viernes, 28 de septiembre de 2012 0 comentarios

292. Felicidades en la fiesta de san Francisco


Felicidades en la fiesta de san Francisco
Canción de un trovador de Asís
ya en la Novena

Francisco de Asís es mi canción, suave y finísima nostalgia en el corazón, cada vez que llega su fiesta, humilde verso en mis labios para expresar la alegría y gratitud de la Iglesia.
Francisco, un anhelo de vida.
Francisco, una oración.
Ofrezco esta trova de amor a mis hermanos y hermanas del mundo entero que miran a Francisco como le miró Clara, deseando que sea paz en mi corazón.
Es una felicitación de amor lo que le quiero cantar. ¡Felicidades, Francisco!

1. Felicidades, hermano,
ungido de cortesía;
te traigo una flor del monte
pensando te agradaría.

2. Muy limpia el alma quisiera,
como el agua cristalina,
humilde, pura y preciosa
para obsequiarte en tu día.

3. Mi nombre tú me lo sabes,
porque soy de tu familia;
mis ojos ya me los viste,
y mis lágrimas tranquilas.

4. Quisiera hablarte silencios,
silencios de frágil dicha,
palabras sin voz sonante,
las de la fuente escondida.

5. Soy un sueño volador
que recuerda y que medita,
flecha en alas de los vientos
que de Asís se desprendía.

6. Soy cual Rufino, mi hermano,
de alma muy blanda y tímida;
soy más tímido que audaz
y… de roble valentía.

7. Soy vocero, soy profeta…,
¿quién jamás me lo diría?,
que en el corazón albergo
las palabras de la Biblia.

8. Soy el vidente que mira
de Asís la verde campiña,
y está soñando en presente
cuando la vida nacía.

9. Te veo, florido almendro,
y a una hermana muy querida;
te veo, Clara muy pura,
gemela de él y mía.

10. Te sueño con los deseos
que todo lo purifican;
erais los dos Evangelio
y un mismo amor os latía.

11. Brisa de la primavera
que en la Iglesia se esparcía,
lindo las aves cantaban,
las flores se enternecían.

12. Los leprosos consolados
a Dios Padre bendecían,
que un beso tú les dejabas
en su boca y su mejilla.

13. Francisco entre sarracenos
como una mansa ovejita,
porque el Sultán es su hermano
y cortésmente platica.

14. Años ha que te soñé
sueños que son de vigilia,
mis sueños, mis pensamientos
decid que son Poesía.

15. O llamadlos en la cátedra
recia Suma y Teología;
mejor: decid Evangelio
que tal fue su regla y vida.

16. De lejos y de muy lejos
atrás mi mirada mira:
¡qué belleza resplandece
qué perfume se respira!

17. Felicidades, Francisco,
déjame que te lo diga,
has bendecido a la Iglesia
con la vida más sencilla.

18. Si lanzo palabras hueras,
gran pecado esto sería;
si en un trono te pusiera,
a Jesús humillaría.

19. Solo a Dios adorarás
Jesucristo me decía:
cuando a ti te felicito,
por mi Jesús va mi rima.

20. Francisco, cuatro de octubre,
ya toca la campanita,
mi corazón se ha metido
a celebrar en la ermita.

21. Yo, trovador, doy mi trova
al Dios de las maravillas,
al que era, al que es,
al que en los pobres habita.

22. ¡Load conmigo, load,
creaturas hermanitas,
load conmigo a Francisco,
que canta coplas divinas!

23. Loado seas, Señor,
mi Trinidad infinita,
cántele yo a san Francisco,
mientras mi pecho resista.

24. Con el Arcángel Miguel
y con la Virgen María;
con los Santos y las Santas
en la Asamblea festiva.

25. ¡Gloria al Padre, gloria al Hijo,
y a su Espíritu que brilla!
¡Felicidades, Francisco,
desde esta tierra bendita!

