martes, 22 de octubre de 2013

455. Alfaro – Crónica de un “testimonio luminoso”



Alfaro – Crónica de un “testimonio luminoso”


1. Han coincidido en este Año de la Fe (octubre 2012 – noviembre 2013) unas efemérides singulares en mi pueblo de Alfaro, La Rioja (España), que me es muy grato estamparlas para el saboreo y el recuerdo. Es hermoso compartir las cosas de Dios, porque el amor y la fe solo crecen cuando se comparten. Hablo de cosas del pueblo, que resultan ser cosas de Dios. Y hemos celebrado una fiesta muy singular, como puede verlo quien esto leyere. Y ojalá que en otras partes se puedan hacer celebraciones semejantes. Lo que se ha ido bordando entre nosotros acaso pueda presentarse como un ejemplo para la geografía espiritual de nuestra patria. Al final todo ha resultado sencillo y bello, espontáneo y auténtico; el Espíritu se ha dejado sentir en la Comisión animadora de esta celebración.

2. Resulta que el 20 de octubre (justo anteayer) se cumplían 400 años de fundación y permanencia de las monjas concepcionistas en Alfaro. Y en el  mismo año los Hermanos de La Salle han cumplido sus 100 años de presencia (1913) y las religiosas Misioneras del Pilar 50 (1963). A esto se une que las Esclavas del Amor Misericordioso llevan 82 años de presencia en Alfaro (mayo 1931). La Madre Esperanza Alhama, fundadora de esta Congregación religiosa en Madrid (1930) puso aquí su segunda casa, y ella mismo residió varios años. Nadie criticó que estas “monjas” del Amor Misericordioso estuvieran en el viejo Palacio Heredia, porque los niños a los que atendían en ese Palacio no eran príncipes, sino niños desamparados.
Hoy existen en el pueblo dos parroquias unificadas en una y estas cuatro instituciones religiosas. Cuando yo era niño la Parroquia de San Miguel tenía cuatro sacerdotes y la Parroquia de Ntra. Señora de Burgo, tres. Estaban además los Franciscanos…, muy queridos, que tuvieron que cerrar. Estaban las Dominicas que, mucho antes de la crisis, hubieron de trasladarse a Zaragoza. Alfaro estaba saturado de vida espiritual. Estaban las Carmelitas de Vedruna. Buena parte de los niños y niñas éramos educados por las Carmelitas y los Hermanos.
Mi pueblo tiene tres santos: San Ezequiel Moreno, agustino recoleto (que también los agustinos estuvieron en Alfaro), que se fue ordenado sacerdote en Filipinas, y luego fue obispo en Colombia;  y los dos beatos mártires recientes, Gerardo Moreno (sobrino del anterior) y Tirso Manrique Melero, dominico. Este “año de la vida consagrada”, con motivo de la novena de la Patrona del pueblo, la Virgen del Burgo (8 de septiembre), se ha ido haciendo día a día un repaso de las once congregaciones religiosas que, a lo largo de los siglos, han estado presentes entre nosotros.

3. Ha venido la secularización que todo lo quiere arrasar… y es difícil ver jóvenes en la misa de los domingos, no obstante la plena aceptación de los dos curas… Emerge un mundo nuevo, que tampoco los analistas nos lo pueden profetizar. Dios sabe lo que hace y cómo y lo que ha de hacer. Valga como espécimen. sin despreciar nada, alguna referencia: Cáritas es ejemplar, y hay una pequeña Comunidad Neocatecumenal, que quien la conoce por dentro no puede menos de decir: Humildemente esto es vida cristiana.

4. Lo ocurrido estos días ha estado pivotado por la Virgen, nuestra Madre y Patrona, que sin palabras ha sido la anfitriona de la fiesta, la Madre simplemente. El programa de este triduo culminante (viernes, sábado, domingo) preveía, lo primero, que la imagen medieval de la Virgen del Burgo fuera trasladada del Burgo a la Concepción. Que se sepa (o yo sepa), nunca había estado allí la Virgen. Justo que hubiera hermanas que, celebrándola todos los años, nunca la habían visto. Con ellas ha estado Santa María del Burgo tres días.
Fuera de programa publicado, las hermanas quisieron prepararse a este gozoso evento con una celebración penitencial. Fue una celebración sincera e íntima; me pidieron espontáneamente que la presidiera. Les dije, sí, que el pecado de uno es un virus que nos infecta, pero, recordando a Juan Pablo II (bula convocatoria del Bimilenario), añadí que un acto de amor de un hermano, de una hermana, afecta mucho más al Cuerpo Místico de Cristo que la fealdad que ocasionan nuestros pecados.

