jueves, 4 de julio de 2013

422. Año de la Fe – Retiro de verano



Año de la Fe – Retiro de verano

Sobre la fe viva, en espera de la “Lumen fidei”


I
Perspectiva - Situándonos de nuevo en el Año de la Fe:
Conocer – Vivenciar - Proyectar

1. Al convocar el Año de la Fe el papa Benedicto XVI con la carta apostólica Porta fidei (11 octubre 2011) se nos aconsejaba a los cristianos como tarea de este año el estudio del Catecismo de la Iglesia Católica, uno de los mejores frutos del Concilio (ver nn. 11-12). A los sacerdotes se aconsejaba el repaso de los documentos del Concilio (ver Documentación aneja de la Congregación para la Doctrina de la Fe). El Papa, en la homilía conmemorativa del inicio del Concilio, a los 50 años, porfiaba por el regreso a la letra del Concilio, porque en la letra está el espíritu.

El Año de la Fe perseguía estos objetivos, que marcaban nuestra tarea:
1)      Conocer más y más la Fe que se nos ha dado:
- Conocimiento de los 16 documentos del Concilio.
- Conocimiento del Catecismo de la Iglesia Católica (publicado a los 20 años del Concilio Vaticano II).
- Conocimiento del Magisterio actual de la Iglesia, especialmente a través de las Homilías y Catequesis del Papa en torno al Año de la Fe.

Nota. El Papa Benedicto XVI, con la gracia especial que Dios le concedió de la palabra en la Homilía y en la Catequesis, fue formando un “corpus” de exposición sobre la Fe en la serie de catequesis que impartió. (De las catequesis del Papa fuimos escribiendo una serie de himnos oracionales, aparte del Himno para el Año de la Fe. Estos poemas espirituales están puestos en el blog de “las hermosas palabras de la fe” y son los siguientes:
305. Poemas del Año de la Fe 1: Yo creo personal y libremente.
311. Poemas del Año de la Fe 2: Un éxtasis de Dios conmigo llevo.
313. Poemas del Año de la Fe 3: La alegría de la Fe.
315. Poemas del Año de la Fe 4: Tú te revelas y entregas.
317. Poemas del Año de la Fe 5: Quiero anunciar lo que llevo.
321. Poemas del Año de la Fe 6: Por amable beneplácito.
326. Poemas del Año de la Fe 7: El camino de la Fe.
346. Poemas del Año de la Fe 8: Yo busco infinito

2)      Vivenciar la Fe personal y comunitariamente.
3)      Proyectar la Fe personal y comunitariamente ante esta urgencia: Qué puedo hacer yo y qué podemos hacer nosotros en la llamada a la Nueva Evangelización.


2. Se acaba de hacer un balance del Año de la Fe (2 julio 2013), presidida por el cardenal Rino Fisichella, presidente del organismo creado para la Nueva Evangelización: “El balance a tres cuartos del Año de la Fe, nos deja con gran alegría y gratificación” indicó Mons. Fisichella. Y añadió que “el trabajo fue mucho y aún llegarán frutos. Podemos ver una profunda experiencia de fe que se cumple en las diócesis.
En primer lugar vemos que el Año de la Fe ha sido vivido en las diócesis. Y en ellas se registra un aumento constante de iniciativas, en las parroquias y también el hecho que en muchas diócesis se retoma de estudio de los documentos del Concilio Vaticano II”.
Mons. Fisichella añadió: “Los obispos han enviado cartas con documentación y nos explican el modo en que fue vivida por ejemplo la adoración eucarística a nivel global en las diócesis. Uno de los puntos más importantes del Año de la Fe fue que misterio de la Eucaristía estuvo el centro en el mundo, una manifestación silenciosa y de intensa oración, una expresión de profunda de unidad en torno a la Eucaristía”.
“Los datos estadísticos disponibles – añadió el arzobispo italiano – indican que las peregrinaciones en Roma están aumentando. Desde el 11 de octubre de 2012 hasta la semana pasada son 4,5 millones los peregrinos que se han registrados porque vienen en grupo. A los que se añaden algunos otros millones no registrados porque vienen por cuenta propia”.

