miércoles, 3 de abril de 2013

378. Medjugorje - Vivencias de peregrino



TIERRA SANTA Y MEDJUGORJE
Recordatorio y ofrenda – Medjugorje, 4 abril 2013
Romance de sobremesa

De Medjugorje hay mucho que hablar y más que callar, porque Medjugorje es un lugar de perdón y de Eucaristía, un lugar de paz. La Gospa (la Virgen) es la Madre de la paz en esta tierra horriblemente herida en la guerra que acabó con la ex-Yugoslavia (1991-1998). Ayer visitamos Mostar, bellísima ciudad entre estas montañas, ciudad horriblemente herida por la geuerra fratricidad en 1993.
Parece increíble que un compañero de peregrinación me comparta: Es la segunda vez que vez que vengo. La primera fue el festival de la Juventud que se celebra al final de julio. Éramos 572 sacerdotes y 65.000 jóvenes.
¿Qué tiene, pues, la Virgen María, que tan dulcemente atrae, y justamente a la juventud? Una gran esperanza está amaneciendo, y María de Nazaret silenciosamente está presente.
Al coronar nuestra peregrinación dedico a mis 45 compañeros, familia de peregrinación estos versos de sobremesa. Con amor.




Volvimos de Tierra Santa
con ojos iluminados.
Nazaret, tras el Carmelo,
nos brindó el primer abrazo.
¡Qué dulce estar con María,
dulcemente recordando,
con el saludo del ángel,
a Jesús, Verbo Encarnado!
De Nazaret al Tabor
a contemplar extasiados
con Pedro, Santiago y Juan
a Jesús Transfigurado.
Estaba en la Eucaristía,
lo vimos al adorarlo.
Al regreso a Nazaret
a Bodas nos invitaron,
que en Caná de Galilea
ya la estaban celebrando,
y el vino mejor tenían
para nosotros guardado.
En Caná los matrimonios
sus promesas renovaron.
Tabgha, Cafarnaúm,
la travesía del Lago,
y las Bienaventuranzas
de aquellos divinos labios.
Ya dejamos Nazaret,
Territorios ocupados,
y llegamos a Siquén,
Pozo de amores sagrados:
"Cinco maridos tuviste,
Con todos has fracasado,
Soy el Mesías que esperas,
que tu vida te ha contado”.
Por la ruta del Jordán
fuimos bajando, bajando,
renovamos el bautismo
donde él fuera bautizamos.
Más allá de Jericó
hasta el Mar Muerto llegamos.
Y era hora de volver,
la tarde de Jueves Santo.
En Betania donde vive
el Padre que va guiando,
casa de Marta y María,
Jueves Santo celebramos.
Por la Vía Dolorosa
a Jesús acompañamos;
y luego en Getsemaní
su Pasión conmemoramos.
Llegó la Pascua sagrada
con el cordero inmolado:
A la Victima pascual,
a Jesús resucitado
en el Huerto reunidos
aquella Noche cantamos.
Vive el Viviente en mi pecho;
mi vida se la he entregado,
y por siempre vivirá
hasta que llegue el abrazo,
Con el gozoso aleluya
y el corazón renovado,
a Belén con los pastores
nos fuimos peregrinando.
La foto para el recuerdo
allí juntos nos tomamos.
La Encarnación y la Cruz,
todo el amor derramado,
Ascensión, Pentecostés,
todo es uno y se ha juntado
en la santa Eucaristía
y en el amor entre hermanos.

Terminó Jerusalén,
mas un precioso regalo,
en Medjugorje tenía
nuestra Madre preparado.
Es la Reina de la paz
y la paz en mí ha dejado.
El perdón y la verdad
mi corazón han sanado,
y una nueva primavera
en mi vida es el milagro:
seré todo de Jesús,
seré siempre buen cristiano,
abierto para el servicio
llevando con entusiasmo
el amor que he recibido 
y que yo quiero entregarlo.

Con Verónica, una de las hijas de la familia
que nos recibió en la pensión

1 comentarios:

Anónimo dijo...

MUY ESTIMADO P. RUFINO:
LE DESEO UN FELIZ VIAJE DE REGRESO A MÉXICO.-
SI SU SALUD Y SU TRABAJO SE LO PERMITEN, ME GUSTARÍA RECIBIR SUS NOTICIAS A TRAVÉS DEL CORREO ELECTRÓNICO.-
CORDIALMENTE LE SALUDO.-
JUAN JOSÓ.-

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