miércoles, 5 de junio de 2013

409. Corazón divino de carne



Ante la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús 2013

1. El próximo viernes (pasado mañana) es la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Seguramente que estamos en lo correcto afirmando que el Sagrado Corazón de Jesús es uno de los aciertos más rotundos que ha tenido la Iglesia para entregar a sus hijos la esencia del Evangelio.
¿Qué es el Corazón de Jesús? Es el amor de Dios comunicado. Es ese punto de encuentro de un Amor descendente – amor misericordia, amor perdón, amor total gratuito y para siempre, amor que acoge aunque yo lo rechace, amor que perdona antes de que yo me arrepienta, amor pura locura de un Dios que es amor, solo amor, amor que anunciaban los profetas, amor escandaloso como lo pintó Jesús en la parábola del hijo pródigo… – y un amor ascendente. ¿Qué es el amor ascendente? El amor que está en el corazón de Jesús, que ama a Dios, su Padre, y que, amándole él, nos recoge a todos nosotros como hermanos nuestro y redentor nuestro, para que el mundo entero ame a Dios como Dios quiere ser amado, con un amor a su propia altura, digno de él. Jesús, pues, es el punto de encuentro en que todo amor se funde:
- el que desciende de arriba,
- el que asciende de abajo.
Él es nuestra paz (Ef 1,15), él es nuestro amor.
Esta teología simple y puramente esencial es la que representa la efigie, o más bien toda la evocación de esa figura: el Corazón de Jesús.
El Corazón de Jesús es la clave de toda la teología cristiana; lo demás son variaciones sobre el mismo tema.

2. Dentro de unos meses será beatificado un humilde capuchino, llamado fray Tomás de Olera, místico del Corazón de Jesús. Tomás Acerbis nació en la aldea de Olera, provincia de Bérgamo (Italia) el mismo año en que terminó el Concilio de Trento, 1563. En su pueblo no había escuela, y a los 17 años entró en el convento capuchino de Verona sin saber leer ni escribir. Allí aprendió. Se dedicó a los humildes oficios en que se empleaban los hermanos laicos; especialmente fue limosnero de la comunidad, cuarenta años limosnero en los varios conventos por donde pasó. Murió en Innsbruck (Austria), convento donde pasó los últimos años de su vida. Murió en 1631.
A los cincuenta años de su muerte, en 1682 se publicó un grueso volumen con los escritos místicos de este hermano capuchino, Fuoco d’amore, Fuego de amor. Juan XXIII lo apreciaba mucho; era de su tierra y desde pequeño había oído hablar de él. Es muy significativo lo que cuenta el secretario del Papa, Mons. Loris Capovilla: «En los últimos días de su vida, sobre todo cuando empezó a guardar cama –el 20 de mayo de 1963– el papa Juan quiso que por turnos –el enfermero fray Federico Bellotti, los jóvenes ayudantes Guido y Giampalo Gusso y yo– le leyéramos además de páginas de la Imitación de Cristo, del breviario y de otros libros de piedad, muchos fragmentos del Fuoco d’amore. De la delicia que recibía de esta lectura hablaba con todos los que iban a visitarle, comenzando por su confesor monseñor Cavagna, y también con los médicos, las monjas y el personal de servicio» (Citado por Giovanni Ricciardi, Fray Tomás de Olera, en la revista mensual: 30 DÍAS, n, 3 del año 2003).

3. ¿Qué era, pues, el Corazón de Jesús para aquel sencillo hermano, cuya vida estaba entre los pobres del pueblo y a cuyo corazón sencillo se confiaban altas dignidades de la corte austriaca? El hermano Tomás era un “Místico del Corazón de Jesús” cuarenta años antes de que se iniciaran las revelación del Sdo. Corazón a Santa Margarita María Alacoque.
En el Fuego de Amor hay siete capítulos dedicados al Corazón de Jesús, corazón de carne de Dios.
Vamos a libar algunas palabras de estos capítulos dedicados a contemplar y entrar en el corazón de Jesús.

