domingo, 26 de enero de 2014

494. La fe de Abraham, inicio, centro y paradigma de revelación



La fe de Abraham, inicio, centro y paradigma de revelación
Lectura de Génesis 12-25

Hemos dado anteriormente unas claves para entender, con una exégesis sapiencial, el comienzo de la Biblia como palabra revelada, guía de nuestra fe: 491. La primera página de la Biblia - 492. la segunda página de la Biblia.


I. Material de estudio

La “Historia de Abraham” (sección así designada en la Biblia de Jerusalén, nuestra Biblia de estudio) abarca 14 capítulos (Gn 12,1-25,18) y comprende esta secuencia, que, en lo posible, debemos tener en la memoria.
Capítulo 12: Vocación (Sal de tu tierra – Llegada a Canaán: encina de Moré. Betel, Negueb) / Abraham va a Egipto (a causa del hambre).
Capítulo 13: De Egipto sube al Negueb (Sur de Tierra Santa). Separación de Abraham y Lot.
Capítulo 14: Campaña de los Cuatro Reyes – Melquisedec.
Capítulo 15: Las promesas divinas y la Alianza.
Capítulo 16: Nacimiento de Ismael de la esclava Agar. Agar huye de la presencia de Saray, encuentro con el Ángel de Yahveh; vuelve a casa.
Capítulo 17: La Alianza sellada con la circuncisión.
Capítulo 18: Teofanía de Mambré – Intercesión de Abraham por Sodoma.
Capítulo 19: Destrucción de Sodoma y Gomorra – Origen de los Moabitas y de los Amonitas (hijos del incesto de las dos hijas de Lot con su padre).
Capítulo 20: De nuevo Abraham en el Negueb, en Guerar.
Capítulo 21: Nacimiento de Isaac, hijo de la promesa – Expulsión de Agar e Ismael – Abraham y Abimelec en el Pozo de Berseba (Invocó el nombre del Señor; reside muchos años en el país de los filisteos).
Capítulo 22: El sacrificio de Abraham (cima espiritual de la historia de Abraham) – Descendencia de Najor, hermano de Abraham.
Capítulo 23: - Muerte de Sara y tumba de los patriarcas en Hebrón, primicia del don de la Tierra Prometida.
Capítulo 24: Casamiento de Isaac.
Capítulo 25,1-18: Queturá, nueva mujer de Abraham, y descendencia – Muerte de Abraham – Descendientes de Ismael.


II. Perspectiva crítico-literaria

1.     Historia. La figura histórica de Abraham se coloca en el siglo XIX (ver tabla cronológica de la Biblia de Jerusalén). Abraham pertenece a la historia de los patriarcas – Abraham, Isaac, Jacob - siendo el más importante de ellos. La crítica puede plantear múltiples preguntas:
- ¿Se trata de tradiciones diversas, según diversas tribus o clanes, luego unificadas como una historia sucesiva?
- ¿Cuál es el verdadero Sitz im Leben que ha dado origen a estas tradiciones?
- ¿Cómo se explican los dobles que en ellas encontramos?
2.     Crítica literaria. Sea lo que sea de la asignación de las perícopas al Yahvista, al Elohista, al Sacerdotal, es claro:
- Que estos relatos se escriben cientos de años después de que han ocurrido.
- Y que son el primer núcleo espiritual del Pueblo constituido, tras la salida de Egipto, como Pueblo de Israel, Pueblo de Dios.
- Por tanto su valor es primordial como inicio de la fe, dado que, ya en el momento de nacer, Israel los ha leído como historia de salvación de Dios con su pueblo.
3.     Hermenéutica. Bien podemos decir:
- Los relatos de la historia patriarcal, muy concretamente los referidos a Abraham, Isaac y Jacob, ofrecen temas muy variados, que todos ellos pertenecen al patrimonio de la fe de Israel (La historia de José es diferente, calificada, por aproximación, con el género literario de “novela”).
- Los relatos patriarcales aportan un núcleo esencial que constituye (a mi modo de ver) el primer canon de la fe de Israel: elección, bendición y promesa. La fe adquiere cuerpo histórico y comienza a ser “historia y experiencia de salvación”.
- Y que en su interpretación debe primar este aspecto testimonial de su fe sobre la realidad histórica que los sustenta, cuyos detalles es imposible certificar por una metodología simplemente histórica de los hechos humanos.