5. En el programa hubo un acto de parte del Ayuntamiento: era el homenaje institucional que quería ofrecer la Corporación a lo que habían hecho cada una de las cuatro congregaciones religiosas en favor del pueblo, Era hermoso oírlo, detallado, de labios de la Sra. Alcaldesa, Doña Yolanda Preciado. Un representante, mujer o varón según el caso, al dar las gracias, trató de evocar su historia que es ya “historia de Alfaro”. Allí se nos anunció que el 31 de mayo próximo la Madre Esperanza, del Amor Misericordioso, la cual es parte de Alfaro, porque aquí vivió, sería beatificada en Collevalenza (Italia); quedábamos invitados.
La Abadesa de la Concepción, madre Isabel Gil,  decía:
"El Monasterio tuvo un comienzo sencillo. Su fundación tuvo lugar en unas casas situadas en lo que hoy llamamos “El Planillo”, el 20 de octubre de 1613, por cuatro buenas y emprendedoras alfareñas, que tras una trayectoria ya hecha, casi al final de sus vidas, con mucho esfuerzo e ilusión, llevaron adelante tan laudable iniciativa. Consta en los documentos antiguos, que en este proyecto fundacional se implicaron también sus respectivas familias, facilitando gestiones y aportando bienes materiales...  Tres Religiosas concepcionistas procedentes del Monasterio de Burgos apoyaron y guiaron los comienzos de esta fundación. Y así fue cómo surgió la vida de nuestro Monasterio en Alfaro.  Tres años más tarde, en junio de 1616, la incipiente Comunidad de hermanas Concepcionistas se trasladó al monasterio actual, en estado provisional, todavía sin construir". 

Las cuatro congregaciones religiosas de Alfaro con los dos sacerdotes,
algunos hijos del pueblo, y la Sra. Alcaldesa (fila superior, primera a la derecha)
 
La reproducción de la Colegiata de San Miguel, gloria arquitectónica del pueblo, fue el mismo obsequio que se entregó a cada una de las cuatro familias religiosa.
Siguió un ágape de píe, con música. Si tratara de reproducir el ritmo, la alegría, la sintonía, la familiaridad que nos envolvió a todos los invitados, empezando por las mismas hermanas de clausura y sus invitadas de otros conventos…, lo falsificaría. Algo no programado…, y por eso tan entrañable y tan bello.

6. El acto central fue la celebración eucarística del domingo en la Colegiata y, una vez más, ante la imagen sagrada de la Santa María del burgo, allí trasladada. Misa presidida por el obispo de Calahorra y la Calzada - Logroño, don Juan José Omella, concelebrada por sacerdotes hijos del pueblo, y otros sacerdotes que habían ejercicio su ministerio en el pueblo, nombre muy queridos… Al final, ante la Virgen nos fuimos tomando fotos de familia.
El obispo pronunció una homilía que esperamos salga en el Boletín (Vida Consagrada: Testimonio luminoso para Alfaro. Santa Beatriz de Silva, San Juan Bautista de la Salle, M. Esperanza Alhama, M. Esperanza Vitales). La abrevió de lo que llevaba escrito, pero quiso entregarnos sus papeles, para que lo que nos dijo quedara como herencia espiritual.
Transcribo solo un párrafo de lo que nos dijo y escribió don Juan José:
“…Una de las dificultades de la vida religiosa es compaginar bien la autonomía y libertad personal con la vida comunitaria y sus normas, y la obediencia al superior; todo ello en comunidades a veces demasiado grandes y, otras veces, compuestas de personas con edades, con formación y con puntos de vista muy diferentes. En un mundo individualista como el nuestro, una de cuyas heridas más lacerantes es la incomunicación, la soledad, el testimonio de vida fraterna de las comunidades religiosas se convierte en paradigma de una forma nueva de vida, donde la persona es valorada por lo que es y no por lo que hace, en el que la persona se convierte en el centro de la vida y de las actividades. Es notorio que en esta sociedad nadie envejece con tanta calidad y tantas atenciones humanas y espirituales como sucede en la vida religiosa. No dejéis de cuidar esta dimensión comunitaria, fraterna, de vuestra vida consagrada, que os convierte en testimonio profético en medio de nuestro mundo, huérfano de amor desinteresado, carente de verdaderas y profundas relaciones interpersonales”.

