domingo, 5 de mayo de 2013

393. Año de la Fe: Retiro espiritual con el Papa Francisco



Retiro espiritual con el Papa Francisco

“Desde la contemplación y adoración a Jesucristo
hacia las periferias existenciales”
(Bergoglio, en víspera del cónclave, 9 marzo 2013)

Un retiro para coronar la Pascua 2013
o para otro tiempo del año,
inspirándonos en los dos primeros meses del pontificado del Papa Francisco.


1. Qué buscamos en este retiro, corona de Pascua

1. En un retiro espiritual, que por definición es un encuentro con el Señor, todos los plurales de nuestros proyectos se radicalizan en un singular absoluto que asume toda la responsabilidad: Qué busco yo en este encuentro.
O si se quiere: Qué busco yo, unido a mis hermanos de comunidad, y con el soporte de toda la Iglesia que está conmigo y me acompaña – Cuerpo Místico de Cristo – en este encuentro con mi Señor.
La respuesta surge desde dentro:

ü  Busco que se renueve en mí la gracia de la Pascua, que es una gracia de fe, de experiencia espiritual y de amor. Los relato de Resurrección, matriz de la mística de la Iglesia, son una llamada por los siglos a que nos reencontremos con el Señor, como se encontró María Magdalena, Pedro, Juan y los Apóstoles. La liturgia, con su lenguaje esencial, nos lo va recordando día a día; a veces con unas palabras que son como carteles de vida: “que Cristo Resucitado sea la fuente de todas nuestras alegrías” (oración de postcomunión en el tiempo pascual)
.
ü  El encuentro con Jesús resucitado es una iluminación integral para el momento que estoy viviendo, sea cual sea, de crisis, de búsqueda, de duda, de plenitud. Encontrarse con él es encontrarme con el sentido; conmigo, en mi pasado, en mi presente en mi futuro.

ü  Nos interesa un aspecto muy particular: queremos que el encuentro con el resucitado sea el encuentro con su santa Iglesia. La Iglesia de Cristo ha sido al conversación constante de estos meses, desde el anuncio de la renuncia de Benedicto XVi (11 febrero), posterior ejecución (28 febrero), período de Sede Vacante y elección del Papa Francisco (13 marzo 2013). Las conversaciones siguen en estos días novedosos en los que el nuevo Papa va marcando su ruta. Tratándose de una noticia de resonancia mundial, los periódicos se han visto saturados de comentarios y opiniones. No hay que desconocerlos, si estamos en el hoy de la vida. Pero la mayoría, aunque hayan sido escrito por firmas eminentes, no me sirven porque no son comentarios iluminados desde la fe, sino desde otras laderas


2. En la vía de la Fe

Nuestra fe en Cristo, único Señor que no puede ser suplantado por nadie, revierte en la Iglesia y en los pastores de la Iglesia: el Papa Benedicto y el Papa Francisco. El nuevo papa desde sus primeras palabras ha manifestado una querencia por llamarse el Obispo de Roma.
Es claro que, ya al poco del comienzo del nuevo pontificado, se han marcado dos perfiles, dos estilos. Un efecto primero de la prensa, ávida siempre de novedad y, con frecuencia, gananciosa de sensacionalismo, al marcar las diferencias, es ir dejando en la penumbra al Papa Benedicto, a ventaja del nuevo estilo. El futuro de la Iglesia se vislumbra en el modo del nuevo pastor a quien se le ha confiado el cayado.
Esta valoración inclinada hacia una parte impide la meditación que pretendemos. Lo que buscamos, en todo momento es ver a Cristo y su Iglesia, no programas que componemos los humanos. Un principio que, por otro lado, han expresado nítidamente ambos papas al inicio de su ministerio: se trata de buscar juntos lo que Dios quiere para su Iglesia. Benedicto XVI lo expresó en la homilía inaugural de su pontificado con palabras dignas de memoria: “Queridos amigos! En este momento no necesito presentar un programa de gobierno. Algún rasgo de lo que considero mi tarea, la he podido exponer ya en mi mensaje del miércoles, 20 de abril; no faltarán otras ocasiones para hacerlo. Mi verdadero programa de gobierno es no hacer mi voluntad, no seguir mis propias ideas, sino de ponerme, junto con toda la Iglesia, a la escucha de la palabra y de la voluntad del Señor y dejarme conducir por Él, de tal modo que sea él mismo quien conduzca a la Iglesia en esta hora de nuestra historia” (24 abril 2005, Plaza de San Pedro: Santa Misa. Imposición del palio y entrega del anillo del pescador en el solemne inicio del ministerio petrino del Obispo de Roma)
Es evidente que Benedicto XVI está pasando a la Iglesia con el hombre humilde y valiente de una magnitud intelectual que se predica por sí sola y de una grandeza moral que a todos los espíritus nobles ha conmovido. Esto queda incólume para tratar de indagar ahora en los caminos que Dios quiere para su Iglesia.


