viernes, 6 de diciembre de 2013

470. El que viene detrás de mí, el Fuerte, el Fuego.



Homilía para el Domingo II de Adviento, Ciclo A
Mt 3,1-12


Texto evangélico:
Por aquellos días Juan el Bautista se presentó en el desierto de Judea predicando: “Convertíos porque está cerca el reino de los cielos”. Este es el que anunció el profeta Isaías diciendo:
“Voz del que grita en el desierto: Preparad el camino del Señor. Allanad sus senderos”.
Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, Judea y de la comarca del Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán. Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo: “¡Raza de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente? Dad el fruto que pide la conversión.
Y no os hagáis ilusiones, pensando: “Tenemos por padre a Abraham”, pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abraham de estas piedras. Ya toca el hacha la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto será talada y echado al fuego.
Yo os bautizo en agua, para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí es más fuerte que yo y no merezco ni llevarle las sandalias. Él os bautizara con Espíritu Santo y fuego. Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga”.

Hermanos:
1. Estas cuatro semanas de Adviento son exuberantes en los mensajes que nos traen, a través de los múltiples textos de la liturgia: antífonas y oraciones, y muy particularmente con las lecturas de Isaías, de san Pablo y de los Evangelios. Adviento, venida de Dios, y con la venida de Dios, viene todo lo bueno; viene la salvación, sea, pues, firme nuestra esperanza.
Conviene recordar que en el Adviento hay tres venidas del Señor: vendrá, vino, viene; una es del futuro, otra es del pasado y otra es del presente, Hoy está viniendo Jesús: en los acontecimientos que suceden y en las personas con quienes convivimos.
San Bernardo, un santo de hace mil años, predicando del Adviento hablaba de estas tres venidas, en una pasaje que se ha hecho clásico: “Sabemos de una triple venida del Señor. Además de la primera y de la última, hay una venida intermedia. Aquéllas son visibles, pero ésta no. En la primera, el Señor se manifestó en la tierra y convivió con los hombres, cuando, como atestigua él mismo, lo vieron y lo odiaron. En la última, todos verán la salvación de Dios y mirarán al que traspasaron. La intermedia, en cambio, es oculta, y en ella sólo los elegidos ven al Señor en lo más íntimo de sí mismos, y así sus almas se salvan. De manera que, en la primera venida, el Señor vino en carne y debilidad; en esta segunda, en espíritu y poder; y en la última, en gloria y majestad” (Sermón 5 de Adviento, que se lee el miércoles de la I semana).

2. El Evangelio nos recuerda cómo fue aquella primera venida de Jesús, anunciada por el Bautista. Nos dice dos cosas en las que vamos a centrar ahora nuestra atención.
Del texto sagrado vamos a destacar estas palabras tomadas de labios del Bautista:
La primera: El que viene detrás de mí es más fuerte que yo y no merezco ni llevarle las sandalias.
La segunda: Él os bautizara con Espíritu Santo y fuego.
Es la figura que él tiene de Jesús, es la primera cristología que los creyentes formulan para acceder al misterio recóndito de Jesús.

3. Antes que el apóstol san Pablo hablara de Jesús, antes que los evangelistas, comenzando por Marcos, nos hablaran de Jesús en sus Evangelios, nos lo había predicado Juan Bautista.
Juan el Bautista es el heredero de los profetas. Jesús dijo de él que era Elías, profeta de fuego. Habla con la fuerza de Amós; anuncia el juicio de Dios. ¡Raza de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente? Dad el fruto que pide la conversión.
Todo esto es sumamente grave y reclama una revisión de vida, lo que se está llamando hoy la reforma. ¿Quién de nosotros no debe convertirse y reformarse? Sería necio pensar que no necesitamos esa conversión.
Pero no es esto lo principal que anuncia Juan. La cumbre de su mensaje es el anuncio de Cristo. Jesús de Nazareth, el que vino a ser bautizado por Juan en el Jordán es la palabra más hermosa y llena de esperanza que el Precursor tiene que anunciar y anuncia. Estaríamos en el Antiguo Testamento si Juan, el que bautizaba en el Jordán, no acabara de dar su última palabra, que explica todas las anteriores. Viene el Fuerte.
La última de las palabras que encontramos en los libros de la Profecía del Antiguo Testamento es una palabra de infinita esperanza, que trae el consuelo que sustenta nuestra vida de hoy; abramos cualquier de los libros proféticos y hagamos esta experiencia del consuelo de Dios como final de la profecía. Lo peculiar del Bautista no es que anuncie el consuelo de Dios, sino al mismísimo Consolador en la persona de Jesús de Nazaret. En Jesús, que iba viniendo y ya está ahí, “Dios ha visitado y redimido a su pueblo”, como dijo Zacarías, padre de Juan Bautista.