III. Abraham visto en el marco de la fe de Israel (Antiguo Testamento)

Tomando el texto sagrado tal como ha quedado, sea cual sea el proceso de redacción y de enriquecimiento que haya experimentado, he aquí lo que emerge como clave de lectura de esta primera figura esencial del Antiguo Testamento:

1.     Abraham es el comienzo de una historia que comienza, es la creación del Pueblo de Dios que Dios mismo establece a beneficio de todos los pueblos de la tierra.
2.     Los tres núcleos teológicos que muestran la acción de Dios sobre Abraham son estos:
1)    La llamada.
2)    La bendición.
3)    La promesa.
- La bendición y la promesa se exponen en forma de “Alianza”.
- La bendición y la promesa (Alianza) tienen el carácter de “a perpetuidad”.
3.     La promesa de Dios a Abraham es doble:
- Dios le promete un hijo
- Dios le promete una tierra.
No es menos importante una que otra.
4.    La respuesta de Abraham desde el principio y en todo momento es la fe; de tal forma que la fe es la relación de Abraham con Dios.
5.    La fe llega a su total plenitud en el sacrificio, cuando se prepara para inmolar al hijo de la promesa (capítulo 22. Si uno hace la exégesis de este capítulo, diciendo que es para reprobar los sacrificios humanos, se queda a menos de medio camino, porque falta el enfoque radical. Dios lo pide todo, hasta el tope de lo imposible; y desde lo que es imposible al hombre él actúa con amor. Será la explicación de la muerte absurda del Hijo: Dios que perdonó a Abraham no perdonó a su Hijo. Rom 8,32).
6.    Finalmente, la historia toda de Abraham es el principio inaugural de una historia,
- que hallará una sucesión patriarcal
- en la esclavitud de Egipto
- en la liberación de Egipto
- y en la entrega de la Tierra prometida.
Esta epopeya final Dios la va a realizar por medio de Moisés, punto culminante y central.
7.    Moisés, siervo de Dios, es el centro de la Torá en cuanto mediador, y en él la revelación adquiere su definitiva plenitud, abierta a lo infinito para todas las generaciones. Dios lo ha dicho todo en la Torá, y el creyente, al recibir la Torá, recibe la plena sabiduría y conocimiento, y al ajustarse a la Torá se ajusta exactamente a la voluntad de Dios.

IV. Abraham, reinterpretado en el ámbito del Nuevo Testamento

El intérprete por excelencia de Abraham en el Nuevo Testamento es Pablo. Y las tesis de Pablo para entender a Abraham y en su órbita todo el Antiguo Testamento son estas:
1.    Abraham, centro espiritual de la Biblia. El centro espiritual de lo que llamamos Antiguo Testamento no es Moisés, sino Abraham. Este desplazamiento, que supone una revolución total de la teología, lo hace san Pablo en la carta a los Gálatas y algo después, más detallado, en la Carta a los Romanos.
2.    Toda la Historia de Salvación de Torá pasa a ser Fe. La fe de Abraham viene a ser el punto de gravitación de todo el Antiguo Testamento, de toda la Teología. (Leer, en particular, con mucha atención el capítulo 4 de Romanos).
3.    La fe de Abraham es la respuesta a la llamada y la fidelidad permanente a la llamada hasta la prueba final:
- Fe cuando Dios le dice: “Sal de tu tierra…”
- Fe cuando Dios le promete un hijo. “Su fe no vaciló al pensar que su cuerpo carecía ya de vigor – tenían unos cien años – y que el seno de Sara era igualmente estéril” (Rom 4,19).
- Fe cuando Dios le pide que sacrifique el hijo: “…lo hizo padre nuestro el Dios en quien creyó, el Dios que da la vida a los muertos y llama a al existencia a las cosas que no existen” (Rom 4,17; ver Hb 11,19).
4.    Desde la fe de Abraham, que es anterior a la circuncisión (Rom 4,10-11), habrá que entender todo lo que vino después, la Ley, la Torá; y desde la fe podremos recuperar la historia de salvación que comienza en Adán (ver Rom 5).