(Nota. En la Orden Capuchina el ministro general ha escrito una carta circular, basándose en una palabra de san Francisco: Tú eres nuestra Fe (Roma, 13 de junio de 2013). En ella nos dice: “Os propongo que celebren un capítulo local en el que los hermanos, iluminados y provocados por la Palabra de Dios, la Regla y nuestras Constituciones, puedan compartir la propia experiencia de fe con el Señor, lo que ella ha suscitado, y, si algún hermano está desanimado, pueda pedir oración y ayuda” -final de la carta-.).

Un hecho del todo imprevisto en el Año de la Fe ha sido la renuncia del Papa Benedicto XVI y la entrada del Papa Francisco. Esto ha causado un revulsivo benéfico en la conciencia cristiana.
¿Cuál es el efecto que causó la entrada en escena del papa Francisco en el Año de la Fe? esta fue la pregunta que ZENIT le hizo a Mons. Fisichella en la citada conferencia de prensa.
“El efecto – respondió el número uno del dicasterio para la Nueva Evangelización –puede ser evaluado en diversos aspectos como “el gran número de personas que vienen para ver y escuchar al papa Francisco”. Este es un resultado “inmediato, aunque el número no es lo más importante, sino el empeño de los cristianos deciden vivir su fe”.
“El papa Francisco, sea con su palabra que con su simplicidad llega a todos, ninguno excluido, con la simplicidad de sus imágenes y con su estilo de vida, sobrio y esencial, y con su deseo de encontrar a todos. Francisco se ha vuelto un modelo que invita a cada uno de nosotros a vivir la fe de manera empeñada”. “Nos indican nuestros párrocos que se ha registrado un incremento de las confesiones y que muchas personas se acercan de nuevo porque se sintieron tocadas por la persona del papa Francisco”.
Y precisó que “ahora nos toca a nosotros, en la realidad pastoral cotidiana de seguir con este empeño”.

3. Al Año de la Fe tenemos que añadir ahora la encíclica “Lumen fidei” que el día 5 de julio será presentada,  y, según anuncian las oficinas de la Santa Sede, estará disponible a partir de ese día en italiano, francés, inglés, alemán, español y portugués”.  El 13 de junio la anunció el Papa Francisco: “«Ahora debe salir una encíclica» sobre la fe, dijo Bergoglio, «una encíclica a cuatro manos, dicen: la empezó Papa Benedicto, me la entregó; es un documento fuerte». El Pontífice indicó que escribirá «que recibí este gran trabajo que hizo él y que yo he sacado adelante»” (Noticias del 13 de junio).
Una tarea espiritual de verano puede ser esta: tomar personalmente el texto de la encíclica, estudiarlo, meditarlo, subrayarlo, y sacar las conclusiones que el Señor me vaya inspirando.

II
El regalo de la Fe :
La belleza y la fascinación del don recibido
y la antítesis de la fe

4.  Para hablar de la fe, lo primero tenemos que tomar conciencia clara del don recibido y conocer cuál es este regalo.
En la visión paulina:
- La fe es gracia; no es mérito ni es conquista. Está en el ámbito de la mera gratuidad de Dios con la criatura. Es el modo de volcarse de Dios con su criatura; pro eso es virtud teologal, la raíz de toda virtud, el sustento de toda gracia posterior.
- La fe es el don total de Dios a su criatura. Como contenido (la fe que se cree) es el todo Dios para con su hijo. San Francisco alaba: “Tú eres nuestra fe”
- La fe es la resurrección de Jesucristo; y fuera de la fe no existe esa realidad.
- La fe es el sustento de toda realidad sobrenatural. Con fe puede haber milagros; sin fe no puede haber milagros.
- La fe es la base de todo el orden sacramental.
- La fe es la clave de la revelación; es al mensajera de Dios, porque no puede haber un mensaje de Dios que no pase por la fe. Toda la Sagrada Escritura es un libro de fe; sin fe la Escritura se reduce a un cuento muy interesante.
- La fe es radicalmente personal; es el hombre ante Dios.
- Por ser personal, la fe se incrusta en el orden psicológico de la persona.
- Lo que pasa en el acto de fe solo lo conoce Dios; el hombre no es capaz de analizar hasta el fondo la vida del acto de fe.


