martes, 16 de abril de 2013

383. Francisco a los pies del Papa Francisco

Francisco a los pies del papa Francisco

Sentido espiritual del día 16 de abril
en la familia franciscana



El 16 de abril es para la familia franciscana una fecha muy querida. Evoca aquel momento feliz en que Francisco y sus primeros compañeros, cuando el grupo eran ya doce hermanos, como los doce Apóstoles fueron a los pies del Papa Inocencio III y presentaron su proyecto de vida y el Señor Papa lo aprobó. Escribirá Francisco en su Testamento: "El Señor me reveló que debía vivir según la forma del santo Evangelio, y yo en pocas y sencillas palabras lo hice escribir y el Señor Papa me lo confirmó".
El Propositum vitae evangelicae que Francisco presentó en breve escrito al Papa Inocencio III, junto con sus hermanos, es la llama pura y viva de nuestra vida evangélica, y es la referencia primaria de nuestro carisma, si el Señor nos concede la gracia de leerlo e interpretarlo, cuando ya no existe el escrito que existió, a la luz del Espíritu. 
En virtud de aquella aprobación oral nosotros somos Orden de San Francisco. Posteriormente el IV Concilio de Letrán (1216) prohibiría la aprobación de nuevas Reglas. Las nuevas familias religiosas tenían que aceptar una de las Reglas existentes. Cuando se aprobó la versión definitiva de neustra Regla por el Papa Honorio IV (29 noviembre 1223), se reconfirmaba la Regla ya verbalmente aprobada.

Tradicionalmente la Profesión de San Francisco la ha celebrado la Orden el 16 de abril, pero en los recientes calendarios esta memoria ya no se tiene en consideración.
En el Manual Seráfico de los FF. Menores Capuchinos para las Provincias de España y de sus Custodias y Misiones (Madrid 1948), vigente hasta las Constituciones que siguieron al Concilio (1968), se decía:

Aniversario de la fundación de nuestra Orden (n. 166). El día 16 de abril se celebra el aniversario de la fundación definitiva de nuestra Orden seráfica, mediante la Profesión de nuestro seráfico Padre. Con tal motivo, el Superior, después de Completas, dará a la comunidad una plática-meditación sobre la gracia de la vocación franciscana y sobre el grande beneficio que el Señor nos ha concedido al escogernos para hijos de tan admirable Patriarca (Nota. Se ha de saber que en el horario normal de la comunidad, al rezo de Completas seguía la meditación del tarde, todo ello antes de la cena. La “Indulgencia” era la última oración del día. Véase n. 205). A continuación todos los religiosos renueven en común la profesión, pronunciando la fórmula en voz alta ante la imagen de la Santísima Virgen y la reliquia del seráfico Padre, adornados con luces y flores en el altarcito del coro.


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Para quienes desean más detalles, podemos acudir a historiadores expertos en estos asuntos. Cito al benemérito P. Ignacio Omaecheverría, OFM.