5.    Sobre la base de la doctrina paulina de la fe la carta a los Hebreos podrá desmenuzar toda la historia de la salvación desde la creación del mundo y desde Abel (Heb 11). Esa es la fe que da la pauta del futuro. Ayer, hoy y siempre la fe es la única clave para establecer nuestra relación con Dios; la fe es gracia, pura gracia.
6.    Obviamente para Pablo el objeto de la fe se cifra en Jesucristo, punto terminal de todas las promesas. Pero no es solamente “objeto”, es artífice, iniciador, guía. La carta a los Hebreos, sobre el surco de san Pablo, dirá: “… con los ojos fijos en Jesús, que inicia y lleva a la perfección la fe” (Hb 12,2: aspicientes in ducem fidei et consumatorem Iesum).

Resumen
1. En el estudio de la Biblia, y en concreto en el estudio de los capítulos pertinentes a Abraham, nos podemos empantanar e incluso perder en cuestiones muy concretas. Es necesario percibir armónicamente el todo, la articulación profunda que se opera dentro de la Escritura, captar los núcleos que dan el sentido inmanente al texto. Solo desde esta unidad intrínseca se puede elaborar una exégesis sapiencial, que es lo que buscamos.
2. Ahora bien, tampoco aquí termina nuestro trabajo. Solo cuando vemos la unidad que se opera en Cristo y desde Cristo alcanzamos nuestro objetivo. Y entonces sí, la Escritura es palabra viviente, palabra para la contemplación, el amor, la población y la acción.

Guadalajara, Jalisco, 26 enero 2014.




Al alba de la historia está la fe


Al alba de la historia está la fe,
medida de Abraham, el peregrino,
de Ur hasta Jarán, y hasta la tierra
que Dios le va a mostrar a su elegido.

Arráncate de tierra y parentela
– que es nuevo nacimiento – y ven conmigo;
serás mi bendición, yo soy tu Dios,
yo soy tu premio todo, inmerecido.

Lanzándose en los brazos del amor
creyó en su Dios, igual que cree un hijo,
y aquel sencillo y plácido abandono
al Padre Dios bastó y le satisfizo.

Bendita aquella hora de los tiempos:
allí empezó la ruta, allí nacimos;
y hoy vuelvo recordando y alabando,
la mente y corazón, estremecidos.

Allí nacía Pablo, amor creyente,
la Iglesia hermosa y toda por los siglos:
y Dios nos bendecía sin recelo
abriendo el corazón en Jesucristo.

Y vio Abraham la Gloría que irradiaba;
le vio a Jesús, mi amado y mi bendito;
saltó de gozo, Pascua que iniciaba,
Jesús, la Cruz y luz de redimidos.

¡La santa Trinidad bendita sea,
y amor del todo puro sea el rito!;
¡bendita la Escritura que se abre,
y nos conduce al manantial divino! Amén. (Puebla, 8 octubre 2010)



La cúspide de la fe de Abraham

La cúspide de la fe de Abraham es el capítulo 22 del Génesis. Es un texto pascual que la liturgia proclama en la Vigilia Pascual.

Ya alzaba su cuchillo contra el hijo
el padre sin piedad que así mataba;
matando por amor, pero matando,
su propio corazón asesinaba.

Blandía sangre y fuego con el hierro
y a punto de matar la mano estaba.
¡Detén ese tu brazo y no lo mates,
que al hijo yo perdono y a tu alma!

Bajó Abraham la mano agradecido,
soltó a Isaac, la víctima en el ara,
y, en vez de un hijo, puso allí un carnero,
y aquel día otra sangre se inmolaba.

Mas Dios no perdonó al Hijo amado
el día que en la Cruz yo lo clavaba;
y no se perdonó, que aquellos clavos
yo mismo en sus entrañas los hincaba.

Rompió el amor su sello y sus secretos,
y dijo Dios: Que no haya más palabras.
Callaron cielo y tierra y Dios calló,
y entonces el amor, muriendo, hablaba.

¡Oh Dios amor, demencia de ti mismo,
oh Dios y Padre nuestro que nos amas,
que callen nuestros labios y que sea
el Hijo amante única palabra! Amén.