5. El acontecimiento de la fe: la fe como encuentro,
¿Qué es la fe? La fe es
- el “encuentro” con el Dios revelado por Jesucristo, (La fe no es la aceptación de un cuerpo de doctrinas que exceden la capacidad humana, sino radicalmente el encuentro vital con una persona, que es el mismo Dios en su Hijo Jesucristo).
- y, en consecuencia, el encuentro con el hombre nuevo y el mundo nuevo que Jesús trae como misión y proyecto.
Lo cual, cuando se produce, trae como resultado lógico:
ü  Un fervor ardiente de adhesión
ü  Que puede llegar al deseo de entregar completa y exclusivamente la vida a esta causa.
ü  Un anhelo de conocer más y más lo que de verdad se ama.
ü  Un gozo singular al experimentar que poseo el mayor bien que se me puede dar: el amor de Dios hacia mí.
ü  Y, al mismo tiempo, el hallazgo del sentido de mi vida en el mundo
ü  Junto con la misión específica que el Señor quiere que cumpla yo en esta tierra.

6. Benedicto XVI se expresaba así en la homilía inaugural de su pontificado (24 abril 2005): “Y únicamente donde se ve a Dios, comienza realmente la vida. Sólo cuando encontramos en Cristo al Dios vivo, conocemos lo que es la vida. No somos el producto casual y sin sentido de la evolución. Cada uno de nosotros es el fruto de un pensamiento de Dios. Cada uno de nosotros es querido, cada uno es amado, cada uno es necesario. Nada hay más hermoso que haber sido alcanzados, sorprendidos, por el Evangelio, por Cristo. Nada más bello que conocerle y comunicar a los otros la amistad con él. La tarea del pastor, del pescador de hombres, puede parecer a veces gravosa. Pero es gozosa y grande, porque en definitiva es un servicio a la alegría, a la alegría de Dios que quiere hacer su entrada en el mundo”.
Y dirigiéndose específicamente a los jóvenes:
“… quien deja entrar a Cristo no pierde nada, nada –absolutamente nada– de lo que hace la vida libre, bella y grande. ¡No! Sólo con esta amistad se abren las puertas de la vida. Sólo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condición humana. Sólo con esta amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera. Así, hoy, yo quisiera, con gran fuerza y gran convicción, a partir de la experiencia de una larga vida personal, decir a todos vosotros, queridos jóvenes: ¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo. Quien se da a él, recibe el ciento por uno. Sí, abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo, y encontraréis la verdadera vida”

7. Debemos partir del hecho de que la realidad circundante, envolvente e impregnante del mundo en que vivimos es ajena a la fe; lo cual se manifiesta
- en desinterés e indiferencia frente a lo transcendente personal
- en una secularización activa de los medios de vida,
- y a veces en hostilidad

8. De ese “status” anímico y mental brota “el pecado del mundo”, que, si bien radica en el corazón, tiene sus manifestaciones y expresiones en la vida misma. El misterio del pecado y de la iniquidad, como lo opuesto a la Fe, puede verse en estos hechos:
ü  El destierro de Dios de los espacios públicos de la sociedad, comenzando por el área legislativa, tratando de crear un humanismo en el cual el Hombre sea la referencia absoluta.
ü  El imperio del desamor, que puede ser incluso odio, que mantiene a la humanidad en la condición de opresores y oprimidos.
ü  La violencia y la guerra son la cara brutal del desamor.
ü  El aborto o negación de la vida humana en sus orígenes.
ü  La erosión y destrucción del matrimonio por la infidelidad, el divorcio, la permisividad de las parejas de hecho, la unión de parejas del mismo sexo (con paridad frente al matrimonio)
ü  En suma, el cuadro negro que describe Pablo en Rm 2 haciendo un balance del paganismo como concepción de vida “fuera de Dios”.