1208: Los primeros compañeros. Se le asocian a Francisco los primeros compañeros, fray Bernardo de Quintavalle y fray Pedro Cattani: 16 de abril de 1208.
Se les agrega fray Gil en la Porciúncula, en la fiesta de san Jorge, "duobus annis post conversionem beati Francisci", "dos años después de la conversión del bienaventurado Francisco" (Scripta fratris Leonis-Vita beati Aegidii, ed. Lemmens, Quaracchi 1901, 37-63), mientras "conversionis eius tertius annus agebatur", "se encontraba en el tercer año de su conversión" (1 Cel 21): 23 de abril de 1208.
Primer ensayo de viaje apostólico para cumplir el Evangelio de la misión de los Apóstoles (Francisco y fray Gil van a las Marcas), volviendo al poco tiempo a la Porciúncula, donde tienen ya su "domuncula" y donde se les agregan tres nuevos compañeros (TC 32-35): Verano de 1208.
Segundo viaje apostólico: Francisco, al valle de Rieti; fray Bernardo y fray Gil, a Florencia... (AP 20-23; TC 39-40).
Al volver a la Porciúncula a fines de 1208 o a principios de 1209, se les agregan nuevos compañeros (1 Cel 31).
Constituyen la primitiva fraternidad fray Sabatino, fray Morico, fray Juan Capella; algo más tarde, fray Felipe Longo; y finalmente fray Ángel Tancredi, fray Juan de S. Costanzo, fray Bárbaro de Asís, fray Bernardo de Vigilante; los cuales, sumados a los pioneros de la primera hora, fray Bernardo de Quintavalle, fray Pedro Cattani y fray Gil, con el fundador San Francisco, hacen el número de doce.
1209: Aprobación pontificia de la «forma vitae» primitiva. Muchos se inclinan a señalar el 16 abril de 1210 como fecha de la aprobación pontificia de la "forma de vida" de San Francisco por Inocencio III. Debe observarse que en 1210 el 16 abril fue Viernes Santo, día poco apto para una audiencia pontificia. No fue, pues, el 16 de abril de 1210; ni fue probablemente en 1210, sino en 1209. Recuérdese que en 1209 Inocencio III está fuera de Roma, en Viterbo, desde el 25 de mayo al 2 de octubre. Por otra parte, el asunto de San Francisco no se despacha en un solo día, puesto que en la primera audiencia el Papa aplaza la solución del asunto, recomendando al Santo que ore para que se conozca mejor la voluntad divina. Habrá que suponer por lo tanto que el Santo estuvo en Roma durante el mes de abril, después de la Pascua, que en 1209 cayó el 29 de marzo. La aprobación pudo de hecho tener lugar el 16 de abril, jueves de la segunda semana de Pascua, pero no consta históricamente”. (Datos que tomamos del sitio: franciscanos.org).

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Cuando llegó el año 2009 la familia franciscana celebró el VIII centenario de lo que se llamó con exactitud “la gracia de los orígenes”.  Los ministros generales – según recuerdo – evocando el gesto de Francisco renovaron su profesión en manos del Papa Benedicto XVI. Aquí en México se hizo una celebración solemne pro este motivo en la Basílica de Guadalupe, en la Villa.

Estos recuerdos vuelven a mi corazón con una llamada especial hoy, 16 de abril de 2013, cuando nuestro Papa de hace poco más de un mes se llama Francisco, y, como nos lo ha dicho varias veces, ha sido por Francisco de Asís, en el cual él ve: los Pobres, la Paz, la Fraternidad.


Hoy, pues, Francisco – la humilde familia franciscana – quiere sencillamente, sin servilismo, pero con verdad y sinceridad, a los pies de Papa Francisco, para decirle:
Santo Padre, su sueño de una Iglesia humilde, sencilla, pura, fraterna, ajena a todo poder humano, que quiere besar los pies de los más desprotegidos (sueño que sin duda vibraba y vibra en nuestro amadísimo Benedicto XVI, con otro talante humano), su sueño… es nuestro sueño.
El camino de la Iglesia no es otro que el Evangelio. Y el Evangelio que Jesús ha proclamado son las Bienaventuranzas: Bienaventurados los pobres, los mansos, los que lloran, los que tienen hambre y sed de la justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los que trabajan por la paz.
Santo Padre, estamos con usted, oramos por usted, soñamos con usted. El Papa Inocencio III soñó que un hombrecillo de mínima apariencia sostenía a San Juan de Letrán, que se derrumbaba. Y el hombrecillo era Francesco. Usted ha escogido ese nombre para que el nombre mismo sea su programa. Soñamos con Su Santidad…
Rece por nosotros para que el proyecto de Francisco que el Señor Papa lo aprobó sea nuestro humilde y firme proyecto, “propósito de vida evangélica”. Nosotros rezaremos por usted, unidos a toda la cristiandad.
De corazón.
Hoy renovamos los votos que un día prometimos de vivir como hermanos en obediencia, pobreza y castidad. Amén.

Guadalajara, Jalisco, 16 abril 2013.

fr. Rufino María Grández

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