martes, 7 de agosto de 2012

275. Clara, penúltima azucena

Homenaje a punto de concluir el Año Clariano
del VIII centenario

Pianticella 24

(Para ti, santa Clara, esta palabra que no puede ser la última, 
que guardaré otra para mañana;
a tus pies esta palabra... como una azucena.
Con mucho amor y sinceridad)


1. Como Poeta de tierra
que canta a su enamorada,
yo te canto, Clara mía,
de mis ensueños aliada.

2. Clara a quien veo y contemplo,
maceta de mi ventana,
ojos que puedo mirar,
de mis sienes almohada.

3. Clara que va en mis cansancios,
que no me cansa pensarla,
candado en mi corazón
con una palabra sabia.

4. Clara, silencio turgente
y muerte como crisálida,
acaso tú me comprendas
lo que al decirlo se mancha.

5. Muy pura más que la nieve,
por Jesús santificada,
cuerpo que parece de alma,
alma de carne inmolada.

6. Yo desatado por ti,
¿qué voy diciendo, mi hermana?
Yo voy tejiendo deseos,
deseos de blanca lana.

7. Porque soñarte es soñarme,
en brisa de suave playa,
barquero a la mar abierta,
gaviota batiendo alas.

8. Clara escondida en mis libros,
y más en mi alma llana,
nido de plumas caricia,
y verso que me desgrana.

9. Acaso oración no cumpla
con palabras tan profanas;
no busqué en el diccionario,
que estaban todas sembradas.

10. Clara nocturna en mi vela,
semilla de mi alborada,
eres, Clara de Jesús,
alberca de mis miradas.

11. Ya no me voy, que no puedo,
aunque mi copla se acaba,
que nada hermoso termina,
si nace en  noche sagrada.

12. Clara de Asís, Favarone,
y del mundo Ciudadana,
muy apretado a tus brazos,
un beso que se me escapa...

(¡Hasta ahora, Clara, Clara…!).

Guadalajara, 8 agosto 2012.
Hermano Rufino María de Alfaro (La Rioja).

1 comentarios:

olguita dijo...

Ya habia comentado que es un hermoso poema, pero también es uno de los que muestran mas la ternura y sencilles de su corazón Padre Rufino,nunca cambie siga dandonos muestra de un Cristo Vivo.

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