3. Palabras, al parecer decisivas, de Jorge Mario Bergoglio
antes de entrar en el cónclave, presentando una imagen de Iglesia

Jorge Mario Bergoglio fue elegido Papa en el quinto escrutinio (13 marzo 2013). Como se sabe de fuente fidedigna su nombre ya sonó en el conclave anterior, en el que fue elegido el cardenal Joseph Ratzinger.
En las reuniones precedentes al secreto del cónclave, llamadas “congregaciones generales”,  los cardenales hablaron con libertad y con plena participación de los problemas de la Iglesia.
El cardenal Bergoglio habló el sábado, 9 de marzo, penúltima de las reuniones celebradas antes del Cónclave, que se inició el día 11. Su discurso no fue leído, sino una alocución directa, guiada por un simple esquema.
El cardenal de La Habana, Jaime Lucas Ortega y Alamino, contó en la Misa Crismal de Semana Santa lo que transcribimos de la misma publicación oficial de la arquidiócesis (Revista de la arquidiócesis, Palabra Nueva).


(Título:) El pensamiento que pudo haber guiado la selección de los cardenales

“La Habana, 25 de marzo de 2013. - Durante la homilía que pronunciara en la Misa Crismal, primera que celebrara en Cuba tras varias semanas en Roma para despedir a Benedicto XVI y participar en el cónclave que eligió al papa Francisco, el cardenal Jaime Ortega reveló las palabras del cardenal Jorge Mario Bergoglio en su intervención en la congregación general de cardenales previa al cónclave y que, más tarde, el hoy papa Francisco entregara por escrito, de puño y letra, al arzobispo de La Habana.
Al referirse al momento de “novedad” que vive la Iglesia por la elección del nuevo sucesor de Pedro al frente de la Iglesia, el cardenal Ortega dijo: “Permítanme que les haga conocer como primicia casi absoluta, el pensamiento del Santo Padre Francisco sobre esta misión de la Iglesia”, y añadió que lo hacía público con la autorización del propio Francisco.
Ante los centenares de fieles que asistieron a la celebración en la catedral de La Habana en la mañana del sábado 23 de marzo; en presencia del nuncio apostólico en Cuba, monseñor Bruno Musaró; los obispos auxiliares habaneros Alfredo Petit y Juan de Dios Hernández, y el clero habanero que renovó sus promesas sacerdotales, el arzobispo de La Habana agregó que, durante una de las reuniones de los cardenales previas al cónclave, “el cardenal Bergoglio hizo una intervención que me pareció magistral, esclarecedora, comprometedora y cierta”.

A continuación leyó íntegramente el texto que  le entregara el futuro papa, donde se recogen en cuatro puntos el pensamiento que el cardenal Bergoglio deseaba compartir con sus hermanos cardenales y que expresa su visión personal sobre la Iglesia en el tiempo presente. El primero de esos puntos es sobre la evangelización… (el articulista explica cada uno de los cuatro puntos). (…)
El arzobispo de La Habana reveló también en su homilía que, por coincidir con ese pensamiento sobre la Iglesia, preguntó al cardenal Bergoglio tras su intervención si tenía un texto escrito, pues deseaba conservarlo, lo cual este negó. Pero añadió que a la mañana siguiente, “con delicadeza extrema” le entregó el texto de la “intervención escrita de su puño y letra tal y como él la recordaba”. Entonces, por primera vez, el cardenal Ortega pidió, y recibió,  autorización del cardenal Bergoglio para difundir su pensamiento sobre la Iglesia. La segunda ocasión en que solicitó el permiso fue durante un encuentro posterior con el ya electo papa Francisco, quien ratificó su autorización para la difusión del texto, cuyo original guarda el cardenal Jaime Ortega como un tesoro especial de la Iglesia y un recuerdo privilegiado del actual Sumo Pontífice” (Redacción de Palabra Nueva. Véase artículo entero:


