sábado, 20 de abril de 2013

386. De la “Divina Pastora” a la “Madre del Buen Pastor”



Meditación y reflexión
Que dedico muy especialmente a mis hermanos capuchinos 
de España y de América


1. Hoy es la Divina Pastora; es la Divina Pastora, porque es sábado precedente a mañana, Domingo del Buen Pastor. El Domingo no está adornado con este título, porque es uso de la liturgia no dedicar Domingo a títulos especiales (por eso es un tanto sorprendente que el Domingo II de Pascua sea el “Domingo de la Divina misericordia”), pero es el Domingo del Buen Pastor en razón de que todos los años se lee una perícopa de Jn 10, con Jesús como Buen Pastor.
A propósito, la dulce expresión que cae de labios de Jesús: “Yo soy el Buen Pastor” (Jn 10,11, que se repite en el v. 14) en griego suena así: Ego eimí ho poimén ho kalós. Yo soy el pastor hermoso. Sin duda que ha traducido correctamente el latín (lo mismo san Jerónimo que la Nueva Vulgata) cuando ha vertido: Ego sum pastor bonus. Bondad y belleza, que, al final, se estrechan y se confunden.
Pero vengamos a la Pastora. Qué lindo sería que pudiéramos llamarle la Bella Pastora, a ella que, también aplicando una expresión de las Escrituras sapienciales, la llamamos la Madre del Amor hermoso: Ego mater pulchrae dilectionis, et timoris, et agnitionis, et sanctae spei (Sir 24,24).

2. Hoy es la Divina Pastora, que en nuestra liturgia, por evidencia, ha tenido que ser “convertida” en la Madre del Buen Pastor. (¿O Madre del Divino Pastor, dirán algunos? Pero es que el divino pastor no existe en las santas Escritura, no obstante que Dios sea el Pastor de Israel desde Ezequiel, desde los salmos – Pastor de Israel, escucha… - y seguramente que desde siempre). La fiesta que celebramos nuestro “Propio de la familia franciscana”, 2012 – la anterior, 1983 – se destaca con esta titulación:

Sábado después del III domingo de Pascua
LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA, MADRE DEL BUEN PASTOR
OFM Cap: FIESTA (Solemnidad en Sevilla)
Clarisas Capuchinas, Terciarios/as Capuchinos/as, y
Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor: FIESTA
Capuchinas de la Madre del Divino Pastor: SOLEMNIDAD
Terciarias Franciscanas del Rebaño de María: SOLEMNIDAD

El libro tiene esta  breve introducción para situarnos en la fiesta:

Pío VI, el 1 de agosto de 1795, instituyó canónicamente la fiesta en honor de la Bienaventurada Virgen María, Madre del Divino Pastor. Fue el Beato Diego José de Cádiz uno de los que más se afanaron por lograr el refrendo pontificio en favor de la Divina Pastora, que presidía sus misiones populares. El Papa concedió a los capuchinos de España que pudieran venerar como singular Patrona de sus misiones a la Madre del Buen Pastor, Jesucristo, poderosa mediadora entre él y nosotros, su pueblo y ovejas de su rebaño.
La oración del día es muy escueta y se centra en Jesucristo, Buen Pastor: “Señor Jesucristo, Pastor bueno, que entregaste la vida por tus ovejas, y, elevado en la cruz, nos diste a la Virgen por Madre; concédenos, por su intercesión poderosa, seguirte ahora como Pastor nuestro en la tierra, y llegar después a la Pascua eterna en el cielo. Tú que vives y reinas”.
Y en la misma línea espiritual va el Invitatorio del día: “Venid, adoremos a Cristo, el Buen Pastor, que nos ha dado a María por Madre. Aleluya”.

