lunes, 11 de febrero de 2013

355- Gracias al Papa Benedicto - Poema y oración de gratitud



Gracias al Papa Benedicto


«Queridísimos hermanos,
Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia.
Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando.
Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de San Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado.
Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.
Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos.
Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria.
Vaticano, 10 de febrero 2013.»

1. La Iglesia te dice Gracias,
santo Papa Benedicto,
por tu humildad y verdad,
siervo fiel de Jesucristo.

2. Si recordar es amar,
yo llevo dentro metido
tu recuerdo, padre amado,
con mis lágrimas ungido.

3. Ante la frente de Cristo
doblo mi frente contigo;
quisiste a su Esposa pura,
sin engaño ni prestigios.

4. La belleza del amor
es la luz de tus escritos,
y tu pasión de verdad
la defensa de los niños.

5. La Iglesia se siente hermosa
por tu valor que has sufrido,
y nosotros confortados
y en la fe comprometidos.

6. El Espíritu aletea,
la esperanza ha florecido,
y el Evangelio levanta
por tu voz nuevos testigos.

7.  Tu ancianidad de silencio,
de oblación y sacrificio
sea un manto de consuelo
para todos los discípulos.

8. Gracias sin fin, padre bueno,
de nosotros amadísimo;
corone dulce tus días
Jesús, tu amor indiviso. Amén.

Guadalajara, Jalisco, 11 de febrero de 2013
Al conocer la alocución del Papa a los Cardenales
Fr. Rufino María Grández Lecumberri, capuchino.



Post-scriptum.

Siguen los ecos de este día.


Cual huérfanos de repente
así nos hemos sentido;
en los ojos se veía
y en el pecho contenido,
y de pronto – sin pensarlo –
más católicos nos vimos.

Como un rayo fulminante
en medio de un cielo límpido,
el anuncio se lanzaba
en el corazón hendido.
Y ¡cuánto amor soterrado
se ha despertado al oírlo!;
no me sabía tan fiel,
tan débil, tan quebradizo,
tan Iglesia..., madrecita,
que tienes tan buenos hijos.
(Lo digo por nuestro Papa,
nuestro Papa Benedicto).

No quiero ver el espejo
por no ver mis ojos tibios;
la nostalgia del amor
en mis ojos ha llovido.

Mas las estrellas que brillan
no pierden luego su brillo,
y los sabios en silencio
siguen manando en sus libros,
y los humildes que rezan
aman con tiernos latidos.

No pretendo, Papa amado,
darte estos versos sencillos,
pero mi amor más sincero
ese sí yo te lo envío:
el ángel Gabriel lo lleve
suave a tu pecho y oído.

Tu bendición, tu plegaria,
alzando en cruz ese anillo,
pidiéndole al Buen Pastor
por mí, que quiero seguirlo. 
Amén.


11 febrero 2013.
R.M.G.
 

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Paz y Bien Hermano: Rufino Ma.
Hermosas palabras,
palabras que brotan incontenibles,
ante un suceso que de pronto nos perturba
pero, sacudiendo la cabeza, el corazón...
emerge el consuelo...
que confirma...
«para vernos más católicos».
Dios lo bendiga!!!

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