4. (No tenemos en castellano el Fuoco d’amore del próximo beato Tomás de Olera. Tonamos algunos extractos del capuchino Rodolfo Saltarin, vicepostulador de la causa, de un artículo sobre Fray Tomás de Olera, “Si rivelló una grand’anima”, publicado en l’Osservatore Romano, domenica, 22 aprile 2001).

El primer capítulo se abre con esta invocación: “¡Oh sagrado Corazón de mi amabilísimo Señor!, yo me dirijo a Vos, y con ese Vos se explayará mi alma, siendo Vos, amable Corazón, mi recuerdo, mi consolador”.
Se precipitan ahora una “cascada” de consideraciones, movidas por la onda de los recuerdos. (…)
Invita luego al alma a contemplar (es decir, a ver en espíritu) a Jesús “compuesto de amor y caridad”, mientras camino a lo largo de los camino de Palestina cansado, afligido, hambriento, sediento; mientras viva los días la pasión humillado por los azotes, las espinas, los clavos, los golpes, el vilipendio, llevando la cruz. (…) y así como los ríos y torrentes van a desembocar al mar, siendo el mar el remate, así todos los dolores del Señor fueron como otras tantos torrentes que desembocaban en su corazón”.
En el capítulo siguiente invita al alma devota a entrar en aquel “Corazón dulce y querido”, que fue mártir durante treinta y tres años. (…).
“Como Dios veía todas las cosas y todos los dolores…; si miraba al pueblo hebreo…, veía que le iba a dar muerte atroz; si miraba a los apóstoles, veía a Judas que le iba a vender y traicionar, veía a Pedro que lo iba a negar, veía a todos los demás que lo iban a abandonar”.
¿Qué es el éxtasis? En el capítulo III la invitación se hace personal e íntima: “penetrar en aquel sagrado Pecho y ver cómo estaba aquel Corazón”.
“Y no temer, alma, porque yo estoy herido, llagado por tu amor y mi corazón está traspasado. ¿No ves que yo agonizo sudando sangre y agua?
“Retorna a tu Padre celestial, y si te sientes abrumada, fatigada, ven a mí, que yo te reconfortaré dándote a beber de aquella agua que yo di a la Samaritana; mi Corazón te servirá de frasco, lleno de precioso vino, el cual para tu amor está guardado en la cánova fresca de mi pecho”.
Y el alma responde exultante:
“¡Oh dichosa, oh feliz cánova, oh dulce vino, oh preciosa bebida! Dichosos, felices y bienaventurados los que beban de este celestial frasco, dispuesto en aquella divina cánova, de la cual decía nuestro Dios: Quien tenga sed, que venga y beba, y yo lo saciaré”.
De esta contemplación viene el éxtasis, como si fray Tomás nos lo deseara a todos:
“¿Qué es el éxtasis, sino una muerte de estupor y de amor, viendo en Dios tanta caridad, tanto amor a la criatura tan ingrata y desconsiderada? ¿Y quién podrá comprender el amor de Dios? ¿Acaso los más elevados entendimientos? ¿Acaso los más perfectos? Él solo puede entender este exceso de caridad…
Como no se puede contar las estrellas del cielo, la arena del mar, las plantas y hierbas de al tierra, así tampoco se puede contar ni menos comprender con la mente humana ni con la santidad de vida ni todos los ángeles del cielo, el amor con el cual Dios amó al hombre, creado con las propias manos de Dios, redimido con su preciosa sangre”.
* * *
El día 21 de septiembre será beatificado el humilde Fray Tomás de Olera en la catedral de Bérgamo por el Cardenal Angelo Amato SDB, con mandato pontificio del Papa Francisco, aprobada la beatificación en su día por el Papa Benedicto XVI.
Sin duda que el ilustre cardenal, Prefecto de la Congregación para las Causas de los santos nos dirá cosas muy bellas que a gusto agregaríamos a las palabras del Beato que aquí hemos recogido.

