sábado, 20 de octubre de 2012

300. Consagración para la Nueva Evangelización


Consagración para la Nueva Evangelización

en el Año de la Fe



La gracia de la Nueva Evangelización

(Aclaraciones teológicas)



La Nueva Evangelización


*  No es un programa táctico-operativo.

*  No es un proyecto para esta época de la Iglesia y del mundo, que entra en una nueva Era.

*  Sino que es una nueva gracia del Espíritu para activar en el corazón el Evangelio anunciado por Jesús y que continuamente es anunciado; lo cual trae múltiples efectos, como

  • Nueva sensibilidad de cara a la Iglesia, al ser profundo de los cristianos, para que por el misterio de la comunión nos sintamos todos comprometidos.
  • Nuevo gusto y sabor por la Escritura como fuente vital de la Iglesia, iluminadora y transformadora de mi vida.
  • Nuevas iniciativas, inéditas, que el Espíritu va suscitando de continuo



Con un acto de consagración, ¿a qué me comprometo?

      Primero
En un acto de consagración de este tipo, me comprometo a mirar la vida desde la Fe, desde la otra órbita. Desde donde la mira Jesús. Y acepto con una sabiduría nueva que las cosas son no como yo las veo desde mi corta mirada. Creo en el triunfo del amor – como han creído y predicado los profetas – porque el amor es el logro de Dios en el mundo. Creo, por tanto, en la resurrección de Jesucristo.

      Segundo
En un acto de consagración de este tipo, me comprometo a vivir la vida desde la Fe, en una constante oblación de amor, dispuesto a obrar con humildad, sencillez y perseverancia, lo que el Espíritu de Jesús vaya poniendo en mi corazón.
Una vez que Cristo ha salido a mi encuentro en su camino,
 1 - yo quisiera – y quiero – hacer de toda mi vida una oblación de amor,
 2 - (¿pero?) quisiera también que mi entrega produjera sus frutos visibles, que hermosearan a la Iglesia;
 3 - y quisiera, además, que yo disfrutara de estos frutos.
En una verdadera consagración a la Nueva Evangelización,
- me comprometo, sí, en cuanto Dios me dé fuerza a lo primero;
- y al mismo no me tengo que preocupar de lo segundo y lo tercero.
¡Señor, ten misericordia de mí!




Consagración personal



   Señor Jesús, Hijo de Dios,
   transido del amor del Padre y del Espíritu,
   encarnado en el seno de la Virgen María,
   que has sido enviado
   para anunciar el Evangelio a toda criatura:
   yo confieso la Fe
   que misericordiosamente me has regalado en el bautismo;
   en ella quiero vivir y morir,
   quiero cultivarla por la oración y el estudio
   y traducirla en todos mis actos por el amor;
   quiero celebrarla y compartirla
   con todos mis hermanos, los hombres.
   Señor Jesús,                                            
   heme aquí dispuesto (a)
   desde el corazón de la Iglesia,
   a servir a la causa del Evangelio
   conforme el Espíritu me lo vaya comunicando.
   Virgen, Madre del Señor,
   que aceptaste la voluntad del Padre,
   intercede por mí
   para que mi corazón viva de continuo
   en la escucha y el amor.
   Amén.


20 octubre 2012
Fr. Rufino María Grández
 

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