martes, 20 de noviembre de 2012

314. Entonces, ¿tú eres rey? Cristo Rey 2012


Homilía en el domingo 34 del tiempo ordinario, ciclo B
Jn 18,33B-37



 Junto a la presa “El Nogal” de Tapalpa, Jalisco (de los pueblos mágicos)
Observación:  En diversas partes de la homilía, 
en particular un rato al principio, 
el audio está mezclado con el ruido del viento.

Texto del Evangelio
Pilato llamó a Jesús y le dijo: “¿Eres tú el rey de los judíos?”
Jesús le contestó:
“¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?”
Pilato replicó: “¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí: ¿qué has hecho?”
Jesús le contestó: Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos, pero mi reino no  es de aquí”.
Pilato le dijo: “Entonces, ¿tú eres rey?”
Jesús le contestó: “Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz”


Hermanos:
1. Confesar que Jesucristo es rey es una verdad de nuestra fe. La escribió Pilato en una tablilla en el remate de la cruz en la que Jesús moría condenado: Jesús Nazareno, rey de los judíos. Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jesús, y estaba escrito en hebreo latín y griego (Jn 19,20).
Jesucristo murió como rey, proclamado en tres lenguas: en hebreo, la lengua de los judíos; en latín, la lengua del imperio romano; en griego, la lengua más corriente de los pueblos de aquel tiempo.
Rey entre el cielo y la tierra; Rey proclamado por el Padre, Rey que llega has nosotros, con un reinado que lo vamos a proclamar luego en el prefacio.

2. En ese canto a Cristo Rey, se alaba al Padre diciendo:
“Porque consagraste sacerdote eterno
y Rey del universo
a tu único Hijo, nuestro Señor Jesucristo
…para que entregara a tu majestad divina
un reino eterno y universal:
el reino de la verdad y la vida,
el reino de la santidad y la gracia,
el reino de la justicia, el amor y la paz”.

3. Hermanos, pronunciamos estas palabras cuando la tierra de Jesús está en guerra, el estado judío y la franja de Gaza, judíos y palestinos, y los mísiles y bombardeos han sembrado destrucción y muerte. Desde Europa y América miramos a Oriente Medio: Siria, Líbano, Israel y Palestina, pidiendo la paz de hermanos.

4. Vengamos al diálogo de Pilato con Jesús. “¿Eres tú el rey de los judíos?”, ha preguntado Pilato a Jesús. Los judíos de aquel tiempo saben muy bien lo que es estar bajo la soberanía de los reyes de la tierra: Asiria en siglos antiguos…, Grecia y Roma. Ser Rey de los judíos significaría ser rey de cetro, dinero y ejércitos; sin esto no se puede sacudir el yugo de un dominador y dominar un imperio. David había sido un rey conquistador, y este reinado llegó a un máximo esplendor en tiempos de su hijo Salomón.
“¿Eres tú el rey de los judíos?” ¿Tú esperas recuperar el reino de David? ¿Es que pretendes ser más que Herodes el Grande, rey sometido, a pesar de todo, al imperio romano?
“¿Eres tú el rey de los judíos?”  Jesús le devuelve la pregunta y viene a decirle: ¿De qué estamos hablando? ¿En qué reinado piensas tú y pienso yo?
Y al fin viene la declaración suprema: Mi reino no es de este mundo, no es del estilo de este mundo. Si lo fuera, yo tendría mi ejército, tendría mi dinero, tendría el territorio de mi reinado. Nada de esto tengo, nada de esto he apetecido, por nada de esto he luchado, ni voy a luchar. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos, pero mi reino no  es de aquí.

5. Pilato, hombre práctico de gobierno, que, por otra parte, sabe que en las provincias del ancho imperio romano han aparecido hombres sabios y extraños, le lanza otra pregunta, que va por distinto terreno. Le va a lanzar la última pregunta del examen, ya no si es rey de los judíos, sino rey, rey sin más. Un rey tendrá unos súbditos, cuáles son los súbditos de este acaso rey Jesús de Nazaret.
- “Entonces, ¿tú eres rey?”
Y Jesús le da la respuesta solemne y grave:
- “Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz”.