(Guadalajara, miércoles, 5 de junio de 2013).
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Para quienes deseen documentación breve y autorizada del nuevo beato, les ofrecemos esta semblanza escrita en un lirbo significativo para los Capuchinos: Sulle orme deis anti. Il santorale cappuccino. Santi, beati, venerabili, servi di Dio. Istituto Storico dei Cappuccini. Postulazione generale. Roma 2000, pp. 301-304.


TOMÁS ACERBIS DE OLERA
(1563-1631)


Tomás Acerbis (Tomás de Olera), Siervo de Dios, nacido en el pueblecito de Olera en Val Seriana (Bergamo) a finales de 1563, compartió con sus padres pobreza, penas y fatigas, siendo pastor hasta los 17 años, analfabeto porque en aquellos lugares de montaña no había escuela.
Al vestir el hábito capuchino en la provincia véneta, en Verona, el 12 de septiembre de 1580, aprendió a leer y escribir, revelándose pronto "como maestro y espejo de perfección religiosa, lleno de virtudes". Profesó el 5 de julio de 1584 y fue destinado al humilde servicio de limosnero, en Verona hasta 1605, luego en Vicenza hasta 1612, en Rovereto de 1613 a 1617. En 1618 fue destinado a Padua, como portero del convento. En 1619, a petición del archiduque del Tirol Leopoldo V de Ausburg, fue destinado a Innsbruck como limosnero.
Obediencia y humildad lo hicieron "el hermano de la limosna" por casi 40 años. El amor a las almas lo hizo un apóstol: dio testimonio del Evangelio, habló de Dios; instruyó en la fe a humildes y grandes; dedicó toda su vida a amar. Un verdadero apóstol sin estola, en diálogo con todos; y todos "se admiraban...pues parecía humanamente imposible que un sencillo hermano lego hablara tan altamente de Dios como él hablaba". "En todas partes hablaba de las cosas de Dios con tanto espíritu y devoción que todos quedan maravillados, llenos de estupor". Exhortaba a la paz y al perdón; visitaba y consolaba a los enfermos; escuchaba y animaba a los pobres; llegaba hasta lo íntimo del corazón para denunciar los males y facilitar la conversión. Para alcanzar lo que anhelaba para las personas que se le confiaban, velaba de noche en oración, flagelaba su cuerpo, imponiéndose para la salvación de los demás ayunos y austeridades.
Fue promotor de vocaciones a la vida consagrada, inspirando "singularmente a las vírgenes a entregarse del todo al Señor". En Vicenza patrocinó la erección del monasterio de las capuchinas, construido junto a Porta Nuova en 1612-1613. En Rovereto intervino en las instancias de la ciudad para que se erigiera el monasterio de las clarisas, construido en 1642. En el Tirol tenía un influjo arrollador: guía espiritual de los pobres en el Valle del Inn, catequistas, informador de las expectativas codificadas por el Concilio de Trento para una auténtica reforma católica. Desde 1617 fue amigo y maestro del científico Hipólito Guarinoni de Hall, médico de la corte en Innsbruck. Aparte de lo que aconsejaba mediante sus conversaciones, escribió cartas sobre problemas de ética conyugal, sobre cómo afrontar las cruces en la familia, sobre cómo amar a Dios. Acompañó al instituto de las Vírgenes de Hall, centro de educación para las jóvenes de la nobleza tirolesa; con visitas y cartas estuvo muy cerca de las archiduquesas María Cristina y Leonor, hermanas de Leopoldo V. Para éste y su esposa Claudia de' Medici fue guía espiritual, con frecuentes visitas en el palacio y numerosas cartas.