3. ¿Qué es lo que realmente celebramos? ¿Qué evoca esta fiesta…? ¿Qué sentido tiene para la generación capuchina de España o de estas latitudes?
Es fiesta…, incluso es la fiesta de la patrona de nuestra Provincia de España, de donde jurídicamente dependemos. Sí…, pero nadie sabe un canto a la Divina Pastora; en ninguna de nuestra iglesia de acá hay una imagen, un cuadro de la Divina Pastora…, (no censuro…), porque la vida es lo que es y la primavera es distinta en cada continente.
Y no es para tener nostalgia, pero conocer la historia es bueno – incluso necesario – para mejor entender el presente; y a veces, como en este caso, hasta necesario para saber leer el oficio divino. Cuando en el lejano agosto de 1947 yo traspasaba el dintel del seminario menor, aquella casa se llamaba Seminario o Colegio Seráfico de la Divina Pastora. A los pocos días comenzó el curso y tenías tres días de Ejercicios espirituales. Y por los pasillos resonaban los cantos que nos enseñaban los misioneros:
A misión os llama,
errantes ovejas.
vuestra tierna Madre,
la Pastora excelsa
Y en otros momentos podíamos cantarle a la Virgen:
Pastora celestial,
miradnos con amor:
ovejas vuestras son
las que hoy claman a vos.

Estaba ordenado en el Manual Seráfico (que, dicho sea de paso, en su primera página tenía como ilustración una imagen de la Divina Pastora) que en todas nuestras iglesias hubiera un altar de la Divina Pastora. Este altar se solía hacer con un “camarín” y una decoración campestre… La fiesta se celebra de modo popular, con procesión y carroza de la Divina Pastora, que iba muy bien acompañada de pastorcitos y pastorcitas…
Cuando llegó mi Ordenación sacerdotal y Primera Misa, me acordé de la Virgen y de la bella imagen de la Divina Pastora estilizada (ya Madre del Buen Pastor), que habían puesto en la iglesia de san Antonio de Pamplona, y la escogí como estampa para mi recordatorio.
La Madre del Buen Pastor, en la iglesia de Capuchinos de Pamplona (Carlos III,22),
obra de Enrique Pueyo, escultor nacido en barbastro (Huesca) y fallecido en 2012, a los 97 años.

4.  El título devocional de la Virgen María Divina Pastora de las almas, que como tal, es claro, no podía pasar a la liturgia, tiene unas referencias muy bellas que, de hecho, integran el misterio total de la Virgen María. La Virgen María como Divina Pastora está con el niño, y está con el rebaño del Niño; a lo lejos hay una oveja descarriada que la quiere matar el lobo feroz, pero el ángel defensor viene en su auxilio. Es la imagen que se nos quedó en al retina desde niño; y en la explicación se nos hablaba de los misterio de la Virgen María:
- Su divina Maternidad.
- La Corredención.
- La Mediación de María, mediadora de todas las gracias
- La Virgen misionera (otras ovejas que no son de este redil).
Este título le vino a la Virgen dentro del cuadro de la piedad mariana del siglo XVIII, si bien hay diversas referencias anteriores.
Para conmemorar los 300 años del inicio “oficial” de esta devoción en la Orden Capuchina (Sevilla, 8 de septiembre de 1703), el ministro general, John Corriveau,  escribió una carta dirigida a la provincia de Andalucía y a los hermanos de la Conferencia Ibérica (7 octubre 2003), y bueno será recordar detalles y fechas que allí mencionaba:

