martes, 9 de octubre de 2012

297. Jesús y el hombre rico, bueno y cobarde


Homilía en el domingo 28 del tiempo ordinario, ciclo B
Mc 10,17-30


Texto del Evangelio

 Cuando salía Jesús de camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?” Jesús le contestó: “¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos. No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre”.  Él replicó: “Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud”. Jesús se le quedó mirando, lo amó y le dijo: “Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme”. A estas palabras él frunció el ceño y se marchó triste porque era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: “¡Qué difícil les será entrar en el reino de los cielos a los que tienen riquezas!”
Los discípulos quedaron sorprendidos de estas palabras. Pero Jesús añadió: “¡Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios!” Ellos se espantaron y comentaban: “Entonces ¿quién puede salvarse?” Jesús se les quedó mirando y les dijo: “Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo”.
Pedro se puso a decirle: “Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y et hemos seguido”. Jesús dijo: “En verdad os digo que quine deja casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierra, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo cien veces más – casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones – y en la edad futura, vida eterna”.

Hermanos:

1. Este Evangelio es inmenso. Este Evangelio pertenece a la revolución de Jesús. Este Evangelio es el anuncio de un mundo nuevo.
Vamos por escenas:
- La historia del hombre rico, muy hermosa en al primera; muy fea y triste en la segunda: El hombre bueno, rico y cobarde.
- El comentario que hace Jesús, pensativo, con ojos clavados, acerca de los ricos y el reino de Dios.
- Y luego, el comentario de Pedro con la respuesta de Jesús dirigida a Pedro y a los apóstoles y a todos los que quieren imitar la vida apostólica.
Hermanos, todo esto es un monumento de fe, un monumento de reflexión. Y lo estamos escuchando ahora que acaba de comenzar el Sínodo de los obispos sobre la Nueva Evangelización, el domingo pasado (7 de octubre), y ahora que se cumplen 50 años desde el comienzo del Concilio Vaticano II (11 octubre) y con esta fecha (11 octubre 2012) se inaugura el Año de la Fe en toda la Iglesia Católica.
Vayamos a la escena de aquel encuentro frustrado del hombre con Jesús, que originó todo lo que sigue.

2. Tantas veces, al explicar este Evangelio, me he fijado en los ojos de Jesús, ojos que miraron al hombre, ojos que me están mirando a mí. Las tres miradas de Jesús. San Marcos, como ninguno de los otros dos evangelistas que narran la escena (Mateo y Lucas), nos ha retratado esas tres miradas.
Primera mirada, mirada de amor. Al escuchar a aquel hombre que había guardado los mandamientos desde su juventud, Jesús se le quedó mirando, lo amó. Le estaba diciendo con aquella mirada: ¡Felicidades, has sido valiente! La juventud está llena de peligros; has vencido. ¡Eres una persona, por la gracia de Dios!
A una persona así, a un corazón sano y bueno, se le puede hacer una propuesta, y Jesús se la hace. Jesús es un idealista, y sabe que lo grande de la vida es el idealismo. Y le dice: Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme.

3. ¡Qué hermoso es tener ideales y ser soñador! Jesús le está diciendo: Te estoy sacando esos ideales que bullen dentro de ti y que a lo mejor no aciertas a decírtelos a ti mismo. Es verdad lo que llevas dentro, Dios te lo ha puesto: ¡Adelante…, adelante!
Y ¿qué pasó? Una hecatombe. Todo aquello se vino abajo. A estas palabras él frunció el ceño y se marchó triste porque era muy rico. Pues ¡malditas riquezas que aquel día sepultaron a un apóstol y le quitaron la alegría, que seguramente ya nunca recuperó! Sí, a lo mejor celebró fiestas y banquetes, porque tenía riquezas para celebrarlas, pero no tuvo la alegría de Jesús, la alegría de los pobres, de esos que se hicieron pobres por amor a Jesús Crucificado, que se hicieron pobres con Jesús y como Jesús, y del corazón de Jesús bebieron otra alegría.
Y en este momento, hermanos, vino la segunda mirada de Jesús, y luego la tercera, remachando el clavo de la segunda. Miradas que dejo a vuestra consideración, hermanos, porque ahora quisiéramos, a la luz de este Evangelio, reflexionar en estos acontecimiento que están ocurriendo en la Iglesia y que antes he mencionado.