Hermano Rufino María Grández Lecumberri

San Miguel Arcángel, 2012

Guadalajara, 28 septiembre 2012
miércoles, 26 de septiembre de 2012 1 comentarios

291. Los consejos del Maestro: el vaso de agua, la mano, el pie, el ojo


Homilía en el domingo 26 del tiempo ordinario, ciclo B
Mc 9,38-48
Texto:
Juan le dijo: “Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no viene con nosotros”. Jesús respondió:
“No se lo impidáis, porque quien hace un milagro en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro.
Y el que os dé a beber un vaso de agua porque sois de Cristo, en verdad os digo que no quedará sin recompensa.
Y el que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echen al mar.
Si tu mano te hace caer, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos a la gehenna, al fuego que no se apaga.
Y, si tu pie te hace caer, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies a la gehenna.
Y, si tu ojo te hace caer, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos a la gehenna, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.

Hermanos:

1. La Iglesia guarda el Evangelio de Jesús como tesoro precioso en el que está su vida. Lo guarda pero no en un cofre o en un armario sagrado, ni tampoco en un libro precioso, adornado con esmaltes y piedras preciosas y llevado procesionalmente hasta el altar al iniciar la celebración de la Eucaristía.
La Iglesia guarda el Evangelio anunciándolo y predicándolo; lo guarda, sobre todo, viviéndolo en la vida de los cristianos. Las cosas de Dios solo se entienden cuando se viven, y esto es la tradición pura de la Iglesia, como nos lo ha explicado el Concilio. La Tradición no es un depósito precioso guardado en una caja fuerte; la sagrada Tradición es toda la vida de Jesús, con su infinita riqueza, que nunca se acabará, vivida por los cristianos.
Esta introducción sirve como entrada para explicar este conjunto de sentencias de Jesús, el Maestro, que san Marcos nos ha conservado, y, con sus propios matices, los otros evangelistas.
¡Cómo ha meditado la Iglesia las palabras de Jesús para sacar de ellas vida en las circunstancias en que estaba viviendo! Así lo vamos a hacer ahora nosotros.

2. He ahí primero un episodio sorprendente con un protagonista, de parte del grupo de los Doce, que nosotros no lo esperábamos: Juan.
Jesús lanzaba demonios. Esto ha llamado muchísimo la atención, y he aquí que una buena persona, que no es adepto al grupo, también se ha puesto a echar demonios invocando el nombre de Jesús Nazareno. A Juan, que habla no en nombre propio, sino en nombre de sus compañeros, no le parece bien: se lo hemos querido impedir, porque no viene con nosotros. Como diciendo: De acuerdo que lance demonios, pero que se atenga a las consecuencias, que venga con nosotros. No se puede usurpar tu nombre y por su cuenta hacer estos prodigios.
¿Es celo de Dios?, se pregunta uno. ¿Es envidia?, ese pecado subterráneo, que es un pecado muy feo y sucio que anda por ahí por la alcantarilla, y que no lo queremos reconocer, porque si bien lo pensamos nos envilece. ¿Es soberbia y deseo de dominación? Tantas miserias pueden corroer nuestro confuso corazón…
En realidad, no lo sabemos. Nos sentimos inclinados a dispensar con indulgencia la opinión de Juan, que, repito, es la opinión compartida por sus compañeros.

2. Lo que sí sabemos es que la opinión de Jesús es distinta: No se lo impidáis, porque quien hace un milagro en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro.
Esta sentencia de Jesús nos produce un gran consuelo, como para dirigirle una oración de Jesús:
Jesús, llena el mundo de milagros y maravillas, donde sea, por quien sea y como sea, y danos un corazón generoso para ver y aceptar con júbilo todo lo que vas haciendo en este mundo que nos ha tocado vivir. El mundo está lleno de gente buena, pero el mal hace más ruido que el bien.
Señor, que haya milagros por todas partes y que nuestros ojos sean limpios para verlos y admirarlos.

3. Hermanos, esto al principio del Evangelio. Pero luego el texto sagrado ha juntado diversas sentencias del Maestro, dichas entonces o en otras ocasiones:
- Una, la del vaso de agua.
- Otra, la de los pequeñuelos y la rueda de molino.
- Y la tercera, la del escándalo de la mano, el pie, o el ojo.
Vamos a reflexionar sobre estas sentencias, sentencias proféticas, sentencias de sabiduría.