9. Es en verdad pavorosa la visión de la humanidad que nos da Pablo contemplando al mundo fuera de Cristo. Un vez que el hombre, que desde al raíz del corazón está abierto a Dios, al rechazarlo ¿qué sucede?
“…que su corazón insensato quedó envuelto en tinieblas. Alardeando de sabios resultaron ser necios y cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes del hombre mortal, de pájaros, cuadrúpedos y reptiles… Degradaron sus propios cuerpos… Dios los entregó a pasiones vergonzosas, pues sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por otras contrarias a la naturaleza; de igual modo los hombres, abandonando las relaciones naturales con la mujer, se abrasaron en deseo unos de otros… Y como no juzgaron conveniente prestar reconocimiento a Dios, los entregó Dios a su mente insensata, para que hicieran lo que no conviene: llenos de toda clase de injusticia, maldad, codicia, malignidad; henchidos de envidias, de homicidios, discordias, fraudes, perversiones…” (Rm 2,21-29).
No podemos engañarnos. Lo que Pablo describe, con trazos tan negros, fue real. Y la causa última que da san Pablo es única: es el desconectarse de Dios. Ahí está el origen de toda aberración y de todo mal.

San Pablo en este párrafo  no mete al demonio, como si el demonio anduviera suelto y fuera el causante de todos  los males.
Aquí desarrolla otro tipo de teología. Es al teología del misterio absoluto, del señorío de Dios como causa universal, a quien ni el bien ni el mal se le puede escapar, hasta el punto de aparecer, como en otro lugares bíblicos, Dios agente del mal
- Dios entrega al hombre a su propio arbitrio, fuera de la obediencia a Dios;
- y entonces el hombre es el generador de su propia corrupción y desgracia. La tierra  destinada a ser paraíso mediante la obediencia a Dios y la convivencia humana, se convierte, pro obra del hombre, en su propio infierno.
Esto es la antítesis de la fe.

10. La lectura de los periódicos, como conciencia diaria de la humanidad, nos produce. las más de las veces, una impresión desazonadora.
- el mal campea como compañero cotidiano de la familia,
- el bien, que sin duda existe con hondo espesor, queda en la penumbra,
- para que una cosa sea “noticiable” tiene que ser o divertida o exótica o escandalosa, salvo los grandes periódicos de opinión y de análisis de la situación internacional,
- el escándalo y lo reprobable deja de ser tal y se convierte en simple componente del afán de la vida,
- la corrupción de los responsables, la emulación política, los disturbios sociales con guerras y asesinatos por narcotráfico, los divorcios y amoríos de los famosos se llevan la parte mayor de los periódicos como asuntos diarios dignos de interés.
- Los temas que en verdad gestan la nueva humanidad, como la ciencia y la convivencia social quedan, más bien, en segundo plano.
Tanto es así que el mismo periódico, y los mass-media en general, puede ir creando solapadamente un morbo insano. Un lector acrítico muy quedar muy fácilmente inficcionado de ese morbo. Quizás a la vera del periódico se comprenda mejor  la página negra de san Pablo antes citada.

11. El deterioro de los grupos religiosos. La situación oscura que hemos descrito no corresponde, ni mucho menos, a la situación de nuestros conventos, en los que – por humanos – se pueden dar casos lamentables.
Pero al fe – que en un primer momento fue pasión, iluminación, arranque, futuro… puede debilitarse, debilitarse, incluso apagarse. Y entonces la vida, suficientemente satisfactoria vista desde fuera, cae en la rutina, en la mediocridad, en cierta apatía mortecina, que no suscita entusiasmo ni dentro ni fuera… Un cuadro clínico así nos da este pronóstico: ir sobreviviendo y bien morir.
Puede ocurrir que alguien que comenzó en el fervor, gastado por la fatiga y desencanto de los años, vaya consumiendo sus días sin pena ni gloria en un buen pasar que no genera entusiasmo en nadie.
Lo peor sería perder la fuerza de reacción y resignarse a bien morir.
Justamente porque de ninguna manera nos resignamos con esa situación agonizante, justamente por eso, escribimos, convencidos, la reflexión de este retiro.

