jueves, 21 de febrero de 2013

359. Benedicto XVI Poemario de fe y gratitud en la Despedida del Papa



Poemario de fe y gratitud en la Despedida del Papa


Hoy, dentro de una semana (28 febrero 2013), jueves, el Santo Padre Benedicto XVI, entregará a la Iglesia el ejercicio del servicio petrino, que con ejemplar entrega de padre y pastor ha llevado durante casi ocho años.
El día anterior, siendo miércoles, tendrá la audiencia pública, cuya asistencia – dicen – espera que sea “oceánica”, para expresar voluntariamente la gratitud de la Iglesia a este humilde servidor de la Viña del Señor.
Yo, humilde cristiano, quiero presentar también mi sentida gratitud con todo el amor que puedo. Dejo este Poemario con un sentido de fe y de gratitud. No es un sentimiento de última hora. Es un testimonio de primera hora, de mitad de la jornada y del final.
San Padre Benedicto: recibe mi admiración y gratitud de hermano en la Fe.
Santo Padre: recibe mi beso filial, lleno de ternura, que deposito en tu anillo de Pescador, y por ti en las manos de Cristo, el Señor, que te eligió.
La Virgen María, Madre del Señor, Mater ecclesiae, sea la dulce casa de tu ancianidad.
Santo Padre: Pido su bendición.
Guadalajara, Jalisco (México), 21 febrero 2013.
fr. Rufino María Grández Lecumberri, OFMCap.


I
Inauguración del Pontificado

Bendito sea Cristo en Benedicto
(Himno-Plegaria para la Liturgia)

El himno se compuso en esta ocasión y en este día, y se cantó como canto de comunión en aquella misa.

En la inauguración del pontificado de Benedicto XVI
al eco de la homilía pronunciada.

Escribimos este himno-oración, al haber escuchado su homilía en el día de hoy, inauguración de su pontificado. En la Misa ha recibido el Palio y el Anillo del Pescador. En torno a estos dos símbolos, que ha explicado el Papa en la homilía, está construido el himno.
Dicen las agencias: “La homilía se caracterizó por momentos de gran sinceridad, en los que los peregrinos interrumpieron al Papa 39 veces” (Zenit).

* * *
“… ¡Queridos amigos! En este momento no necesito presentar un programa de gobierno. Algún rasgo de lo que considero mi tarea, la he podido exponer ya en mi mensaje del miércoles, 20 de abril; no faltarán otras ocasiones para hacerlo. Mi verdadero programa de gobierno es no hacer mi voluntad, no seguir mis propias ideas, sino de ponerme, junto con toda la Iglesia, a la escucha de la palabra y de la voluntad del Señor y dejarme conducir por Él, de tal modo que sea él mismo quien conduzca a la Iglesia en esta hora de nuestra historia. En lugar de exponer un programa, desearía más bien intentar comentar simplemente los dos signos con los que se representa litúrgicamente el inicio del Ministerio Petrino; por lo demás, ambos signos reflejan también exactamente lo que se ha proclamado en las lecturas de hoy.
El primer signo es el palio, tejido de lana pura, que se me pone sobre los hombros. Este signo antiquísimo, que los Obispos de Roma llevan desde el siglo IV, puede ser considerado como una imagen del yugo de Cristo, que el Obispo de esta ciudad, el Siervo de los Siervos de Dios, toma sobre sus hombros. El yugo de Dios es la voluntad de Dios que nosotros acogemos. Y esta voluntad no es un peso exterior, que nos oprime y nos priva de la libertad. Conocer lo que Dios quiere, conocer cuál es la vía de la vida, era la alegría de Israel, su gran privilegio. Ésta es también nuestra alegría: la voluntad de Dios, en vez de alejarnos de nuestra propia identidad, nos purifica - quizás a veces de manera dolorosa - y nos hace volver de este modo a nosotros mismos. Y así, no servimos solamente Él, sino también a la salvación de todo el mundo, de toda la historia.
En realidad, el simbolismo del Palio es más concreto aún: la lana de cordero representa la oveja perdida, enferma o débil, que el pastor lleva a cuestas para conducirla a las aguas de la vida. La parábola de la oveja perdida, que el pastor busca en el desierto, fue para los Padres de la Iglesia una imagen del misterio de Cristo y de la Iglesia”.

