martes, 14 de agosto de 2012

278. La Asunción de María, torre y bóveda de la fe


Homilía en la solemnidad de la
Asunción de la Virgen María (2012)
En aquellos días María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Aconteció que en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel de Espíritu Santo, y, levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!  ¿Quién soy yo para que me visite la Madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. ¡Bienaventurada la que ha creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá!
María dijo:
-«Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia
-como lo habla prometido a nuestros padres -
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.»
María se quedó con ella unos tres meses y volvió a su casa (Lc 1,39-56)


Hermanos:

1. La Iglesia celebra cuatro fiestas mayores en torno a la Virgen Madre de Dios, que,  en el curso del año litúrgico son éstas: La Concepción Inmaculada de María en Adviento (8 de diciembre), Santa María  Madre de Dios, en la octava de Navidad (1 de enero), la Anunciación del Señor (25 de marzo) y la Asunción de María (15 de agosto).
La fiesta de la Asunción de María celebra el final de María hasta la vuelta del Señor, cuando Dios entregue el Reino a su Hijo y Dios sea todo en todos. La Asunción de María es la participación de la Virgen santa en el triunfo pascual de su Hijo; un día hemos de ser nosotros copartícipes de esa gloria. En María, la Virgen Inmaculada, ese tiempo que, pasada la barrera de la eternidad, ya no es tiempo cronológico y no se puede contar con la referencia a nuestros relojes y calendarios, es un tiempo cumplido. Hoy María ha sido glorificada con la luz irradiante de su Hijo.

2. Esta fiesta mayor de la Virgen, la más esplendorosa de todas, va introducida con la misa de la Vigilia, que es la misa del día 14 de la tarde. Y en esa misa vigiliar se lee aquella escena memorable de la historia de Israel cuando en tiempo de David y de los filisteos en que no existía todavía  el templo de Jerusalén, el arca fue trasladada a la Tienda que el rey había preparado, como se cuenta en el primer libro de las Crónicas, capítulo 15. Dice el texto sagrado: “Todo Israel acompañaba el Arca de la Alianza del Señor entre aclamaciones, al son del cuerno, trompetas y platillos, y tocando arpas y cítaras” (v. 28). El rey danzaba ante el arca, ebrio de alegría.

3. Esta escena es la introducción al Evangelio de hoy, Evangelio de la Visitación de María a su prima Isabel. De los títulos y símbolos del Antiguo Testamento que se han tomado para aplicarlos a María, el más importante, el más profundo y significativo, es este: Foederis Arca. Así rezamos en las Letanías Lauretanas: Arca de la Alianza.
María es el Arca de la Alianza. ¿A quién podríamos darle con propiedad este título? A nadie, ni a nadie se le ha dado. María es el Arca de la Alianza, como portadora de Dios. En el Arca se contenía un vaso con el maná y las tablas de la Ley. La carta a los hebreos recuerda esta tradición, cuando describe lo que había en el Santo de los santos: “el Arca de la Alianza, revestida toda ella de oro, en la que se hallaba la urna de oro con maná, la vara florecida de Aarón y las tablas de la alianza” (Hb 9,4).
María es el Arca de la alianza, que lleva a Dios, todo el tesoro de Dios, que es Jesús. María lleva el maná y la Alianza de Dios, que para nosotros es el Evangelio. Esto nos quisiere significar san Lucas cuando dice que María se levantó y fue aprisa a la montaña. María sube, como subieron el arca. Y tantas veces se ha dicho que María es la Custodia de Dios. Es más que lo que solemos imaginar al decir el sagrario y la custodia, donde se halla Jesús eucarístico.
Hemos de traspasar nuestras barreras mentales y, al decir que María es la portadora de Dios, queremos significar que María no es la simple portadora de una presencia estática, sino portadora de todo el misterio de la Encarnación que Dios ha querido realizar con el consentimiento libre de una mujer.
María es la portadora del Hijo de Dios encarnado, la portadora del Evangelio de la nueva y eterna Alianza, la portadora de la Iglesia en la que nosotros estamos.
Juan Bautista, hijo de Isabel y Zacarías, el que va a ser el precursor del Señor, da saltos de alegría como danzó David ante el Arca de Dios, como saltaron montes y colinas cuando Israel salió de Egipto camino de la tierra prometida. El viaje de María a la montaña es la peregrinación de la Encarnación.

