miércoles, 17 de julio de 2013

426. Domingo XVI C - Marta y María, dos actitudes de un cristiano



Homilía en el domingo XVI del tiempo ordianrio, ciclo C
Lc 10, 38-42


Texto evangélico:
Yendo ellos de camino, entró Jesús a una aldea; y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano». Respondiendo, le dijo el Señor: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada por muchas cosas; solo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no le será quitada»

Hermanos:
1. Quizás nuestros corazones se encuentren un tanto divididos atraídos por dos polos: la misa dominical que estamos celebrando y la Jornada Mundial de la Juventud que se celebra en Río de Janeiro desde el día 22 al 29 de julio. Como dice en la Presentación el librito de las celebraciones editado en el Vaticano, en portugués, se espera la asistencia de innumerables jóvenes llegados de 190 países, la presencia de alrededor de 11.000 sacerdotes, 1.500 obispos, 60 cardenales, y el pueblo de Dios unido en torno al Papa y a los sucesores de los Apóstoles. Esperamos que sea un suceso eclesial de primera magnitud con grandes gracias espirituales para toda la Iglesia. Es la segunda Jornada Mundial de la Juventud que se celebra en América Latina, y el primer viaje internacional del Papa Francisco.
Recordamos la Jornada de Madrid, presidida por Benedicto XVI, con el cariño de millares y millares de jóvenes que envolvieron al Papa anciano con un entusiasmo que a todos nos conmovió. El Papa anunció entonces que la siguiente Jornada sería en Brasil, y en octubre pasado envió un mensaje para que los jóvenes de todo el mundo acudieran a Río de Janeiro, con el lema de la Jornada: “Id y haced discípulos a todos los pueblos (cf. Mt 28,19)”. Les decía:
“Quisiera renovaros ante todo mi invitación a que participéis en esta importante cita. La célebre estatua del Cristo Redentor, que domina aquella hermosa ciudad brasileña, será su símbolo elocuente. Sus brazos abiertos son el signo de la acogida que el Señor regala a cuantos acuden a él, y su corazón representa el inmenso amor que tiene por cada uno de vosotros. ¡Dejaos atraer por él! ¡Vivid esta experiencia del encuentro con Cristo, junto a tantos otros jóvenes que se reunirán en Río para el próximo encuentro mundial! Dejaos amar por él y seréis los testigos que el mundo tanto necesita” (Vaticano 18 octubre 2013, Mensaje para la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud, 2013).
Nos unimos de corazón para que toda las actividades previstas, con un calendario repleto de eventos, sean un ardiente testimonio de fe cristiana.

2. Pasamos al Evangelio de hoy, que nos introduce en una escena encantadora de la vida de Jesús, una escena de acogida, de amistad, de confianza y de diálogo.
Dijeron los antiguos - Aristóteles - que nadie puede vivir sin amigos. Y esto le ocurría a Jesús; tampoco él podía vivir sin amigos. En los días de la última semana de su vida, dicen los Evangelios que Jesús actuaba en Jerusalén, en los atrios del Templo, pero que por la noche se iba a Betania, que está a tres kilómetros, o menos. No indican que fueran a casa de Marta, pero es lógico suponerlo.
Jesús tiene allí unos amigos y allí puede descansar. En aquella casa Jesús tiene dos hermanas que le aman extraordinariamente: Marta, que parece ser la dueña y gobernanta, y su hermana María, dos hermanas diferentes pero las dos enteras en su amor a Jesús.

3. Quisiéramos nosotros saber detalles de aquella casa y familia, pero los Evangelios no nos dan respuesta a todo lo que nosotros quisiéramos preguntar. Además los estudiosos dicen que los Evangelios hay que estudiarlos cuidadosamente desde la perspectiva en que se pone cada evangelista.
San Juan habla de Marta y María, ante todo en relación con su hermano Lázaro, que en esta escena de Lucas, exclusiva de este evangelista, no es mencionado.
Justamente el día 22 de julio se celebra la fiesta de santa María Magdalena, y en la octava la fiesta de santa Marta, el 29 de julio. Durante siglos se las ha identificado como hermanas, pero la exégesis no propicia esta identificación. María de Betania, hermana de Marta, no tiene que ver con María la Magdalena.

3. Vengamos, pues, a la escena escueta. Está Jesús y está Marta y está María. Son los tres, como si no existieran ni Lázaro ni los discípulos del Maestro, que es de suponer que están, pero para el mensaje que se nos quiere tarnsmitir es mejor olvidarlos.
¿Quién es Marta? Sin duda que una mujer encantadora. A ella le podríamos aplicar gloriosamente las hermnosas frases que la Biblia decía de la mujer pudente y trabajadora.
Marta le quiere a Jesús con todo su corazón, y como hay confianza, le dice a Jesús lo que le dice. Marta se afana por osbequiar a Jesús, y le puede tratar como de casa, con plena confianza. Jesús no es un huésped extraño; es uno de casa. Marta piensa que Jesús puede descansar tranquilo un rato y que su hermana le ayude a ella para repartir la faena. No es una desatención; esto es correcto cuando hay confianza, porque en esta casa reina el amor y la confianza.
Su hermana, sin embargo, piensa de otra manera: yo aprovecho la oportunidad y me quedo a sus pies, hablándole, o mejor, escuchándole.
Además el Evangelio lo pone así, al decir que María estaba junto a sus pies. No estaba en un diván, en una silla, en una banqueta; estaba a sus pies, estaba sencillamente extasiada. El lector cristiano sabe que en esta casa ha entrado Jesús, el Señor, como un día Dios vino a visitar a Abraham junto a la encina de Mambré (Gen 18).

4. En esta escena se planta Marta, la ama de casa hacendosa, y le dice a Jesús: Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir
Y he aquí que Jesús sale en defensa la amorosa María, que no es ninguna ociosa, cuando se sienta para escuchar a Jesús, a quien Lucas gusta llamar el Señor.
Y ahora es como si de repente la escena no fuera ya una escena de familia, sino una especie de liturgia para que el Señor hable con unas palabras de revelación. Desde aquella casa de Betania Jesús nos está hablando hoy a nosotros, o más exactamentre, a mí: Marta, Marta, andas inquieta y preocupada por muchas cosas; solo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no le será quitada.
Las palabras de Jesús son toda una declaración de vida.

5. Desde hace muchos siglos, por efectos de la predicación de San Basilio el Grande en Oriente y de San Gregorio Magno en Occidente, estas palabras de Jesús se han entendido como la contraposición de dos géneros de vida: la vida activa y la vida contemplativa. Pero el perfil de esta interpretación no es exacto.
Jesús está comparando dos actitudes, dos estilos que los puede tener un cristiano. Quien está metido en los afanes seculares debe saber que hay una cosa sobre todas y obrar en consecuencia. Dios, a quien debemos adorar con reverencia y ternura, a quien debemos orar con devoción filial, es, en el fondo, lo único necesario, y Él debe tener la primacía en toda vida, y en cada día de toda vida.
Esto es lo que anuncia el Evangelio.

Terminemos, pues, mis hermanos, orando:
Señor Jesús, enséñame de modo vital lo definitivamente y único necesario, y hacerlo vida de mi vida. Amén.

Guadalajara, Jalisco, miércoles, 17 julio 2013.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

 
;