martes, 7 de agosto de 2012

274. Canto por la llegada a Marte


El Día de Marte
(Transfiguración del Señor, 2012)

Poema dedicado a todos los hijos de Adán,
porque Dios nos creó a su imagen y semejanza.
y en virtud de este fulgor divino.
hoy, en la Historia de la Humanidad,
Curiosity ha amartizado en el Planeta Rojo.

Foto en blanco y negro de la llegada a Marte, en el cráter Gale.
Año de gracia 2012, 6 de agosto, 7.32 hora (hora peninsular en España)

1. ¡Aleluya, aleluya, aleluya!
por el Día glorioso de Marte,
la peana que eleva a los hombres
a los brazos amantes del Padre.

2. Hoy un brindis de hermanos felices,
levantamos al cielo exultantes,
desde Adán, unidad de familia:
¡Dios es grande y nos hizo a su imagen!

3. Gloria a Dios, Creador amoroso,
Gloria al hombre: su gloria comparte;
Luz de Luz es el Hijo enviado,
y esa luz transfigura el semblante.

4. Regocijo y unión se posaron
en la roca besada del cráter,
y la Ciencia lloraba de amor
cuando al ángel le vieron posarse.

5. El Curioso artefacto creado
era paz y regalo y mensaje,
esperanza de un mundo mejor,
que Jesús ha mandado entregarle.

6. Por encima de nuestros pecados
Dios se muestra tan bello y radiante.
¡Goza, oh mundo, mirando y amando,
Dios es fiel, el amor perdurable! Amén.

Guadalajara, Jalisco noche del 6 de agosto de 2012.
Imagen formada por dos fotografías del paisaje de Marte visto por el robot 'Curiosity'. / nasa / jpl-caltech
En las dos primeras fotos de buena resolución que ha enviado el robot Curiosity desde Marte se aprecia un terreno pedregoso y, al fondo, el borde montañoso del cráter Gale en el que aterrizó el pasado lunes el robot. Además, sale en primer plano parte del propio vehículo, que es información siempre útil para los ingenieros que están ahora en la fase de verificación de todos los equipos e instrumentos que lleva.

El venerado Papa Pablo VI (+1978), ante el tránsito que se avecinaba, escribió una bellísima Meditación sobre la muerte, sobre su muerte. Los pensamientos son  múltiples, pero he aquí su Canto a la vida, al dejar este mundo, con el corazón lleno de fe y de esperanza. Este momento histórico de la Historia Universal nos lo ha hecho recordar.

“… En cuanto a mí, querría tener finalmente una noción compendiosa y sabia del mundo y de la vida: pienso que esta noción debería expresarse en reconocimiento: todo era don, todo era gracia; y qué hermoso era el panorama a través del cual ha pasado: demasiado bello, tanto que nos hemos dejado atraer y encantar, mientras debía aparecer como signo e invitación. Pero, de todos modos, parece que la despedida deba expresarse en un acto grande y sencillo de reconocimiento, más aún de gratitud: esta vida mortal es, a pesar de sus vicisitudes y sus oscuros misterios, sus sufrimientos, su fatal caducidad, un hecho bellísimo, un prodigio siempre original y conmovedor, un acontecimiento digno de ser cantado con gozo y con gloria: ¡la vida, la vida del hombre!
Ni menos digno de exaltación y de estupor feliz es el cuadro que circunda la vida del hombre: este mundo inmenso, misterioso, magnífico, este universo de tantas fuerzas, de tantas leyes, de tantas bellezas, de tantas profundidades. Es un panorama encantador: parece prodigalidad sin medida. Asalta, en esta mirada como retrospectiva, el dolor de no haber admirado bastante este cuadro, de no haber observado cuanto merecían las maravillas de la naturaleza, las riquezas sorprendentes del macrocosmos y del microcosmos.
¿Por qué no he estudiado bastante, explorado, admirado la morada en la que se desarrolla la vida? ¡Qué distracción imperdonable, qué superficialidad reprobable! Sin embargo, al menos in extremis, se debe reconocer que ese mundo “qui per Ipsum factus est” (que fue hecho por Él), es estupendo.
Te saludo y te celebro en el último instante, sí, con inmensa admiración; y, como decía, con gratitud: todo es don; detrás de la vida, detrás de la naturaleza, del universo, está la Sabiduría: y después, lo diré en esta despedida luminosa (Tú nos lo has revelado, Cristo Señor) ¡está el Amor! ¡La escena del mundo es un diseño, todavía hoy incomprensible en su mayor parte, de un Dios Creador, que se llama nuestro Padre que está en los cielos! ¡Gracias, oh Dios, gracias y gloria a ti, oh Padre!
En esta última mirada me doy cuenta de que esta escena fascinante y misteriosa es un reverbero, es un reflejo de la primera y única Luz: es una revelación natural de extraordinaria riqueza y belleza, que debía ser una iniciación, un preludio, un anticipio, una invitación a la visión del Sol invisible, “quem nemo vidit unquam” (a quien nadie vio jamás, cf. Jn 1,18): “Unigenitus Filius, qui est in sinu Patris, Ipse enarravit” (el Hijo primogénito, que está en el seno del Padre, Él mismo lo ha revelado). Así sea, así sea”.

2 comentarios:

Rosa dijo...

Muchas gracias, siempre aprendo mucho en su blog. Ha sido una delicia conocer los escritos sobre santa Clara y todo lo que tan amablemente nos explica.
El poema es muy bello.
Saludos muy afectuosos desde España.

olguita dijo...

Gracias, por este hermoso Poema y por compartir parte de lo que representa Santa Clara.

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