viernes, 30 de noviembre de 2012

319. Comienza el Adviento: Qué es el Adviento



GUÍA ESPIRITUAL DE ADVIENTO



El Adviento se nos presenta en la liturgia como un jardín de una variedad exuberante:
- variedad en cuanto a la modulación interna de las cuatro semanas (a veces tres y un poco más) que dura este tiempo sagrado;
- variedad en cuanto a los elementos que integran el ritmo de la liturgia: lectura de la Escritura, responsorios, antífonas, oraciones, preces, prefacios, lecturas breves, himnodia (deficiente en nuestras lenguas)…, que son verdaderos manatiales de espiritualidad;
- variedad en cuanto a celebraciones populares asociadas a la liturgia.
Aquí prestamos atención a algunos elementos tan solo.
Añadimos que en medio de esta riqueza intrínseca a los textos de Adviento este año se da uan circunstancia especial que debe impregnar el Adviento: el hecho de encontrarnos, a los 50 años del C
oncilio, en el Año de la Fe.


1. Orientación básica: De la Pascua nació el Adviento. Al principio fue el Domingo y del Domingo nació la Pascua; de la Pascua nació la Cuaresma.
Con el paso de los siglos de la Pascua nació la Navidad, y con la Navidad y de la Navidad el Adviento.
Así pues, cuando celebramos el Adviento celebramos la Pascua del Señor.
Esto tiene un sentido evidente en el primer Domingo de Adviento, cuyo Evangelio es siempre el Evangelio de la vuelta del Señor, tomado de cada Sinóptico, según el ciclo trienal.

2. Sentido del Adviento

Año tras año encontramos en el Calendario Litúrgico-Pastoral de España (y lo mismo de México), redactado por el liturgista Pedro Farnés Scherer, esta identificación:
“Para vivir debidamente el Adviento es importante clarificar, ya desde su comienzo, la finalidad de estos días y procurar vivirlos como un todo progresivo. El Adviento es fundamentalmente el tiempo de la venida del Señor, como incesantemente recuerdan los textos litúrgicos. Venida del Señor contemplada bajo dos aspectos:
Ø  la venida escatológica
Ø  y la venida histórica.
Ø  (La venida espiritual o el nacimiento del Señor en el alma que, seguramente debido a la influencia de san Bernardo, se conectó más tarde con Navidad, ni puede decirse que esté presente en los textos del Adviento ni que sea propio de estos días; en todo caso tendría su lugar mejor en los días de la Cincuentena pascual, cuando se conmemora la venida del Espíritu Santo).
En la liturgia de Adviento la venida escatológica y la venida histórica entremezclan continuamente sus acentos, si bien en los primeros días se subraya más el aspecto escatológico, mientras que en la última semana la atención se polariza más bien en la preparación de la fiesta de Navidad” (Calendario de 2012, p. 17).
La definición “descriptiva” que da el documento de “Normas universales sobre el año litúrgico y sobre el Calendario” (puesto al principio del Misal Romano)  es esta:
39. El tiempo de Adviento tiene una doble índole: es el tiempo de preparación para las solemnidades de Navidad, en las que se conmemora la primera venida del Hijo de Dios a los hombres, y es a la vez el tiempo en el que por este recuerdo se dirigen las mentes hacia la expectación de la segunda venida de Cristo al fin de los tiempos. Por estas dos razones el Adviento se nos manifiesta como tiempo de una expectación piadosa y alegre.
40. El tiempo de Adviento comienza con las primeras Vísperas del domingo que cae el 30 de noviembre o es el más próximo a este día, y acaba antes de las primeras Vísperas de Navidad”.


3. Seguir el Adviento con la Biblia en la mano: Ordenación de las lecturas bíblicas en Adviento

Lecturas en la Misa
El libro litúrgico de la Ordenación de las lecturas para la Misa (Ordo lectionum Missae), en el capítulo V (Descripción de la ordenación de las lecturas) se dice:
92. Para ayudar a los pastores de almas a que conozcan la estructura de la Ordenación de las Lecturas, para que la usen de una manera viva y con provecho de los fieles, parece oportuno dar una breve descripción de la Ordenación de las Lecturas, por lo menos en lo que se refiere a las principales celebraciones y a los diversos tiempos del año litúrgico, en atención a los cuales se han escogido las lecturas según las normas antes indicadas.
Tiempo de Adviento
a) Domingos
93. Las lecturas del Evangelio tienen una característica propia: se refieren
Ø  a la venida del Señor al final de los tiempos (primer domingo),
Ø  a Juan Bautista (segundo y tercer domingo),
Ø  a los acontecimientos que prepararon de cerca el nacimiento del Señor (cuarto domingo).
Las lecturas del Antiguo Testamento son profecías sobre el Mesías y el tiempo mesiánico, tomadas principalmente del libro de Isaías.
Las lecturas del Apóstol contienen exhortaciones y enseñanzas relativas a las diversas características de este tiempo.

b) Ferias
94. Hay dos series de lecturas, una desde el principio hasta el día 16 de diciembre, la otra desde el día 17 al 24.
Ø  En la primera parte del Adviento se lee el libro de Isaías, siguiendo el orden mismo del libro, sin excluir aquellos fragmentos más importantes que se leen también en los domingos. Los Evangelios de estos días están relacionados con la primera lectura.
Ø  Desde el jueves de la segunda semana comienzan las lecturas del Evangelio sobre Juan Bautista; la primera lectura es, o bien una continuación del libro de Isaías, o bien un texto relacionado con el Evangelio.
En la última semana antes de Navidad, se leen los acontecimientos que prepararon de inmediato el nacimiento del Señor, tomados del Evangelio de san Mateo (cap. 1) y de san Lucas (cap. D. En la primera lectura se han seleccionado algunos textos de diversos libros del Antiguo Testamento, teniendo en cuenta el Evangelio del día, entre los que se encuentran algunos vaticinios mesiánicos de gran importancia.