“La Virgen María vestida de “pastora” no es ninguna invención nuestra. Vestida así se había aparecido a san Juan de Dios, padre de los pobres, en los valles de Fuenterrabía, donde un brioso caballo lo lanzó al suelo, lo confortó y le salvó la vida; a san Pedro de Alcántara, a santa María de las Cinco Llagas, a la Venerable sor Mª Jesúsde Ágreda, al Venerable Juan Corvanni de Cordonviglio y a un humilde pastorcito que apacentaba su ganado en los campos de Tarazona y que se dispersó un día de tempestad, pero María, en traje de pastora, le salvó respondiendo así a las oraciones que cada día le dirigía.
Fue, en cambio, obra del Capuchino, Fr. Isidoro de Sevilla, la obra y la misión de darla conocer en la Iglesia con el título de María, Madre del Buen Pastor. Este hermano nuestro, gran devoto de la Virgen María, una noche del mes de junio de 1703, tuvo no se sabe si “un sueño misterioso, un éxtasis, una inspiración divina, o una simple idea”, así escribe su biógrafo el P.Valencina, de representar la Virgen vestida de humilde Pastora, cosa que llevó a cabo por encargo suyo el pintor D. Alfonso Tovar. En la pintura está la santísima Virgensentada sobre una roca bajo un frondoso árbol desde cuyas verdes ramas le saludan las avecillas del bosque. Es encantadora su sonrisa y mueve a devoción la piedad y ternura con que mira a una oveja blanca que acaricia con su diestra. Una airosa toca cubre parte de sus rizados cabellos que descansan sobre una pellica sujeta por un cinturón de piel. Todo su trajees el de una Pastora humilde, pero hace su cuerpo tan hermoso y galán que parece aquel que describiera el Cantar de los Cantares. Allá a lo lejos se ve entre celajes a una oveja errante acometida por el lobo del infierno, que el ángel del Señor, radiante de hermosura, defiende con su espada de fuego.
Así la contemplaron por primera vez los ojos atónitos de millares de sevillanos en procesión por la ciudad hispalense el 8 de septiembre del año 1703”.

4. Los capuchinos la pasearon con su estandarte que presidía las misiones, lo mismo en España que en América. Destacan entre todos el beato Diego José de Cádiz (que mereció ser llamado “el segundo autor de la devoción”) y el Venerable Siervo de Dios Esteban de Adoáin.

“El 1 de agosto de 1795 Pío VI, a petición del definidor general Nicolás de Bustillo en nombre de todos los religiosos de la Orden en España, aprobó la celebración del oficio litúrgico en el segundo domingo después de Pascua para todos los Capuchinos residentes en los dominios del rey Católico a fin de rendir culto a la Madre del Divino Pastor como Patrona privilegiada de sus sagradas misiones. El oficio y misa se extendió después, con Pío VIII, a las diócesis de Etruria, Toscana, a los religiosos Alcantarinos y al reino de las dos Sicilias. En 1870 la Sagrada Congregación de Ritos extendió la fiesta de la Santísima Virgen María Madre del Divino Pastor, como patrona principal de los misioneros capuchinos de América Central. Finalmente, el 19 de noviembre de 1885, a petición de los Capuchinos de España, los superiores generales obtuvieron del papa León XIII que esta festividad se extendiese a toda la Orden.
Con el voto del Capítulo general celebrado el año 1932, a propuesta de los Padres Capitulares de lengua española, la Santísima Virgen María bajo el título de “Madre del Buen Pastor” es declarada patrona universal de todas las Misiones de la Orden. Era el 22 de mayo  de 1932 ( cfr Analecta Ordinis, 1932, pp. 140-141).
Por último, en nuestras actuales Constituciones, elaboradas por el Capitulo general del1982 y aprobadas por la Santa Sede el 25 de diciembre de 1986, en el capítulo XII, al hablar del compromiso misionero de la Orden, se dice: “Encomendemos esta gran tarea a la intercesión de la bienaventurada Virgen María, Madre del Buen Pastor, la cual engendró a Cristo, luz y salvación de todas las gentes y presidió orando, la mañana de Pentecostés, los comienzos de la evangelización, bajo la acción del Espíritu Santo” (Const. 179, 2).

