martes, 16 de octubre de 2012

299. Dispuestos a la Nueva Evangelización – DOMUND 2012


Homilía en el Domingo Mundial de Misiones 2012
Evangelio del domingo 29 del tiempo ordinario, ciclo B
Mc 10,35-45


Texto del Evangelio:

Se le acercaron los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron:  “Maestro, queremos que nos hagas lo que te vamos a pedir”. Les preguntó: “¿Qué queréis que haga por vosotros?” Contestaron: “Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda”. Jesús replicó: “No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?” Contestaron: “Podemos”. Jesús les dijo: “El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y seréis bautizados con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, sino que es para quienes está reservado”.
Los otros diez, al oír aquello se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, llamándolos,  les dijo: “Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por la multitud”-

Hermanos:

1. Hoy, por ser domingo penúltimo de octubre, es el DOMUND, Domingo mundial de Misiones. Por esta circunstancia se concede facultad para cambiar una de las tres lecturas por un texto, por así decir, misional: la primera, la segunda o la tercera lectura. Los liturgistas aconsejan respetar el Evangelio, para no perder el hijo que vamos siguiendo.
Vamos a hablar de las misiones, o mejor, dicho, de la gran misión que incumbe a la Iglesia de llevar el Evangelio al mundo entero. Y tratamos de este anhelo supremo de Cristo en el momento en que la Iglesia, en torno a Pedro, presente en su sucesor Benedicto XVI, está celebrando el Sínodo de la Nueva Evangelización para la transmisión de la Fe.
¡Qué cuadro más diferente el que nos presenta el Evangelio de hoy! Aquellos dos jóvenes apóstoles que anhelan la gloria primera en el triunfo final de Cristo... Seguramente que no les podemos reprochar mucho, porque si cada uno sacara a flote las aspiraciones secretas que hemos ido alimentando en el curso de la vida, no serán de seguro las que corresponden al programa que Jesús va a proponer a sus seguidores, y muy especialmente a sus íntimos seguidores.

2. Debemos observar muy atentamente que en aquel momento Jesús dio a aquellos dos jóvenes soñadores el mayor regalo que se puede hacer a una criatura humana: la Cruz de Cristo, cuando les dijo: El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y seréis bautizados con el bautismo con que yo me voy a bautiza.
Jesús les estaba dando la gracia del martirio. En la antigua y en la Nueva Evangelización, el martirio, es decir, la fidelidad hasta la muerte por amor, es un signo brillantísimo de que la fuerza del Evangelio se expande, atrae y conquista. Nadie convence tanto como el que da la vida.

3. Estos días se están diciendo cosas bellísimas en el Sínodo, a las que tenemos acceso por el boletín diario, mañana y tarde, donde se recoge con la debida amplitud la intervención de cada uno que habla.
De la India pasamos a Noruega o a México y se pueden apreciar realidades tan diferentes, tan ricas todas ellas, si están sustentadas por ese amor ardiente a Cristo que mueve a los evangelizadores, testigos de Jesús.
Esta semana hablaba un obispo chino de noventa años, que en su juventud estuvo veinte años en las cárceles comunistas; mejor dicho, no hablaba: era el mensaje que enviaba desde China para que fuera leído, en inglés, en el Sínodo. Merece ser escuchado con el respeto con que se escucha a un anciano. Lo leyó el Secretario del Sínodo y decía así:

“Reverendísimos y Excelentísimos Padres y Excelencias de la XIII Asamblea del Sínodo,
les expreso mis congratulaciones porque pueden ustedes participar en el Sínodo y rendir homenaje al Sepulcro de San Pedro. Lamento profundamente que no puedan escuchar ninguna voz proveniente de la iglesia de China. Deseando compartir al menos algunas palabras con ustedes y, sobre todo, con nuestro Papa Benedicto XVI, les envío hoy este breve mensaje. Quiero decir que nuestra Iglesia en China y en especial los laicos, han custodiado siempre la piedad, la fidelidad, la sinceridad y la devoción de los primeros cristianos, a pesar de haber soportado cincuenta años de persecuciones. Deseo añadir que ruego a Dios Omnipotente, intensa y constantemente, para que nuestra piedad, fidelidad, sinceridad y devoción puedan rectificar la tibieza, la infidelidad y la secularización que han surgido en el exterior debido a una apertura y a una libertad sin frenos.
En el Año de la Fe, en sus discusiones sinodales pueden ustedes indagar por qué nuestra fe en China se ha podido conservar indefectible hasta hoy. Es como ha dicho el gran filósofo chino Lao Tse. “Así como la calamidad genera la prosperidad, la debilidad esconde la calamidad”. En las iglesias fuera de China muchos clérigos se han contagiado de la tibieza, la infidelidad y la secularización de los fieles. Por el contrario, en la iglesia china, los laicos son más píos que los religiosos. ¿No pueden quizás la piedad, la fidelidad, la sinceridad y la devoción de los cristianos laicos chinos sacudir a los religiosos en el exterior? Me han conmovido profundamente las palabras del Papa Benedicto XVI: “Como sabemos, en vastas zonas de la tierra la fe corre peligro de apagarse como una llama que ya no encuentra alimento. Estamos ante una profunda crisis de fe, ante una pérdida del sentido religioso, que constituye el mayor desafío para la Iglesia de hoy. Por lo tanto, la renovación de la fe debe ser la prioridad en el compromiso de toda la Iglesia en nuestros días” (Discurso del Santo Padre Benedicto XVI a los participantes en la plenaria de la Congregación para la Doctrina de la Fe, 27 de enero de 2012). Creo, de todos modos, que nuestra fe de cristianos chinos puede consolar al Papa.
No hablaré de política, que es siempre transitoria. + Lucas LY”.

(Noticia. En la apertura de la Congregación (16 de octubre por la mañana), el Secretario General del Sínodo de los Obispos, S.E.R. Mons. Nikola ETEROVIĆ, Arzobispo Tit. de Cibale (CIUDAD DEL VATICANO) ha leido un mensaje de S.E.R. Mons. Lucas LY JINGFENG, Obispo de Fengxiang [Shaanxi] (CHINA), nonagenario, liberado en 1979 tras veinte años de cárcel durante la revolución cultural china. Nacido en 1922; ordenado en 1947; consagrado obispo en 1980, legítimo y reconocido por el gobierno el 30 de agosto de 2004. La Diócesis de Fengxiang, Shaanxi, se encuentra en el centro de la Provincia de Shaanxi. Actualmente la Circunscripción cuenta con veinte mil católicos).

4. Hermanos, la Iglesia es comunión, comunión antes que jerarquía, comunión que le viene del Espíritu Santo.
Y en esta comunión todos tenemos una palabra que pronunciar, si en nuestro corazón hay un amor sincero a Jesucristo.
De esta comunión ha de venir la nueva Evangelización. Tú tienes un puesto y una misión que no tengo yo, y yo tengo otra. Y las dos miran a lo mismo, a la gloria de Cristo Jesús, que quiere abrazar al mundo entero.
Vendrá una nueva primavera ciertamente. Y yo, sin duda, puedo ser una florcita de esa primavera de la Iglesia.
¡A gloria de Cristo Jesús, mi Señor! Amén.

Guadalajara, Jalisco, 16 octubre 2012.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

 
;