lunes, 3 de diciembre de 2012

320. Fe de vida de un cumpleañero



Fe de vida de un cumpleañero
Cancioncilla de cumpleaños
Mis versos de atardecer



Por la gracia de Dios vine al mundo el día 5 de diciembre del año 1936, y unos días después, el 9 de diciembre, recibía las aguas bautismales. Mi Patria, mi querida España, estaba en guerra fratricida (1936-1939); y por todas partes, en muchos, ardía un enorme fervor religioso: hubo muchos mártires; así era. Cantan Las Mañanitas mexicanas que
El día en que tú naciste,
nacieron todas las flores,
y en la pila del Bautismo
cantaron los ruiseñores.
Y creo que es verdad, porque Jesús dijo, en la Última Cena, cómo se alegra una madre “¡porque ha nacido un hombre en el mundo!” (Jn 16,21). Quiero compartir este gozo de Jesús, gozo cósmico, gozo anticipado de su Resurrección, gozo de la Iglesia que no se ha acabado, gozo que Jesús lo dedicó a todas las madres. Mis padres se alegraron inmensamente, y yo quiero sentir en mis venas ese gozo universal que llenó de júbilo a mis padres porque ¡le había nacido un hijo al mundo! Y hasta quiero compartirlo con mis amigos, con mis hipotéticos lectores. Y del mismo modo quiero hacerme partícipe del gozo que trae toda criatura que viene a este mundo; del gozo de Dios Padre, que en cada criatura ve un destello de su Hijo, Sí, cada vez que viene un hijo a este mundo, hay gran alegría en el cielo.
Muy gustoso me apropio para mi biografía lo que san Juan Damasceno proclama en su Declaración de Fe:
“Tú, Señor, me sacaste de la sangre de mi padre; tú me formaste en el vientre de mi madre; tú me diste a luz niño y desnudo, puesto que las leyes de la naturaleza siguen tus mandatos.
Con la bendición del Espíritu Santo preparaste mi creación y mi existencia, no por voluntad de varón, ni por deseo carnal, sino por una gracia tuya inefable. Previniste mi nacimiento con un cuidado superior al de las leyes naturales; pues me sacaste a la luz adoptándome como hijo tuyo y me contaste entre los hijos de tu Iglesia santa e inmaculada.
Me alimentaste con la leche espiritual de tus divinas enseñanzas. Me nutriste con el vigoroso alimento del cuerpo de Cristo, nuestro Dios, tu santo Unigénito, y me embriagaste con el cáliz divino, o sea, con su sangre vivificante, que él derramó por la salvación de todo el mundo.
Porque tú, Señor, nos has amado y has entregado a tu único y amado Hijo para nuestra redención, que él aceptó voluntariamente...” (Del Oficio de san Juan Damasceno en su fiesta, 4 de diciembre).
Por todo eso, hermano mío, hermana mía, escribo estos versos. Recíbelos como unos versos eucarísticos. Y, si en la Eucaristía tienes un Kyrie eléison por este hermano (a quien acaso no conoces más que por estos latidos cibernéticos), aclamando a Cristo Jesús, el Señor, e implorando su misericordia, mejor que mejor. Gracias. Yo también me alegro por el día en que tú naciste – aunque no te conozca de vista – y oro por ti, porque la Iglesia es comunión.
 
Guadalajara, Jalisco, 5 diciembre 2012

1. Mis versos de atardecer
sean de paz y ternura
y la divina Escritura…,
me dé un divino saber.

2. Hoy cumplo setenta y seis,
que infunde mucho respeto;
pobrecillo, quedo quieto:
¡Dios mío, aquí me tenéis!

3. Inútil que yo haga cuentas,
que no salen cual quisiera;
yo no tengo billetera,
ni cuento con  pingües rentas.

4. Pero en tu gracia me fío,
y todo cuanto me des,
de la cabeza a los pies,
será regalo, Dios mío.

5. Qué feliz sentirse así,
que el infinito Banquero
tiene más que lo que quiero
y quiere dármelo a mí.

6. Perdóname, Dios amado,
que de dineros converse…,
que amores es solo verse
y, en el cielo, sin cuidado.

7. Un día cual sabio dije
que “lo que viene es mejor”:
nueva etapa es nuevo amor,
más bello si Dios lo elige.

8. Quiero aplicarme el principio,
que no es fácil a esta edad,
y yo quiero la verdad
sin engaños y sin ripio.

9. ¡Qué bella tu providencia,
si tu luz la transparenta,
y el alma, fresca y atenta,
se pierde en esta querencia!

10.  Todo es gracia - ¡oh belleza! –
y yo soy tu consentido,
déjame, mi Dios querido,
bañarme en esa pureza.

11. Desnudo a este mundo vine,
desnudo quiero volver,
y que en ti vuelva a nacer
cuando tu amor me examine.

12. ¿Qué más ya puedo decir,
si en poco lo he dicho todo…?
Que quiero amar de tal modo,
que amar sea resarcir.

13. A la hora del abrazo
quiero tener todo en paz,
y decir: ¡Serenidad!,
que me espera su regazo.

14. Punto ya, teología,
ya no hay nada que pensar;
la eternidad es amar
en muy dulce poesía.

15. A ti, mi Jesús viviente,
confío todo mi afán,
tú eres mi sal y mi pan,
mi fiador, bien presente.

16. Conmigo cantad, cantad,
ángeles de mi Señor
y Madre del Redentor,
dulce Madre de piedad.

17. Bendito septuagenario,
al cobijo de la Cruz;
por la Cruz se va a la luz,
fulgor de mi campanario…

18. Quiero poner broche de oro
con la santa Eucaristía.
¡Gloria a Cristo, la alegría,
decidlo conmigo a coro! Amén.

Guadalajara, Jalisco, fiesta de san Francisco Javier 2012. 
Clase, primero de Teología 3 diciembre 2012
Instituto Superior Salesiano Cristo Resucitado
Tlaquepaque, Jal. (México)

3 comentarios:

Rosa dijo...

Amén, Fray Rufino, muchas gracias y muchas felicidades.

Un saludo muy cariñoso desde León.

Anónimo dijo...

Estimado Padre Rufino.-

Que Dios derrame sobre su Espíritu su santa presencia para que, a imagen de Jesús, continué escribiendo los hermosos pensamientos que llenan nuestra el alma y confortan el cuerpo.
Feliz Cumpleaños.
Gracias por su amistad.
Nahím, Nelly, María Susy e Inés Noemí.

María Elena Rodríguez dijo...

Querido Padre Rufino: lo felicito desde Texas, E.U., pero más me felicito yo porque usted existe y Dios me concede conocerlo, aunque sea de manera virtual, y contar con sus oraciones y su poesía: suave brisa que llena el alma, dondequiera que me se encuentre.

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