4. Ha llegado a la humanidad una época nueva, que no tiene vuelta atrás. No sé qué fecha le pondrán y qué nombre. A lo mejor el año en que el hombre llegó a la luna: 1968. Y acaso le llamarán la Era Global, porque ya el Globo de la tierra es una pequeña aldea, y por Internet estamos en contacto por milésimas de segundo con mensajes que recibimos de la Tierra. Desde mi casa puedo leer un periódico de Australia, de Argentina o de Jerusalén. O la Era Planetaria, porque después de llegar a la Luna, desde el mes de agosto el artefacto Curiosity ya está trabajando en la superficie de Marte.
En medio de esta nueva Era emergente, la Comunidad cristiana, o al menos la Iglesia Católica, lanza fraternalmente al mundo el mensaje de una nueva evangelización para transmitir la fe de Jesucristo.

5. Ya han comenzado las sesiones del Sínodo. En el momento en que voy desgranando este pensamientos desde México, el Presidente de la Conferencia Episcopal de México y también del Consejo Episcopal latinoamericano, Mons. Carlos Aguiar, hablaba de “El gran desafío: el cambio de época y la fractura cultural”, Citaba al teólogo Ratzinger, que el año 2000 ante catequistas y profesores de religión se expresaba así: “Gran parte de la humanidad de hoy no encuentra en la evangelización permanente de la Iglesia el Evangelio” (Nota 10 de la alocución).
Es una apreciación tremenda la que hacía el cardenal: la gente no encuentra el Evangelio en nuestra evangelización permanente.
Entonces ¿qué habrá que hacer en la nueva evangelización? Habrá que hacer un cambio radical. Así es.
Y ¿por dónde y por quién habrá que comenzar? Yo sé, hermanos, por quién hay que comenzar, quién es el primero que tiene que cambiar.
El primero soy yo, el segundo el Papa, el tercero el Obispo, el cuarto el Párroco, y el quinto el que le está escuchando la homilía al Párroco.
Pero, si el que está escuchando la homilía al Párroco, querido hermano mío, eres tú, y si de verdad te interesa la nueva evangelización para el anuncio del Evangelio en el mundo, entonces hay que cambiar la lista anterior. El primero que tienes que cambiar eres tú, antes que el Papa, antes que el Obispo, antes que el Párroco.

6. Miremos al Evangelio. Jesús quiso hacer un evangelizador de aquel hombre rico y bueno. Anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme.
El hombre fue cobarde y no se atrevió a dar el paso. Él se lo perdió.
Aquí está la clave, hermanos: en el corazón de las personas.
La invitación de Jesús no se ha perdido en el aire de los siglos. Me la está haciendo a mí: ven y sígueme.
Y yo, con humildad y con todo el corazón quiero decirle:
Señor, dame tu gracia y cuenta conmigo, aquí me tienes para la nueva evangelización. Amén.

Guadalajara, 9 octubre 2012

Como poema espiritual en torno al Evangelio de hoy, puede verse: Las tres miradas de Jesús.

2 comentarios:

Laura Blanco dijo...

Querido Padre Rufino, a mi me interesa mucho formar parte de la nueva evangelización, quiero ser evangelizada y llevar la evangelización a mis hermanos y en este día que comienza el año de la fe me comprometo a seguir aun más de cerca sus palabras, sus inspiraciones y junto con usted de una manera muy humilda y siendo muy pequeña ante la grandeza de su corazón también le digo a Jesús "Aquí me tienes para la nueva evangelización"
Lo he extrañado mucho mi querido Padre Rufino pero lo llevo en mi corazñon y en mis oraciones.
Dios me lo siga bendiciendo.

olguita dijo...

Sus palabras confirman mi fe y mi compromiso,pero sobre todo me hace pensar que hubiera pasado si yo fuese aquel hombre, realmente lo dejaria todo? creame que para seguir a Cristo es mas complicado de lo que parece, pero habiendo seguidores como ustedes los capuchinos, podemos ver un ejemplo actual para decir ¡si se puede¡

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