12. Tras el Concilio Vaticano II el eslogan mayor de todas las familias religiosas ha sido: recuperar el carisma de los orígenes, estudiarlo a fondo, reinterpretarlo a la luz de la teología y del humanismo de hoy. Las nuevas Constituciones han brotado por todas partes hermosas y vigorosas, evidentemente superiores a las precedentes. Con todo, el fenómeno de deterioro de vida no ha parado, signo de que la ansiada renovación tiene que venir de algo de más allá de las propias Constituciones, las cuales, por otra parte, son necesarias.
Lo mismo ha ocurrido con los planes de pastoral vocaciones en familias religiosas y diócesis. Pese a tales planes, las llamadas han sido menos y menos, salvo excepciones. La causa no se puede achacar al ambiente, sino, más bien, a la pérdida de nuestra significatividad vital y a nuestra falta de irradiación.


III
Proyecto de Dios para mí:
su obra de fe en mí


13. Dios quiere hacer algo, es claro. En la humanidad se está gestando un cambio de época. Se siente, se percibe, se le ve venir. Pero no sabemos exactamente
- ni qué es
- ni cómo va a ser
- ni tampoco cuándo va a ser.
La única postura razonable para un creyente, hijo de Dios, es aceptar la situación presente; ir viviéndola día a día, con una amplia mirada de paz que se proyecta para el futuro.
Para un cristiano los signos de esta obra de Dios son tres:
1° El Concilio Vaticano II, visto como un nuevo Pentecostés.
2° La convulsión que a raíz del Concilio se ha producido dentro de la Iglesia.
3° El advenimiento de la globalización y la expansión de la humanidad hacia el espacio.

14. Y lo que sí ciertamente sé es que Dios cuenta conmigo, lo que no quiere decir que yo he de aparecer como protagonista de gestos esplendoroso. Puede ser exactamente lo contrario: que Dios cuente con mi anonimato.
Y la razón es por la paternidad individual que Dios tiene conmigo y con cada uno de sus hijos.
- Yo he sido querido por mí mismo (no en función de otro)
- Creado por mí mismo
- Con una misión específica que cumplir yo mismo, una misión digna de Dios.
- Conforme a esto, yo soy insustituible. Así me ve Dios.
Mi misión es: Dios en mí y yo en Dios; Dios en mí y desde mí en mis hermanos. Mi misión es expandir la vida de Dios, y la Vida de Dios está en la Fe.
Las coordenadas de mi vida, vistas desde la fe, alcanzan a la familia humana como tal. Desde el momento en que Dios me ha asociado a su Hijo, Jesucristo, me ha asociado a toda la obra del Hijo. Mi vida, brindada a Cristo, está ofrecida a toda la causa de Cristo.

15. Esta importancia absoluta del individuo dentro de la Iglesia nos la recordaba el Papa en su última audiencia en la Plaza de San Pedro (miércoles 26 junio) con palabras coloquiales, hablando del Templo de Dios, que es la Iglesia:
“…Esto nos dice que nadie es inútil en la Iglesia, y si alguien dice a veces a otro: «Vete a casa, eres inútil», esto no es verdad, porque nadie es inútil en la Iglesia, ¡todos somos necesarios para construir este Templo! Nadie es secundario. Nadie es el más importante en la Iglesia; todos somos iguales a los ojos de Dios. Alguno de vosotros podría decir: «Oiga, señor Papa, usted no es igual a nosotros». Sí: soy como uno de vosotros, todos somos iguales, ¡somos hermanos! Nadie es anónimo: todos formamos y construimos la Iglesia. Esto nos invita también a reflexionar sobre el hecho de que si falta la piedra de nuestra vida cristiana, falta algo a la belleza de la Iglesia”.
Se trata, pues, de aceptar, en la fe, la misión y el puesto que Dios me ha dado a mí, que soy su hijo.