4. La iglesia que anhelaba el cardenal Bergoglio

El texto manuscrito que guarda como un tesoro el cardenal Ortega era éste:

“EVANGELIZAR LAS PERIFERIAS por Jorge Mario Bergoglio

Se hizo referencia a la evangelización. Es la razón de ser de la Iglesia. "La dulce y confortadora alegría de evangelizar" (Pablo VI). Es el mismo Jesucristo quien, desde dentro, nos impulsa.

1. Evangelizar supone celo apostólico. Evangelizar supone en la Iglesia la parresía (nota: parresía, especialmente en los Hechos de los Apóstoles, significa “audacia”, “valentía”) de salir de sí misma. La Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir hacia las periferias, no solo las geográficas, sino también las periferias existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria.

2. Cuando la Iglesia no sale de sí misma para evangelizar deviene autorreferencial y entonces se enferma (cfr. La mujer encorvada sobre sí misma del Evangelio). Los males que, a lo largo del tiempo, se dan en las instituciones eclesiales tienen raíz de autorreferencialidad, una suerte de narcisismo teológico. En el Apocalipsis Jesús dice que está a la puerta y llama. Evidentemente el texto se refiere a que golpea desde fuera la puerta para entrar... Pero pienso en las veces en que Jesús golpea desde dentro para que le dejemos salir. La Iglesia autorreferencial pretende a Jesucristo dentro de sí y no lo deja salir.

3. La Iglesia, cuando es autorreferencial, sin darse cuenta, cree que tiene luz propia; deja de ser el "mysterium lunae" y da lugar a ese mal tan grave que es la mundanidad espiritual (Según De Lubac, el peor mal que puede sobrevenir a la Iglesia). Ese vivir para darse gloria los unos a otros. Simplificando; hay dos imágenes de Iglesia: la Iglesia evangelizadora que sale de sí; la "Dei Verbum religiose audiens et fidenter proclamans", o la Iglesia mundana que vive en sí, de sí, para sí. Esto debe dar luz a los posibles cambios y reformas que haya que hacer para la salvación de las almas.

4. Pensando en el próximo Papa: un hombre que, desde la contemplación de Jesucristo y desde la adoración a Jesucristo ayude a la Iglesia a salir de sí hacia las periferias existenciales, que la ayude a ser la madre fecunda que vive de "la dulce y confortadora alegría de la evangelizar".

Roma, 9 marzo 2013

(Nota. Puede verse copiado el texto en el artículo de Sandro Magister: Las últimas palabras de Bergoglio antes del cónclave, publicado en diversos lugares de Internet.
Sobre el “mysterium lunae” de los Santos Padres, imagen referida a la Iglesia, puede verse un artículo muy interesante de Lorenzo Capelleti, en 30 Giorni, 2009:
http://www.30giorni.it/articoli_id_21691_l2.htm).

Este texto está en perfecta sintonía, incluso en expresiones, con la entrevista que en 2007, con motivo de la reunión de Obispos en Aparecida (Brasil), el hacía al cardenal Bergoglio, presidente de la Comisión del documento, la periodista Stefania Falasca (Quello che avrei detto al concistoro, publicado en 30 Giorni, 2007).

Stefania Falasca Para usted, por tanto, ¿qué es lo peor que puede acontecer en la Iglesia?
Bergoglio: La cosa peor es lo que de Lubac llama la “mundanidad espiritual”. Eso es el peligro más grande para la Iglesia, para nosotros, que estamos en la Iglesia. “Es peor”, dice De Lubac, “más desastroso, que aquella lepra infame que había desfigurado la esposa amado en el tiempo de los papas libertinos”. La mundanidad espiritual es ponerse a sí mismo en el centro. Es aquello que Jesús vio que ocurría entre los fariseos: “… Vosotros que os dais gloria. Que os dais gloria a vosotros mismos, unos a otros”.