6. Hermanos, esta es la declaración misteriosa y suprema de Jesús. Jesús proclama tres soberanas verdades, que nosotros nos gozamos en profesar, una declaración revolucionaria, que deja al Procurador Romano sumido en el misterio:
Primera verdad: Que Jesús es rey, que había nacido como Rey, que venía al mundo como Rey, y que ciertamente quería ejercer su reinado.
Segunda verdad: Que su reinado no era un reinado político, como han sido, son y serán los reinados de este mundo, un reinado de armas, de política y de dinero.
Tercera verdad: Que tiene unos súbditos, en los cuales está reinando y va a reinar. Los súbditos de Jesús son los hijos de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.

7. Ha quedado definido para siempre el reinado de Jesús. Nosotros somos súbditos de Jesús, del reinado de Jesús; pero a lo mejor nos podemos equivocar, y tantas veces en la historia nos hemos equivocados, cuando hemos tomado los signos del poderío humano para convertirlos en poder de Jesús.
El reino de Jesús no tiene tierras en este mundo, porque él quiere como reinado la tierra entera.
Recuerden, hermanos, aquella descripción que hizo Jesús del juicio universal: Se sentará el rey en su trono de gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones (Mt 25,32). Y comenzará el juicio de este rey soberano. Y no nos va a preguntar: ¿Habéis tomado las armas de la guerra para defender mis derechos? ¿Habéis sido fieles vasallos agrandando mis riquezas y dominando a los enemigos? ¿Habéis construido monumentos y palacios en mi honor?
Nada de esto nos va a preguntar el que ha nacido como rey y para reinar como testigo de la verdad. Nos va a preguntar sobre seis cosas: cómo hemos tratado
al hambriento,
al sediento,
al forastero,
al desnudo,
al enfermo
y al encarcelado.
Son las seis preguntas del examen. Porque estos eran sus súbditos a los que teníamos que socorrer, porque esta era la verdad de Dios, la santidad de Dios. No nos va a preguntar por sus banderas y su armamento, sino por sus pobres…

8. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz. Este es el reino más revolucionario que se ha oído en esta tierra: el reino de la verdad y del amor, el reino del corazón. El reino que pide una consagración a este Rey, que es el mismo Hijo de Dios.
Hermanos, este es el reino y el reinado de Jesús, y yo – y tú – soy súbdito de este reino.
Ante Jesús, que murió como Rey, y que vive como Rey, proclamamos y oramos:
¡Señor Jesús, reina en mi corazón, y desde mi corazón ejerce tu reinado en mis hermanos, los hombres! noviembre 2012. Amén.

Guadalajara, 19 noviembre 2012



Oración a Jesucristo Rey del universo


¡Oh deseado rey de mis abrazos,
que todo lo contemplas y dominas,
eres principio y fin, eres pleroma,
presente que nos sacia y plenifica!

Si fueras rey de cetro de esta tierra,
tu reino en riñas nuestras moriría,
mas eres rey de cielo y universo
que reinas ual la luz que, siendo, brilla.
Tu reino es la raíz de nuestra historia,
tu reino y tu reinado son la vida,
tu reino mora en mí, de mí se expande,
y ser por ti habitado es mi delicia.

Del seno de Dios santo, uno y trino,
manaba eternamente tu venida,
y al ser carne de Dios en cuerpo humano
tu reino encarnación es mi medida.

Atráenos a ti con suaves lazos,
Jesús, Dios humanado que palpita,
y reina desde dentro suavemente,
pues quieres que seamos tu familia.

A Dios viviente, amante en el Espíritu
ascienda la respuesta agradecida,
por ti, oh Cristo, Hijo bienamado,
la paz de todo aquel que en ti confía. Amén

Guadalajara, 25 noviembre 2012,
Jesucristo Rey del universo
 

1 comentarios:

Rosa dijo...

Muchas gracias, Fray Rufino, por sus enseñanzas.

Paso a saludarle y desearle un feliz día de Cristo Rey.

Un cariñoso saludo desde España.

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