martes, 9 de abril de 2013

381. La Anunciación en Pascua - Consagración mariana y voces del corazón

La Anunciación en Pascua:
 Consagración mariana 
y voces del corazón


1. Ayer, lunes de la segunda semana de Pascua (8 de abril del año de gracia 2013) era la Anunciación del Señor, fiesta de primerísima categoría, que no pudo celebrarse en su día del Calendario (25 de marzo), porque aquel día era Semana Santa, y tanto la Semana Santa como toda la octava pascual tiene un carácter único en la liturgia sagrada. No se suprimió la fiesta, como habría ocurrido caso de ser una celebración menor, sino que fue desplazada al primer día posible. Celebramos, pues, la Anunciación del Señor  dentro de la Pascua del Señor.
En realidad, ese es el lugar nativo de todas las fiestas, de todas las celebraciones cristianas; todos ellas son hijas de la Pascua. Y esto tiene una aplicación muy particular al texto evangélico que nos la transmite: el Evangelio de la Infancia. El Evangelio de la Infancia nació del Evangelio de la Resurrección. Quien explica Sagrada Escritura podrá decir sin especial escándalos de lso oyentes, que han avanzado por lso caminos de la Biblia. Les dirá:
- Al principio fue la Pascua.
- Y con la Pascua, la Pasión y Muerte del señor, formando todo un uno, un relato muy dilatado en el conjunto de los Evangelios. 
- Y desde aquí se recordó y nació el Evangelio de la vida pública de jesús.
- Al final de todo, y en unión con todo lo anterior, fue el anuncio y la infancia de Jesús, el Evangelio de la Infancia, cuando al vida inicial se había consolidado, cuando el cumplimiento de las profecías era claro, cuando la vida toda de Jesús había sido iluminada. De modo que el Evangelio de la Infancia no es El Evangelio del niño Jesús que iniciaba su vida, sino el Evangelio de la Infancia de Jesús Resucitado. Y de esta manera el Evangelio de la Infancia rezuma todo él pura y divina teología; y en él la Virgen María entra en escena, cuando su Hijo ha resucitado.  Estas son las claves. Así para el teólogo y también para el creyente que no pasó por las aulas universitarias de la Sacra Theologia, pero que fue educado sólidamente en los fundamentos de la fe,    

2. La Anunciación a María (la Anunciación del Señor) de Lucas es una página celestial.  Piense el lector que no está escuchando el relato de una "crónica" de aquello que pasó o que pudo haber pasado... No es una Crónica para los fastos de la historia humana. Es puramente un retazo de Evangelio, una página desprendida de Jesús Resucitado.
Esta historia en el mundo es Nazareth, entonces pequeña aldea no nombrada en el Antiguo Testamento. Allí fue enviado el Ángel del anuncio, Gabriel. Venía "de parte de Dios".
La persona a quien se dirige es "una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David". Contemplemos a la "virgen desposada" en el centro de la escena. El Evangelio dice: "el nombre de la virgen era María", la Virgen María.
Ni de este relato, ni del relato de Mateo - pienso como exegeta (séame permitido usar este honroso oficio) - se podrá sacar la conclusión de que el texto evangélico pretenda dar detalles sobre la condición de aquel desposorio como para concluir, como algunos lo han pretendido, que Jesús viniera al mundo fuera de los tiempos reglamentarios de un matrimonio judío, de manera que Jesús viniera al mundo fuera del tiempo permitido..., hijo de una mujer bajo sospecha por este comportamiento; pero esta es una cuestión de gramática, demasiado técnica para el comentario espiritual que ahora me ocupa.
El Ángel la saluda, y el saludo excede toda expectativa: es un saludo celestial. Por eso, la virgen que se llamaba María, ya dentrod el terreno divino, queda turbada ante Dios que irrumpe en la historia.   
El Ángel le dice: "No temas, María - el Ángel sabe que la Virse se llama María - porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y le pondrá por nombre Jesús". Ahora el centro es Jesús, Jesús es todo el Antiguo Testamento que desemboca en el seno de María, recogido por la profecía de Natán a David. Jesús es todo el proyecto de Dios para la Historia.
María, virgen prudente, pregunta: "Cómo será eso, pues no conozco varón?".
Y el Ángel, de parte de Dios, anuncia la nueva Creación: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti..." 
Entonces María, en el ápice de la Historia, dijo: "He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra".
 Nazareth, en nuestra peregrinación,
marzo 2013