4. Pero voy celebramos el final de este peregrinación divina. Dice la lectura del Apocalipsis que se proclama como primera lectura (como en el tiempo pascual): “Se abrió en el cielo el santuario de Dios, y apareció en su santuario el arca de su alianza” (Ap 11,19). Y entonces se nos muestra una mujer vestida de sol, y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza (12,1).
Hermanos, el final de la peregrinación del Arca de la Alianza es la entrada celeste de María junto al trono de Dios, al lado de su Hijo.

5. ¿Dónde ha descubierto la Iglesia que María ha sido asunta al cielo? Lo ha descubierto contemplativamente en la resurrección de Cristo. La que fue asociada al misterio del Hijo de Dios, para que en el Espíritu Santo se llevara a cabo el misterio de la Encarnación, fue asociada de una manera total e indivisa. Por eso María fue revestida de la santidad de su Hijo desde la concepción, y por eso, cumplido el curso de su vida terrestre, María participa de la gloria de Dios que nos aguarda.

6. San Lucas ha llamado a María, por labios de Isabel, “la Madre de mi Señor”, que es lo mismo que “la Madre de mi Dios”. Con el paso del tiempo, la Iglesia, en el Concilio de Éfeso (año 431) dará a María el título de “Theo-tokos”, que más exactamente que “Madre de Dios” significa “Engendradora de Dios”, sancta Dei Genitrix, como se traduce al latín la oración más antigua de la Virgen, el “Sub tuum praesidium” (Bajo tu amparo nos acogemos).  Desde que se proclamó el Concilio de Éfeso, la Iglesia se ha ido llenando de templos consagrados a la Madre de Dios: primero en Jerusalén, luego en Roma, y luego en toda la Cristiandad.
Un ejemplo, entre centenares, es la hermosa catedral de esta ciudad de Guadalajara en Jalisco. Sus dos hermosas torres con sus reflejos de amarillo y azul nos hablan de la Virgen. El Papa Pío XII, que en 1950 proclamó el dogma de la Asunción de María, elevó la catedral de Guadalajara a Basílica menor, con el título de la Asunción de María. Es, pues, catedral de la Asunción de la Virgen María.

6. No podemos coronar la gloria de María, sino glorificando a Dios, como ella lo hace en su Magníficat. El Magníficat es la liturgia terrestre y celestial con la cual la Iglesia, guiada por la Virgen, que nos antecede en esta peregrinación, canta la misericordia y las maravillas del Señor.

7. Última palabra, hermanos: La Virgen, así glorificada por el triunfo de su Hijo, es nuestra Madre. Ella intercede pro nosotros.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre, oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María. Amén.
 
Foederis Arca
(Procesional de comunión)

1. El Arca de la Alianza
es hoy peregrinación:
sacerdotes y levitas
marcan el paso de honor.

2. El pueblo hacía liturgia
de cantos de aclamación,
con las arpas y las cítaras,
con platillos y tambor.

3. El Arca guardaba dentro
del maná una porción
con las tablas de la ley
y la vara de Aarón.

4. David danzaba ligero,
ebrio de gozo y amor;
danzaba como un muchacho
en presencia del Señor.

5. El Arca es María pura
que a la montaña subió;
¿por qué saltan las colinas
al paso del Redentor?

6. Y en el vientre de su madre,
¿por qué salta el Precursor,
como saltaba David,
dulce salmista y cantor?

7. Dos querubines cubrían
la santa propiciación:
adoraban inclinados
a Dios Alianza y Perdón.

8. María llevaba dentro
el Verbo y la Encarnación,
que del Espíritu Santo
en su vientre concibió.

9. Hoy en el cielo se abre
el Arca de adoración,
y en María resplandece
la Pascua y Resurrección.

10. Peregrina de la fe,
¡bendita la que creyó!,
que el Rey y Esposo ataviado
a ella se le entregó.

11. Yo quiero ser cual David
ante el Arca danzador,
y cual los dos querubines
quiero ser adorador.

12. Ante el Arca, que es María,
la Madre de mi Señor;
y con ella cantaré
su cantar de bendición. Amén.

Guadalajara-Zapopan, 14 agosto 2012.

Puede ver cinco Himnos al misterio de la Asunción de la Virgen María en mercaba.org, en nuestro HIMNARIO DE LA VIRGEN MARÍA

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