4. ¡Qué sentencia más hermosa y agradable la del vaso de agua! Dar un vaso de agua… La familia tiene su tinaja de agua para beber… Dar un vaso de agua – que no es dar dinero –, que no es desprenderte de tus bienes…, que es una cosa tan pequeña y tan humana. Dar un vaso de agua… Y Jesús dice: el que os dé a beber un vaso de agua porque sois de Cristo, en verdad os digo que no quedará sin recompensa.
Ya veis: un vaso de agua dado a quien sea por amor al Señor no se olvidará en toda la eternidad, tendrá una recompensa eterna.
Tantas aplicaciones podemos sacar de aquí…, aunque no sean exactamente la exégesis de este texto sagrado.
Por ejemplo, cuando se acerca un pobre a nosotros, nunca dejemos de dar, no digo dinero (que muchas veces no habrá que darlo), pero sí una mirada, una sonrisa, una palabra. Nunca demos dinero a un necesitado sin darle al mismo tiempo, un saludo, una mirada, una sencilla palabra…, en suma, un pedacito de nuestro corazón. La mirada es importante: mirar a la cara a las personas, mirarle a los ojos, es decir, mirarle a su sufrimiento, mirarle a su corazón.

5. La segunda sentencia de Jesús es la de los pequeños. El que escandalice a uno de estos pequeños, más le valdría que le pongan de collar una piedra de molino y que lo tiren al mar…
¡Cómo se atrevía Jesús a decir estas cosas…! Pues las decía; tal era su estilo. Pero observemos algunos detalles esenciales.
Jesús habla de la comunidad cristiana, de los que creen.
Jesús habla de los pequeños, de uno de estos pequeñuelos que creen. Los pequeñuelos de Dios no son solo los niños, sino también los humildes, los sencillos, los ignorantes, en una palabra, los indefensos, los que necesitan una protección especial porque por sí solos no se valen. Nosotros, los grandes, los sabios o entendidos (o así nos lo creemos), los poderosos… podemos hacer un destrozo en la comunidad si aplastamos a los pequeñuelos.
En esa hipótesis, el collar de la rueda de molino y la sepultura en el mar.

6. La tercera sentencia de Jesús habla de la mano, el pie y el ojo… Jesús hablaba así, de un modo tan plástico, tan concreto…
Cortar la mano al ladrón es una barbaridad que se ha practicado y se practica como castigo en ciertas formas fanáticas de religión…
Jesús no habla de cortar la mano a nadie, ni el pie, ni de sacar el ojo a nadie. Jesús está hablando de uno mismo: si tu mano te escandaliza, córtatela…
Es claro, hermanos, que Jesús en ningún caso, absolutamente en ninguno, nos pide una mutilación para alejarnos de un pecado, aunque haya habido hombres santos que, para guardar la castidad, se hayan mutilado los genitales. Eso nunca jamás lo ha pedido Jesús ni nos lo va a pedir.
Eso no dice Jesús. El Señor nos dice que en la vida puede haber situaciones en que nos debemos jugar el todo: hay que cortar por lo sano y de modo total.
Lo hemos visto en los médicos. “Mire, la gangrena empezó por los dedos, pasó al pie, y está empezando ya en la pierna… y de aquí va a invadir todo el cuerpo. Usted decida”. Y el enfermo o la enferma decide: Cortar la pierna.
En el terreno espiritual de esto se trata. En la vida pueden llegar situaciones en que la única solución sea esta: Hay que cortar. “… más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos a la gehenna, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga”.

7. Hermanos, esto nos ha dicho el Señor.
Señor Jesús, tú que nos has dado la luz, danos el valor y la paz para seguirte. Amén.

Guadalajara, 26 septiembre 2012. 

Sobre el Evangelio de hoy puede verse: Los tres vasos de Jesús
martes, 25 de septiembre de 2012 0 comentarios