* * *
“Quisiera ahora destacar todavía una cosa: tanto en la imagen del pastor como en la del pescador, emerge de manera muy explícita la llamad a la unidad. "Tengo , además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz y habrá un solo rebaño, un solo Pastor" (Jn 10, 16), dice Jesús al final del discurso del buen pastor. Y el relato de los 153 peces grandes termina con la gozosa constatación: "Y aunque eran tantos, no se rompió la red" (Jn 21, 11). (Ay de mí, Señor amado! ahora la red se ha roto, quisiéramos decir doloridos. Pero no, (no debemos estar tristes! Alegrémonos por tu promesa que no defrauda y hagamos todo lo posible para recorrer el camino hacia la unidad que tú has prometido. Hagamos memoria de ella en la oración al Señor, como mendigos; sí, Señor, acuérdate de lo que prometiste. (Haz que seamos un solo pastor y una sola grey! (No permitas que se rompa tu red y ayúdanos a ser servidores de la unidad!”

Bendito sea Cristo en Benedicto,
los hombros hoy cubiertos con su palio;
¡bendito Cristo, el único Pastor,
que en cielo y tierra guía a su rebaño!

De lana pura, piel de sus ovejas
está el pastor cubierto y abrigado;
la oveja del desierto allí la lleva,
gozoso por haberla ya encontrado.

El palio es suave  yugo del Maestro
querer y voluntad que se ha aceptado:
amor de Dios, que solo nos conduce
y oculto está detrás de ese cayado.

Oh Dios, Pastor Cordero, Pascua viva,
que muestras tu poder como inmolado,
al Papa Benedicto siervo tuyo,
protégelo y lleva de tu mano.

Ya tiene anillo Pedro el Pescador,
y sella y ata cuanto Dios ha atado;
que seas pescador de muchos mares
y veas que la red no se ha rasgado.

Oh Cristo Dios, tu Iglesia vive y ama,
pues vives tú, Jesús Resucitado:
(bendito Tú, hogar de toda gracia,
bendícenos, bendice a tu agraciado! Amén.

Cuautitlán Izcalli, Edo. de México, 24 de abril de 2005 (Domingo V de Pascua).


II
Bienvenido, Benedicto

Ante la visita del Papa a nuestra patria,
Santiago de Compostela y Barcelona, 6-7 noviembre 2010

1. Bienvenido, Santo Padre,
el de la túnica blanca,
con su paz y su sonrisa,
a nuestra querida patria.
Mensajero de Jesús,
humilde y sencillo Papa,
trabajador de la viña,
llamado por pura gracia.
¡Bienvenido, Benedicto,
de bondadosa mirada!

2. A tierra de santos viene
con mucha ciencia sagrada,
mas lo que más admiramos
es su alma, limpia y clara,
su transparencia y tersura,
su verdad apasionada,
sus confesiones y lágrimas,
su pureza bien mostrada.
¡Bienvenido, Benedicto,
Ángel de bella esperanza!

3. Timonel de pulso firme
de una barquilla agitada,
apóstol de grande fe,
que los pies de Cristo abraza,
peregrino hasta Santiago
romero en la caravana;
bienvenido a Cataluña,
piedra de flor y plegaria.
¡Bienvenido, Benedicto,
la Casa está preparada!

4. Custodio de la belleza,
jardinero de la Pascua,
teólogo combatiente
con la inspirada Palabra;
bienvenido, servidor
de la Iglesia, esposa amada,
de Jesús de Nazaret,
escritor de hermosas páginas.
¡Bienvenido, Benedicto,
a honda tierra cristiana!

5. Como a padre, como a hermano
en la fe que nos hermana,
nosotros le recibimos
como a Jesús que lo manda,
Sucesor de Pedro, Apóstol,
en la cátedra romana,
de la sangre de los mártires
émulo en amor y palma.
¡Bienvenido, Benedicto,
de corazón, muchas gracias!

Octubre 2010 /  Fr. Rufino María Grández



III
En la visita a México


Por ser Confesor de Cristo
te queremos, Benedicto.             