6. Cuando el predicador capuchino Fray Isidoro de Sevilla encargó al artista Alfonso Miguel de Tovar (16, de la escuela sevillana, gran admirador de Murillo el encargo de pintar a la Divina Pastora le hizo esta descripción: “En el centro y bajo la sombra de un árbol, la Virgen santísima sedente en una peña, irradiando de su rostro divino amor y ternura. La túnica roja, pero cubierto el busto hasta las rodillas, de blanco pellico ceñido a la cintura. Un manto azul, terciado al hombro izquierdo, envolverá el entorno de su cuerpo, y hacia el derecho en las espaldas, llevará el sombrero pastoril y junto a la diestra aparecerá el báculo de su poderío. En la mano izquierda sostendrá al Niño y posará la mano derecha sobre un cordero que se acoge a su regazo. Algunas ovejas rodearán la Virgen, formando su rebaño y todas en sus boquitas llevarán sendas rosas, simbólicas del Ave María con que la veneran...”
¿Qué quería, pues, el misionero capuchino, padre Isidoro de Sevilla? Pintar en el rostro de la Virgen María el divino amor y ternura.

El beato Diego José de Cádiz (1743-1801) hue un ardiente predicador de la Divina ía a América. Del todo singular el caso del culto que se le tributa en Barquisimeto, diócesis de Lara (Venezuela):

"La Divina Pastora de Barquisimeto es una de los iconos religiosos más importantes de Venezuela, la imagen original data de 1735, y es la que sale en procesión cada 14 de enero. Es la patrona de Barquisimeto, y es una de las advocaciones de la virgen más queridas y seguidas del país. Cada 14 de enero se celebra una multitudinaria procesión, que es considerada la más grande a nivel mundial, donde la imagen sale de su templo y es llevada en hombros hasta Barquisimeto, Capital del Estado. esta procesión se diferencia de las celebraciones marianas del mundo, como la de Guadalupe en México, en que la imagen de la virgen de Guadalupe no sale de su templo, es decir, en México se celebra una peregrinación de los fieles al encuentro con Maria. según los estudios realizados con respecto a la concentración como tal, arroja como resultado que la Procesión de la Divina Pastora de Barquisimeto, la es la tercera concentración Mariana más grande del mundo, detrás de la Virgen de Guadalupe (México) y la Virgen de Fátima (Portugal), respectivamente primera y segunda" (Wikipedia)

7. El oficio divino de hoy recoge un texto (o, más bien, amalgama dos pasajes)  de los sermones de San Juan de Ávila, presbítero, y ahora Doctor de la Iglesia. Y esta lectura dice así:

De los sermones de San Juan de Ávila
(Sermones 15 y 70: BAC 303 y 304, Obras completas del santo maestro Juan de Ávila, Madrid J970, pp. 249-250 y pp. 192-193)