A todos enseñaba aquella "alta Sabiduría del amor" que "se aprende en las llagas amadas de Cristo"; exhortaba a sentirse "felices en el padecer", porque "el amor se conoce en el padecer". Fue consejero del arzobispo Paride Lodron, príncipe de Salzburg.  Orientó también la vida espiritual del emperador de Austria Fernando II, cercano a él durante la guerra de los Treinta Años (1618-1648). Fue amigo y consejero de los duques e Baviera Maximiliano y Elisabet, residentes en Munich. En su corte, en 1620, llevó del luteranismo a la Iglesia Católica al duque de Weimar. Hallándose en Viena (1620-1621), encontrando en la corte imperial a Eva María Rettinger, viuda de Jorge Fleicher conde de Lerchenberg, la encaminó a la abjuración del luteranismo: se hizo católica y se consagró a Dios en las benedictinas del monasterio de Nonnberg-Salzburg, llegando a ser abadesa.
En Cornegliano (1624) condujo a la fe católica a la obstinada hebrea Paula, esposa de Pedro Valdier, que manifestó: "Reconozco que estoy en el seno de la Santa Iglesia... gracias a la ayuda, diligencia, solicitud y oraciones de fray Tomás". Para tener a los trabajadores fieles a la Iglesia Católica, recurría a la colaboración de los barones Fieger di Friedberg, empresarios de las minas de Taufers, que proporcionaban trabajo en los Valles del Inn y del Adige. Yendo de casa en casa para la limosna, sostenía la fe de los vacilantes y rechazaba ideologías y prácticas luteranas que se iban expandiendo. Recibió orden de sus superiores de poner por escrito aquellas conversaciones que tenía en defensa de la fe. En Viena, en 1620, redactó "Conceptos morales contra los herejes", publicación póstuma con el título de Fuoco d'amore (Augusta 1682, parte IV, pp. 529-708). Reveló de dónde tomaba lo que escribía: "Nunca he leído una sílaba en los libros; pero me afano por leer a Cristo en su Pasión".
Enamorado de la Virgen, en sus escritos la venera, aparte de otros títulos, como la Inmaculada Concepción y Asunta al cielo. Fue tres veces en peregrinación a la Santa Casa de Loreto (1623, 1625, 1629), recordando que "en llegando a aquella Santa Casa, me parecía estar en el paraíso". Indicó a su amigo Hipólito Guariononi una localidad cercana a Hall, junto al río Inn, en el Puente de Volders: allí quiso que se construyera una iglesia dedicada a la Inmaculada Concepción; puso los cimientos en 1623; pidió ayudas, superó críticas y dificultades financieras. Ultimada en 1654, fue la primera iglesia en tierra de lengua alemana dedicada a la Inmaculada y a San Carlos Borromeo, considerada todavía hoy en Austria como monumento nacional.
Todos los que se hallaron presentes en su muerte, acaecida el 3 de mayo de 1631, la consideraron una "muerte de amor". Fue sepultado el domingo 5 de mayo en la cripta de la capilla de la Virgen en la iglesia de los capuchinos en Innsbruck, tras una ininterrumpida peregrinación de los fieles para venenar su cuerpo. Actualmente la tumba se encuentra en la pared de la misma capilla. Ha persistido hasta hoy su fama de santidad. Juan XXIII habló de Tomás "como de un auténtico santo y un maestro de espíritu". Pablo VI, el 22 de noviembre de 1966, lo recordó como "válido instrumento de la general renovación espiritual... Tanto que puede brillar en la historia de aquel glorioso período junto a los más ardientes sostenedores de la Reforma Católica", particularmente "en la adhesión consciente a la verdad revelada..., y en el ejercicio incansable y fervor de las virtudes, en especial de la caridad".
El 28 de febrero de 1967 se inició en Bérgamo el proceso ordinario informativo, concluido el 19 de abril de 1968; contemporáneamente se desarrolló en Innsbruck un proceso rogacional. El decreto sobre los escritos es del 12 de enero de 1974. En marzo de 1978  fue presentada la Positio para la introducción de la causa y para la heroicidad de la virtudes, aprobada el 7 de marzo de 1979. El 4 de diciembre de1980 se aprobó el decreto sobre la fama de santidad del Siervo de Dios Tomás de Olera. El 2 de febrero de 1982 se presentó la Responsio ad Animadversiones.

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