Millón y medio de jóvenes
en silencio te han oído,
y de sus almas abiertas
un grito les ha subido:
Tú eres, Jesús, el Mesías,
Tú, el Hijo de Dios vivo;
Tú eres, Jesús, la verdad,
en que me veo y habito.
Por ser Confesor de Cristo
te queremos, Benedicto.
                                                                                                                                                                                                           
2. No llegó Pedro a Jesús
por pensamientos sabidos;
la fe, susurro de cielo,
traspasa opinión y libros.
Es el hogar de Dios Padre,
que les ofrece a los hijos,
diálogo para empezar
y avanzar a lo infinito.
Por ser Confesor de Cristo
te queremos, Benedicto.

3. Y aquí su Iglesia levanta
sobre la fe de granito.
Jesús y su Iglesia son
un sacramento indiviso,
que sin la Iglesia no hay Pascua;
sin Pascua todo es ficticio,
y el icono del Viviente
estaría en el olvido.
Por ser Confesor de Cristo
te queremos, Benedicto.

4. Mas nadie ha encontrado a Cristo
que no quiera compartirlo,
Yo vuelvo de esta Jornada
como apóstol decidido:
es fuego que arde y que quiere
ver todo el mundo encendido
toque que hiere y deleita
y sabe a sabor divino.
Por ser Confesor de Cristo
te queremos, Benedicto.

5. Banderas de mil colores 
han hecho nuevos amigos,
abiertos a Cuatro Vientos
y en una fe reunidos.
Jornada Mundial de Jóvenes...
regresan a su destinos...,
arraigados y enrocados
en Jesús con nuevo brío.
Por ser Confesor de Cristo
te queremos, Benedicto.

En viaje Puebla – Aguascalientes, domingo 21 agosto 2011, para empezar mañana los Ejercicios espirituales a sacerdotes. Antes de salir de viaje, a las 11.00 de la mañana, yo había leído, con avidez, la homilía final del Papa en la XXVI Jornada Mundial de la Juventud en Madrid, y antes fui leyendo discursos y homilías. Sobre ese trasfondo hay que entender el mensaje de este poema.



IV
Bienvenido a México


Creyente luminoso, humilde y dulce

Santo Padre Benedicto, ¡bienvenido a México!
Humilde Salutación al Papa Benedicto XVI
(A los pies de El Cubilete, 23 marzo 2012)

Las revistas y periódicos escriben sobre la venida del Papa a México.
¿Yo tengo también una palabra, una opinión, una palabra de doctor…, o al menos de periodista?
No, no la tengo. Quizás porque hay tanto que pensar.
Pero tengo una palabra de amor, y aquí está.

Creyente luminoso, humilde y dulce,
Benedicto,
espejo de piedad y de coraje,
de todo corazón, ¡sed bienvenido!

En México, memoria y esperanza
de un tesoro crecido entre sencillos,
te sentirás muy tiernamente amado,
padre, y “apapachado” con cariño;
allí en lo alto te protege y cuida
el Corazón Divino.

Naciste todo entero y consagrado
para mirar a Dios con ojos limpios.
Tu tierra es la belleza y el amor,
que el pensamiento allí alcanza sentido;
y tu palabra cae suavemente,
y quien te escucha siente a un buen amigo.

El Céfiro que todo lo penetra,
del corazón conoce el entresijo,
y Espíritu de amor y de consuelo,
sabe cuarenta y siete mil delitos,
y más…, de cada uno nombre y vida,
que Dios es Padre tierno de sus hijos.

Clemente Papa, de dolor muy lleno,
en busca vamos, bien adoloridos,
de una palabra cierta que contagie
valor para acertar en el camino.

Acaso el Padre tenga reservada
adentro de tu pecho pensativo,
un hálito y estímulo seguro.
Si tú lo sabes, Papa Benedicto,
pastor del Buen Pastor, Jesús, el único,
en nombre del Señor, humilde, dinos.

Se llamará justicia, y más al fondo
tendrá otro nombre en el que yo me implico.
Humano soy, y nada humano, ajeno
y extraño considero a mi destino.

¡Bendito por venir entre nosotros!
Tu abrazo muy sincero recibimos.
Contigo celebramos, suplicamos.
Contigo, blanca túnica, Contigo.

La Virgen interceda,
y en todo brille Cristo,                                         

Puebla de los Ángeles, 20 marzo 2012


V
Felicitación en su 85 cumpleaños

Felicidades en Pascua
Felicitación sencilla al Papa Benedicto

El 16 de abril de 2012 el Santo Padre Benedicto XVI cumple 85 años; el día 19 de abril completa siete de pontificado.
Le felicitamos de corazón y con palabras sencillas, al ver la obra que Cristo está haciendo en él y a través de él en toda la Iglesia.

