viernes, 8 de febrero de 2013

353. Simón, rema mar adentro



 Homilía en el V domingo del tiempo ordinario, ciclo C
Lc 5, 1-11

Texto evangélico
Una vez que la gente se agolpaba en torno a él para oír la palabra de Dios, estando él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en la orilla; los pecadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes. Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: “Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca”. Respondió Simón y dio: “Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos cogió nada; pero, por tu palabra, echaré las redes”. Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús, diciendo: “Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador”.   Es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasó a Santiago y Juan, hijos de Zedebeo, que eran compañeros de Simón.
Y Jesús dijo a Simón: “No temas, desde ahora serás pescador de hombres”.
Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

Hermanos:

1. El domingo pasado quedamos admirados de la homilía de Jesús en su pueblo de Nazaret y de la secuencia que este episodio tuvo. Avanzamos un capítulo en el mismo Evangelio de san Lucas. pasando al capítulo 5, y hoy quedamos también admirados, pero a la contra: admirados de la vocación de Simón, un pecador que vio en Jesús la gloria de Dios, una vocación no menos grandiosa e importante que la vocación del profeta Isaías en el templo de Jerusalén, como narra la primera lectura. Isaías dice: “vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo. Junto a él estaban los serafines… y se gritaban uno a otro diciendo: ¡Santo, santo, santo es el Señor del universo, llena está la tierra de su gloria!” (Is 6,1-3).
Isaías fue introducido en la santidad de Dios y contempló la gloria de Dios, que es la irradiación de su santidad incandescente. Insistamos: no es menos lo que Simón, el pescador de Betsaida, ha contemplado en el lago de sus afanes. Ha visto la santidad de Dios, la gloria de Dios en Jesús de Nazaret; de aquí ha arrancado una vocación nueva de por vida, y en esta vocación se encuentra el sentido y la misión de la Iglesia en el mundo. El encuentro de la Iglesia con Cristo, significado en el primero de los apóstoles, Pedro, el pescador, nos da la razón y la misión de la Iglesia en la humanidad.

2. Pero vengamos al principio de la escena y ponderemos los detalles del texto escrito por san Lucas, que tienen tal fuerza de evocación.
Y lo primero que anota el narrador es que la gente se agolpaba en torno a él, ávida de oír la palabra de Dios. Esto fue entonces; y esto es hoy, hermanos. Estamos en el Año de la Fe, que el Papa ha convocado para animar la fe de los cristianos. Es alarmante el indiferentismo religioso. Si esto es cierto, no menos lo es la parte contraria. Nos recuerda el Papa en la carta convocatoria del año de la fe: “Como la samaritana, también el hombre actual puede sentir de nuevo la necesidad de acercarse al pozo para escuchar a Jesús, que invita a creer en él y a extraer el agua viva que mana de su fuente (cf. Jn 4, 14). Debemos descubrir de nuevo el gusto de alimentarnos con la Palabra de Dios, transmitida fielmente por la Iglesia, y el Pan de la vida, ofrecido como sustento a todos los que son sus discípulos (cf. Jn 6, 51)” (Porta fidei, 3).

3. Jesús está a la orilla, “de pie” anota el evangelista. Pide una barca, la de Simón, para apartarse unos metros de la gente, y hablar desde la barca. La barca va a ser el trono de Jesús, y desde la barca Jesús habla sentado. No es propiamente la figura de un orador político de campaña, que se alza y gesticula, y pone brazos y cuerpo al servicio de su mitin. Dice el texto sagrado que Jesús habla sentado, como sentado hoy en su trono de gloria sigue hablando hoy a la Iglesia, y como es uso que el Papa hable sentado, no porque sea un anciano, sino porque habla como maestro. En los parlamentos se habla de pie; Jesús habla sentado. Y en el ábside de nuestras iglesias Jesús, sentado, con el Evangelio abierto en sus manos nos explica el mensaje de Dios.