5. Rasgos singulares del nuevo Papa: persona y estilo

Podemos describir los rasgos singulares del nuevo Papa en estos datos, cuya verificación está al alcance de todos

  1. La aparición en el balcón tras su elección: sus primeras palabras y gestos en su primer saludo, apenas elegido, fue este:
Hermanos y hermanas, buenas tardes.
Sabéis que el deber del cónclave era dar un Obispo a Roma. Parece que mis hermanos Cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo..., pero aquí estamos. Os agradezco la acogida. La comunidad diocesana de Roma tiene a su Obispo. Gracias. Y ante todo, quisiera rezar por nuestro Obispo emérito, Benedicto XVI. Oremos todos juntos por él, para que el Señor lo bendiga y la Virgen lo proteja.
(Padre nuestro. Ave María. Gloria al Padre).
Y ahora, comenzamos este camino: Obispo y pueblo. Este camino de la Iglesia de Roma, que es la que preside en la caridad a todas las Iglesias. Un camino de fraternidad, de amor, de confianza entre nosotros. Recemos siempre por nosotros: el uno por el otro. Recemos por todo el mundo, para que haya una gran fraternidad. Deseo que este camino de Iglesia, que hoy comenzamos y en el cual me ayudará mi Cardenal Vicario, aquí presente, sea fructífero para la evangelización de esta ciudad tan hermosa. Y ahora quisiera dar la Bendición, pero antes, antes, os pido un favor: antes que el Obispo bendiga al pueblo, os pido que vosotros recéis para el que Señor me bendiga: la oración del pueblo, pidiendo la Bendición para su Obispo. Hagamos en silencio esta oración de vosotros por mí....
Ahora daré la Bendición a vosotros y a todo el mundo, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.
(Bendición).
Hermanos y hermanas, os dejo. Muchas gracias por vuestra acogida. Rezad por mí y hasta pronto. Nos veremos pronto. Mañana quisiera ir a rezar a la Virgen, para que proteja a toda Roma. Buenas noches y que descanséis.



  1. Su nombre y explicación de su nombre

“…Algunos no sabían por qué el Obispo de Roma ha querido llamarse Francisco. Algunos pensaban en Francisco Javier, en Francisco de Sales, también en Francisco de Asís.
Les contaré la historia. Durante las elecciones, tenía al lado al arzobispo emérito de San Pablo, y también prefecto emérito de la Congregación para el clero, el cardenal Claudio Hummes: un gran amigo, un gran amigo. Cuando la cosa se ponía un poco peligrosa, él me confortaba.
Y cuando los votos subieron a los dos tercios, hubo el acostumbrado aplauso, porque había sido elegido. Y él me abrazó, me besó, y me dijo: «No te olvides de los pobres». Y esta palabra ha entrado aquí: los pobres, los pobres. De inmediato, en relación con los pobres, he pensado en Francisco de Asís.
Después he pensado en las guerras, mientras proseguía el escrutinio hasta terminar todos los votos. Y Francisco es el hombre de la paz. Y así, el nombre ha entrado en mi corazón: Francisco de Asís.
Para mí es
o    el hombre de la pobreza,
o    el hombre de la paz,
o    el hombre que ama y custodia la creación; en este momento, también nosotros mantenemos con la creación una relación no tan buena, ¿no? Es el hombre que nos da este espíritu de paz, el hombre pobre... ¡Ah, cómo quisiera una Iglesia pobre y para los pobres!” (Encuentro con los periodistas, a los tres días de su elección)

  1. Vestido, crucifijo de sencillo metal y zapatos
  2. Su vivienda en la Hospedería de Santa Marta, no en los apartamentos pontificios sine se entorno específico.
  3. La misa diaria en Santa Marta con la homilía improvisada, y las situaciones específicas que esto está creando.
  4. Audiencias multitudinarias con un especial don de gentes para saludar a los peregrinos: coche descubierto, tomar y besar a los niños… Es claro que hasta el momento el Papa se ha ganado, por lo menos, una enorme simpatía popular, lo cual no se puede explicar por su mera cordialidad, y campechanía…
  5. Un estilo de lenguaje espontáneo y coloquial que, al menos por ahora, lo ha pasado a momentos especialmente solemnes (homilía de inicio de pontificado) y a discursos oficiales.
Este tipo de lenguaje, que sería el “sermo humilis” de san Agustín lo ha estudiado muy delicadamente Stefania Falasca, en el periódico L’Avvenire (21 aprile, véase en internet): Quel parlare a tutti che è atto di amore (= Ese modo de hablar a todos, que es un acto de amor)