1. Felicidades en Pascua,
padre amado Benedicto,
Felicidades con flores,
¡Felicidades en Cristo!

2. Con el rumor del silencio
y el corazón florecido,
humildes y verdaderas,
¡Felicidades en Cristo!

3. Felicidades, Cristiano,
por las aguas del bautismo,
primero entre los hermanos,
¡Felicidades en Cristo!

4. Felicidades, Pastor,
por tu cayado y anillo,
por el palio de tus hombros,
¡Felicidades en Cristo!

5. Felicidades por ser
con  tanta luz tan sencillo,
por tu mirada calmada
¡Felicidades en Cristo!

6. Felicidades, piadoso,
en el Santo Sacrificio,
y en tus palabras valiente,
¡Felicidades en Cristo!

7. Felicidades brindando
con cristal y rojo vino,
por tu salud y alegría,
¡Felicidades en Cristo!

8. Felicidades de amor,
que así lo deseo y digo,
pidiendo tu bendición,
¡Felicidades en Cristo!

9. Felicidades con salmos
rogando por tu servicio,
brille Jesús en tus años,
¡Felicidades en Cristo!

10. Felicidades con gozo,
hoy y siempre agradecidos,
seas la paz de la Iglesia,
¡Felicidades en Cristo!

Alfaro, La Rioja (España) 15 abril 2012


VI
Felicitación de Navidad 2012

Nochebuena 2012: Canción para el Niño
del niño Joseph Ratzinger Benedicto

Los niños en Alemania le piden regalos al Niño Jesús en Navidad; en España los pedíamos y los piden en los santos Reyes, los Reyes Magos que vienen de Oriente.
Un niño llamado Joseph Ratzinger, que en 1934 tenía siete años y ocho meses, también le escribió al Niño Jesús una carta. A decir verdad, en el mismo papel iban tres cartas: la de su hermana María, seis años mayor que él, la de su hermano Georg, dos años más grande, y la suya. María pedía al Niño Jesús un libro de dibujar; Georg, que ya despuntaba como músico, quería la partitura de un canto. Y el pequeño Joseph ¿qué le pedía?
La carta, con la caligrafía propia del tiempo, decía así:


“Liebes Christkind!
Du schwebst bald auf die Erde hernieder. Du willst den Kindern Freude bereiten. Auch mir willst Du Freude bereiten. Ich wünsche mir den Volks-Schott, ein grünes Messkleid und ein Herz Jesu. Ich will immer brav sein.
Schönen Gruß von Joseph Ratzinger”.

“Querido Niño Jesús:
Pronto vas a bajar del cielo a la tierra. Tú quieres dar a los niños aegría. Y también a mí me quieres dar alegría. Yo quisiera para mí el Misal Volks-Schott, una casulla de celebrar verde y un Corazón de Jesús. Yo seré siempre bueno.
Saludos cariñosos de Joseph Ratzinger”.

Sucede que esta carta, guardada por su hermana María, ha ido a parar al pequeño Museo en que se ha convertido la casa natal de su padre en Marktl am Inn, en Baviera. Y recientemente se ha dado a conocer (publicación Bild, muy difundida de Alemania). De pequeño jugaba a misa con su hermano...  El Misal Schott era el Misa del conocido benedictino P. Anselmo Schott, de la abadía de Beuron, en dos versiones: la completa y la pupular.
Cuando el Papa, a la vuelta de 78 años, se ha vuelto a leer a sí mismo (cuenta su secretario particular) se emocionó y… sonrió. 
Y también yo, de cara a la Nochebuena, me he emocionado y…, convertido venturosamente en niño, he sonreído.
I
Primer tiempo: Allegro cantabile
1934 (7 años)


1. A ti, Jesús, yo te escribo
mi carta de Navidad,
tú regalas alegrías
porque a ti te gusta dar.
2. Tres regalos yo te pido
que no me puedes negar;
tú nos quieres a los niños
yo, niño, vengo a rogar.