La Virgen sin mancilla es nuestra Pastora, después de Dios
  
¡Cristianos!Ovejas sois de Jesucristo, y él es vuestro pastor. ¡Oh dichosas ovejas, que tienen tal pastor!Mis ovejas –dice el Señor– oyen mi voz; y yo las conozco, y ellas me siguen a mí, y yo les daré la vida eterna, y no perecerán para siempre jamás, y no habrá nadie tan poderoso que me las arrebate de la mano. ¡Oh bendito tan buen Pastor!¡Bendito tal Señor, rey y pastor!
¡Cristianos! Ovejas sois de Jesucristo, y él es vuestro pastor. ¡Oh dichosas ovejas, que tienen tal pastor! Mis ovejas –dice el Señor– oyen mi voz; y yo las conozco, y ellas me siguen a mí, y yo les daré la vida eterna, y no perecerán para siempre jamás, y no habrá nadie tan poderoso que me las arrebate de la mano. ¡Oh bendito tan buen Pastor!¡Bendito tal Señor, rey y pastor!
Hacía Dios, a todos los principales, pastores; a todos los ocupaba en guardar ovejas, y de allí sacaba unos para profetas, otros para patriarcas, otros para reyes. Querría significar que Jesucristo había de ser profeta de los profetas, patriarcas, rey y pastor. También las mujeres de aquel tiempo, como era Rebeca y Lía y Raquel y otras muchas, denotaban a la Virgen sin mancilla, que, después de Jesucristo, no ha habido otra pastora, ni hay quien así guarde las ovejas de Jesucristo, y pues la Virgen sin mancilla es nuestra pastora después de Dios, supliquémosle que nos apaciente, alcanzándonos gracia.
San Pablo dice que daba leche y regalaba a sus hijos pequeños y que, para ganar a todos, se hacía todas las cosas a todos; ¿cuánto más verdaderamente haría el oficio de madre esta Virgen sagrada, pues sin ninguna comparación les tenía mayor caridad que San Pablo? Sus entrañas santísimas se henchían de consolación viendo que el fruto de la pasión de su benditísimo Hijo no salía en balde, pues por el mérito de ella tanta gente se convertía a él. Y parecíale que acoger y regalar, enseñar y esforzar a los que a ella venían, era recoger la sangre de su Hijo bendito, que delante los ojos de ella se había derramado por ellos. Alababa a la divina bondad, y ningún trabajo le parecía pesado, y ninguna hora era fuera de hora para recoger aquel ganado que entendía que el Señor le enviaba para que lo aceptase en la gracia del Señor.
Muy bien supo el Señor lo que hizo en dejar tal Madre en la tierra, y muy bien se cumplió lo que estaba escrito de la buena mujer, que confió en ella el corazón de su marido. Porque lo que su Esposo e Hijo Jesucristo había ganado en el monte Calvario derramando su sangre, ella lo guardaba y cuidaba y procuraba de acrecentar como hacienda de sus entrañas, por cuyo bien tales y tantas prendas tenía metidas.
¡Dichosas ovejas, que tal pastora tenían y tal pasto recibían por medio de ella! Pastora, no jornalera que buscase su propio interés, pues que amaba tanto a las ovejas que, después de haber dado por la vida de ellas la vida de su amantísimo Hijo, diera de muy buena gana su vida propia, si necesidad de ella tuvieran. ¡Oh, qué ejemplo para los que tienen cargo de almas! Del cual pueden aprender la saludable ciencia del regimiento de almas, la paciencia para sufrir los trabajos que en apacentarlas se ofrecen. Y no sólo será su maestra que los enseña, mas, si fuere con devoción de ellos llamada, les alcanzará fuerzas Yo lumbre para hacer bien el oficio.

8. El lirismo y el aire bucólico que respira el escenario de la Divina Pastora nos lleva al Cantar de los cantares. Si fue el beato Diego José de Cádiz quien compuso el oficio divino, nada extraño que, en este ambiente pastoril, fuese al Cantar divino. Las antífonas de Laudes son versículos del Cantar de los cantares:

Ant. 1. Déjame ver tu figura, déjame escuchar tu voz, porque es muy dulce y es hermosa tu figura. Aleluya.
Ant. 2. La fuente del jardín es pozo de agua viva que baja desde el Líbano. Aleluya.
Ant. 3. Ven, vayamos al campo, madruguemos para ver las viñas, para ver si florecen ya las vides. Aleluya.

9. El Himno sonoro de Laudes (con la métrica clásica de los decasílabos acentuados en la 3ª, 6ª y 9ª) procede de la pluma de Cristina de Arteaga.
De sor Cristina de la Cruz Arteaga hay que saber que nació en Villa Santillana, Zarauz, el 6 de septiembre de 1902, en el seno de una familia aristocrática. En 1925 publicó su primer libro de poemas, “Sembrad”, y defendió su tesis doctoral con sobresaliente y premio extraordinario. Restauró la Orden de Monjas Jerónimas, y hecha su profesión solemne en Santa Paula, Sevilla (1943), fue abadesa desde 1944 hasta su muerte, allí en Santa Paula, a los 82 años. En 2001 se introdujo su causa de beatificación.

Te aclamamos por Madre y Señora
–eres causa de nuestra alegría–;
nuestra Reina, la corredentora
que ha querido mostrarse pastora.
¡Oh humildísima Virgen María!