7. Después de la misa dejamos a la Virgen en la Colegiata, para llevarla por la tarde a su templo, y con el obispo nos fuimos a comer a La Fonda de Alfaro, en la calle San Antón, la fonda de toda la vida, que hoy es hotel. Fuimos nosotros solos, sin invitación a Autoridades o Parientes: el obispo, los curas que allí estaban, las religiosas, los religiosos… Éramos entre 58 y 60. Nunca en la historia de Alfaro se había visto que unas monjas de clausura estuvieran con su obispo y sus hermanas y hermanos sacerdotes y religiosos, en sincera hermandad en el Señor, comiendo juntos, riendo juntos, echándose unos discursitos de reír y llorar. Una página de la verdadera Eclesiología de comunión.
El obispo, que después de la sobremesa tenía que ir a la Catedral (o Concatedral) de Logroño, porque era el Domingo del Domund, nos dijo, para poner la guinda al pastel, que aquella armonía, aquella unidad… le había gustado mucho.

8. A mí, para rematar esta Crónica afectuosa – que de ninguna manera ha querido ser crónica minuciosa y completa (ahí queda el concierto de dos violines en La Concepción, dos violines bajados del cielo por una mujer de Ucrania y otra de Bulgaria) no me queda sino poner la poesía que yo mismo “eché”, al empezar el postre de este memorable ágape.

Si en Alfaro hay una joya

Poema cariñoso y agradecido por los 400 años de permanencia de
las Hermanas Concepcionistas en nuestra ciudad de Alfaro