Lecturas en el Oficio de Lectura
“En tiempo de Adviento se leerán, siguiendo una antigua tradición, las perícopas del libro de Isaías, en lectura semicontinua, alterna en años alternos. Se leerán además el libro de Ruth y algunas profecías del libro de Miqueas.
Pero como desde el 17 hasta el 24 de diciembre se hacen lecturas especialmente asignadas a estos días, se omitirán aquellas lecturas de la tercera semana de Adviento que no tengan cabida” (Ordenación general de la Liturgia de las Horas, 147).
Véase: Leccionario bienal bíblico-patrístico de la liturgia de las horas (bienal tanto para los textos bíblicos como para los patrísticos), en: BIBLIOTECA CATÓLICA DIGITAL (mercaba.org).


4. Las desfiguraciones y deformaciones del Adviento: Lo que no es el Adviento

Hay unas deformaciones que saltan a los ojos; otras, más sutiles, en las que pueden caer personas que tratan de vivir con mucha seriedad la vida espiritual
- Para el comercio no existe el Adviento, sino la Navidad, que comienza hacia finales de noviembre, incluso antes según las conveniencias comerciales.
- Por necesidades académicas se trasladan los festivales de Navidad al Adviento, la Cena de Navidad al Adviento. Tengamos cuidado.
- El Adviento es tiempo de austeridad (se quietan las flores y adornos), pero no es tiempo “penitencial” como Cuaresma; el Adviento no es un doble de Cuaresma, para preparar la Navidad, porque la navidad no es Pascua de Navidad.
- Los cantos de Adviento normalmente olvidan la Gran venida del Señor, esa Venida que fue su modo de vivir el Adviento de Dios.
- Los cantos de Adviento pueden tener un tinte socializado más que un denso contenido teológico. Abro un libro de cantos y me encuentro para Adviento con este, que es el primero:

1. Caminamos hacia el sol
esperando la verdad.
La mentira, la opresión,              
cuando vengas cesarán.
Llegará con la luz              
la esperada libertad. (bis)

2. Construimos hoy la paz
en la lucha y el dolor,
nuestro mundo surge ya
a la espera del Señor. Llegará con la luz…

3. Te esperamos, Tú vendrás
a librarnos del temor.
La alegría, la amistad,
son ya signos de tu amor. Llegará con la luz…



Me pregunto, sin ánimo de entrar en polémicas: Un canto de este género ¿nos transmite el mensaje hondo de Adviento…? ¿O acaso nos estemos pagando de tópicos?

- Las antífonas de la O son para el final del Adviento, no para el principio.

5. Lo que sí es el Adviento

- Tiempo de silencio e interiorización; tiempo de contemplación, tiempo de intimidad.
- Tiempo primaveral espiritualmente para impregnarse de la voz mesiánica de los profetas.
- Tiempo de la tríada figurativa de la Historia de la salvación: Isaías, Juan Bautista, María Virgen.
- Tiempo, por excelencia, de la Virgen María, para meditar en su concepción virginal, en su obediencia de fe, en su divina maternidad salvación para el mundo.
En la exhortación apostólica Marialis cultus (1974) escribía el Papa Pablo VI: “De este modo, los fieles que viven con la Liturgia el espíritu del Adviento, al considerar el inefable amor con que la Virgen Madre esperó al Hijo, se sentirán animados a tomarla como modelos y a prepararse, "vigilantes en la oración y... jubilosos en la alabanza", para salir al encuentro del Salvador que viene. Queremos, además, observar cómo en la Liturgia de Adviento, uniendo la espera mesiánica y la espera del glorioso retorno de Cristo al admirable recuerdo de la Madre, presenta un feliz equilibrio cultual, que puede ser tomado como norma para impedir toda tendencia a separar, como ha ocurrido a veces en algunas formas de piedad popular el culto a la Virgen de su necesario punto de referencia: Cristo. Resulta así que este periodo, como han observado los especialistas en liturgia, debe ser considerado como un tiempo particularmente apto para el culto de la Madre del Señor: orientación que confirmamos y deseamos ver acogida y seguida en todas partes” (n. 4). Quedémonos, pues, con la idea de que el tiempo litúrgico mariano es no es precisamente el mes de mayo (devoción popular), sino el mes de diciembre, el tiempo de Adviento.
- El Adviento es el Tiempo de las Posadas – los días de las antífonas de la O – una devoción popular muy arraigada en México, con la rotura y estallido de la “piñata” en medio de la algarabía de los niños, que da un sentido cristiano a la espera de la Navidad.
- ¿Sería mucho pedir a los seminarios y centro de formación para la vida religiosa que las jóvenes generaciones aprendan las Antífonas de la O, en latín como nacieron hace muchos siglos, que tan bien reflejan la espera mesiánica de Jesús?
- Sí es Adviento cristiano muy delicado la Corona de Adviento y el preparar el Belén familiar y el Belén Parroquial de cara a la Navidad.

Guadalajara, Jalisco, Fiesta de San Andrés, 2012.



El lector puede también acceder a otras dos Introducciones al Adviento, escritas en estilo espiritual y poético como entrada al Himnario de Adviento, pinchando en  los títulos de:
 

1 comentarios:

Padre Armando Benavides dijo...

Gracias P. Rufino por su reflexión y por sus pensamientos que además nos ilustran o iluminan sobre algunos aspectos de la historia y la estructura del Adviento, pero sobre todo porque nos ayuda a profundizar en su espiritualidad. ¿Dónde puedo conseguir las antífonas de la "O"?

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