4. Terminada la predicación, le dice a Pedro: “Rema mar adentro”. Esta palabra la tomó el Papa Juan Pablo II para embarcar a la Iglesia rumbo al tercer milenio, y comenzaba así su carta titulada “Al comienzo del nuevo milenio” (Novo Millennio ineunte): “Al comienzo del nuevo milenio, mientras se cierra el Gran Jubileo en el que hemos celebrado los dos mil años del nacimiento de Jesús y se abre para la Iglesia una nueva etapa de su camino, resuenan en nuestro corazón las palabras con las que un día Jesús, después de haber hablado a la muchedumbre desde la barca de Simón, invitó al Apóstol a « remar mar adentro » para pescar: « Duc in altum » (Lc 5,4). Pedro y los primeros compañeros confiaron en la palabra de Cristo y echaron las redes. « Y habiéndolo hecho, recogieron una cantidad enorme de peces » (Lc 5,6).
El Papa que había comenzado su pontificado con aquellas célebres palabras: “No tengáis miedo. ¡Abrid las puertas a Cristo Redentor!”, culminado su pontificado, invitando a la Iglesia diciendo como Jesús: ¡Mar adentro! ¡Mar adentro!, que es por otra parte lo que está haciendo el Papa Benedicto.

5. Parece como si las olas se hubieran encrespado y que estamos pasando por momentos que no han sido tan crudos y difíciles desde los tiempos de la reforma en el siglo XVI. No importa: ¡mar adentro!, ¡mar adentro! Pedro y el sucesor de Pedro dicen: La noche ha sido dura y no hemos pescado nada, pero sobre tu palabra – es decir, sobre la fuerza de tu palabra – echaré las redes. Simón de familia era de oficio de pescador. Se diría que humanamente Simón sabía de pesca más que Jesús; pero Jesús es el Hijo de Dios…

6. “Por tu palabra echaré las redes” Es la voz de Pedro y la voz de la Iglesia. Es la hora de pescar, hermanos; las redes se van a reventar. No temas, desde ahora serás pescador de hombres.
Necesitamos escuchar en lo hondo del corazón las dos palabras de Jesús. La primera, No temas, porque nuestro corazón está apretado de temores. Y la segunda: Vete a pescar hombres.
No es una palabra agresiva, como externamente puede aparecer; es una palabra de solicitud y de amor.
Acaso necesitemos hoy ser más pescadores que pastores.
No temas, desde ahora serás pescador de hombres.
Señor Jesús, como Isaías te digo: Aquí estoy, mándame.
Y como Pedro: Por tu palabra echaré las redes.
Amén.

Guadalajara, Jal., viernes 8 febrero 2013.

Pescador de corazones
Cántico durante la comunión

1. Venga el profeta Isaías
aquí, a Genesaret,
si al Santo tres veces Santo
en Jesús lo quiere ver.

2. Simón lo vio y se rindió,
arrojándose a los pies:
¡Lejos de mí, mi Señor,
Santo ardiente de Israel!

3. Yo soy la nada ante ti,
y eres tú aquel que es,
yo soy mancha y pecador
y tú, luz del amanecer

4. No temas, Simón, no temas,
no puedes retroceder;
tú eres Simón, y ahora Pedro,
mi confidente te haré.

5. Hoy nace una vida nueva,
con cambio de timonel,
serás pescador de hombres
y mi palabra la red.

6. Deja el lago y sal al mundo
y vete a anunciar la Fe,
os envío, mis Apóstoles,
seréis mi palabra fiel.

* * *

7.  Y las redes se llenaron
a punto de reventar:
venid acá, compañeros,
y ayudadnos a cargar.

8. Las dos barcas se colmaron
a punto de naufragar,
y Jesús allí miraba,
buen barquero y capitán.

9. Jesús, mi Dios escondido,
dueño de tierra y de mar,
al signo de tu palabra
ya salimos a pescar.

10. Pescador de corazones,
tú no puedes fracasar,
nosotros en la faena…,
la pesca tuya será.

Guadalajara, domingo V del tiempo ordinario, 10 febrero 2013,
al eco interior de la homilía de hoy.


Como cántico de comunión con el Evangelio de hoy, puede verse: Mar adentro, Simón, junto a mí

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

 
;