. Majano,
Aldo F. Muñoz,
Cristian A. Barragán.
Guadalajara, Jal., sábado 28 mayo 2012
Y una semana antes
Pedro Romero
(Dallas, Texas).



La casa de ha llenado de algarabía por dar familiar acogida, como se ha podido, a cuantos van llegando, desde ayer tarde – muchos de bien lejos – a esta fiesta espiritual de la profesión perpetua de nuestros hermanos de esta jurisdicción llamada Viceprovincia de los Hermanos Menores Capuchinos de México y Texas, amparada por la Virgen de Guadalupe. Los hermanos que hoy profesan prometiendo según la Regla de San Francisco de Asís vivir toda la vida “en obediencia, sin nada propio y en castidad”, hicieron un día su noviciado, y han observado durante cinco años, en este caso, la vida evangélica que hoy profesan para siempre.
Santo Tomás de Aquino dice que la vida consagrada es una ofrenda de “holocausto”. En el holocausto la víctima se entrega entera, sin guardarse nada para otros fines. La Iglesia recibe en la Eucaristía los votos pronunciados, que solo se pueden emitir con plena humildad y confianza. Fiados únicamente en el amor y misericordia de Jesús, podemos pronunciar nuestros votos y perseverar en ellos.
En esta madrugada brindo a mis hermanos este poema, como humilde oración, pensando que su ofrecimiento es también nuestra profesión renovada, al tiempo que la fidelidad que el Señor nos ha concedido, por su sola gracia, sea estímulo para ellos.
Comenzaron anoche las Olimpíadas en Londres... 204 países, algo grandioso y deslumbrante. Aquí, solo Jesús sea nuestra medalla, trofeo y victoria. Solo él.
La Virgen María con su materna intercesión nos acompañe.

Guadalajara-Zapopan, Jalisco, sábado 28 de julio de 2012.


1. Por Cristo, en Él y con Él,
porque de Cristo me fío,
yo hago voto, yo prometo,
yo me entrego en sacrificio.

2. Nada guardo para mí,
y todo lo deposito
sobre el altar que recoge
la sangre de Jesucristo.

3. Es holocausto de amor,
don a fuego consumido:
por las llamas del Espíritu
suba el aroma ofrecido.

4. Gracias, Padre de ternura,
por atreverme a decirlo,
gracias porque es milagro
el verme así bendecido.

5. Siento en mis venas moverse
las aguas de mi bautismo;
no es mérito lo que es gracia
de mi Dios enternecido.

6. Y siento que no estoy solo
con mis hermanos testigos,
soy para ellos reclamo
y ellos son mi dulce alivio.

7. Todos juntos enlazados
con el cordón de Francisco,
con un solo corazón
hoy profesamos lo mismo.

8. Ten piedad, mi Dios amante,
de unos hijos pobrecitos;
somos tuyos, y tu pecho
ha de ser nuestro cobijo.

9. Gracias y paz y alegría,
por este don recibido,
y a Ti la gloria, el amor
por los siglos de los siglos.


Guadalajara, Jal., sábado 28 julio 2012
Fr. Rufino María Grández

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