290. Letrillas de san Pío


 
Letrillas a la Virgen con san Pío al lado


Para celebrar a San Pío de Pietrelcina (que murió el 23 de septiembre de 1968, hace 44 años) esta comunidad de  jóvenes profesos capuchinos fue a un municipio vecino de Guadalajara, Jal., Tlajomulco, una de cuyas parroquias, de reciente construcción, tiene de patrono a San Pío de Pietrelcina. El mismo día en que murió Juan Pablo II (2 abril 2005) – decía una de aquellas buenas gentes - nos dieron la noticia de que San Pío era nuestro Patrón. Y lo celebramos.
San Pío está en el altar en un hermoso cuadro; está de pie con las manos abiertas hacia sus feligreses. Y debajo del cuadro está en una reliquia insigne: nada menos que un paño blanco, con manchas de sangre – claro que muy descoloridas –, paño que un día estuvo junto a las llagas del Padre Pío, seguramente que junto a la llaga del costado. La reliquia es visible en su vitrina convenientemente protegida.
El barrio terminaba los festejos de los días anteriores y entraba procesionalmente para la misa final, a la que seguirían en la plaza la fiesta con los tenderetes.
En la misa los niños y niñas contaban con ímpetu infantil, animados por una directora.
Un vecino se había vestido devotamente de capuchino - o de Padre Pío - con una barba postiza… y también los monaguillos, con su hábito y cordón, eran como pequeños capuchinitos.
Y mientras la misa el Sr. Cura y Vicario, con este que escribe, atendíamos el confesionario. La gente se confesó y comulgó.
Y mientras tanto el santo Padre Pío, desde el cielo, nos bendecía.
Para la procesión de un barrio sencillo como éste, para el querido Padre Elías Cabodevilla, mensajero del Padre Pío por México – que otra vez regresa a tierras mexicanas – escribo estas letrillas populares, al son del Ave de Lourdes  – por si valen – para cantar a la Virgen y junto a la Virgen a su entrañable hijo fra Pio de Pietrelcina.
El Padre Pío le rezaba a la Virgen un montón de rosarios cada día…
Las letrillas a la Virgen deben ser Teología y Candor.
Ahí van, como han salido, por si valen. Quizás algún día (según digan los lectores) habrá que volverlas a peinar.

1. La Virgen María,
la Madre de Dios,
nos abre la puerta
de su corazón.

2. Venid, hijos míos,
llegad  sin temor,
por Madre a su Iglesia
Jesús me entregó.

Ave, Ave, Ave María,
Ave, Ave, Ave María.

3. “Aquí está la esclava
de Dios, mi Señor”,
y Dios complacido
de amor la colmó.

4. En fe y obediencia
al Verbo acogió,
fue digna morada
de la Encarnación.

Ave, Ave, Ave María,
Ave, Ave, Ave María.

5. La cruz del Calvario
es nuestro perdón;
la Madre que estaba
con él padeció.

6. Con él en la Pascua
de Resurrección;
por él coronada (en)
gloriosa Asunción.

Ave, Ave, Ave María,
Ave, Ave, Ave María.

7. María intercede  
ante el Mediador,
y es puerta segura
de mi salvación.

8. La Iglesia le ruega
con viva oración,
porque ella es el triunfo
de Dios Redentor.

Ave, Ave, Ave María,
Ave, Ave, Ave María.

9. San Pío sentía
cual dulce misión,
ser signo de Cristo
reconciliador.

10. Miraba a María
cual Dios la miró,
y en ella veía
la gracia y el don.

Ave, Ave, Ave María,
Ave, Ave, Ave María.

11. Amad a la Virgen
con tierna pasión,
rendidle cual hijos,
cariño y honor.

12. Rosario en su mano
que nunca soltó:
fue el Ave María
su respiración

Ave, Ave, Ave María,
Ave, Ave, Ave María.

13. Unido a María
en mística unión,
la Misa vivía
en contemplación.

14. La sangre que Cristo
en cruz derramó,
un fiel sacerdote
en carne sintió.

Ave, Ave, Ave María,
Ave, Ave, Ave María.

15. De pie junto al Hijo
María ofreció
la víctima santa
de la redención.

16. Lo que en el Calvario
un día pasó,
hoy pasa en la Misa
en adoración.

Ave, Ave, Ave María,
Ave, Ave, Ave María.

17.  La Misa es la gracia
de todas mayor,
la fuente que mana
y no se agotó.

18. La Virgen nos cita
en la comunión;.
allí los hermanos
son casa y misión.

Ave, Ave, Ave María,
Ave, Ave, Ave María.

19. Amado san Pío,
perfume, oblación;
tu vida preciosa
la paz esparció.

20. Que sea mi vida
regalo y candor,
sonrisa y ternura
a quien le faltó.

Ave, Ave, Ave María,
Ave, Ave, Ave María.

21. Al Padre la gloria
y a su Hijo, el Señor,
y al Beso Divino,
el Consolador.

22. Por santa María,
que fue nuestra voz,
por siempre entregada
en la Anunciación. Amén.

Ave, Ave, Ave María,
Ave, Ave, Ave María.