(Himno compuesto en Jerusalén por fr. Rufino María Grández el 4 de noviembre 1986)

 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

LA BIBLIA.
 La fuente principal para el conocimiento del pueblo hebreo, desde sus orígenes en el II milenio hasta la toma de Jerusalén por Pompeyo el Grande, es la Biblia. La palabra Biblia, como se sabe, viene del griego “βιβλία”, que significa “libros”. Se origina a través de la expresión griega τὰ βιβλία τὰ ἅγια (los libros sagrados). Efectivamente, la Biblia se trata de una recopilación de 76 manuscritos de diferentes épocas de la historia, escritos en hebreo, arameo y griego, sobre papiro o pergamino, por diferentes autores con diferentes puntos de vista.
 A los cinco primeros libros de la Biblia se los denominan Pentateuco. El Pentateuco refleja la Historia de Israel en la época más primitiva, primero transmitida oralmente y luego por escrito. En ellos se reúnen conceptos de distinta procedencia y carácter. Después del establecimientos de la monarquía, siglo XI a.C., se empezaron a poner por escrito algunos materiales dispersos.
 El Pentateuco contiene diversas colecciones de leyes, de las que las más importantes son: El libro de la Alianza, B, que consta de mandamientos cultuales, instrucciones morales y religiosas y preceptos legales. No es posterior al siglo VII a.C. El Pentateuco no es un conjunto monotemático, sino que reúne material heterogéneo. Carece de una visión unitaria de Dios, el hombre, y de sus relaciones. Acusa el influjo de los pueblos vecinos.
 En los cinco primeros libros se han señalado varias fuentes narrativas distintas, a saber:
 Una fuente laica, llamada “L”, que sería la más antigua, con nombres típicos de los nómadas y con una concepción antropomórfica de Dios. Su autor siente la fascinación del desierto. Esta fuente se fecha entre los siglos X-IX a.C.
 Una fuente jahvista, llamada “J”, que es la más sistemática. Su autor es partidario de la vid agrícola, del culto y del poder político de Israel. Tiene una visión optimista nacional. Se data afinales del siglo X o en el IX a.C. Estas dos fuentes llaman a Dios Jahvé (JHWH).
 Una fuente eloísta, llamada “E”, que denomina a Dios Elohim, es más elaborada y espiritualizada. Señala el carácter peculiar del pueblo israelita. Típico de ella es el decálogo ético, al igual que del jahvista es el decálogo cultual.

 Una fuente sacerdotal, llamada “P”, que es la médula del Pentateuco. Es una sucesión exacta y cronológica del tiempo del destierro, siglos VI-V a.C. Fija las bases legales para la reconstrucción de Israel, para lo cual se busca un origen divino a los preceptos.
 El núcleo del Deuteronomio, D, es la base de la reforma de Josías. Rechaza la pluralidad de lugares de culto. Responde a un movimiento de restauración de sacerdotes y levitas.
 La ley de santidad, H, insiste en la limpieza cultual y ética.
 Moisés fue el fundador de la religión de Israel. Yahvé se aparece a los israelitas entre el fuego y la tormenta, y concluye con ellos una Alianza, que consiste en que él será su Dios y ellos su pueblo.
 En el pacto del monte Sinaí, Yahvé obliga a su pueblo a cumplir unos mandatos a cambio de su protección y conducirle a la Tierra Prometida (Canaán), expulsando de ella a sus habitantes.
 Se ha señalado el paralelismo entre la Alianza entre Yahvé y los israelitas y los contratos de vasallaje de otros pueblos, como los hititas (años 1450 a 1200 a.C.), en Alalakh (siglo XI a.C.), y Ugarit.
 La existencia de evidentes paralelismos entre los textos bíblicos y otros textos de la literatura de Oriente Medio no disminuye en nada su valor histórico y religioso, sino que evidencia las relaciones del pueblo de Israel con otras culturas de su entorno, como sumerios y acadios, babilónicos y egipcios.
Juan José.

Anónimo dijo...

Sr. Juan José:

Considero su exegesis sobre La Biblia la puntualmente EXACTA e ilustrativa.

Felicitaciones.

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