16. En esta época un fuerte oleaje de sobrenaturalismo está atravesando a la Iglesia. El hecho de Medjugorje, que se inició hace 32 años (24 junio 1961) es el más visible. (Nuestro aprecio y sentir en torno a Medjugorje puede verse en este blog de “Las hermosas palabras del Señor”, tras haber estado allí: 377. La Madre del Señor en Medjugorje, 2 abril 2013 – 380. Al regreso de Medjugorje: La mirada, la dulzura, la presencia de la Gospa, 8 abril 2013).
Otras personas sencillas ofrecen igualmente sus testimonios celestiales.
Muy singular – según he sabido - las comunicaciones que se publican en La verdadera devoción al Corazón de Jesús. Dictados de Jesús a Marga. Madrid 2009.  (Introducción de su director espiritual); luego El triunfo de la Inmaculada; la culminación será en torno a la Eucaristía.
Son muestras prominentes de una literatura que florece hoy con abundancia en la Iglesia, y que desde los tiempos bíblicos ha florecido. Donde está fuerte la fe, allí ha de brotar el Apocalipsis.
No entramos en tema, que requiere, aparte de mucha pureza personal de fe, una auténtica especialización en teología mística.
Mas, para quienes tratamos de seguir el latido de la Iglesia con el Misal y el Breviario de cada día, con la Biblia al lado y los bellos documentos que ha ido publicando el magisterio reciente de la Iglesia, una consigna muy sencilla y muy verdadera por ser tan sencilla: No puede cundir la alarma. Si, efectivamente, el Señor, mi Dios y Padre, me ha creado a mí y solo por mí, lo que él quiere decirme a mí, abierto a recibirle, me lo dirá a mí; no se lo dirá a otro para que me lo diga a mí. Por lo mismo para gobernarme en la vida, he de acudir al santuario de mi propio corazón donde está el Padre celestial, y desde ese santuario del corazón escucharé a los hermanos y hermanas que piensen que tienen una palabra para mí. Quien decide en la vida en la última orientación del ser soy yo y solo yo. El Señor en su grandeza y amor nos ha dado esta humilde soberanía; así dentro de la Iglesia, que es comunión.

17. Decididos, pues, a vivir en la fe, avanzando más y más por el camino de la fe, hemos de saber:
- que la fe es la intimidad de Dios, y esa intimidad no tiene tope,
- que la fe me colmará de una divina sabiduría para seguir en esta vida
- y que la fe siempre será una sorpresa que Dios me da.
En suma, la fe es el proyecto sublime y sencillo de mi vida, mi fe personal que no puede tener más guía que Dios mismo.
Dice el salmo: “Ábreme los ojos, y contemplaré las maravillas de tu voluntad” (Hora intermedia, viernes I semana). Ese es el camino.

18. Vivir en fe es mi última humanización. Nada nos aproxima tanto a Dios como el abandono total en sus manos, para que él se haga presente en mi vida cotidiana, en mi semblante y en especial en mis ojos.

Lo demás, hermano querido, hermana muy amada, el Señor te lo dirá. Y a lo mejor es algo tan simple como esto: Voy a tomar el librito del Concilio (16 documentos) y me lo voy a leer todo, de cabo a rabo, sin perder una línea.
Si así lo hicieras, el Señor te bendiga. ¡Qué hermoso Año de la Fe!
Y… lo demás, lo que nos diga mañana el Santo Padre en la encíclica sobre la fe, Lumen fidei.

Guadalajara, Jalisco, 4 julio 2013
Fr. Rufino María Grández, OFMCap.

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