Guadalajara,  25 septiembre 2012.
fr. Rufino María Grández 

CARTEL DE INVITACIÓN
PARA COLOCAR UNA IMAGEN DE
SAN PÍO DE PIETRELCINA
EN LA CATEDRAL DE MÉXICO
el Domingo día 14 de octubre de 2012



Bienvenida y despedida al Padre Pío,
San Pío de Pietrelcina

 Y como va de versos, de versos sencillos para gente sencilla de corazón, aquí van, de mis carpetas, versos de Bienvenida y Despedida a San Pío, cuando nos visitó en enero de 2006 en la Casa de Formación Santa Verónica (Cuautitlán Izcalli, estado de México).

Bienvenido, Padre Pío

El día 24 de enero llegó la Reliquia del Padre Pío a nuestra casa de Santa Verónica. Le dimos la Bienvenida en el Portón de hierro, acompañando la Reliquia procesional­mente con lámparas encendidas. Comenzaba la noche. Se me ocurrió por la tarde hacer esta rima, que leí en la capilla.

Bienvenido, Padre Pío,
el del corazón llagado.
Verónica te recibe,
tu hermana del mismo hábito.
Dos corazones se encuentran,
al pie del Crucificado,
dos corazones amantes
entre hermanas y entre hermanos;
tú vas a estar con nosotros
muy querido y muy honrado.
Sed bienvenido, San Pío,
a este pueblo mexicano,
a esta tierra de Juan Diego,
junto a la Virgen postrado.



* * *
En ti vemos a Jesús
que mana de tu costado;
tu sangre es Eucaristía,
que se muestra en un milagro.
Eres perdón y ternura
cuando levantas la mano;
eres coloquio divino
al subir al monte santo.
Eres Calvario de amor
en el altar sacrosanto:
eres la contemplación
mirando el pan consagrado.
Eres ofrenda preciosa
un don que Dios ha aceptado,
un fraile humilde que reza
un sacerdote callado,
río de gracia divina,
sentado al confesonario.
Junto a María, la Madre,
la Virgen de tu rosario,
eres niño que confía,
secreto de enamorado.
Al portón del Paraíso
quieres estar vigilando,
y no entrar mientras no entre
el último del rebaño.

* * *
Padre Pío, hermano nuestro,
mil gracias por visitarnos,
porque eres el Evangelio
que Jesús ha predicado.
Háblanos, oh Padre Pío,
que nosotros escuchamos.
Contágianos de tu espíritu,
de tu porte franciscano,
y cuando hayas de seguir
peregrino hacia otros lados,
tu perfume sea el signo
de que por aquí has pasado.


2006/01/30 Como brisa del Espíritu

Despedida al Padre Pío

Leída en la capilla, cuando despedimos al Padre Pío, después de la Misa que celebró el P. Elías Cabodevilla.

Como brisa del Espíritu
has pasado, Padre Pío.
)Qué nos dejas, dulce hermano,
lleno de dones divinos?
Te pusimos sobre el ara,
donde está solo el Santísimo,
pues tu sangre del costado
manaba de la de Cristo.
)Qué nos dejas, de regalo,
al darte el adiós sentido?

* * *
Un rosario perfumado
en vuestras manos prendido:
amad a la Madrecita
con la ternura de niño;
sentid que está a vuestro lado
para llevaros al Hijo,
que es la Madre de las Gracias
porque el Señor lo ha querido.

Mi vida os la han contado,
y me la habéis intuido:
soy un misterio de amor
como san Pablo lo ha dicho;
cristiano del Pueblo santo,
sacerdote capuchino.

Mi vida fue expiación
junto al altar del martirio;
mi vida fue intercesión
en el mismo sacrificio.
Mi vida, misericordia,
testigo del Compasivo.


Entrad en la Eucaristía,
id al Calvario conmigo;
no tengáis prisa en la Cruz
gustad a Dios que ha venido:
sentíos hostia purísima,
llorad al dulce cobijo.
Sentíos su comunión,
un corazón, un latido.
AYo soy toda de mi amado
y mi amado es todo mío@.

* * *
Pasé por Santa Verónica,
como un hermano acogido,
yo con vosotros me quedo:
(adiós en el Cuerpo Místico!

Casa de Santa Verónica, 30 de enero de 2006

 
 
;