3. El misalito “Volks-Schott”
que sirva para el altar,
con letras rojas y negras
en latín y en alemán.

4. Un misalito que tenga
todo lo que hay que rezar:
los santos y los domingos,
la Pascua y la Navidad.

5. Y las fiestas de la Virgen,
que es la Madre celestial,
y también las letanías
desde el principio al final.

6. Y una casulla preciosa,
casulla sacerdotal,
yo quiero ser sacerdote
y ya me quiero ensayar.

7.  Que sea casulla verde,
un verde primaveral,
como el Párroco se pone
en la Misa parroquial.

8. Que vaya bien a mi hermano,
y a mí, de menor edad,
y cuando llegue a ser Cura
otra nueva me darán.

9.  Y aun me queda otro regalo,
tercero para acabar:
que tres son los Reyes Magos,
Melchor, Gaspar, Baltasar.

10. Un “Corazón de Jesús”
a ti, Jesús de verdad,
que en el cielo todo tienes
y bien puedes regalar.
II
Segundo tiempo: Adagio 2012 (85 años)

1. Con alma de niño vuelvo,
Dios excelso a recordar;
verdades de niños son
semillas de eternidad.

2. Desde la Sede de Pedro
hoy, niño, quiero soñar
para pedir tres regalos:
Fe, Esperanza y Caridad.

3. Para mí los necesito,
pastorcito con morral,
que tú, Pastor de pastores,
entiendes de soledad.

4. Invicto amor de mis días,
a quien no negué jamás,
por mí y por todos suplico
cual hermano universal.

5. De obsequio un libro te traigo
con el que quise narrar
tu Nacimiento e Infancia
a toda la humanidad.

6. Y de tu Madre bendita
su santa virginidad;
cuando virgen concebía
fue regazo universal.

7. Yo, Ratzinger Benedicto,
al que hiciste mayoral,
me postro, beso y adoro
y pido unidad y paz.

8. Por ti, Jesús de Belén,
me hice tuitero ejemplar,
y a dos millones les digo:
Dios es amor sin rival.

9. Hermanos del mundo entero,
dejémonos siempre amar:
Dios es amor sin retorno,
y la prueba es Navidad.

10. Sea el amor nuestra estrella,
amor de Dios nuestro pan,
amor que Dios nos comparte
y en él nos quiere abrazar.

Guadalajara, Jalisco, 22 diciembre 2012.
Con sentimientos de niño Rufino María Grández

Postdata (27 diciembre 2012)

En el twitter recién abierto por el Papa (12 de diciembre de 2012) le preguntan el día 24 de diciembre: "¿Qué tradición familiar navideña de tu niñez recuerdas todavía?" La respuesta del Papa el mismo día era: "Poner juntos el nacimiento en mi casa, que tanto nos gustaba. Cada año añadíamos figuras nuevas, y usábamos musgo para decorarlo".
Esta respuesta está en plena consonancia con lo que él escribió en "Mi vida. Recuerdos 1927-1977"  (Ediciones Encuentro. 4a ed. 2005: "El año litúrgico daba al tiempo su ritmo y yo lo percibí ya de niño, es más, precisamente por ser niño, con gran alegría y agradecimiento. En el tiempo de Adviento, por la mañana temprano, se celebraban con gran solemnidad las misas Rorate en la iglesia aún a oscuras, solo iluminada por la luz de las velas. La espera gozosa de la Navidad daba a aquellos días melancólicos un sello muy especial. Cada año nuestro Nacimiento aumentaba con alguna figura y era siempre motivo de gran alegría ir con mi padre al bosque coger musgo, enebro y ramitas de abeto" (p. 39).


VII
Gracias

Gracias al Papa Benedicto
Poema y oración de gratitud


«Queridísimos hermanos,
Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia.
Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando.
Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de San Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado.
Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.
Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos.
Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria.
Vaticano, 10 de febrero 2013.»

1. La Iglesia te dice Gracias,
santo Papa Benedicto,
por tu humildad y verdad,
siervo fiel de Jesucristo.

2. Si recordar es amar,
yo llevo dentro metido
tu recuerdo, padre amado,
con mis lágrimas ungido.

3. Ante la frente de Cristo
doblo mi frente contigo;
quisiste a su Esposa pura,
sin engaño ni prestigios.

4. La belleza del amor
es la luz de tus escritos,
y tu pasión de verdad
la defensa de los niños.

5. La Iglesia se siente hermosa
por tu valor que has sufrido,
y nosotros confortados
y en la fe comprometidos.
6. El Espíritu aletea,
la esperanza ha florecido,
y el Evangelio levanta
por tu voz nuevos testigos.