1.  Si en Alfaro hay una joya,
¿en dónde la joya está?
¿Y cuál es la joyería
para poderla comprar?

2. Varias son las joyerías
para ir a preguntar,
y tenemos la cigüeña
que hasta París viajará.

3. Cuatro viudas generosas
de muy bien surtido ajuar,
dejaron todas sus joyas
por otra que vale más.

4. Y se hicieron un convento
como joyero real,
celdas, sagrario, una huerta
y dos bardas de corral.

5. Y empezaron a vivir
en pobreza y humildad
bajo el manto inmaculado
de la Madre celestial.

6. Era en mil seiscientos trece,
cuatro siglos hace ya,
y esto fue el 20 de octubre,
domingo por más señal.

7. Si en Alfaro hay una joya,
la podéis adivinar;
que cada uno lo piense,
seguro que acertará.

8. Pero algún espabilado
de seguro me dirá
que no hay una perla sola,
que la joya es un collar.

9. Que han pasado por el pueblo
riadas de santidad,
once órdenes sagradas,
de las cuales cuatro están.

10. Esto es cierto, amigos míos,
y por ello hay que brindar:
por La Salle y el Amor
y las Monjas del Pilar.

11. Danzaremos todos juntos
en el Palacio Abacial,
la Alcadesa por delante
y nosotros por detrás.

12. Pero, al ser veinte de octubre,
yo he querido recordar
la luz que un domingo veinte
se encendió en nuestra ciudad.

13. Recuerdo de bien nacidos
que deja consuelo y paz:
un pulmón de cuatro siglos
no ha cesado de alentar.

14. Doscientos noventa y tres
según se puede contar
son las hermanas profesas
que aquí tuvieron su hogar.

15. Al ritmo de su clausura,
silencio de intimidad,
el pueblo tenía historia
día a día ante el altar.

16. Dice el Papa que ser monja
es ser madre espiritual,
que su misión es dar vida,
dar amor y así engendrar.

17. Hermanas concepcionistas,
que vivís en unidad,
nunca fuisteis forasteras
en la Muy Noble y Leal.

18. Fuisteis siempre el corazón
que bombea sin parar
y por arterias y venas
da alimento y bienestar.

19. Yo no sé si ya es la hora
de una bella ancianidad,
no sé si el esposo ha dicho:
Ven conmigo a otro lugar.

20. Cual profeta de su amor
algo puedo asegurar:
que el futuro que él nos guarda
más hermoso ha de brillar.

21. El amor de juventud,
mantenido hasta el final,
es más bello cada día
de sorpresa y amistad.

22. Con la mirada serena
lo que ha de ser él sabrá,
todo es suyo, nada nuestro:
hágase su voluntad.

23. La Iglesia vive amorosa
con una especialidad:
dar amor en la oración,
en la escuela y hospital.

24. Hoy cruzan por nuestras calles
los hermanos del Islam,
ojalá que ellos sintieran
verse hermanos de verdad.

25. Mientras nos dure la vida
nuestra misión es amar:
de amor nació nuestra casa
y en amor se acabará.

26. Hermanas santas que un día
vestisteis nuestro sayal;
en nuestro claustro se huele
perfume del más allá.

27. Todas juntas al unísono
hacemos una coral,
y a Cristo amores cantamos
en tiempo y eternidad.

28. Sea a Cristo la alabanza
con vihuela de juglar,
con angélicos violines
que oímos para empezar.

29. ¡A ti, Cristo, puro y santo,
honor en la Trinidad:
seas tú nuestra corona,
en tu misterio pascual!

Fr. Rufino María Grández, hermano menor capuchino,
nacido en Alfaro (1936), antiguo monaguillo de La Concepción.
Alfaro, 19 de octubre de 2013.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

MAL,AK

Anónimo dijo...

Gracias por compartir ese gran momento, al leerlo me ah echo sentir paz, alegria y esperanza.
Yo formo parte de una pequeña comunidad salesiana mjs, nos relacionamos de manera que todos tenemos un lugar en la actividad, y siento que dejamos por momentos conocernos y me pregunto que hace a la comunidad? pienso en el amor al hermano, en ponerme en el lugar del otro, y pienso en como trabajarlo siendo ejemplo de que ah esperanza ahun cuando no me siento bien de animo, sin compartir mi males sino mi gran alegria de vivir.
Gracias.

Anónimo dijo...

Querido P. Rufino:
Nuevamente Jesucristo arremete contra el orgullo, y alaba la humildad. Para ello pone el ejemplo de dos personajes de su época: un fariseo y un publicano. El fariseo, tenido por santo, y el publicano, tenido por pecador (y como traidor vendido a los romanos). Ambos suben al templo a orar. El resto nos lo dice el evangelista.
Vemos que los calificados por Jesucristo como "raza de víboras" se ponen en primera fila, vestidos (según palabrabras de Jesucristo) con sus costosos mantos vistosa y ritualmente orlados, y además tocados con sus no menos rituales filacterias, como signos externos de tener presente al Eterno en todos los momentos de su vida. El fariseo se pone en primera fila, "para ver y ser visto", como dijo el clásico latino de las matronas romanas cuando iban a los espectáculos públicos.
El publicano, del que no se cita cómo va vestido, aunque se supone que iría "normal", habida cuenta de su profesión administrativa, se coloca al final del templo, escondido, para que sólo Dios perciba su presencia.
Aunque sólo esta actitud de ambos personajes valdría para hacer una valoración justa, Jesucristo nos facilita las frases de cada uno para un mejor entendimiento.
Desconozco si existen hoy fariseos como el de la parábola, pero le aseguro que sí existen personas como el del publicano.
Cordiales saludos, y que tenga una buena estancia en Alfaro.
Juan José.

olguita dijo...

Querido Padre Rufino cuanta razón hay en este evangelio a veces nos parecemos mas al fariseo, el comentario que hace usted me ha llegado en lo personal y pido al señor que a mi corazón limpie de vanidades me haga humilde y servidora, por otra parte felicito a su comunidad de Alfaro no la conozco pero puedo imaginar cada uno de los lugar que usted comenta y se que es una fiesta para todos me uno a su celebración .

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