3. La Teología ha reflexionado sobre esta palabra. Tenemos a Dios frente a la criatura, hija de Adán. La Voluntad de Dios es absoluta y cumple lo que desea; pero la voluntad humana de pro sí es contingente, pues bien sabemso que ahora sí queremso y ahora no queremos. ¿Cómo es posible que un designio eterno de Encarnación se sujete a una voluntad humana contingente, capaz del sí, capaz del no, y capaz también de la duda...?  Dice el Concilio: "Pero el Padre de la misericordia quiso que precediera a la encarnación la aceptación de la Madre predestinada, para que de esta manera, así como la mujer contribuyó a la muerte, también la mujer contribuyese a la vida" (Lumen gentium, 56).
Quiso Dios que precediera el consentimeinto de una mujer; María lo dio sin vacilar, sin dudar, vertida totalmente a la Voluntad de Dios que se le proponía. Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros (Jn 1,14). María es elevada al rango de lo divino, fungiendo cual esposa del Espíritu Santo.

4. María en la Anunciación está indicando a toda la Iglesia cuál es la consagración a Dios, total, pura y perfecta, ñla que corersponde cada cristiano - a mí - que en el bautismo he sido santificado y consagrado.
Dios la consagra toda para sí y María accede a esta consagración entera e irreversibel. María será toda de Dios, solo de Dios; toda de su Hijo y sola de su Hijo. Jesýs y María son la unidad pura del amor.

5. La piedad cristiana, avanzando por estos caminos, ha visto que María también es una oferta para mí para que yo sea todo de Dios con ella, guiado por ella bajo su protección maternal. Fue San Luis María Grignion de Montfort quiene scribió el Tratado de la verdadera devoción a la santísima Virgen para hablarnos de esta cosnagración a María y alcanzar por ella al Verbo Encarnado. Ya los santos Padres - san Ambrosio, comentando el Magníficat - habían dicho: Habite en cada uno el alma de María para alabar a Dios. San Luis María entendió que esa devoción a María, que culmina en la consagración a ella para vivir de cara a Jesús "con María, por María, en María y para María" era un sublime secreto de amor. Por eso escribiél El Secreto de la verdadera devoción a la Virgen María, que comeinza con estas palabras:

Aquí tienes, alma predestinada, un secreto que me ha enseñado el Altísimo, y que en ningún libro antiguo ni moderno he podido encontrar. Voy a confiártelo con la gracia del Espíritu Santo; pero con estas condiciones:

a)  Que no lo comuniques sino a las personas que lo merezcan, por sus oraciones, sus mortificaciones, sus limosnas, sus persecuciones, su abnegación y su celo por el bien de las almas.

b) Que te valgas de él para hacerte santa y espiritual; porque la importancia de este secreto se mide por el uso que de él se hace. Cuidado con cruzarte de brazos, sin trabajar; que mi secreto se convertirá en veneno y vendrá a ser tu condenación.

c) Que todos los días de tu vida des gracias a Dios, por el favor que te hace al enseñarte un secreto que no mereces saber. Y a medida que lo vayas poniendo en práctica en las acciones ordinarias de la vida, comprenderás su precio y excelencia; que, al principio, por la multitud y gravedad de los pecados y aficiones secretas que te atan, sólo imperfectamente lo conocerás.

 La Virgen María se aparece a santa Catalina Labouré, 
Hija de la Caridad, en Paris (rue du Bac), 1830, y conversa con ella.
La Medalla Milagrosa

Y justamente la fiesta es la Anunciación era la fiesta, por excelencia, de al consagración. 
A Cristo toda la gloria por los siglos de los siglos, Amén.
Guadalajara, 9 abril 2013 
   

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

 
;