Tiene que ir pasando el tiempo y que se vaya sedimentando poco a poco ese modo de ser del Papa, para que el tiempo diga lo que conviene y lo que no conviene.
Las homilías matutinas, espontáneas, en Santa Marta, son registradas ciertamente, pero se publican solo en forma de extractos distintos por Radio Vaticana y L’Osservatore Romano. (Un ejemplo. El día 24 de abril el Papa habla espontáneamente en su homilía: “Cuando la Iglesia quiere vanagloriarse de su cantidad y crea organizaciones y oficinas y se torna un poco burocrática, la Iglesia pierde su principal substancia y corre el peligro de transformarse en una ONG. Y la Iglesia no es una ONG. Es una historia de amor... Pero están los del IOR… Perdonadme, ¡eh!…” La mención del IOR no aparecía en las frases-resumen de L’Osservatore).
Mientras tanto los periodistas, desde su peculiar estilo, hacen observaciones muy interesantes. He aquí lo que dice un veterano periodista, bien informado:

Indulgencia de los medios críticos
Efectivamente, hasta ahora los medios de comunicación han cubierto con indulgencia y silencio no sólo las referencias del actual Papa al demonio, sino también toda una serie de otros pronunciamientos que ha hecho sobre puntos capitales y controvertidos de la doctrina
El 12 de abril, por ejemplo, hablando a la pontificia comisión bíblica, el Papa Francisco ha insistido que "la interpretación de las Sagradas Escrituras no puede ser sólo un esfuerzo científico individual, sino que debe ser siempre confrontada, integrada y autenticada por la tradición viva de la Iglesia". Y, por tanto, "esto comporta la insuficiencia de toda interpretación subjetiva o simplemente limitada a un análisis incapaz de acoger en sí el sentido global que a lo largo de los siglos ha constituido la Tradición de todo el Pueblo de Dios". Prácticamente nadie se ha dado cuenta, en el silencio general de los medios de comunicación, de este vapuleo del Papa contra las formas de exégesis prevalentes también en campo católico.
El 19 de abril, en la homilía matutina, ha arremetido contra los "grandes ideólogos" que quieren interpretar a Jesús desde una óptica meramente humana. Los ha definido "intelectuales sin talento, defensores de la ética sin bondad. Y de belleza no hablemos, porque no entienden nada".
También en este caso, silencio” (Sandro Magister, ¿Cuál es el secreto del Papa para cautivar a tanta gente... también a los mass-media laicistas?, en diversos medios de Internet).
Hemos de concluir, con serena objetividad, que ese estilo suyo – chocante en muchas frases (Dios spray, Iglesia baby-sitter o niñera, cristianos satélites, olor a oveja…) – lleva una carga irradiante de espiritualidad y de novedad, que empalma con los anhelos profundos de la gente.


6. La centralidad del mensaje del Papa Francisco

A nada que nos adentremos en los escritos del Papa Francisco vemos en seguida unos temas recurrentes: la misericordia, el perdón, la cruz, la ternura, los pobres, la Virgen María, el valor de la oración (rezad por mí) …
Todo ello se puede se puede centrar en torno al eje mayor:
La Iglesia de Jesús.
Jesús, Hijo de Dios, nuestro Salvador y único Salvador.

1. El sentir sobre la Iglesia se deja ver, muy claro, en la carta que el hasta ahora presidente de la Conferencia episcopal argentina les envía a los participantes de la 105 asamblea plenaria de la conferencia episcopal argentina (25 marzo 2013). La carta, ajena a un estilo oficial-documental, es de un tono absolutamente llano y coloquial y dice así:

