martes, 17 de septiembre de 2013

448. Llagas de san Francisco 2013



Para besar con ternura
Cántico para después de la comunión

Cuando el 22 de mayo de 2013 el papa Francisco canonizaba a Santa Guadalupe García Zavala, 1878-1963 (nacida en Zapopan, Jalisco), dijo en la homilía: “Madre Lupita se arrodillaba en el suelo del hospital ante los enfermos y ante los abandonados para servirles con ternura y compasión. Y esto se llama «tocar la carne de Cristo». Los pobres, los abandonados, los enfermos, los marginados son la carne de Cristo. Y Madre Lupita tocaba la carne de Cristo y nos enseñaba esta conducta: no avergonzarnos, no tener miedo, no tener repugnancia a tocar la carne de Cristo. Madre Lupita había entendido qué significa eso de «tocar la carne de Cristo»”.
En un pensamiento que recurre en sus homilías: “"hay que besar con ternura las llagas de Jesús en nuestros hermanos hambrientos, pobres, enfermos y en los que están en la cárcel". Así decía explicando en la Hospedería de Santa Marta el Evangelio de santo Tomás apóstol, que se acerca y adora a Jesús llagado. E insiste: "Jesús nos dice que la manera de encontrarle es encontrando sus llagas, y las llagas de Jesús las encuentras con las obras de misericordia, dando al cuerpo y al alma, sobre todo al cuerpo de tu hermano llagado, porque tiene hambre, porque tiene sed, porque está desnudo, porque está humillado, porque es un esclavo, porque está en la cárcel, porque está en el hospital. Esas son las llagas de Jesús hoy".
La fiesta de la “Impresión de las llagas a san Francisco” nos invita a una “transfixión”: seremos llagados si de las llagas de Cristo pasamos a compartir las llagas de los pobres.

1. Para besar con ternura
las llagas de Cristo vivo,
los pobres nos las ofrecen
como regalo divino.

2. Yo soy cristiano llagado
si de la cruz condivido
las llagas de Cristo esposo
en su Iglesia malherido.

3. Jesús de mi comunión,
anhelo del yo más íntimo,
en la verdad de la vida
tú eres dolor compartido.

4. Tú eres gozo que nos baña,
tú eres amor compasivo,
tú eres la carne llagada,
mis manos sean tu alivio.

5. Mi fe en tu divinidad
sea la fe de un testigo;
te adoro en el sacramento
y en tus hermanos te mimo.

6. Dulce Jesús encarnado,
encarnado hasta el suplicio,
sé carne tuya en mi cuerpo,
carne amorosa en servicio.

7. ¡Jesús que vives y reinas,
amor y eterno prodigio,
cielo y tierra te cantamos,
viviendo el misterio unidos!


Zapopan-Guadalajara, Llagas de San Francisco (17 de septiembre) 2013

3 comentarios:

Rosa dijo...

Gracias, Fray Rufino.

Un abrazo grande desde España.

Ricardo Hernandez dijo...

Gracias Fray Rufino, hermoso canto que nos compartes y sobre todo aquello que Dios sigue marcando ahora con un estigma en el corazón de los hombres.

P. Ricardo Hdz

Anónimo dijo...

EN LA VERDAD DE LA VIDA
TÚ ERES DOLOR COMPARTIDO,,,

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