miércoles, 15 de mayo de 2013

398. Día del maestro. festejo y ramillete


Maestro: estampa de no olvidar



Un correo de víspera con la firma del P. Rector del Instituto Superior salesiano de Teología Cristo Resucitado (Tlaquepaque, Jalisco) reiteraba la invitación al grupo de maestros: de 9.30 a 10.30 “festejo del Día del maestro”. Los de primero de Teología, los de segundo, los de tercero, los de cuarto… las alumnas y los alumnos, que ellas y ellos estudian Sagrada Teología, han festejado este 15 de mayo, cortando un tanto el horario de clases. Día del Maestro, que en México se inició en 1918. San Juan Bautista de La Salle, proclamado en 1950 Patrono de los Educadores,  es una referencia válida de este homenaje. Lo han hecho con candor y cariño, juvenilmente conscientes de que el amor siempre tiene una palabra nueva que inventar, una gracia que presentar.
Y, antes de pasar a uno taquitos al pastor maestros y alumnos, nos han obsequiado con una botella de vino Bordeaux y una bolsa de manufactura casera (con figura de pera) de dulces infantiles…
Al final los de 1°, a quienes explico la Sacra Pagina, me han obsequiado por sorpresa – a los demás también – con un diploma de obsequios espirituales. Junto a mi computadora una foto, y ahí van unos "versos escolares", nacidos rápidos en respuesta, y colgados con el mismo cariño…


 Con Javier Odalis, Salesiano de la República Dominicana, ataviado con la  gorra de ceremonia
obsequio de su compañero de clase Siervo de María, de Indonesia

Para un humilde Maestro,
un buen vino de beber,
y una bolsita de dulces
para aquel niño de ayer.
La Biblia, mi confidente,
la playa de mi placer,
me está diciendo en sus versos:
¡hala déjate querer!
Y si mucho es lo que sabes
ya rumbo de la vejez,
es más – te dicen los jóvenes –
lo que puedes aprender.
Gracias, pues, amigos míos,
que me estáis haciendo ver,
que ser amado es la esencia
de aquel divino saber
que carne mía se hizo
encarnado en Nazaret.

* * *
Un ramillete de flores
me habéis venido a traer
de misas y de rosarios
sacrificios a a granel.
la charola era de plata,
vuestra hermosa sencillez.
Yo como dócil discípulos
la lección recogeré.
Uno solo es el maestro,
dijo el que solo lo es.
En comunión seguiremos:
lo que sé os enseñaré
Y mientras tanto os pido
ser digno de vuestra fe

15 de mayo de 2013,
Rufino María Grández,
a la vera de la Biblia.


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