7.  Tu ancianidad de silencio,
de oblación y sacrificio
sea un manto de consuelo
para todos los discípulos.

8. Gracias sin fin, padre bueno,
de nosotros amadísimo;
corone dulce tus días
Jesús, tu amor indiviso. Amén.

Guadalajara, Jalisco, 11 de febrero de 2013 Al conocer la alocución del Papa a los Cardenales
Fr. Rufino María Grández Lecumberri, capuchino.


Post-scriptum.
Siguen los ecos de este día.

Cual huérfanos de repente
así nos hemos sentido;
en los ojos se veía
y en el pecho contenido,
y de pronto – sin pensarlo –
más católicos nos vimos.

Como un rayo fulminante
en medio de un cielo límpido,
el anuncio se lanzaba
en el corazón hendido.
Y ¡cuánto amor soterrado
se ha despertado al oírlo!;
no me sabía tan fiel,
tan débil, tan quebradizo,
tan Iglesia..., madrecita,
que tienes tan buenos hijos.
(Lo digo por nuestro Papa,
nuestro Papa Benedicto).

No quiero ver el espejo
por no ver mis ojos tibios;
la nostalgia del amor
en mis ojos ha llovido.

Mas las estrellas que brillan
no pierden luego su brillo,
y los sabios en silencio
siguen manando en sus libros,
y los humildes que rezan
aman con tiernos latidos.

No pretendo, Papa amado,
darte estos versos sencillos,
pero mi amor más sincero
ese sí yo te lo envío:
el ángel Gabriel lo lleve
suave a tu pecho y oído.

Tu bendición, tu plegaria,
alzando en cruz ese anillo,
pidiéndole al Buen Pastor
por mí, que quiero seguirlo. Amén,

11 febrero 2013.
R.M.G.

 En Roma, 5 mayo 2010, con motivo de mis 50 años de sacerdote


Una reflexión nuestra en torno al Papa Benedicto XVI puederse en este mismos blog de "Las hermosas palabras del Señor", n. 356: El Papa y un sueño de amor por la Iglesia





Post-data al día siguiente,
en la fiesta de la Cátedra de San Pedro

Reflexión y Meditación
Cátedra de Pedro y elección del Cucesor de Pedro

No interrumpe la armonía serena de la Cuaresma el que hoy, 22 de febrero, viernes de la primera semana de Cuaresma en la presente ocasión, celebremos una fiesta de especial significado sacramental: la Cátedra de Pedro.
No solamente no la interrumpe, sino que acontece, de modo providencial y oportuno, en los días en que el Papa Benedicto XVI, sucesor no de Juan Pablo II, sino de Pedro, está haciendo sus Ejercicios Espirituales con la Curia Romana.
Al abrir el libro de la Liturgia de las Horas, se nos dice en la introducción que esta fiesta ya se celebraba en el siglo IV. Efectivamente, el “Calendarium Romanum” (Roma, 1969) nos instruye en su “comentario histórico del calendario instaurado”: “Día 22 de febrero: Cátedra de S. Pedro: El Natale Petri de cathedra el 22 de febrero ya es atestiguado en la Depositio Martyrum (año 354). Ya sabemos que en este martirologio titulado Depositio Martyrum informa que la solemnidad de los Santos Pedro y Pablo el 29 de junio tuvo su origen como tal en 258 (véase o.c., p. 96).
Dos fiestas diferentes, que tienen su sentido específico en la armonía de la liturgia. La fiesta de hoy quiere significar “la unidad de la Iglesia, fundado sobre el Apóstol” (Introducción en la Liturgia de las Horas).
Avanzamos en el libro y nos encontramos con la sorpresa de que el texto de S. León Magno (papa del 440 al 461) un sermón, registrado como “sermón 4 en el aniversario de su entronización” (el original latino dice: sermo 4 de natali ipsius, que hoy traduciríamos “del inicio de su pontificado”).
Hemos hablado hasta hace poco de la “entronización” del Papa, de la “Coronación” del Papa. ¡Qué despiste! Entronización porque el Papa subía al “trono”, un trono con tres coronas, la Tiara. Pablo VI usó la tiara, pero a las pocas semanas se desprendiendo de ella dejando a los papas que vinieran después la facultad de usarla o no. Ninguno la ha usado.
Ya esos signos “no se compadecen” (diríamos con el castellano clásico) con la figura de la autoridad de humildad, de servicio, de lavar los pies… que Jesús quiso para quienes están al frente de los hermanos…
(Las instituciones “pontificias” suelen llevar en su escudo la tiara, por ejemplo, Seminario Pontificio de… Hay que ir quitando esas tiaras, signo de poderes que no existen)
Seguramente que tampoco ni la Teología ni el Derecho Canónico ha llegado a esa forma de ejercicio del primado, que, como cristianos estudiosos del Evangelio, nos convenza.
Hay que alabar al beato Juan Pablo II en su deseo de abrir nuevos caminos para el ejercicio del servicio que le compete a Pedro como garante de la unidad de la Iglesia. Decía así en su encíclica “Ut unum sint” (1995):