“Queridos Hermanos:
Van estas líneas de saludo y también para excusarme por no poder asistir debido a «compromisos asumidos hace poco» (¿suena bien?) Estoy espiritualmente junto a ustedes y pido al Señor que los acompañe mucho en estos días.
Les expreso un deseo: me gustaría que los trabajos de la Asamblea tengan como marco referencial el Documento de Aparecida y Navega mar adentro. Allí están las orientaciones que necesitamos para este momento de la historia. Sobre todo les pido que tengan una especial preocupación por crecer en la misión continental en sus dos aspectos:
misión programática
y misión paradigmática. Que toda la pastoral sea en clave misionera. Debemos salir de nosotros mismos hacia todas las periferias existenciales y crecer en parresia.
Una Iglesia que no sale, a la corta o a la larga se enferma en la atmósfera viciada de su encierro. Es verdad también que a una Iglesia que sale le puede pasar lo que a cualquier persona que sale a la calle: tener un accidente. Ante esta alternativa, les quiero decir francamente que prefiero mil veces una Iglesia accidentada que una Iglesia enferma. La enfermedad típica de la Iglesia encerrada es la autorreferencial; mirarse a sí misma, estar encorvada sobre sí misma como aquella mujer del Evangelio. Es una especie de narcisismo que nos conduce a la mundanidad espiritual y al clericalismo sofisticado, y luego nos impide experimentar «la dulce y confortadora alegría de evangelizar».
Les deseo a todos ustedes esta alegría, que tantas veces va unida a la Cruz, pero que nos salva del resentimiento, de la tristeza y de la solteronería clerical. Esta alegría nos ayuda a ser cada día más fecundos, gastándonos y deshilachándonos en el servicio al santo pueblo fiel de Dios; esta alegría crecerá más y más en la medida en que tomemos en serio la conversión pastoral que nos pide la Iglesia.
Gracias por todo lo que hacen y por todo lo que van a hacer. Que el Señor nos libre de maquillar nuestro episcopado con los oropeles de la mundanidad, del dinero y del «clericalismo de mercado». La Virgen nos enseñará el camino de la humildad y ese trabajo silencioso y valiente que lleva adelante el celo apostólico.
Les pido, por favor, que recen por mí, para que no me la crea y sepa escuchar lo que Dios quiere y no lo que yo quiero. Rezo por ustedes.
Un abrazo de hermano y un especial saludo al pueblo fiel de Dios que tienen a su cuidado. Les deseo un santo y feliz tiempo pascual.
Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide.
Fraternalmente.
FRANCISCO”

Está claro que la visión que el Papa Francisco tiene de la Iglesia es la visión que ah sido expuesta en el documento de Aparecida, del cual en su día él fue presidente del comité de redacción.

2. El centro absoluto es Cristo.
Lo dijo con palabras terminantes en vísperas del conclave:
“Pensando en el próximo Papa: un hombre que, desde la contemplación de Jesucristo y desde la adoración a Jesucristo ayude a la Iglesia a salir de sí hacia las periferias existenciales, que la ayude a ser la madre fecunda que vive de "la dulce y confortadora alegría de la evangelizar".
Si quitamos la contemplación de Jesús y la adoración a Jesucristo, todo se desvanece y cae por tierra.
El mensaje urbi et orbi el domingo de Pascua no es un discurso convencional; es el anuncio y el programa de quien está plenamente convencido y habla como testigo:
“…Queridos hermanos y hermanas, Cristo murió y resucitó una vez para siempre y por todos, pero el poder de la resurrección, este paso de la esclavitud del mal a la libertad del bien, debe ponerse en práctica en todos los tiempos, en los momentos concretos de nuestra vida, en nuestra vida cotidiana. Cuántos desiertos debe atravesar el ser humano también hoy. Sobre todo el desierto que está dentro de él, cuando falta el amor de Dios y del prójimo, cuando no se es consciente de ser custodio de todo lo que el Creador nos ha dado y nos da. Pero la misericordia de Dios puede hacer florecer hasta la tierra más árida, puede hacer revivir incluso a los huesos secos (cf. Ez 37,1-14).
He aquí, pues, la invitación que hago a todos: Acojamos la gracia de la Resurrección de Cristo. Dejémonos renovar por la misericordia de Dios, dejémonos amar por Jesús, dejemos que la fuerza de su amor transforme también nuestras vidas; y hagámonos instrumentos de esta misericordia, cauces a través de los cuales Dios pueda regar la tierra, custodiar toda la creación y hacer florecer la justicia y la paz.
Así, pues, pidamos a Jesús resucitado, que transforma la muerte en vida, que cambie el odio en amor, la venganza en perdón, la guerra en paz. Sí, Cristo es nuestra paz, e imploremos por medio de él la paz para el mundo entero”.
El que ha hecho los Ejercicios de San Ignacio – y para un jesuita como Bergoglio papa Francisco es el alma y carisma de la Compañía – sabe desde el principio y en cada meditación y contemplación que Cristo es el centro de todo, con una relación a él, que es íntimamente cordial y afectiva.
En el curso de los Ejercicios se hace esta oblación:
Eterno Señor de todas las cosas, yo hago mi oblación, con vuestro favor y ayuda, delante vuestra infinita bondad, y delante vuestra Madre gloriosa, y de todos los sanctos y sanctas de la corte celestial, que yo quiero y deseo y es mi determinación deliberada, sólo que sea vuestro mayor servicio y alabanza, de imitaros en pasar todas injurias y todo vituperio y toda pobreza, así actual como spiritual, queriéndome vuestra sanctísima majestad elegir y rescibir en tal vida y estado” (EE 98).
Ese “Eterno Señor” no es otro sino Jesucristo.
Ahí empieza la vida, ahí empieza el apóstol.