4. Viene el Fuerte, el más fuerte que yo. Sin duda que a Jesús le gustó esta definición, porque la tomó para su predicación. Cuando Jesús lanzaba demonios, el grupo de los malintencionados decía: “Tiene dentro a Belcebú, y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios” (Mc 3,22). Jesús respondió: “Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa” (v. 27).
Jesús es el Fuerte de Dios. “Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal”, aclamamos nosotros en la liturgia de Viernes Santo; aclamamos a Dios, aclamamos a Cristo Redentor.

5. Jesús es el Fuerte. Claro que nada puede si yo no lo dejo, porque soy libre y él no fuerza mi libertad. En una lectura de estos días (viernes de la I semana de Adviento) dos ciegos claman a Jesús: “Ten compasión de nosotros, hijo de David” (Mt 9,27). Jesús les hace un examen: “¿Creéis que puedo hacerlo? Ellos contestaron: Sí, Señor”. Pasaron, pues, el examen de la fe. Y fijaos, hermanos, qué decidió Jesús: “Entonces les tocó los ojos diciendo: Que os suceda conforme a vuestra fe”. Es la misma respuesta que nos puede dar hoy Jesús a nosotros.

6. Jesús, pues, es el Fuerte de Dios, y el que nos va a dar el Espíritu Santo: Él os bautizara con Espíritu Santo y fuego. El bautismo cristiano no es un rito, aunque se verifique con un rito. Es la irrupción en la vida del Espíritu Santo y del fuego. Yo, cristiano, soy una hoguera; no una hoguera apagada, ni una hoguera de brasas bajo la ceniza, sino una hoguera ardiendo, la hoguera del Espíritu Santo, como lo fue Jesús.
Concluimos con una súplica: Señor Jesús, que arda en mi persona la hoguera del Espíritu Santo.

Guadalajara, viernes 6 diciembre 2013.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado P. Rufino.
- Su homilía me ha parecido excelente. Vaya por delante mi felicitación.
- Cristo ha venido al mundo, cuando tomó forma carnal de hombre.
- Cristo vendrá al final de los tiempos, de la misma manera que se le ha visto subir a los cielos.
- Y Cristo viene todos los días, a todos los hombres, por medio de la Eucaristía.
- ¿Nos ha dejado Cristo?. En modo alguno. "Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Son sus palabras.
- Si somos cristianos con una vez viva, si somos cristianos creyentes y creíbles, entonces no será difícil sentir a Cristo en nuestro interior.
Cordiales saludos.
Juan José.
-

Celia B dijo...

Gracias Padre Rufino por tanta Sabiduría que nos trasmite cada semana, y todo lo que ahora nos enseña a cerca de Nuestra Madre Santìsima. Que Nuestro Señor lo Bendiga, cuide y proteja siempre. Saludos de todos los de mi familia. Celia Elsa

Anónimo dijo...

. COMO DESARROLLAR INTELIGENCIA ESPIRITUAL
EN LA CONDUCCION DIARIA

Cada señalización luminosa es un acto de conciencia

Ejemplo:

Ceder el paso a un peatón.

Ceder el paso a un vehículo en su incorporación.

Poner un intermitente

Cada vez que cedes el paso a un peatón

o persona en la conducción estas haciendo un acto de conciencia.


Imagina los que te pierdes en cada trayecto del día.


Trabaja tu inteligencia para desarrollar conciencia.


Atentamente:
Joaquin Gorreta 55 años

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