“… El Obispo de Roma, con el poder y la autoridad sin los cuales esta función sería ilusoria, debe asegurar la comunión de todas las Iglesias. Por esta razón, es el primero entre los servidores de la unidad. Este primado se ejerce en varios niveles, que se refieren a la vigilancia sobre la trasmisión de la Palabra, la celebración sacramental y litúrgica, la misión, la disciplina y la vida cristiana. Corresponde al Sucesor de Pedro recordar las exigencias del bien común de la Iglesia, si alguien estuviera tentado de olvidarlo en función de sus propios intereses. Tiene el deber de advertir, poner en guardia, declarar a veces inconciliable con la unidad de fe esta o aquella opinión que se difunde. Cuando las circunstancias lo exigen, habla en nombre de todos los Pastores en comunión con él. Puede incluso —en condiciones bien precisas, señaladas por el Concilio Vaticano I— declarar ex cathedra que una doctrina pertenece al depósito de la fe. Testimoniando así la verdad, sirve a la unidad” (n. 94).

Me conmueve especialmente leer estas frases:
“… De este modo el primado ejercía su función de unidad. Dirigiéndome al Patriarca ecuménico, Su Santidad Dimitrios I, he afirmado ser consciente de que « por razones muy diversas, y contra la voluntad de unos y otros, lo que debía ser un servicio pudo manifestarse bajo una luz bastante distinta. Pero por el deseo de obedecer verdaderamente a la voluntad de Cristo, me considero llamado, como Obispo de Roma, a ejercer ese ministerio Que el Espíritu Santo nos dé su luz e ilumine a todos los Pastores y teólogos de nuestras Iglesias para que busquemos, por supuesto juntos, las formas con las que este ministerio pueda realizar un servicio de fe y de amor reconocido por unos y otros » (n. 95).

 En el Evangelio de esa fiesta de la Cátedra de S. Pedro Jesús llama “Bienaventurado” a Simón, a quien le cambia el nombre, porque lo que él confiesa no se lo ha podido decir nadie, absolutamente nadie – no hay filosofía humana que pueda alcanzar la confesión de Jesús -, no se lo ha discurrido Pedro; ha sido una revelación, un don del Padre del cielo. Sobre este don se fundamenta la Iglesia.
Entre los Cardenales que se reunirán los próximos días para la elección del Sucesor de Pedro:
1)      Hay hombres de cualidades eminentísimas: en ciencia, en prudencia, en sensibilidad para la hora actual…
2)      Pero ninguno de ellos, con todas sus cualidades, es “capaz” de quedar al frente de la Iglesia como agente de unidad y transmisor de la misericordia divina. No hay ninguno digno: ni hay ni puede haberlo.
3)      La elección – que requiere un discernimiento humano, agotando, en lo posible, los recursos del discernimiento, con todas las variables que entran en el mismo, con tantas pareceres encontrados, todos ellos legítimos … - la elección, al fin, es un acto “sacramental” para aceptar al elegido como don de Jesucristo a su Iglesia. Sean cuales sean sus cualidades y sus necesarias limitaciones, será el legítimo Papa. Él, en unidad con toda la Iglesia, y en humilde escucha a los hermanos separados, deberá saber cuáles son sus poderes de servicio y cuáles no; qué signo de poder humano tiene que alejar de sí.

Son reflexiones y meditaciones en la Cátedra de Pedro, en unidad de fe con el Papa Benedicto y demás hermanos de la Curia Romana que se encuentran en los Ejercicios Espirituales.

Guadalajara, Jal., 22 febrero 2013.
 

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