7. Tornando al principio: Señor, aquí estoy, ¿qué esperas de mi?


Qué puedo hacer yo por la Iglesia

1. Por de pronto, liberarme de esa rara enfermedad que ha aparecido estos años recientes, que no sabemos cómo llamarla, de desafección a la Iglesia. Es la manía y la insistencia obsesiva de que la Iglesia se ha manchado con la pederastia (ya confesada, ya arrepentidos) y de que la Curia romana es una guarida de corruptos  (sin que se haya puesto en claro dónde y en qué grado han estado los abusos, sabiendo, por otra parte, que en todas las Curias hay hombres humildísimos que con no poco sacrificio personales han aceptado, en comunión y obediencia, tareas de administración y otros servicios técnicos cuando lo suyo era la pastoral directa… ¿Le puede agradar a un sacerdote consumir horas y horas en pleitos de anulación matrimonial, que personalmente no le interesan nada, incluso hasta pueden repugnarle? Pero el bonum caritatis, el bonum Ecclesiae… reclaman esos servicios…).
2. Yo amo a la Iglesia con todo mi corazón, porque todo cuanto soy y tengo lo he recibido de ella y por en ellas, en sus miembros, contempla la belleza infinita de Cristo. Es un convencimiento sencillo que, sin violencia, está dentro de mí.
3. Yo estoy dispuesto a hacer un poquito por la Iglesia – un poquito y lo haré – aunque fuera tan solo escribir lo que estoy escribiendo…, aunque fuera tan solo prestar un servicio de rutina en mi parroquia…
Yo estoy dispuesto, con la gracia de Dios, a ir a una de esas periferias vitales de la Iglesia que el Papa menciona.

Qué puedo hacer yo por Jesucristo, que me ha vivificado por su muerte y resurrección
La consigna que me presentan es esta:
1.      Contemplar y adorar. Yo puedo hacerlo.
2.      Lo demás, me lo irá diciendo el Señor a mí. Me lo irá diciendo en este mismo Año de la fe y en cada día. La oblación que san Ignacio propone en los Ejercicios es un ejemplo y un esplendente testimonio.

María, la Madre del Señor, nos Madre de la Iglesia, nos asista con su protección maternal.

Gaudalajara, Jalisco, domingo VI de Pascua, 5 abril 2013
Rufino María Grández Lecumberri, capuchino

1 comentarios:

Anónimo dijo...

COMO DESARROLLAR INTELIGENCIA ESPIRITUAL
EN LA CONDUCCION DIARIA

Cada señalización luminosa es un acto de conciencia

Ejemplo:

Ceder el paso a un peatón.

Ceder el paso a un vehículo en su incorporación.

Poner un intermitente

Cada vez que cedes el paso a un peatón

o persona en la conducción estas haciendo un acto de conciencia.


Imagina los que te pierdes en cada trayecto del día.


Trabaja tu inteligencia para desarrollar conciencia.


Atentamente:
Joaquin Gorreta 55 años

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