Has trocado la augusta diadema
por sencillo sombrero con flores,
amapolas y espigas tu gema,
y es un báculo humilde tu emblema
de Pastora entre tantos pastores.

Cual ninguno conoces la fuente,
manantial de las aguas tranquilas.
A la sombra del Omnipotente
no hay oveja que no se apaciente
cuando tú, cual Pastora, vigilas.

iQué feliz es contigo el rebaño!,
lo recuestas en verdes praderas
lo conduces con gozo y sin daño,
lo defiendes del mal, del engaño,
en guardarle del lobo te esmeras.

Quien de ti se ha fiado no falla
al cruzar las cañadas oscuras,
lo proteges en toda batalla,
eres lumbre y escudo y muralla,
le hallas pasto en las peñas más duras.

¡Gloria a aquel que la quiso tan bella!
Gloria al Hijo, su dicha y su encanto
–Astro Rey que nació de una estrella–.
Por la obra que él hizo con ella,
gloria sea al Espíritu Santo. Amén.

10. De nuestra parte hemos querido poner algún granito de arena con la composición de un himno para esta fiesta: La audaciadel amor te ha revestido / con el humilde traje de pastora.

Son notas que con amor dedico a nuestra Madre antes de concluir esta jornada.
Guadalajara, Jalisco, sábado de la III semana de Pascua, 20 abril 2013.



Post-scriptum
A la hora de resumir podemos puntualizar lo siguiente:


1)    Los títulos marianos de “Divina Pastora” y “Madre del Buen Pastor” son dos títulos específicamente diferentes, no solo en cuanto a su aspecto estilístico o literario, sino en cuanto a contenido doctrinal. El primero proclama que María es “pastora”; el segundo que es “madre” del pastor: tal es la primera diferencia esencial de contenido. Si yo proclamo a María “Madre del Redentor” el título es correcto; pero por el título nada digo de si María es también “Redentora” o “Corredentora”; simplemente afirmo que es Madre del Redentor. Insistimos: De modo semejante, si afirmo que María es la “Madre del Buen Pastor” nada digo de si ella es “pastora”; Nada digo tampoco de si las funciones que cumple el Buen Pastor deba cumplirlas también la Madre del Buen Pastor.

2)    Son, pues, dos perspectivas diferentes con dos círculos teológicos diferentes. El primero nace en el seno de una mariología que ensalza los privilegios de María como obra admirable de la omnipotencia divina, un tipo de mariología que fue repensada en el concilio Vaticano II, cuando María fue presentada en la Lumen gentium (capítulo VIII) nunca a “se”, sino en referencia con Cristo y con la Iglesia, en un determinado plan de historia de salvación. A partir del Concilio Vaticano II los textos sapienciales que hablan de “la Sabiduría” y que, por aplicación, habían servido para ensalzar a la Virgen María, discretamente quedan a un lado en la liturgia.

3)    El título de “Madre del Buen Pastor” quiere sustituir al de “Divina Pastora”, pero, en realidad, no es una sustitución (aunque buena parte de los contenidos hayan permanecido en los textos litúrgicos), sino – a mi sencillo parecer –
- es un título nuevo,
- en sí mismo legítimo,
- es un título eclesial,
- cuyo contenido hay que ir construyéndolo, según dé el Espíritu como “carisma”, pero no en función de los textos antiguos (p.e. Sir 24. Yo salí de la boca del Altísimo…), sino en función de la Teología del Pastor que corresponde a esa figura mística del Pastor presentada en Jn 10.

Guadalajara, Jalisco, Domingo del Buen Pastor, 21 abril 2013.













1 comentarios:

Humber A dijo...

Fray Rufino María, me encantó su artículo, no sabe cuán significativo ha sido para mí. Que nuestro Señor siga derramando la Gracia de su Espíritu Santo sobre usted, por intercesión de la Divina pastora, Madre del Buen Pastor, para Gloria de nuestro Padre Celestial.

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